• Rosh Hashana

    rosh hashanaRosh Hashana es llamado en la Biblia Iom Trua (por que se toca el shofar), y centra dos ideas principales: es el primer día de un nuevo ano, y es el día del juicio, día de introspección. De esta manera, se realiza al comenzar un ano nuevo el balance del ano anterior y planeamos nuestros actos para el ano venidero.
    La fuente en la Torá para Rosh Hashana es: “El dí a primero del mes séptimo será de santa convocación. No haré is en el labor servil. Es día que se celebrará al son de la trompeta” (Nú meros 29:1). Y también está escrito: “El día primero del mes sé ptimo lo conmemorareis al son de las trompetas” (Leví tico 23:24).

    Articulos de Rosh Ha Shana
    Articulos de Rosh Ha Shana escritos por el Rabino Daniel Oppenheimer, para mas material escrito por el Rabino Oppenheimer visite a www.ajdut.com.ar

    ¡FELIZ

    CUMPLEAÑOS!

     ¡¡Que los cumpla feliz, que los cumpla feliz, que los cumpla… ¿quién?!! Nosotros,
    los seres humanos.

    Sin
    globos ni torta de cumpleaños, sin magos ni animación, sin cohetes ni fuegos
    artificiales, sin copas ni bromas, los judíos (o todos los seres humanos)
    celebramos un nuevo aniversario de nuestra creación. Y eso es cosa seria. ¿Por
    qué? Pues porque el aniversario implica un hito en el cual D”s evalúa la
    distribución de los recursos (las partidas presupuestarias) para el año
    entrante, o como lo expresan los Sabios: “el sustento del ser humano está
    adjudicado de un Rosh HaShaná al otro Rosh HaShaná”.

    Y
    si de eso se trata, dado lo importantes que son los recursos y medios (el
    “sustento”) para cualquier objetivo que nos propongamos, lo más lógico
    es que los humanos nos tomemos en serio este día para solicitar lo que creemos
    que necesitamos.

    Lo
    que necesitamos. Y quién sabe realmente qué es lo que necesita… Bueno,
    entonces pidamos todo lo que se puede. Como diría una buena idishe mame:
    “mejor que sobre y no que falte”. Sin embargo, esta es una postura
    sumamente infantil. Pues estamos comunicándonos con D”s y, con él, que es
    Lo perfecto, no sobra ni falta nada en este mundo. De otro modo, no sería
    perfecto.

    Pues
    entonces, la primer tarea consistiría en tomar conciencia de pedir
    adecuadamente. (¿Cómo dice en las tarjetas? – “con deseos de salud, paz y
    prosperidad”). Vida, inteligencia, salud, sustento, tranquilidad. Son todos
    recursos, medios. ¿Y si me preguntan, para qué? Pues los objetivos los ponemos
    los seres humanos. Debieran coincidir con aquellos que D”s eligió y nos
    enseñó. No obstante, en mente de muchos, aun aquellos que rezan y lo hacen
    seriamente, entendiendo que D”s es la única fuente de recursos, es
    probable que muchos tengan distorsionados, a su vez, los objetivos de los
    recursos…

    Por
    lo tanto, el Majzor (libro de rezos) de Rosh HaShaná nos educa a presentar (a
    D”s y a nosotros mismos) correctamente la finalidad de lo que estamos
    pidiendo.

    “y
    los santos, diariamente, Te alaban; es por eso que Te pedimos que extiendas Tu
    temor sobre todos los creados… y se constituyan todos en una sola unión para
    cumplir con Tu mandato con corazón perfecto… que la iniquidad calle por
    siempre y toda la maldad se acabe en humo…”

    Así
    que existe un objetivo que trasciende “la salud, paz y prosperidad”
    que no se limita a “tener un buen pasar” en este mundo. Antes de
    comenzar a pedir, no estamos confeccionando una lista mezquina y egoísta en la
    que nos preocupamos por “llegar a fin de mes” (o, en este caso – a fin
    de año). Miramos un poco más allá. Es que el mundo, o la humanidad que está
    festejando su “cumple”, no comienza ni termina conmigo.


    “SALUD, PAZ Y PROSPERIDAD”

    Si
    de salud se trata, creo que no es el momento de ahondar en el tema. (Cada cual
    podría cuidarla un poco más, si desacelera un poco el ritmo y se fije para qué
    vive…). De prosperidad, ya hablamos. A Él, no Le falta para darnos. Es más,
    él ya “prepara el sustento para todos las criaturas que creó”
    (Bendición para después de comer). Habría que ver por qué no llega la comida
    adonde debería llegar… ¿No seremos los “funcionarios corruptos”
    los que no distribuimos bien lo que corresponde?

    En
    todo caso, podríamos analizar el tema de la paz. Pues, obviamente la guerra es
    mala palabra. Aun con los que venden las armas que necesitan ese negocio, la
    cosa no funcionaría si no fuese que hay una complicidad de todos los seres
    humanos. De otra manera, ¿cómo será posible que todos los tratados de paz
    fueron inútiles, que la Liga de las Naciones y la O.N.U. no pudieron evitar un
    sólo conflicto armado?

    Es
    que nuestro concepto de “paz” es bastante limitado. Tanto en casa como
    en el negocio. Pues “guerra” no es solamente la idea de soldados y
    misiles. No sucede únicamente en los campos de batalla. La guerra tiene pasos
    previos que son la envidia y la competencia. Esto se da en innumerables frentes.
    Las ideologías que dicen que los recursos son limitados, que es injusto que
    otro posea lo que uno no alcanza a tener, que para tenerlo yo, debo pelear para
    lograrlo…, todo eso es “guerra” y no paz. (No por nada, etimológicamente,
    en hebreo la palabra “Lejem” = pan está relacionada con “Miljamá”
    = guerra). Esto es factible entre países, entre empresas multinacionales, entre
    dos kioscos, entre alumnos de un aula que pelean por estar en el cuadro de
    honor, entre cónyuges que se presionan mutuamente para hacer las cosas de
    acuerdo a la idea de cada uno, en todas las situaciones de “regateo”
    comercial o institucional y pulseadas de todo tipo.. El imponer la conveniencia
    de uno por sobre la del otro, no es paz.

    Si
    fuésemos realmente creyentes, sabríamos que D”s puede proveer las
    necesidades individuales sin necesidad de forzar las situaciones. Así al
    comienzo mismo del rezo especial de Rosh HaShaná, expresamos nuestro deseo que
    la humanidad “se una para cumplir con Tu voluntad con corazón
    perfecto”. Es decir, si hubiese un pleno y real reconocimiento de la
    Autoridad del Todopoderoso, Quien puede proveer para todos sin límite, pues
    entonces cambia toda la óptica de encarar los problemas. No más política, no
    más pulseadas, no más intrigas. Paz de verdad. Esa es la época del Mashíaj a
    la cual aspiraron los “santos que diariamente Te alaban” y que son los
    que realmente rezan por la paz pues la practican YA en su vida actual ” no
    para comer y tomar, ni para dominar a otras naciones… sino para dedicarse a la
    Torá y a su estudio… y en aquella época no habrá guerras, ni hambre,
    ni competencia… únicamente el deseo universal de conocer a D”s y Su enseñanza”
    (fin del Mishné Torá del Ramba”m). Salud, paz y prosperidad para todos,
    pues a nadie le molestaría ya si otro posee más o menos que uno mismo.

    Una
    vez que llegamos a esta convicción, se nos hace un tanto más fácil pensar en
    el otro y comprender que las necesidades de él no son menos importantes que las
    mías. Su vida cumple un rol tan imprescindible como el mío y velar por que él
    goce de los recursos que le hacen falta es no menos importante que velar por los
    míos.. Si llego a esa conclusión, la Tefilá ya es distinta.


    EL SHOFAR

    La
    ley que caracteriza a Rosh HaShaná es la obligación de escuchar el sonido del
    Shofar. El Shofar, un instrumento que surge de la naturaleza (cuerno de carnero)
    a diferencia de la trompeta que es creación humana. La trompeta, en la Torá,
    cumple la función de llamar (a D”s o a los demás seres humanos) cuando el
    que lo hace es el ser humano. El Shofar se suena, cuando Quien llama es D”s
    mismo.
    (R.S.R. Hirsch)

    El
    sonido del Shofar se debe asemejar al de un llanto (Ievavá). Es entonces
    D”s Quien “llora” por el ser humano que es quien sigue perdido,
    zigzagueando por el mundo en búsqueda de significado olvidándolo a Él. Cuando
    bendecimos antes de cumplir con el precepto del Shofar, decimos “lishmoa”
    = escuchar, o, mejor dicho, entender el “kol” = la voz, o el
    significado del Shofar (Cuerno en hebreo sería “keren”, pero sólo se
    puede observar la ley con el cuerno del carnero que se denomina “shofar”,
    relacionado con la palabra “leshaper” = mejorar o corregir).
    Comprender entonces, Quién me llama y qué es lo que espera de mí, es escuchar
    la “voz”.

    Los
    sonidos del Shofar son “Tekiá” (fijo) un sonido largo y fijo, y
    “Shevarim” o “Truá” (rotura) o ambos juntos, y nuevamente
    una “Tekiá”. Estos mismos sonidos eran los que se emitía en el
    desierto cuando se avisaba al pueblo que el campamento de Israel seguía su
    viaje. La Tekiá convoca a un lugar, la Teruá habla de desmontar y la última
    Tekiá habla del nuevo lugar al cual se traslada. En Rosh HaShaná, D”s nos
    convoca a desmontar nuestros vicios y prejuicios, recordar y analizar,
    liberarnos de lo que no corresponde y volver a encaminarnos acorde a Su ley. Las
    partes de la Amidá de Musaf (el rezo) hacen alusión a lo mismo. “Maljuiot”
    (asumir la monarquía de D”s) Quien nos convoca, “Zijronot”
    (memorias) de lo que fue la vida hasta el momento y “Shofarot” el
    sonido del Shofar que libera del sometimiento del pasado, para volver a comenzar
    una nueva vida. (Así como el Shofar cumplía el objetivo de liberar a los
    esclavos y los campos vendidos en Iom Kipur del Iovel que ocurría cada
    cincuenta años)..

    ¿Lo
    mismo del año pasado?

    Rosh
    HaShaná tiene sentido, si como humanos hemos crecido y tenemos la intención de
    seguir haciéndolo. Ese es el único objetivo real y motivo de festejar que
    puede tener un cumpleaños. El personal o el colectivo de Rosh HaShaná.

    Ketivá vaJatimá Tová,
    que sepamos escuchar realmente la voz del Shofar.

    Daniel
    Oppenheimer


    ¡QUE
    RAPIDO PASA EL TIEMPO!


    En
    los últimos días me parece haber escuchado este comentario en repetidas
    oportunidades cuando salía el tema que ya llega Rosh HaShaná. Y es verdad. Uno
    está tan “metido” haciendo “lo suyo” de todos los días que
    ni se da cuenta que pasó un año entero hasta que vuelve a estar parado frente
    al propio Rosh HaShaná. ¿Es bueno que suceda eso? ¿Es bueno que no nos demos
    cuenta de cómo pasan los días sin trascendencia?

    Sobre
    el tiempo se puede hablar desde muchos ángulos. Si bien a nosotros nos parece
    algo muy concreto y casi podríamos decir que vivimos con el reloj, tenemos
    citas y compromisos a ciertas horas y “corremos contra el tiempo”, la
    dimensión del tiempo en si es parte de la Creación y es un elemento necesario
    para que los seres humanos nos manejemos en este mundo terrenal y finito.

    Lo
    que nos interesa ahora es nuestra actitud hacia el paso del tiempo. En este
    mundo convulsionado se ofrecen a la venta objetos de todo tipo para
    “ahorrar” tiempo (y esfuerzo). Gracias a la energía eléctrica y a la
    fuerza motriz podemos realizar ciertas tareas con menos esfuerzo y muchísimo más
    ligero de lo que era antes. La industria de los electrodomésticos es la prueba
    de eso. El lavarropas, el horno microondas, el teléfono entre otros, nos dan la
    sensación de que estamos aprovechando el tiempo mejor. Y es muy posible e
    importante que así sea. Dado que tenemos tantas obligaciones, todo elemento que
    nos permita ser más eficientes será bienvenido.

    La
    pregunta surge cuando… de repente… “sobra” el tiempo. Un día en
    el que no tenemos ni deudas, ni compromisos, ni imposiciones de nadie y con
    nadie. No hay que ir al trabajo, la familia está atendida u ocupada con
    otras cosas. No se casa ni se divorcia nadie. ¿Qué hacemos? ­ Pues aprovechá!
    Al fin, esas oportunidades no se dan tan a menudo… ­Andá a tomar un
    poco de sol, mirá vidrieras, lee ese libro que querías leer desde hace tanto!
    Muy bien, ya hice de todo eso y no tengo ganas de leer ni de tomar sol, etc. ¿Qué
    hago? (Esta pregunta famosa la deben escuchar muchos papás y mamás – de parte
    de sus hijos – hasta el hartazgo durante las vacaciones, en especial los días
    de lluvia)..

    Pues
    no se enoje, querido lector, cuando vea lo que sigue. No está escrito
    teniendo a nadie en mente. Es simplemente un hecho. Si a una persona le sobra
    tiempo en la vida, es porque algo anda mal con él. Seguramente nunca se planteó
    para qué vive…

    Existen
    realmente tantas cosas buenas e importantes que puede y debe concluir cualquier
    ser humano que siente que su vida es una misión (más allá de las
    inclinaciones personales), que si le sobra el tiempo, pues, si es creyente, que
    piense que el regalo más valioso que D”s le dio es la vida en si, y si se
    la obsequió y se la sigue brindando, día a día, minuto por minuto, es porque
    espera que algo bueno se haga con ese presente.

    Y
    mire Ud. que ironía. Hay momentos en los cuales parece que el tiempo corre y
    otros en los cuales parece no terminar. Mire Ud. esas cosas de la vida. Cuánta
    gente que trata de ocultar su edad. ¿Para qué? ¿Es pecado ser mayor? (Quizás
    sí lo sea si un adulto actúa como un infante…) Por otro lado, los niños
    quieren ser mayores, quieren parecer como si fuesen adultos. Juegan a que son el
    papá, la mamá, la maestra, etc. Las niñas se quieren poner zapatos con tacos
    que las hagan parecer más altas… y después, ­todo al revés! ¿Dónde está
    el punto de inflexión?

    Festejamos
    la graduación de nuestros hijos del jardín de infantes. Van al viaje de
    egresados del primario y del secundario. Se alegran con poder acceder a una
    universidad. En cada uno de esos pasos, hay un poco de ansiedad de poder
    realmente llegar y de acabar con la etapa presente y sus desafíos para entrar
    en otra mejor, al parecer, más fácil. Luego comienza la vida laboral. Cuesta
    conseguir trabajo. Luego es difícil que lo asciendan. Una vez que logró un
    puesto medianamente bien pago, teme por su puesto que puede ser cubierto por un
    joven que, por menos pago, pueda hacer lo mismo… Pasados todos estos suspiros,
    al fin se puede jubilar y pertenecer a la clase “pasiva” (= inactiva,
    que no produce) de la sociedad. El adulto puede recordar aquellos años en los
    cuales, como niño, vivía una vida despreocupada, alegre. Pero, en aquel
    momento tiene conciencia que la cuestión de la vida es irreversible. Es “one
    way” como dicen los carteles de las calles en los EE.UU.

    Querido
    lector! No se me ponga mal. No es esa la idea de este artículo. Sólo quiero
    que reflexionemos juntos que el valor de la vida se acentúa precisamente por el
    hecho de ser limitada. Y, dada esa realidad, sepamos “sacarle todo el
    jugo” con cosas útiles. “El día es breve y la tarea cuantiosa”
    – nos advierte el Pirké Avot.


    “La
    gente se preocupa por la pérdida de sus bienes, mas por la pérdida de sus días,
    sus bienes no le servirán y los días no le volverán” – dice un refrán
    que rima en el hebreo original.

    Hay
    una cuestión de urgencia en las palabras de los Sabios que aparentemente
    tratamos de eludir. Sin embargo, aun si la vida terrenal es limitada, existe una
    vida eterna a la cual tenemos acceso. Así lo decimos cada vez que subimos a la
    Torá, “Quien nos otorgó la Torá de la verdad e implantó una vida eterna
    en nosotros”.

    En
    Ierushalaim vivía el Rabino Reuven Benguis. Año tras año festejaba la
    culminación del estudio del Shas (el Talmud, de punta a punta). Un año, a las
    pocas semanas del evento anual, volvió a convocar a sus amigos.

    En
    estos días en los cuales celebramos un nuevo aniversario del ser humano, con el
    balance correspondiente a su existencia, será imprescindible aprender a valorar
    aquel hermoso regalo.


     No
    hemos festejado ya Rosh HaShaná el año pasado?

    Bien!
    ¿Estamos todos listos para recibir a Rosh HaShaná? ¿Qué necesita Ud.. para
    inaugurar el nuevo año? Y… la ropa, la comida, los cohetes, los fuegos
    artificiales… ¿Cómo? ¿Ud. no festeja el año nuevo con petardos y un buen
    vino? ¿Por qué no? Y, ¿con qué festeja entonces? Bueno, mire, nosotros vamos
    a la sinagoga a la noche y rezamos, luego en casa nos sentamos a la mesa y
    comemos unos cuantas comidas extrañas que son una clase de señal que el año
    que comenzará será realmente auspicioso. Luego, a la mañana, volvemos
    temprano a la sinagoga y rezamos… unas cuantas horas, escuchamos el sonido del
    Shofar, leemos la Torá y llegamos a casa bastante tarde, después del mediodía,
    para almorzar. Poco después, volvemos a la sinagoga para rezar nuevamente, Minjá
    y Arvit, y, nuevamente al otro día lo mismo, nos levantamos temprano…

    No
    entiendo. Sinceramente. ¿Qué tiene tanto para rezar? Y, los cohetes… ¿cuándo
    los tira?

    Bien,
    querido lector. Si Ud. se cuestionó esta misma pregunta (obviamente en voz
    baja, para que los demás no se enteren), analicemos juntos la naturaleza de
    Rosh HaShaná, para que en esas largas horas en las que permanecemos en el Bet
    HaKneset, hagamos de esa estadía una función real y útil durante la cual
    creemos en lo que hacemos.

    ¿Por
    qué tanto rezo en este día? Los Sabios nos enseñan que el sustento de la
    persona para el año siguiente se le adjudica en Rosh HaShaná (Talmud Betzá
    16). ¿Qué es el sustento? El sustento abarca a todos los recursos que el
    individuo requiere para llevar a cabo su tarea. Como veremos pronto, este
    concepto es mucho más amplio de lo que pensamos habitualmente. Por
    consiguiente, si bien todos los días rogamos por nuestras necesidades, en Rosh
    HaShaná, lo hacemos conscientes que ese día en particular es decisivo en lo
    que ocurrirá el año que sigue.

    Nos
    armamos con nuestro “changuito” (que tenemos desde los días en que no existía
    “delivery”, ni podíamos encargar con nuestra tarjeta por medio de la
    computadora…) y vamos a la sinagoga a encargar lo que necesitamos. En primer
    lugar, veremos que se repite a través de todo el Majzor la súplica por vida.
    Vida significa tiempo, o sea un plazo adicional en este mundo terrenal, para
    poder desarrollar y llevar a cabo lo que creemos que queremos y debemos hacer.
    Pedimos un año de por vez. El año que viene, D”s mediante, si creeré (¿tiene
    dudas?) que necesitaré seguir viviendo, puedo volver a pedir un plazo
    adicional. Sin embargo, con vivir y respirar no me alcanza para lo que quiero
    hacer. Por lo tanto, pido que sea con tranquilidad mental, conyugal, familiar,
    comunitaria, etc. y con salud. Sin estos elementos, las cosas que me perturban
    no me dejarían llevar a cabo mi proyecto. La palabra “paz” que uno suele
    relacionar con tratados internacionales endebles y que terminan
    indefectiblemente no cumpliéndose, como resultado de pulseadas mezquinas que
    llamamos “guerras”, no es lo que estamos solicitando. La paz debe comenzar
    por donde está uno mismo…, luego pude llegar a alcanzar dimensiones más
    globales.

    No.
    Aun no terminamos de pedir. Necesitamos inteligencia para obrar correctamente.
    ¿Por qué? Acaso nos sentimos tontos? No necesariamente. Seguramente somos más
    despiertos de lo que admitimos, pero… hay que ser sabio para utilizar la
    sapiencia que uno posee, y cuántas veces la desperdiciamos por negligencia o,
    simplemente, no se nos ocurren las ideas adecuadas en el momento apropiado, y
    luego nos culpamos…

    Obviamente,
    que bajo salud debemos incluir la fuerza física, la habilidad y la destreza
    para realizar los ideales. Además, ¿qué haríamos sin los medios materiales
    (efectivamente, lo material es un medio para otro objetivo y o un fin en si
    mismo) para poder vivir? ¿No es el dinero el que mueve el mundo? (No!, pero
    hace falta igual). No nos olvidemos de insistir, a su vez, en que se mantenga la
    simpatía y atracción que nos une a otros seres humanos. Esto, al igual que la
    inteligencia y otros items, suele caer en el olvido. ¿Por qué? Porque nuestra
    tendencia es acordarnos de las cosas que carecemos o que sospechamos que podemos
    perder (dinero, salud, etc.). Ocurre, entonces, que por aquello de lo cual
    sentimos que “seguro” lo tenemos, no vemos urgencia por la cual pedir.
    Lamentablemente recién cuando nos percatamos que no somos inmunes e
    invulnerables, pedimos por lo que perdimos…

    Sigamos
    ahora con la nobleza de nuestra Tefilá. ¿¿Para quién uno pide? Se acuerda de
    su propia necesidad, o tiene en mente las carencias de otros. Sí, ya sé. Las
    Tefilot son en plural e incluyen a los demás. Sin embargo, no me refiero ahora
    a lo que decimos, sino a lo que sentimos mientras decimos. No podemos negar que
    nuestro estómago suele ser más eficaz que nuestra mente. El primero nunca se
    olvida de avisarnos cuando hay hambre. La mente, en cambio, necesita activarse
    conscientemente para que se acuerde de los menesteres ajenos.

    Acto
    seguido, pasemos a la parte más difícil. Planteamos todo lo que hablamos hasta
    el momento como un pedido para un plan o un proyecto. ¿Por qué? Porque es
    sumamente ilógico que una persona pida por algo sin saber para qué lo quiere.
    Cuando un niño le pide una suma considerable de dinero a su papá, éste
    seguramente le preguntará para qué lo necesita. El hijo nunca le contestará
    al padre que primero se la dé y que después va a pensar para qué la quería.
    ¿Hay quien escucha lo que uno pide cuando abre el Sidur? (Disculpe el
    atrevimiento de esta pregunta) Suponemos que todos “tenemos en claro” que la
    cosa es así. Bien, si esto es tan obvio, entonces debiéramos tener un plan de
    vida por el cual podemos solicitar justificadamente toda la lista que hemos traído.

    Sin
    embargo, sepa Ud. que la gente, por lo general no tiene un proyecto de vida.. Es
    más. Pregúnteselo Ud. mismo en este momento. ¿Pensó, acaso, alguna vez
    (mejor sería que ocurriera todos los días) en su propia vida en términos de
    una misión específica, singular y única? Es decir, ¿en algo que Ud. siente
    que debe llevar a cabo y que sólo Ud. lo puede hacer? Posiblemente Ud. sostenga
    que su proyecto de vida esté relacionado con la carrera profesional que
    estudia. No. No estamos hablando de sobrevivir. La mayor parte de vida de la
    gente está ocupada con hacer las cosas que cree necesarias para mantenerse a
    flote, para no hundirse, para llegar a fin de mes, para poder pagar las cuentas.
    Todo esto no tiene nada que ver con un proyecto de vida. Bienaventurado aquel
    que puede desarrollar su actividad laboral y sentir que está haciendo un aporte
    único a la humanidad… y vivir de eso. Pues, entonces, intentemos ser creíbles
    en lo que le proponemos a D”s (me refiero a que lo creamos nosotros mismos, al
    menos). Si esto está claro, podemos pensar en… ¿cuánto se debe pedir? ¿Cuánto
    más, mejor? Pues, en muchas instancias de la vida, veremos que no conviene
    tener más. Eso se lo dejo a su propia imaginación. De todos modos, en última
    instancia, nadie tiene de más. Pues, si entendemos que hay orden y exactitud en
    todo lo que D”s creó, en nuestro cuerpo, en el cosmos, etc., entonces,
    obviamente, no me va a dar lo que no necesito yo, ni me va a dejar de dar lo que
    sí requiero para lo que El espera de mi. Un D”s Justo no me puede exigir que
    haga algo con recursos que no me proporcionó. Los medios, entonces, serán los
    debidos, conforme a mi tarea… Nada sobra, ni falta. No hay para derrochar ni
    en lo material, ni en lo intelectual.

    Existe
    una pregunta frecuente. ¿por qué, entonces, uno necesita pedir? ¿Acaso, no
    recibe, o recibe menos quien no pide? ¿No “queda mal” pedir?

    Si
    bien, este no es el lugar para extendernos en el tema, podemos brevemente, decir
    que D”s no necesita que le ordenemos que nos dé tal o cual cosa. El ya sabe
    lo que queremos, y conoce mejor que nosotros mismos lo que nos hace bien, y lo
    que no. Somos nosotros, los que debemos tomar conciencia de que todo lo que
    poseemos, o no, en cualquier área, es porque así D”s lo dispuso y que no es
    el resultado de nuestra propia inteligencia y destreza…

    Hasta
    aquí, he intentado aclarar algo acerca de lo que estamos por hacer al invocar e
    implorar al Todopoderoso en Rosh HaShaná. Resulta ser un tanto más complejo
    que, simplemente, leer el Majzor. Sin embargo, en el texto de las Tefilot, nos
    encontraremos con que nuestra plegaria pasa por ideas aun más elevadas. Al
    sostener en nuestras manos el Majzor con el mismo texto que leyó mi abuelo, el
    abuelo de él, y el judío de hace mil y dos mil años, viviera en Europa o en
    el Yemen, tuviera una posición acomodada, o no, entiendo que existe un proyecto
    general que fusiona las Tefilot de todos los que estamos rezando cada uno por lo
    suyo y por los que uno conoce, con el de todos los otros Iehudim, incluso los
    ancestros, descendientes y personas de otras épocas a quienes ni conocemos.

    “Uvején
    ten pajdejá…” D”s, te pedimos que llegue pronto el día en el cual todos
    los seres humanos se unan en una sola sociedad para reconocer unidos Tu
    Autoridad, cumplir todos con Tu voluntad, para que desaparezca de una vez y para
    siempre el gobierno y el régimen de la maldad… entonces los justos verán y
    sentirán regocijo…

    En
    esta plegaria que se repite en todas las Amidot de Rosh HaShaná y Iom Kipur,
    confluyen los deseos individuales de todo lo que todos pedimos en estas fiestas.

    Que
    veamos pronto como se materializa esta, la más sublime de las aspiraciones
    humanas. ¿Y los cohetes, y el brindis? Quedarán para cuando D”s nos haya
    dado dinero para malgastar.

    Daniel
    Oppenheimer


     El
    “perfecto”, el desesperanzado, el postergador y el charlatán

    El
    candidato electo a presidente de la Nación recientemente nominado por su
    partido, después de haber ejercido el cargo durante dos períodos (en las épocas
    cuando la re-re-elección era posible), estaba sentado frente a las cámaras de
    televisión y a los periodistas que estaban esperando que se pronunciara acerca
    de sus planes para el futuro de su país, en caso de ser nuevamente votado por
    la mayoría del electorado. Confiado y con la vehemencia que lo caracterizaba,
    el postulante comenzó a enumerar las ideas que pensaba poner en práctica:
    Bajar los impuestos, elevar los haberes mínimos de todos los jubilados, subir
    el salario de los empleados públicos, bajar el desempleo, promocionar la
    actividad agropecuaria, la industria y la exportación, mejorar la salud y la
    educación pública, pagar la deuda externa, equilibrar el gasto público, etc.
    Los cronistas tomaban nota, mientras a más de uno se le cruzaba por la mente la
    pregunta de si este programa de gobierno era realmente realizable. Algunos de
    los más veteranos que ya habían escuchado tales promesas en el pasado, se
    intercambiaban las miradas como queriendo decir: “allí va otra vez con sus
    ofertas …” Uno de ellos aprovechó una pausa en las palabras del tribuno y
    preguntó en voz alta: “si quería poner en práctica todas estas medidas…
    ¿por qué no lo hizo hasta ahora…?” Aquí y allá en la sala se escucharon
    algunas risas reservadas. El postulante, político de raza, no se dejó llevar
    por el comentario inoportuno (que para él “no venía al caso”): “Se
    puede” – decía sonriente, una y otra vez – “síganme, que no los voy a
    defraudar” – “el país necesita un cambio, y el cambio soy yo”.

    Rosh
    HaShaná es el momento en el cual los judíos sabemos que tenemos una nueva
    oportunidad para volver a comenzar. En cierta manera, entendemos todos los que
    conocemos algo de judaísmo que Rosh HaShaná representa la fecha para aquel
    cambio (para mejor) que esperamos. Volcamos en estas jornadas nuestra creencia
    en que nuestro futuro puede y debe mejorar. De ahí viene la costumbre de enviar
    las tarjetas con augurios por un año mejor.

    Sin
    embargo, para que realmente ocurra esa transformación anhelada, nos dicen los
    Sabios que D”s espera que también nosotros modifiquemos nuestra conducta. Y
    ahora sí, sin cámaras de televisión y sin periodistas, nos preguntamos: ¿Podemos,
    acaso, cambiar? ¿Queremos cambiar? ¿Por qué no hemos cambiado hasta ahora?

    Este
    tema no es para nada simple. Podemos argumentar que en muchos aspectos de
    nuestra vida, no hemos elegido el camino que transitamos por nuestra propia
    decisión, sino que hemos seguido desde un comienzo, lo que vimos en nuestra niñez,
    y luego, en la mayoría de los casos, nuestra vida fue el producto de
    imitaciones de modelos aplastantes e incuestionables que marcan las conductas de
    las multitudes desde las pantallas y que hemos adoptado para nosotros porque
    “todos lo hacen así”. Es triste y no es elogioso ni enaltecedor decirlo,
    pero es la realidad más frecuente. Aun cuando sabemos que muchas actitudes son
    objetables, no cambiamos nuestra postura. ¿Por qué?

    Distintos
    elementos interactúan para impedir la modificación para mejor. Quizás lo que
    siga no sea un panorama cabal. Sin embargo, es importante conocer los obstáculos
    que nos estorban el camino para poder esquivarlos, si tenemos la voluntad de
    hacerlo.

    El
    “perfecto”.
    Existe
    aquel que no cree tener defecto moral alguno. En realidad, si se lo enfrenta,
    diría: “verdaderamente, todos podemos mejorar” o algún otro slogan que no
    lo comprometa demasiado, pero en principio sostiene que todo está bien.
    “Perversas” son, según él, aquellas personas cuyo comportamiento es
    inferior al suyo. Él mismo siempre transita por “el camino medio”, “ni
    muy muy, ni tan tan”, y no hay necesidad de corregir, salvo obviamente que uno
    quisiera ser un santo, un mártir o un E.T., cosa que no está en sus planes por
    el momento. Esta persona puede vivir unas cuantas decenas de Rosh HaShaná,
    “sin que se le mueva un pelo”, ayunará en Iom Kipur para seguir la
    costumbre de sus padres y abuelos y se puede sentir muy bien consigo mismo. A
    menudo, si se invita a esta clase de persona a una conferencia en la cual se
    traten temas que le parezcan comprometedores en su estilo de vida, conteste que
    “no me interesa” u otra evasiva para eludir enfrentarse con cuestionamientos
    que impugnen su estilo de vida.

    Si
    bien solo en parte, esta disposición es un aspecto de la postura del “ba’al
    ga’avá”, el arrogante, el altanero, el que nunca se equivoca. Por lo
    general, la tendencia de este personaje es aproximarse a círculos de personas
    que no lo superen en lo moral y evitará el contacto con quienes le pueden
    presentar un desafío. A esta clase de persona, Pirkéi Avot le recomienda: “sé
    cola de leones y no, cabeza de zorros”, es decir, que aunque le sea molesto
    inicialmente, se acerque a los que le puedan influenciar para bien.

    El
    desesperanzado
    .
    Hay otra persona, que reconoce que el personaje anterior es realmente mediocre
    (desde lo ético) y es fruto de las circunstancias. Sabe que dentro de aquella
    clase de raciocinio (o falta de meditación, si Ud. así lo quiere), existe un
    grave peligro, porque esa moral puede fluctuar hasta niveles de conducta animalística
    (dado que “todos lo hacen”), y, por lo tanto, cada cual debe esforzarse en
    rectificar su modo de vivir. No obstante, cuando se encuentra con la inmensidad
    de la tarea que representa alterar siquiera una sola de las características
    humanas, baja los brazos derrotado y decide que no lo va a lograr. “Tenés razón,
    pero no puedo” – dice. Este individuo mira con cierta envidia a quienes tienen
    más fortaleza que la suya, querría incluso alcanzar lo que otros lograron,
    pero flaquea ante lo que cree que no conseguirá nunca.. Al sentirse vencido
    antes de comenzar la batalla, ni siquiera intenta cambiar algún mínimo
    aspecto.

    Si
    bien este segundo individuo pareciera ser superior al anterior, pues al menos
    reconoce su falencia, no deja de ser de igual forma perjudicial. Los Sabios
    llaman a esta actitud: “I’ush”, o sea desesperanza, impotencia, desaliento
    y se presenta de distintas maneras y pretextos. Esta persona no cree en si
    mismo, y queda inmovilizado en su situación por toda la vida o por muchos años,
    convirtiéndose en esclavo de la inercia natural, de sus hábitos y vicios, por
    más que conoce que debería liberarse de ellos.

    El
    postergador.

    Otra alternativa dentro de esta misma figura, es la persona que decide que “sí
    o sí” va a enmendar lo que está mal en su vida, pero lo deja “para más
    adelante”. (También están aquellos que deciden que el lunes comenzarán el régimen
    para adelgazar, sin especificar a qué lunes se refieren…). Esta persona sufre
    de “Atzlut”, es perezosa al menos en lo espiritual, y termina estacionario
    por falta de determinación.

    A
    él le dice Mishlei (Proverbios) que vaya a contemplar la perseverancia de la
    hormiga en lugar de asustarse y aplazar la tarea.

    El
    “pobrecito”. Una opción usual dentro de esta gama, la presenta aquel que
    resposabiliza a factores externos (cónyuges, padres, hijos, vecinos, colegas de
    trabajo, socios, compañeros de aula, etc.) por su falta de decisión. Si bien
    ocurre con frecuencia que las personas cercanas a uno no colaboran con los
    objetivos morales que él se propone, en muchas instancias se magnifica la
    realidad de la situación. El destino lo elige uno mismo. Si se está rodeado de
    gente racional y explica su postura, no tienen por qué crear dificultades en
    los objetivos espirituales de uno, mientras no les afecte directamente.

    El
    charlatán.

    Otro es aquel que menciona continuamente acerca de la necesidad de corregir
    ciertas conductas, asiste a innumerables conferencias, asiente con la cabeza, y
    como conclusión… sigue hablando del tema, y va a escuchar más conferencias
    por el resto de su vida.

    Todo
    estos pretextos que acabamos de describir, suelen mezclarse entre ellos y
    frecuentemente se suman o aparecen en forma alternada. Los auto-engaños y
    fingimientos con los cuales vivimos son incontables, porque cuando de nosotros
    se trata, la inclinación negativa es tan ingeniosa y perspicaz como nosotros
    mismos…

    ¿Ud. es
    candidato a algún cargo? (¿Al cargo de ser un ser humano, creado a imagen de
    D”s, portador de la Torá, perteneciente al milenario pueblo judío?) ¿Quiere
    ser creíble hacia afuera? No es una tarea fácil, pero el comienzo de la misión
    pasa por creer en nosotros mismos y arremangarnos.

    Daniel
    Oppenheimer

    Rosh Hashana y sus caracteristicas
    Esta festividad cae al comenzar el mes de Tishrei. Este mes también es llamado el séptimo mes (contando de Nisan) mes poderoso. Su símbolo es la balanza, ya que en este mes se juzgan todos los seres humanos, y la balanza sirve para pesar las buenas y malas acciones.
    Rosh Hashana es llamado en la Biblia Iom Trua (por que se toca el shofar), y centra dos ideas principales: es el primer día de un nuevo ano, y es el día del juicio, día de introspección. De esta manera, se realiza al comenzar un ano nuevo el balance del ano anterior y planeamos nuestros actos para el ano venidero.
    La fuente en la Torá para Rosh Hashana es: “El dí a primero del mes séptimo será de santa convocación. No haré is en el labor servil. Es día que se celebrará al son de la trompeta” (Nú meros 29:1). Y también está escrito: “El día primero del mes sé ptimo lo conmemorareis al son de las trompetas” (Leví tico 23:24).
    Rosh Hashana como día de juicio está sen alado en Salmos: “Tocad la trompeta, ante la luna nueva (en el dí a que la luna está cubierta – rosh jodesh) la luna plena de nuestra festividad porque es un precepto para Israel, una ordenanza del D’s de Jacob” (Salmo 81:4).
    El nombre Rosh Hashana, se encuentra por vez primera en el tratado de Rosh Hashana 1: “En Rosh Hashana todos los individuos del mundo pasan delante de D’s (Todopoderoso) como regimientos de ejércitos que pasan delante de su rey, y el examina a todos. Este día fija el destino de la humanidad al finalizar el ano y comenzar uno nuevo.
    Cuáles son las características de la festividad?
    Las leyes de la festividad son oraciones y costumbres que expresan el contenido del día. En el centro de las oraciones se encuentran tres bendiciones que se recitan en la oración de Musaf: “maljuiot”, “zijronot” y “shofarot”.
    a- “Maljuiot” – Rosh Hashana es el día del reinado del Santo Bendito Sea sobre todas las criaturas del universo, y nosotros decimos en esta bendición: “Reina con honor sobre todo el mundo”.
    b- “Zijronot” – Rosh Hashana es el día que se juzga a todas las criaturas del universo. Nosotros decimos en esta bendición: “Traerá s justicia para censar todas las almas” y pedimos “recuerdanos con un buen recuerdo ante ti y censanos con salvación y clemencia”.
    c- La bendición de “Shofarot” comienza con el recibimiento de la Torá . Cuando el pueblo de Israel recibió la Torá y los preceptos, se escuchó en ese momento la voz del shofar: “Y a la manana del tercer día hubo truenos y relámpagos y una nube espesa cubrió la cima del monte y se oyó una potente voz de cuerno”. (Exodo 19:16).
    En la bendición de “shofarot” se describe la grandeza del Santo Bendito Sea y se continua con la descripción de los últimos días y la reunión de los exilios: “Y acontecerá ese día que será tocado una gran trompeta y que vendrán los que se perdieron en la tierra de Asiria, y los que fueron dispersos en la tierra de Egipto, y adoraran al Eterno en el sagrado Monte de Jerusalem”. (Isaias 27:13).
    En Rosh Hashana las oraciones no son solo individuales, sino tambié n para toda la humanidad: “Y es por eso pon temor D’s rey del universo, sobre todos tus actos… y temerán por todos tus actos y se arrodillarán todas las criaturas”.
    Porque se toca el Shofar
    Los motivos por el cual se toca el shofar en Rosh Hashana
    El precepto del día de Rosh Hashana es de tocar el shofar. Cuáles son los motivos de este precepto?
    El Rabi Saadaia Gaón enumera 10 motivos para este precepto, entre ellos:
    a- En este día nosotros coronamos al Santo Bendito Sea, de la misma manera que se proclama a los reyes: se hace sonar ante ellos las trompetas y shofarot para que se escuche en todos los lugares el comienzo de sus reinados. Y así dijo el rey David: “Con trompetas y el son de la corneta aclamad al rey el eterno” (Salmos 98:6).
    b- La voz del shofar nos recuerda la revelació n del Sinai, la cual estaba acompan ada con “El son del shofar era muy fuerte” y en ese lugar el pueblo de Israel declaró : “Haremos y escucharemos”.
    c- El son del shofar nos recuerda la reunión de la diáspora que tanto anhelamos.
    d- El shofar está hecho de cuerno de carnero, para recordarnos el sacrificio de Itzhak. Luego del intento del sacrificio, en el cual estuvo Abraham, él vio: “Un carnero que estaba cerca tení a sus cuernos trabados en el matorral”, y lo sacrificó en lugar de su hijo. El son del shofar nos recuerda el mé rito de nuestros padres. Se deben tocar 100 voces. Si Rosh Hashana cae un dí a sábado no se toca por decreto de nuestros sabios.
    Las costumbres de la festividad
    Las costumbres de la festividad
    Los preparativos para Rosh Hashana comienzan en el mes de Elul. A principios del mes de Elul se acostumbra a tocar el shofar cada manana luego de la oración de Shajarit, para despertar al pueblo al arrepentimiento hacia los dí as de juicio.
    Los sefaradim acostumbran a madrugar desde comienzos del mes de Elul para pronunciar “slijot” – oració n de penitencia -. Los ashkenazim lo hacen desde la salida del Shabat anterior a Rosh Hashana. Con la llegada de la festividad, se acostumbra a bendecir al prójimo con: “que tengas un ano bueno, que seas inscripto y firmado en el libro de la buena vida”. Comenzamos el ano nuevo con costumbres que simbolizan las peticiones de nuestro corazones:
    a- Se moja la manzana en la miel y se desea: “que sea Tu voluntad que comience un ano bueno y dulce”.
    b- Se come una cabeza de pescado o de oveja y se dice: “que sea Tu voluntad que seamos cabeza y no cola”.
    c- Se come granada, llena de granos y se dice: “que sea Tu voluntad que se nos aumenten mé ritos como la granada”.
    d- Se comen dátiles y se recita: “que sea Tu voluntad que se acaben nuestros enemigos”.
    Tashlij
    Tashlij – Es una oración que se recita el primer día luego del medio día. La oración se pronuncia a orillas de un lago o mar, o cerca de una fuente de agua (en Jerusalem, por ejemplo, se recita en un manantial o pozo).
    La oración de Tashlij es una petición para que nuestros pecados sean perdonados y le pedimos al Santo Bendito Sea que cumpla las palabras de nuestros profetas: “Y tu arrojaras todos tus pecados a las profundidades del mar” (Mija 7:19). Pedimos en esta oración de Tashlij un ano de vida, bendición y paz, y que D’s cumpla las peticiones de nuestros corazones, se dan vuelta los bolsillos, vaciándolos, mostrando con esto, simbólicamente, la resolución de echar todas las transgresiones al mar.
    El sentido del retorno

      Del libro

    “el ser judio” del harav hayim halevy donin.

     

     


    Siempre es posible un retorno a la fe de Israel para aquellos que se han
    apartado de ella, o que se han rebelado deliberadamente contra ella. Sea que la
    senda que tenga que recorrer la persona que retorna sea un camino largo o corto,
    comenzar a recorrerlo es uno de los actos religiosos mas significativos. Este
    viaje se conoce como teshuvá; y el que lo
    hace se denomina baal-teshuvá.

     

       A menudo se traduce teshuvá
    simplemente como arrepentimiento. La ra
    íz de la palabra, sin embargo, significa retorno. “Retorna, Israel, al
    Señor tu Dios” (Oseas 14:2) es la esencia de la teshuv
    á, la clave para el arrepentimiento. El retorno a Dios no es únicamente un
    reconocimiento de Su existencia, o decir simplemente “Creo en El”.
    Tampoco afiliarse a una sinagoga constituye un retomo a El. Estos son solamente
    los primeros pasos en esa dirección. Teshuv
    ásignifica
    nada menos que transformarse en un servidor del Señor, un eved Hashem. Un sirviente no solamente reconoce la existencia de su
    amo, sino que se somete a su gobierno y jurisdicción, está obligado por los
    mandamientos y exigencias del amo. Esta es la relación que existe entre Dios e
    Israel. Al someternos a Dios, proclamamos nuestra libertad de
    la servidumbre humana. “Seréis Mis servidores, dijo el Señor y no
    servidores de Mis sirvientes”

     

       Israel estállamado a fortalecer otra
    relación con Dios: la del amor a Dios. Dos veces al d
    ía en el Shema (“Oye Israel”) se nos
    recuerda el precepto: “Amar
    ás al Señor, tu Dios, con todo su corazón …”
    La relación de Israel con Dios es descrita también en términos de un
    matrimonio eterno entre amantes:

     

    Y te desposaré conmigo para siempre; y te desposará
    conmigo en justicia, en juicio, en misericordia y en piedad. Y te desposaré
    conmigo en fidelidad y reconocerás al Señor.

     


    (Oseas 2:19-20)

     

     

       Siempre
    es posible reconocer la actitud y la conducta de un servidor, pero la de un
    amado prometido en matrimonio no siempre es universalmente reconocida, sobre
    todo por de una generación más expuesta a los actos de amor en público en un
    solo año, que lo que las generaciones pasadas pudieran haber presenciado en el
    transcurso de toda una vida. El verdadero amor no consiste simplemente en
    expresiones o en declara­ciones de afecto. El verdadero amor significa entrega,
    no apropiación. Autosatisfacción a expensas del amado, no es verdadero amor.
    No se expresa el verdadero amor por medio de una obstinada negativa a re­nunciar
    a los placeres y deseos propios, sino por la disposición de llegar incluso al
    sacrificio para satisfacer al objeto de ese amor.

     

       Los matrimonios – y
    todas las relaciones basadas en el amor se deterioran cuando predomina el
    egoismo. El verdadero amor se evapora cuando una de las partes se comporta como
    si sólo importaran sus propias necesidades, exigencias y deseos. La religión,
    que a su nivel
    más
    elevado se basa en el amor de Dios, también se deteriora en presencia
    del egoísmo. El amor a Dios también es menoscabado cuando la gente actúa como
    si lo único que le importara fueran sus propias necesidades y deseos, sus
    gustos y comodidades, sin tener en cuenta lo que pudiera ser grato al
    Todopoderoso.

     

       Desde un punto de
    vista pragmático, no existe realmente mucha diferencia si la relación con Dios
    se basa en un profundo amor o en una aceptación de la relación amo-servidor.
    Aunque desde un punto de vista filosófico y espiritual no hay duda acerca de la
    superioridad de la relación mencionada en primer lugar, en términos prácticos
    los resultados son los mismos. Solamente por razones que emanan de las
    profundidades de la propia mente, algunas personas se muestran más dispuestas a
    dar más énfasis a una u otra de estas dos relaciones legítimas.

     

       Sea
    cual fuere el punto de vista, nuestra relación con Dios implica más que oración
    o plegaria. Exige una transformación personal, ­auto-reconstrucción que
    implica obedecer a Dios en todo momento más que anteriorrnente. El ha sido
    desobedecido; deberá brindársele satisfacción
    allí donde anteriormente
    buscábamos satisfacernos a nosotros mis­mos.

     

       Realizar semejante transformación exige un esfuerzo
    doble. En pri­mer lugar depende del tipo de estudio del cual pueda surgir un
    conocimiento de la herencia total de Israel en toda su amplitud y profundidad.
    “Lo que se requiere no es más religión en la educación superior, sino más
    educación superior en la religión”, (Alfred Jospe). El otro aspecto
    involucra las experiencias personales, la experiencia de vivir como un judío,
    de comportarse como judío.

     

       El conocimiento requiere comprensión, y la comprensión
    máxima deriva del compromiso personal y no solamente del estudio de libros de
    texto. El conocimiento desde adentro es sin lugar a dudas superior a la simple
    observación desde afuera. Un conocimiento intelectual de la importancia de ser
    judío no puede compararse con la apreciación intuitiva del valor que surge de
    la acción de serlo. Aunque el intelecto debe aplicarse para reforzarla,
    especialmente en nuestra época, la sensación directa de lo que realmente es el
    judaísmo, surge de la acción y no sólo de su conocimiento. Aunque una
    apreciación solamente intuitiva o emocional de los valores y las ideas judías
    no sea a la larga suficien­temente sólida como para resistir el embate del
    examen crítico en el mercado de las ideas, y requiera un sólido apoyo
    intelectual y educa­cional, esto último por sí solo no trae ningún
    compromiso con el modo de vida judío.

     

     

     El
    primer artículo de fe en todo credo es la creencia…
    Pero
    es difícil ver cómo una mera idea pueda tener esa eficacia… No es suficiente
    que pensemos en ellas (en las ideas), es también indis­pensable que nos
    coIoquemos dentro de sus esferas de acción, que nos ubiquemos allí donde mejor
    podamos sentir su influencia; en
    una palabra, es necesario que actuemos… (Emile
    Durkheim, “Formas Elementales de la Vida Religiosa”)

     

     


    Enfrentemos el problema tal como es. La supervivencia del judaísmo no es
    en sí y por sí misma suficiente para justificar la lealtad al juda­ísmo o
    para basar en ella la voluntad de seguir siendo judío. Si ser judío no tiene
    ningún significado especial, entonces la supervivencia del ju­daísmo como un
    pueblo o una fe diferente tampoco tiene ningún signi­ficado. Si una persona
    cree profundamente que la supervivencia del judaísmo tiene importancia, esto
    debe tener para él significado y con­secuencias a nivel personal.

     

       “Retorna,
    Israel, al Señor, tu Dios” es el llamado de los profetas hebreos que resonó
    a través de las generaciones en todos los momentos en que nuestro pueblo se
    separó de Él. En nuestra fe es fundamental el concepto de que nunca
    es demasiado tarde para ese retorno. Una
    per­sona puede tener seis años o sesenta, diez años o cien, siempre es
    llamada a purificar su corazón y sus pensamientos y para dirigirse o
    reencaminarse hacia el Todopoderoso.

     

     

    El que retorna a Dios (en
    contrición) no debe imaginar que se encuentra a distancia demasiado grande del
    justo por culpa de sus pecados y transgresiones pasadas. No es así. Es amado y
    querido por el Creador como si nunca hubiera pecado…
    No
    sólo esto, sino que su recompensa es aún mayor, porque él sintió el gusto de
    la transgresión y se separó de ella dominando su mala inclinación.
    Nuestros Sabios afirman que en el lugar donde
    se encuentra para­do un
    “baal teshuyá”, no puede pararse ni siquiera el más per­fecto
    de los justos. En otras palabras, su nivel espiritual es inclu­sive superior
    que el de aquellos que nunca pecaron…
    Todos los Profetas
    llamaron al arrepentimiento, y la redención final de Israel se logrará sólo a
    través del arrepentimiento

     


    (Hiljot Teshuvá 7:4-5)

     

     

       Debemos también señalar la conclusión del sabio Kohelet
    (El Ecle­siastés), que después de todas sus búsquedas sobre el sentido
    de la vida, y de todas sus investigaciones desde el ascetismo hasta el
    hedonismo, concluye que: “El resumen de todo el discurso, después de oírlo
    todo, es éste: Teme a Dios y guarda sus mandamientos, porque eso es el hombre
    todo” Eclesiastés 12:13).

     

       El que salva una vida es considerado en nuestra tradición
    como si hubiera salvado el mundo entero. De esto se desprende que el que
    destruye una vida es culpable de la destrucción de un mundo. El que sofoca
    espiritualmente una vida judía, sea la propia o la de sus hijos, es responsable
    por la sofocación espiritual de todo un mundo judío. De esto se deduce también
    que al que revive espiritualmente una vida judía -aunque sólo sea su propia
    vida- se le considera como si espiritualmente hubiera revivido todo un mundo judío.

     

     

    Fuentes de nuestros sabios sobre Rosh Ha shana y el Shofar
    El primero de Tishrei es principio del año calendario, del año
    sabático, y del año jubilar… En Rosh Hashaná todas las criaturas
    del mundo pasan frente a El como ovejas; como leemos
    (Tehilim 33,15): “El forma los corazones de todos ellos juntos.
    está atento a todas sus obras” (El Creador ve todos los corazones
    juntos, pero juzga las obras de cada uno por separado, Talmud).
    (Mishná Rosh Hashaná Cap. l. 1-2)
    El primero de Tishrei es el principio del año calendario. ¿Qué
    nos enseña? R. Najman bar Yitzjak dice: Respecto al juicio.
    (Que el Todopoderoso juzga a todas las criaturas del mundo con
    sus aconteceres hasta ello de Tishrei próximo.) Como leemos
    (Devarim 11,12): “Los ojos del Señor, están siempre sobre ella,
    desde el principio hasta el fin del año”. Al principio del año
    juzgan lo que acontecerá al final.
    ¿De dónde deducimos que (el principio) es Tishrei? Pues leemos
    (Tehilim 81,4): “Tocad el Shofar en el novilunio, en la
    fecha de la encubertura, en el día de nuestra fiesta”. ¿Cuál es la
    fiesta que cubre la luna (porque está por nacer)? Pues es Rosh
    Hashaná. Así leemos (ibid 5): “Porque es un estatuto para
    Israel, ley del D-s de Yaacov”. (Rosh Hashaná 8a-b)
    Los alimentos y el sustento de la persona le son establecidos
    -para todo el año- entre Rosh Hashaná y Yom Kipur (de modo
    que debe ajustar sus egresos a sus ingresos, pues no le van a
    agregar más de lo que fue establecido como ingreso de ese año)
    fuera de los gastos en honor al Shabat y en honor a las fiestas.
    y los gastos de sus hijos para la enseñanza de la Torá, que si los
    aumenta le aumentarán (los ingresos) y si disminuye le menguarán.
    (Betzá 16a)
    Dijo R. Cruspeday en nombre de R. Yojanán: Tres libros son
    abiertos en Rosh Hashaná, en uno son registrados los malvados,
    en otro los justos perfectos y en el otro los medianos. Los justos
    son registrados y firmados de inmediato para la vida. Los malvados
    son registrados y firmados de inmediato para la muerte.
    Los intermedios quedan pendientes desde Rosh Hashaná hasta
    Yom Kipur, si merecen son registrados para la vida; si no merecen
    son registrados para la muerte. (Rosh Hashaná 16b)
    En el momento que los israelitas toman los cuernos del Shofar
    y los hacen tronar frente al Todopoderoso, El se levanta del trono
    de la justicia y se sienta en el trono de la misericordia; se llena
    de misericordia sobre ellos, y vierte sobre ellos Su misericordia,
    convirtiendo su vara de justicia en misericordia.
    (Vaikra Rabá 29,3)
    ¡Qué pueblo que es éste! La conducta universal es que cuando
    uno sabe que lo van a juzgar -de vida o muerte- se viste de
    negro y no se afeita, pues está preocupado por el dictamen.
    El pueblo de Israel no es así. Se visten de blanco, se cubren
    de blanco, se afeitan, comen, beben, y se alegran pues están
    convencidos que el Todopoderoso les hará milagros.
    (Yerushalmi Rosh Hashaná 1.3)
    Dijo R. Abahu: Preguntaron los ángeles ministeriales al Todopoderoso:
    -Señor, ¿Por qué los israelitas no pronuncian el Canto
    de Halel ante Ti en Rosh Hashaná y en Yom Kipur?
    Les respondió: -¿Es posible que el Rey está sentado en Juicio
    y los Registros de la Vida y de la Muerte están abiertos frente a
    El, y los israelitas pronunciarán Cantos? (Rosh Hashaná 32b)

    Es un mandamiento positivo de la Torá, de escuchar el tronar
    del Shofar en Rosh Hashaná. (Rambam Hiliot Shoiar 1.1)

    El orden de los toques del Shofar son tres toques repetidos
    tres veces. La medida de la Tekiá son tres Teruot. Cada Teruá
    tiene la extensión de tres toques quebrados.
    (Mishná Rosh Hashaná Cap. 4-9)
    Dijo el Todopoderoso: Pronunciad ante Mí en Rosh Hashaná.
    Maljuyot, Zijronot y Shofarot. Maljuyot a fin de que Me hagáis
    reinar sobre vosotros Zijronot a fin de venga ante Mí, vuestro
    recuerdo para bien, ¿de qué modo?, ¡con el Shofar!
    (Rosh Hashaná 16a)
    El primero de Elul dijo el Todopoderoso a Moshé: “Sube
    hacia Mí al monte” (Shemot 21,12) De inmediato anunciaron
    con el son del Shofar por todos los ámbitos del campamento que
    Moshé acababa de escalar el monte a fin de que el pueblo no
    vuelva a incurrir en el error de cálculo de la fecha que Moshé
    escaló el monte -lo cual provocó el tremendo pecado de idolatría
    en la ocasión anterior-.
    En este día el Todopoderoso fue ensalzado con el sonar del
    Shofar, tal como está escrito: “Subió D-s con voces de júbilo,
    el Señor (fue exaltado) con sonido de trompeta” (Tehilim 43.6).
    (Pirkei Rabi Eliezer Cap. 46)
    “Subió D-s con sonido de corneta” (Tehilim 47.6) Cuando el
    Señor sube sobre el trono a dictar justicia se le acerca de inmediato
    el atributo de la justicia. Pero cuando los israelitas comienzan a
    tocar el Shofar el Todopoderoso se levanta del trono de
    la justicia y se sienta en el trono de la Misericordia como leemos
    a continuación: “el Señor con el sonido del Shofar”.
    (Pesikta Rabatí – El Séptimo Mes VI)

    Dijo R. Abahu: ¿Por qué se toca precisamente con el cuerno
    del carnero? Dijo el Todopoderoso: Tocad frente a Mí con el
    cuerno del carnero a fin de que recuerde a vuestro favor el sacrificio
    de Yitzjak hijo de Abraham, considerándoles como si os
    habéis sacrificado a vosotros mismos por Mí.
    (Rosh Hashaná 16a)

    El mandamiento de hacer tocar el cuerno del Shofar en Rosh
    Hashaná nos debe hacer recordar diez asuntos:
    1) Principio de la Creación y Día de la Coronación del Rey
    por ser este día el primero de la Creación que el Señor creó
    al mundo y reinó sobre él. Tal cual acostumbran los reyes al
    ser coronados trompetean y c1arinan para publicar en todos los
    lugares el comienzo de su reinado. Así también al hacer reinar
    al Creador sobre nosotros en este día, todos los años anunciamos
    Su coronación con trompeteo. También David se expresó así
    (Tehilim 98.6): “Con trompetas y son de corneta aclamad al
    Rey, al Señor”.
    2) Pregón del Retorno a la Buena Senda
    Es el primer día de los “diez días destinados a la Teshuvá
    (retorno)”, por lo que se pregona con el son de la corneta para
    advertir y avisar que quien así lo desee retorne al bien, pues de
    lo contrario, recaerá sobre él su propia culpa.
    Así también estilan los reyes que publican y ponen sobre aviso
    respecto a sus leyes y decretos. Y a veces decretan una amnistía
    y advierten que quien se presente hasta tal fecha le serán perdonadas
    todas las faltas pero que de lo contrario será sancionado
    con el rigor de la ley.
    3) Conmemoración del Acto de Sinai
    A fin de recordamos el son de la corneta que escuchamos en
    oportunidad de sernos entregada la Torá en el Sinaí; y de este
    modo refrescaremos en nuestra memoria las obligaciones contraídas
    al recibir la Torá, para poder así cumplida con amor al
    Todopoderoso.
    4) Recordar las Palabras de los Profetas
    Con el objeto de recordar las palabras de los Profetas que fueron
    comparadas al son de la corneta. Como leemos (Yejezquiel
    33. 4-5): “Cualquiera que oyere el sonido de la corneta y no
    tomare aviso y vendrá la espada y lo arrebatará, su sangre sobre
    su propia cabeza recaerá … pero si hubiera tomado aviso habrá
    salvado su vida”.
    5) Conmemoración de la Destrucción del Templo y de las
    Atroces Guerras Enemigas
    Para hacemos acordar de la destrucción del Templo, el cual
    se produjo con estruendos y trompeteos y del clamor y griterío
    de las guerras y matanzas enemigas.
    Al escuchar el son del Shofar, rogaremos al Señor y le imploraremos
    que nos auxilie de las manos de nuestros enemigos y
    sea reconstruido el Templo tal como nos prometieron por medio
    de los Profetas.
    6) Evocar el Holocausto de Yitzjak
    Recordemos el acto de nuestro Patriarca Yitzjak, quien se dispuso
    a entregar su vida en aras al honor del Señor.
    También nosotros si nos dispondremos a entregar nuestras
    vidas por la voluntad divina. El nos honrará con Su misericordia
    y nos socorrerá de las manos de nuestros enemigos.
    7) El Son del Shofar provoca Temor
    Cuando escuchemos el son del Shofar temeremos y temblaremos
    de su sonido y clamoreo ya que ésa es su naturaleza; y de ese
    modo nos someteremos y nos rendiremos ante nuestro Creador.
    Como leemos (Amos 3.6): “¿Sonará corneta en la ciudad sin
    que se atemorice el pueblo?”.
    8) Tener presente el Día del Juicio Magno y Temerle
    Acordarse y temer al día del Juicio Magno. Como leemos
    (Zefania 1. 14-16): “¡Cercano está el día magno del Señor! cercano
    está y se apresura mucho; óyese el estruendo del día del
    Señor; ¡aún el valiente clamará entonces con amargos lamentos!
    Día de ira es aquel día, día de apretura y de angustia, día de
    devastación y desolación… día de trompeta y de clamor de
    guerra… ”
    9) Presagio de la Reunión de las Diásporas
    Rogar al Todopoderoso para que reúna a todos los confinados
    del pueblo judío como nos fue prometido por Yeshaya (27.13):
    “y acontecerá en aquél día que sonará la gran corneta… ”
    10) Presagio de la Resurrección de los Muertos
    Para que nos vayamos preparando para el día de la Resurrección
    de los Muertos que fue presentado por el Profeta como el
    pueblo que despertará a la vida, al escuchar el son de la corneta.
    Como leemos (Yeshaya 18.3): “Todos los moradores del mundo
    y los habitantes de la tierra… y cuando fuere tocada la corneta,
    oiréis!”
    Interpretaron los Sabios: los moradores del mundo: el pueblo
    de Israel en las diásporas; los habitantes de la tierra: se refiere
    a los muertos. También leemos (26.19): “Despertad y contad,
    vosotros que moráis el polvo!”
    (Menorat Hamaor citando a R. Saadia Gaón)

    R. Yehoshúa ben Korja dijo: el Shofar fue creado sólo para
    beneficiar a los israelitas ya que la Torá fue entregada a Israel
    con Shofar como leemos (Shemot 19.19): “Y la voz del Shofar
    iba haciéndose cada vez más fuerte”, con el Shofar fue derrumbado
    el muro de Yerijó, como leemos (Yehoshúa 6.20): “Y
    sucedió que cuando el pueblo oyó el sonido del Shofar, el pueblo
    levantó el grito con gran algazara y cayó el muro”; así también
    el Shofar será hecho sonar por el Todopoderoso cuando se revele
    el descendiente de David como leemos (Zejaria 9.14): “Y el
    Señor hará sonar el Shofar”; y también cuando reúna a los dispersos
    hará sonar el Shofar el Todopoderoso como leemos (Y eshaya 27.13)
    “Y acontecerá en aquel día sonará el gran Shofar,
    y vendrán los que habían sido perdidos en la tierra de Ashur, y
    los que habían sido desterrados en la tierra de Egipto y se
    prosternarán ante el Señor en el santo monte en Yerushalayim”.
    (Eliyahu Zutá 22)
    A pesar que el sonar del Shofar en Rosh Hashaná es un decreto
    divino, contiene en sí la siguiente sugerencia: Vosotros, los que
    permanecéis sumidos en el sueño, ¡despertad, hurgad en vuestras
    acciones, retornad con arrepentimiento y tened presente a vuestro
    Creador!
    Los que olvidáis la verdad, sumergidos en la vanidad, y andáis
    extraviados todos los años en lo tonto y lo vacío, que no produce
    beneficio ni salva a ninguno: ¡examinad vuestras almas, mejorad
    vuestras sendas y vuestros propósitos, abandonando todos los senderos
    malos y los pensamientos que no conducen al bien!
    (Rambam Hiljot Teshuvá 3.4)
    Todos los actos que realizas en Rosh Hashaná, los realizarás
    el décimo día del mes (en año de Yovel). Así como en el primer
    caso pronuncia las bendiciones del Reinado, del Recordatorio y
    del Shofar, también en el décimo día del mes. Así como en el
    primer caso se toca una Tekiá, seguida por Teruá y otra Tekiá,
    también el décimo del mes así, tocaba Tekiá, Teruá y Tekiá.
    (Yerushalmi Rosh Hashaná 3,5)


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