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Reflexiones sobre la Parasha

AJAREI MOT - KEDOSHIM

Najalat Baruj

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De Adentro Hacia Afuera

“No te vengarás o guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. Amarás a tu prójimo como a tí mismo. Yo soy D—s.” (Vaikra 19:18)

Por qué están estos diferentes conceptos unidos en el mismo versículo? Por qué la ‘regla de oro’ (amarás a tu prójimo como a tí mismo) y todo lo que encierra referente al amor, tiene que verse rodeada de la mala compañía del instinto de la venganza y el rencor?

Podemos intentar entender esta asociación por medio de una historia: Se cuenta sobre un campesino Ruso que nunca había salido de su pequeña y aislada aldea, ni siquiera para las aldeas vecinas, que de repente tuvo la oportunidad de ir y conocer la grande ciudad capital, Moscú. Así fue como llegó a un gran hotel con la ropa y los zapatos llenos de barro, pareciendo ahí totalmente fuera de lugar. De cualquier manera, el recepcionista lo recibió como a cualquier otro huésped y le asignó una habitación en el último piso.

Con la llave y sus pocas posesiones en mano, se dirigió hacia las escaleras preparado para su larga subida. En el primer piso había un espejo gigante. El hombre, que nunca antes se había visto en un espejo y ni siquiera sabía lo que era eso, de repente estaba impresionado y asustado por la imponente figura delante de él. Hizo algunos movimientos para asustarlo y hacerlo irse, sólo para darse cuenta que la figura en el espejo lo amenazaba y le gritaba lo mismo.

Corrió hasta el próximo piso, sólo para enfrentar al asustador gigante de nuevo, mientras le dirigía miradas de rabia y casi queriendo pegarle. En el tercer piso, se acercaron tanto que estuvieron nariz contra nariz y se insultaron mutuamente mientras que crecía la rabia dentro de “los dos”.

Dándose cuenta que no había para dónde huir de este bestia de persona que lo estaba molestando tanto en el hotel, el campesino volvió corriendo a la recepción y le reclamó al recepcionista. Después de haberle dado una completa descripción del hombre que lo estaba molestando, el recepcionista entendió que había identificado al supuesto enemigo y que éste no era otro, sino el ‘hombre del espejo’. Para que el campesino no se sintiera avergonzado y para sacarle la hostilidad de dentro de él, el recepcionista le ofreció un simple consejo.

Le dijo: “La persona con la que te encontraste, está aquí para defender a los huéspedes. La verdad es que él no te va a hacer ningún daño. Si le demuestras una actitud ruda, él hará lo mismo, pero si cuando te lo encuentres le das una sonrisa y continúas tu camino, él también te sonreirá y seguirá haciendo su trabajo. Espero que disfrutes del resto de tu estadía”. Eso fue lo que hizo el campesino, y eso fue exactamente lo que sucedió.

El Rey Salomón nos dice en sus parábolas: “Como el reflejo de la cara en el agua, así es el corazón de un hombre hacia otro”. La Torá nos está dando un consejo similar al del recepcionista en cuanto a nuestras relaciones con las personas. Para romper el ciclo de rabia y resentimiento se necesita a alguien que esté activamente buscando amistad y paz y constantemente de buena voluntad.

Rab. Segal zt’l, el Rosh Yeshiva de Manchester, era un hombre extremadamente justo y afectuoso. Una vez uno de sus nietos le mostró una foto de una de las fiestas familiares. Mientras la observaba le preguntó  a su nieto: “Quién es este hombre que se ve tan justo y bueno?”, su nieto sonrió y le respondió: “Zeidy – abuelo, ese eres tú!”.

El no sabía cómo se veía en  un espejo. Lo que sí, durante décadas había estado proyectando esa imagen de noble y afectuoso y veía en los ojos de las otras personas su propia belleza reflejada hacia él.

Actúa, no reactúes!, Sé tú el que comienza bien, automáticamente el otro te seguirá. Somos los responsables de la calidad de nuestras relaciones, actuando desde el principio como si fueran las relaciones ideales. Luego veremos como muchas de nuestras relaciones comienzan a mejorar, de adentro hacia fuera.

 

 Juzguemos favorablemente a las demas personas!

La Parashá de esta semana contiene un mandamiento positivo, el cual nosotros muchas veces menospreciamos. El Talmud (Shavuot 30 a) nos trae dos opiniones diferentes sobre el pasuk (versículo), “Juzgarás a tu prójimo con justicia” (Vayikra 19:15). De acuerdo con una opinión, este pasuk se refiere a los jueces. Cuando un caso es presentado en un Din Torá (Juzgado de un caso civil de acuerdo con las leyes de la Torá), el juez tiene que tratar a los litigantes por igual. No puede dejar que un litigante esté de pie mientras que el otro está sentado, dejar a uno hablar mucho mientras que al otro lo hace hablar poco y así con el resto de las cosas. Por otro lado, de acuerdo con la segunda explicación en la Guemará, el pasuk está direccionado a todos los Judíos. La intención del pasuk es decirnos que tenemos que juzgar favorablemente a nuestro prójimo, tenemos que darle el beneficio de la duda.

En otras palabras, “dale a tu amigo el beneficio de la duda” no es una “simple” enseñanza de Pirkei Avot (Eticas de los padres), sino un pasuk explícito de la Torá!. Si vemos a una persona haciendo algo que aparentemente parece algo que no debería estar haciendo, hay un mandamiento Bíblico explícito que nos obliga a darle el beneficio de la duda. Este asunto es algo sobre lo que el Rambam, Rabeinu Yona y Jafetz Jaim incluyen en la Halajá (Ley Judía): Una persona, sobre la cual sabemos que es justa y recta, en el momento en el que la vemos haciendo algo inapropiado, debemos darle el beneficio de la duda. No es algo que hacemos porque somos “bondadosos”, este es un mandamiento positivo de la Torá

Además de cumplir con la Halajá, hay una ventaja que la persona gana al juzgar a su prójimo favorablemente. La manera en la que la persona trata y juzga a su compañero, es exactamente la manera en la cual va a ser juzgada en el cielo. La Mishná (Avot 3:16) enseña que “Nifraín min ha’Adam m’daató v’shelo m’daató”, el hombre recibe su castigo en formas que él sabe y en formas que él no sabe. El Baal Shem Tov (1698-1760) explica la idea de que el hombre va a ser castigado sin su conocimiento (she lo m’daató) de la siguiente manera: Si la persona es testigo de algún incidente del cual su amigo tomó parte y salta a la conclusión de que su amigo es un ladrón, un mentiroso, o una mala persona – el testigo será juzgado de la misma manera en el Mundo de la Verdad. 

Rab. Pam cita la famosa historia de David haMelej (El Rey David), que tomó a Bat Sheva como su esposa. Bat Sheva había sido anteriormente la esposa de Uriá el Jití. (Uriá formaba parte del ejército de David, donde se acostumbraba que los soldados daban a sus mujeres el divorcio antes de salir a la guerra). Aunque Bat Sheva no era técnicamente una mujer casada, nuestros sabios hacen notar que este no fue un acto propio y de la altura de David haMelej.

Natán haNaví, el profeta Natán, fue donde David y le presentó un caso hipotético sobre un hombre pobre y un hombre rico. El hombre pobre sólo tenía una pequeña oveja, mientras que el hombre rico lo tenía todo. De todas formas, el hombre rico vino y le quitó al hombre pobre su única posesión, la ovejita. Natán le preguntó al Rey, cuál sería su juicio para tal situación. “David se enfureció y dijo ‘Mientras D—s viva, el hombre que hizo eso merece la muerte!’” (Shmuel II 12:5), el profeta entonces le respondió: “Tú eres aquel hombre”. El declaró que David sería juzgado de acuerdo con su juicio en el caso hipotético. “La misma espada que proclamaste contra él, vendrá a perseguirte a tí y a los tuyos”.

El Baal Shem Tov dice que este diálogo entre David haMelej y Natán haNaví, es exactamene lo que va a pasar con cada uno de nosotros en el Mundo de la Verdad. Vamos a llegar frente a la Corte Celestial y nos va a ser dado un ‘caso hipotético’ para que juzguemos. Nos van a decir “Tal persona hizo esto y esto, desecró el nombre de D—s, no fue honesto, y así, muchas cosas más. Cuál es su destino?”. Nosotros vamos a mostrar una justa indignación y a ofrecer todos los castigos apropiados para esa tal persona. Lo vamos a proclamar merecedor de un duro castigo. Y después de eso, nos van a mostrar como nosotros tuvimos todas esas faltas y nosotros mismos declaramos nuestro propio destino.

Ese es el resultado de no querer darle a los otros el beneficio de la duda. Ese tipo de actitud, a final de cuentas, va a volver persiguiéndonos. Este es el significado de la Mishná de que una persona va a ser castigada ‘sin su conocimiento’. No nos hubiéramos imaginado que esta particular característica personal nuestra, es la que nos va a perseguir al final y decidir nuestro destino.

La Guemará (Shabat 127b) escribe que “uno que juzga favorablemente a su prójimo, también va a ser juzgado favorablemente”. Es algo más que “ojo por ojo”, esta es simplemente la manera en la que ocurre. La forma en la que nosotros juzgamos a los otros – las mismas palabras, el mismo punto de vista – va a ser la forma en la cual vamos a ser juzgados.

 

La próxima vez que tengamos una duda sobre una persona, vamos a intentar no saltar a conclusiones. Es muy sabido que las personas generalmente saltan rápidamente a conclusiones, especialmente cuando se trata de personas más distinguidas de la comunidad – los Rabinos, estudiosos de la Torá, los líderes comunitarios. Mientras más “grande” una persona es, más las personas van a saltar a conclusiones opuestas en vez de darles el beneficio de la duda. Y tenemos que tener mucho cuidado con esto, ya que algún día, D—s no quiera, esta tendencia nos va a perseguir para acusarnos.

 

SHABAT SHALOM!!!