• El mes de Adar

    purimEl mes de Adar

    por Simjá Raz

    Es el sexto mes del año según el cómputo de los meses desde la creación del mundo (a partir del mes de Tishrei), y el duodécimo mes según el cómputo desde el Éxodo de Egipto (a partir del mes de Nisán).

    El nombre de Adar, al igual que los nombres de los demás meses hebreos, es oriundo de Babilonia. Su origen proviene de la palabra asiria “Adaro”, que significa granero, porque en él se preparan las mieses antes de la siega.

    Otro significado es el de “oscuro y nublado”, porque es el último mes del invierno.
    Este mes es mencionado varias veces en las Escrituras con su nombre babilonio “Adar” (Ester 3:7; 13:8, 14, etc.; Esdras 6:15) y en los Apócrifos (en especial en II Macabeos 15:32), fundamentalmente por sus numerosas referencias históricas.

    “Cuando llega Adar, aumenta la alegría” (Maséjet Taanit 29). Esto es así porque en él se produjeron milagros para el pueblo judío, en especial el milagro de Purim. En este mes se recaudaban también los shekalim para el Santuario, con el objeto de comprar las ofrendas públicas y demás necesidades colectivas, en especial en Jerusalén.

    En Adar se solían reparar los caminos, las calles y las fuentes de agua que se habían estropeado a causa de las lluvias del invierno, a fin de dejarlos prontos para la llegada de los peregrinos en Pésaj.

    Con el objeto de adecuar el calendario lunar al calendario solar, y para que la festividad de Pésaj cayera en el mes de la primavera, periódicamente se declaraba un año embolismal y se agregaba un mes de Adar adicional. Cuando el calendario fue establecido de manera definitiva, se estipuló el mes “Adar II” siete veces en un ciclo de 19 años (en los años tercero, cuarto, sexto, octavo, undécimo, decimocuarto, decimoséptimo y decimonoveno). En un año embolismal, el primer mes de Adar se adjunta al segundo, y no rigen en él todas las normas y costumbres habituales en un año común. Por eso, la festividad de Purim cae en Adar II.

    El signo de este mes

    El signo del mes de Adar es el de Piscis, porque en él se multiplican los peces de los ríos y lagos. El signo de Piscis trae bendiciones, porque los peces se ocultan a la vista y el mal de ojo no puede abatirlos. Los Hijos de Israel son comparados con los peces.
    Los signos de todos los meses tienen nombres en singular, como: Escorpio, Sagitario, Acuario, etc., mientras que el signo del mes de Adar tiene un nombre en plural: “Piscis”, que alude a los dos meses de Adar, el primero y el segundo, que caen en un año embolismal. ¿Por qué se ha elegido precisamente al mes de Adar? Porque el principio fundamental del año embolismal es que el mes de Nisán caiga en la primavera, en la estación de la sazón de los frutos; por eso se añade un mes antes de él.

    Esto es lo que ha sucedido en el mes de Adar

    1 de Adar:
    En tiempos del Santuario, “se proclamaban los shekalim” para comprar las ofrendas públicas.
    2 de Adar:
    Con el consentimiento del rey de Persia se inauguró el Santuario reconstruido en Jerusalén (Esdras 6:14-15).
    7 de Adar:
    Día del natalicio y el fallecimiento de Moshé Rabenu z”l, padre de los profetas y líder de la nación (Maséjet Meguilá 13, b).
    En Tzáhal se fijó esta fecha como el Día en Recuerdo de los Caídos en Acción cuyo lugar de sepultura se desconoce (tal como se desconoce el lugar de sepultura de Moshé Rabenu).
    9 de Adar:
    Se impuso un día de ayuno por la polémica entre los discípulos de Shamai y los de Hillel.
    10 de Adar de 5709 (1949):
    Tzáhal llegó a Eilat e izó allí la bandera del Estado de Israel.
    11 de Adar de 5680 (1920):
    Murió Iosef Trumpeldor, caído en la heroica defensa de Tel-Jai.
    12 de Adar:
    Se inauguró el santuario de Herodes (en el año 20 a.e.c.), del cual dijeran nuestros sabios: “Quien no ha visto el edificio de Herodes, no ha visto un edificio hermoso en toda su vida” (Maséjet Babá Batrá 4, a).
    13 de Adar:
    “Día de Nicanor”, en recuerdo de la victoria de Iehudá Hamacabí sobre el estratega sirio Nicanor, que mancilló la ciudad de Jerusalén y el Santuario (I Macabeos 7:47).
    “Ayuno de Ester”, tal como dice: “Anda y reúne a todos los judíos que están en Susán y ayunad vosotros por mí… yo y mis doncellas ayunaremos de igual manera” (Ester 4:16).
    14 de Adar:
    Se instauró la festividad de Purim en Jerusalén. En las demás ciudades amuralladas de tiempos de Iehoshúa Bin-Nun la festividad se celebra el 15 de Adar, fecha conocida como “Shushán Purim”.
    Se creó el Rabinato Central de la Tierra de Israel. Los Rabinos Avraham Itzjak Ha-Cohén Kuk e Iaacov Meír fueron elegidos como los primeros Grandes Rabinos (5681-1921).
    15 de Adar:
    Se empezó a construir la muralla de Jerusalén en tiempos de Ezrá y Nejemiá, y esta fecha fue instaurada como un día festivo (Meguilat Taanit).
    18 de Adar:
    En Alejandría, Egipto, se creó el primer batallón hebreo (“El batallón de los conductores de mulas”).
    22 de Adar de 5680 (1920):
    Se aprobó la creación de la “defensa hebrea” en la Tierra de Israel. La “Haganá” actuó durante 28 años, hasta la creación de Tzáhal (el Ejército de Defensa de Israel).
    25 de Adar:
    Fueron derogados los edictos del emperador Adriano.
    29 de Adar de 5708 (1948):
    Tuvo lugar el Operativo Najshón, que abrió el camino a la ciudad sitiada de Jerusalén, en la Guerra de la Independencia.

    La personalidad del mes

    Iosef Trumpeldor, falleció el 11 de Adar de 5680 (1920)

    Pionero y combatiente, fue uno de los creadores del “batallón hebreo” y uno de los promotores de la autodefensa judía en Rusia y en Israel. Se contó entre los delineadores de la idea del moshav colectivo, y fue el creador del movimiento Hejalutz.

    Nació en 1880 en el norte del Cáucaso. En la guerra ruso-japonesa se alistó voluntariamente y en un combate resultó herido y perdió el brazo izquierdo. En aquel entonces era el único oficial judío en el ejército ruso. En 1912 concretó su aliá a Israel y trabajó como peón rural en el kibutz Degania. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial se contó entre los deportados a Egipto. Fue el espíritu impulsor de la creación de la primera unidad militar judía para la liberación de la Tierra de Israel (el batallón de los conductores de mulas), con el cual participó en los combates de Galípoli, con el rango de suboficial. Cuando el batallón fue disuelto, junto con Zeev Jabotinsky creó en Gran Bretaña el segundo batallón hebreo integrado por judíos de Rusia.

    En 1917, después de la primera revolución en Rusia, regresó para tratar de formar una legión judía que se abriera camino hacia la Tierra de Israel. Ese mismo año se dirigió a la conducción de la organización Hejalutz para formar a los jóvenes judíos de la diáspora en el trabajo pionero.

    En el otoño de 1919 regresó a la Tierra de Israel y a la vida obrera y pionera. Con el agravamiento de las condiciones de seguridad en el norte del país, marchó a la Galilea y durante el ataque árabe en Tel-Jai se apostó al frente de los defensores y resultó mortalmente herido. Sus últimas palabras fueron: “Es bueno morir por nuestra tierra”, que se convirtieron en símbolo del pionero y defensor para todo el pueblo judío.
    En el cementerio en que fuera sepultado, entre Kfar Guiladí y Tel-Jai, el escultor Malinkov erigió en recuerdo de Trumpeldor y de sus compañeros, la escultura del león rugiente. El kibutz Tel-Iosef lleva su nombre, así como el movimiento juvenil revisionista Betar, “Brit Iosef Trumpeldor”.

    El relato del mes

    El Rabino Itzjak Eljanán Spektor, rabino de Kovno, fallecido el 21 de Adar de 5656 (1896)

    Una de las personas más acaudaladas en la ciudad de Kovno y miembro de una familia distinguida perdió su fortuna y llegó a una situación de pobreza extrema. No quería revelar su nueva condición a nadie, pero uno de los activistas de la ciudad tomó conocimiento de ello y lo comunicó al rabino Itzjak Eljanán Spektor. Ambos se pusieron de acuerdo para visitar a varias personas de fortuna en sus hogares, con el objeto de solicitarles donaciones para ese hombre pobre de buena familia, pero sin revelarles su nombre.

    Uno de estos hombres acaudalados, que los recibió en su casa con gran amabilidad, respondió al oír el pedido de una donación:

    – Si el respetable rabino se molesta en persona en venir a mi casa para pedirme una donación, estoy dispuesto a contribuir con veinticinco monedas de oro. Pero quisiera saber quién es ese hombre pobre de buena familia, por el cual el venerable rabino se toma tantas molestias.

    El activista que acompañaba al rabino Itzjak Eljanán en sus acciones de caridad le insinuó que por una donación tan importante valía la pena revelar el nombre del beneficiario. Pero el rabino se negó a hacerlo, y precisamente por ello aumentó la curiosidad del anfitrión, que dijo:

    – Respetable rabino, yo conozco a todos los comerciantes de la ciudad, hay algunos que simulan estar en bancarrota para abstenerse de pagar sus deudas. Por eso, si me revela el nombre de este comerciante que ha perdido su fortuna podré comprobar si él dice la verdad. En ese caso, estaré dispuesto a duplicar mi donación y a elevarla a cincuenta monedas de oro, con tal de saber quién habrá de recibirla.

    Pero el Rabino Itzjak Eljanán se mantuvo firme, contrariando la voluntad del activista, y de ninguna manera quiso revelar el nombre del hombre empobrecido. Por supuesto, la curiosidad del hombre rico creció aún más y con gran firmeza dijo:

    – Rabino, estoy dispuesto a donar cien monedas de oro con tal de que me diga para qué y para quién las dono. Si no es así, no le daré ni un céntimo.

    Mas el Rabino Itzjak Eljanán se mantuvo firme en su negativa.

    El hombre rico pidió en ese momento disculpas al activista que acompañaba al rabino en su campaña de recaudaciones y rogó al rabino Itzjak Eljanán que pasara con él a su despacho, a fin de revelarle en privado por qué estaba tan interesado en saber el nombre de ese hombre pobre. El rabino lo acompañó a su cuarto de trabajo y el dueño de casa empezó a explicarle que su situación económica era muy mala, que sus negocios se desmoronaban y que más de una vez había querido acudir al rabino y pedirle consejo para salvar su peculio de la estrechez económica que lo aquejaba. Pero había temido que el rabino pusiera en conocimiento de otros su difícil situación, y en ese caso era obvio que se lo declararía en bancarrota, porque hasta ese momento los otros comerciantes desconocían la crisis económica por la que atravesaba. Si el rumor empezara a difundirse masivamente, todos sus acreedores se apresurarían a pedirle la cancelación de las deudas, y en ese caso no tendría otra alternativa que huir de la ciudad, a causa de la vergüenza. Pero ahora, que sabía hasta qué punto el rabino podía guardar un secreto y no revelar el nombre de quien había perdido su fortuna, tomó la decisión de revelarle sus secretos y su situación, y le rogó que tuviera a bien encontrar también para él una salida que le permitiera superar las dificultades en que se encontraba, sin que nadie lo supiera.

    Agradecemos a la Division de Enlace del Keren Kayemet Leisrael por cedernos este material

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    Editor: Rabino Yerahmiel Barylka
    Productora: Ahuva Bar-Lev

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