• Rab Kuk, Orot Hateshuva

    rav kuk orot hateshuvaLuces de Arrepentimiento – Orot Hateshuva
    El Rav Abraham Itzjak HaCohen Kook
    Introducción y los tres primeros capítulos, muy pronto se publicara el libro completo

    Comentado por: Yubal Froind
    Traducción Yehezkel Israeli
    Jerusalem 5771

    Introducción
    “Siempre solía motivar y solicitaba en muchas ocasiones – y en especial a los estudiantes de su sagrada Yeshiva – que estudiaran este santo libro, y también el mismo solía estudiarlo”.
    su hijo, nuestro Rabino el Rav Tzvi Yehuda HaCohen Kook z”l“Este libro de pequeño tamaño pero de gran calidad le era de muchísima estima a su escritor, e incluso solía estudiarlo el mismo en los días de Elul inmediatamente después del rezo matutino.”
    “He trabajado mucho en todo este Orot Hatshuba, quien lo observe con el debido detenimiento, hallara luz en cada una de sus palabras” – así le comento a uno de sus alumnos. Y en la salida de un Yom Kipur en el año 5694 escuche de sus labios puros decir: “el Orot Hatshuba debemos estudiar sin límite”.
    su alumno, el Rav Moshe Tzvi Neria z”l

    Presentamos el comentario “un poco de luz” de la obra “Luces de arrepentimiento” que gracias a D-os y en su grande bondad me ha permitido escribir. Al parecer no ha quedado ningún campo en la Tora que el Rav Kook de bendita memoria no halla iluminado con un novedoso y original destello. Gracias a su sagrado espíritu, nos ha entregado el Rav Kook las llaves de la redención de nuestra vida personal y colectiva. Una de estas llaves centrales es sin lugar a dudas la llave del arrepentimiento. En el presente comentario he tratado de proporcionarle al lector las herramientas necesarias que le permitan disfrutar del especial sabor del arrepentimiento a la generación de “los días del Mesías”. Debo admitir que no he llegado a la comprensión total de ninguno de los fragmentos del Rav Kook, ni tampoco he podido alcanzar el trasfondo completo de su opinión. El objetivo del comentario es traducir a un sencillo lenguaje las ideas que humildemente he logrado comprender de la obra “luces de arrepentimiento”, dada a la urgente necesidad de escuchar inmensos temas, los he envuelto en una corta interpretación apoyándome en la enseñanza que dice: ” un poco de luz aleja muchas tinieblas”.
    Como es natural, muchos de los temas tratados en los fragmentos del libro han quedado reducidos y no han sido tratados de la forma más conveniente, ya que así es el carácter de un comentario que trata de ser breve y conciso. Por otra parte, es imposible iniciar el comentario, sin antes tratar de aclarar el término “la luz del arrepentimiento” que el Rav Kook cita innumerablemente. En un principio debemos comprender el carácter de la “luz divina” y a continuación tratar de entender su relación con el concepto del arrepentimiento.
    Si nos imagináramos por ejemplo, un rayo de luz que penetra un lugar oscuro nos dibujaríamos un lugar en tinieblas, carente de calor y de energía y que en un instante se transforma en un lugar “iluminado”, así también ocurre con nuestra vida. El ser humano es por así decirlo un “pedazo de materia” carente de energía y de vida, como un cadáver llevado a un sepulcro. Entonces, ¿qué es aquello que le proporciona la vitalidad, el estímulo, el dinamismo y la actividad constante? es esta la luz divina. La presencia divina en cada persona es la que hace correr la sangre por sus venas, la que hace fluir la vida, la que forja la personalidad y la que genera aspiraciones y nuevos pensamientos. En el momento en que esta presencia divina desapareciera sería equivalente al momento de la muerte (sin entrar en discusión con las teorías biológicas, químicas, etc. me refiero a un plano aún más profundo, al secreto de la existencia y de la vida – lo que provoca la actividad y el desarrollo de todos los sistemas y leyes, que hace mover los átomos, los electrones, los pensamientos y las voluntades – lo que la ciencia nunca podrá dar solución, aun cuando lo llame con diversidad de nombres ) Haciendo una grotesca comparación podríamos asemejar este nexo entre D-os y el hombre a la relación existente entre una planta de energía y un enchufe casero. La electricidad que hace encender un horno aun cuando provenga de algún contacto en la cocina, sin la fuente de energía resultaría algo inservible. En otras palabras y por el contrario de lo que se piensa, D-os no solo está por encima de la existencia y no es solo el arquitecto del mundo, no solo es el excelso y el oculto, sino que también existe dentro del mundo – es el espíritu de vida, el impulso interno de cada hombre y de cada criatura. El primer encuentro con D-os es muy simple, una primera experiencia de renovación, de movimiento y de vitalidad, y que más tarde hace emerger la manifestación del oculto nexo con D-os.
    Por lo tanto, cuando se menciona en la obra de “Orot Hatshuba” la luz divina en la existencia, no se deberá buscar solamente en el terreno místico o en algún milagro celestial y claro está, tampoco en ningún tipo de luz física. Se refiere a los estímulos internos dentro del alma y dentro de la existencia que transfieren nuestras vidas de lo obscuro a lo iluminado, de lo inerte a lo móvil, de lo insignificante a algo con significado y de la muerte a la vida. Los sabios de bendita memoria comparan este vínculo entre D-os y el mundo como un sol que alumbra a muchas casas, a cada habitación llega la luz en distintos ángulos y tonalidades, en cada lugar la luz es variable aunque la fuente original es la misma. El Santo bendito es la fuente de la vida, el que alumbra el alma de cada uno de nosotros con un estilo especial de iluminación, según la estructuración específica de cada alma. Sin embargo no debemos de permitir que las diferencias nos confundan. La fuente es la misma y cada uno de nosotros equivale a un brillo divino especial.
    La luz del arrepentimiento, significa a su vez la luz divina que nos impulsa constantemente a retornar a D-os, a ser mejores, a perfeccionarnos, a acercarnos y conectarnos más con D-os. Este proceso evolutivo es posible verlo en todos los sectores: el cuerpo tiende a crecer todo el tiempo, la persona busca experimentar en cada momento y a saber cada vez más, la ciencia y la tecnología se desarrollan a un ritmo acelerado, la vida corre siempre adelante. Quien preste atención en el terreno moral no dejara de maravillarse del acelerado ritmo de crecimiento de sus aspiraciones, desea una justicia más verdadera y exacta, busca un bien mucho más profundo, una vida mucho más perfecta. Mientras que en el terreno de santidad y pureza, el instinto por la superación rompe barreras arriba, hacia lo más alto posible. Todos estos son solo los destellos de la luz divina en nuestras vidas que nos provoca avanzar, expandirnos, a romper fronteras hacia lo infinito.
    Es por esto que el arrepentimiento no pertenece a un solo aspecto de la vida. El arrepentimiento es la más básica motivación de desarrollo establecida en el fundamento de la creación. Todo aquel que prefiera no “congelarse” en el mismo lugar, deberá convertirse en un “baal tshuba” (dueño de un arrepentimiento constante). El arrepentimiento le pertenece no solo a aquel que hasta el día de hoy no ha llevado una forma de vida religiosa o que ha pecado en ciertas cosas. El arrepentimiento le pertenece a todos aquellos que el veneno del fracaso no ha afectado totalmente sus corazones, es para todos aquellos que el fervor de una vida llena de plenitud aun palpita en su interior. La luz del arrepentimiento es el impulso interno que hace efervecer la vida y que le provoca no detenerse en ningún instante sino continuar creciendo y floreciendo, caminando hacia el próximo horizonte (que se reemplaza siempre por uno nuevo).
    Existen varias rutas para el estudio del libro “luces de arrepentimiento”, para los excelentes atletas, como es natural, han de comenzar con la primera letra y terminaran con la última. Sin embargo, para quienes buscan las vías cortas que les puedan ayudar de forma gradual y ordenada, escribiré brevemente la estructuración del libro (de forma general sin exactitud): Los primeros tres capítulos son la introducción de las clases de arrepentimiento, el resto se pueden dividir en capítulos que se ocupan más sobre el concepto del arrepentimiento y capítulos que se ocupan de la experimentación del arrepentimiento.
    Los capítulos que tratan del pensamiento conceptual del arrepentimiento contienen estudios profundos sobre el poder del arrepentimiento sobre toda la existencia, además de la filosofía interna sobre el significado del arrepentimiento en el orden mundial. Por otro parte, los capítulos que tratan de la experimentación del arrepentimiento, están más conectados a las distintas fases del proceso del arrepentimiento personal, alumbrándolo con una nueva luz.
    Los capítulos sobre el concepto del arrepentimiento (y nuevamente aclaro: se trata de una clasificación muy grotesca, que se refiere a la mayoría del contenido del capítulo) son: 4,6, 11, 16, 17.
    Los capítulos sobre la experimentación del arrepentimiento son: 5, 7, 8, 9, 10, 12, 13, 14,15.
    Así también, a lo largo del libro vuelven a sobresalir temas centrales, que es posible entrar en su amplitud, a la dimensión del arrepentimiento especial de la filosofía del Rav Kook, es por esto que añadimos aclaraciones a los temas centrales del libro.
    Otra recomendación para los lectores que inician sus primeros pasos en el terreno del judaísmo. Para ellos anexamos un mapa de localización elemental, que trata de acertar en el lugar que se encuentren en estos momentos.
    ¡Arrepentimiento de provecho!
    Yubal Froind
    “Mente judía“ 5765

    Sobre Orot hateshuva
    Luces de arrepentimiento
    “D esde hace mucho que siento una lucha interna y un fuerte espíritu me forza a hablar sobre el tema del arrepentimiento, y es que todos mis pensamientos se concentran solo en ello. El arrepentimiento ocupa la parte más extensa de la Tora y de la vida, en el descansan todas las esperanzas personales y mundiales, es este un precepto divino que por un lado es de lo más fácil de cumplir, pues con solo una mínima reflexión de volver se le considera ya una persona arrepentida, mas por otro lado es de lo más difícil de realizar, y aun no se ha cumplido por completo en el mundo y en la vida.
    Siempre me encuentro pensando y hablando constantemente solo de esto. Muchísimo es lo que se halla escrito sobre este en la Tora, en los profetas y en las palabras de los Sabios, sin embargo para nuestra generación el tema sigue todavía sellado y muy poco esclarecido. La literatura, que peregrina por todos los rincones existentes de la lírica y de la vida, no ha penetrado en lo más mínimo dentro de este formidable tesoro de vida, el tesoro del arrepentimiento. En verdad ni siquiera ha despertado su interés por él, por conocer su carácter y valor, y mucho menos por conocer su estilo abstracto de infinito atractivo, y aún más, no ha movido un dedo por entender su aspecto práctico, y más específicamente lo que respecta a nuestro actual estado de vida.
    Siento en mi interior un inmenso deseo de hablar acerca del arrepentimiento y aunque a veces me retraigo al pensar en mi interior, ¿si acaso soy digno de hablar sobre el arrepentimiento? Acaso no los más grandes de todas las generaciones no han escrito ya sobre este tema, además de los profetas y de los más pulcros Sabios y de los más grandes devotos, ¿cómo entonces me atrevería a pararme frente a todos ellos? Sin embargo, ninguna debilidad en el mundo podrá absolverme de mi grito interno, me siento obligado a hablar del arrepentimiento y precisamente en su aspecto literario y practico, y hacer entender su contenido a nuestra generación y para su desempeño en la vida, tanto la personal como la colectiva”.
    Capítulo 1
    El arrepentimiento natural, por fe y racional.
    En el presente capitulo el Rav Kook trata de las diversas clases de arrepentimiento. La diferencia entre estas depende del motivo que propicia al ser humano la búsqueda de un cambio en la trayectoria de su vida. El Rav Kook abarca cuatro focos centrales de este cambio – las sensaciones corporales, el sentimiento moral, el sentimiento religioso, y la reflexión racionalizada – los examina, hace distinción entre ellos y les da un nivel. El más inferior de ellos es el arrepentimiento corporal y el más alto el arrepentimiento racional.
    E l arrepentimiento lo encontramos en tres sectores: a) el arrepentimiento natural b) el arrepentimiento por fe c) el arrepentimiento racional.
    El arrepentimiento natural consta de dos partes: el arrepentimiento natural corporal y el arrepentimiento natural del alma.
    El corporal abarca a todos aquellos pecados que van en contra de las leyes naturales, de la moral y de la Tora que se hallan juntamente ligados a las normas naturales.
    Y es que toda mala conducta conduce finalmente a enfermedades y dolencias, y por esto el hombre suele sufrir a nivel personal como también a nivel general. Solo después de haber esclarecido el tema, que a causa de su propio mal comportamiento es culpable de toda aquella disminución de vida que le ha sobrevenido, solo entonces prestara atención a corregirse, a volver a las normas de vida, a observar las leyes de la naturaleza, de la moral y de la Tora, con objeto de volver a vivir y que le sean devueltas las fuerzas de vida en todo su vigor.
    La Medicina se ha ocupado ampliamente de este campo, sin embargo, al parecer aún no ha podido desarrollar del todo esta inmensa labor y no ha hallado todavía una verdadera solución a todas las demandas del arrepentimiento corporal, hasta donde las limitantes de la vida lo permiten, a fin de devolver al ser humano todo lo perdido por culpa de los pecados, los destructores del cuerpo y de sus fuerzas, y al parecer la profesión de este tipo de arrepentimiento está dependiendo con un fuerte nexo, del resto de las demás clases de arrepentimiento espiritual – el natural, el de fe y el racional.
    Aunque aún más profundo es el arrepentimiento natural del alma y del espíritu. También es conocido como “la moral de los riñones”. La naturaleza del alma humana es conducirse por el camino recto, más al desviarse de este, cuando cae en el pecado, si es que su alma no se ha corrompido del todo, el sentido de rectitud entristece su corazón y le provoca sentirse envuelto en un dolor, por lo que se apresura a volver a reparar lo torcido hasta sentir haber borrado su pecado. Esta parte del arrepentimiento es demasiado compleja, depende de múltiples condiciones, internas y externas, existiendo varias formas de confundirse, por lo que existe el deber de resguardarse de ellas, no obstante pertenece está a una de las bases en las que se fundamenta el arrepentimiento.
    Después del arrepentimiento natural viene el arrepentimiento por fe, y es este el que prevalece en el mundo gracias a la tradición y religión, que se ocupan mucho del arrepentimiento. La Tora asegura el perdón para los que vuelven de sus iniquidades. Los pecados individuales y públicos son absueltos por el arrepentimiento. Los (libros de los) profetas están llenos de temas excelsos sobre el arrepentimiento. En general, toda la esencia del sermón de la Tora, se halla constituido por el arrepentimiento de fe. Dentro de sus profundidades se encuentran innumerables detalles, e incluso sus reglas más básicas requieren ser ampliadas y aclaradas aún más.
    El arrepentimiento racional es aquel que ha adquirido ya el arrepentimiento natural y el de fe, y que ha llegado así a un alto nivel en el que no solo por sufrimientos físicos o espirituales, y no solo por influencia de la tradición y la transmisión oral, sea por temor al castigo o por la impresión de alguna ley u ordenanza de estos en el interior del alma, los responsables del arrepentimiento, sino más bien por una clara conciencia, producto de una perspectiva completa del mundo y de la vida, que se ha elevado a su alto nivel, después de que su función natural y de fe hallan dejado marcadas muy bien sus huellas.
    Este tipo de arrepentimiento, que contiene a sus anteriores está lleno de una dicha infinita, convierte todos los delitos en méritos, extrae de cada error supremas enseñanzas y de cada caída – agradables levantos. Este es el arrepentimiento que los ojos de todos se hallan dirigidos a él, y que su venida es inevitable y que finalmente vendrá.
    el arrepentimiento natural corporal – El causante del cambio es la conciencia de los danos físicos que se provocan por la conducta humana contraria a su naturaleza propia. Por causa de los malos hábitos psicológicos y físicos, el cuerpo no se desempeña como debe, siendo esto una luz de alerta que le indica a la persona que lleva una vida incorrecta.
    disminución de vida – el debilitamiento de las fuerzas vitales.
    la Medicina se ha ocupado ampliamente de este campo, sin embargo no ha podido desarrollar… por completo esta labor… – La ciencia de la Medicina busca soluciones físicas a los terribles trastornos producidos por los pecados mas no es capaz de dar una solución completa al problema. Para poder curar totalmente el cuerpo se requiere además rehabilitar el alma y el espíritu que influyen de forma indirecta al organismo. Las malas aspiraciones y las cualidades corruptas etc. ejercen sus efectos con el paso del tiempo en el ámbito físico.
    el arrepentimiento natural del alma – el responsable del cambio es la conciencia, la sensación interior de que “no estoy haciendo lo correcto”.
    la naturaleza del alma humana es conducirse por el camino correcto, más al desviarse de este… – En el ser humano se halla grabado un sentido de rectitud interno, todo el tiempo en que no desgaste este sensible sentimiento ni lo pervierta, le deberá de alertar cuando se desvié moralmente. Los síntomas pueden ser incomodidad, tristeza inexplicable y en pocas palabras – un corazón dolido.
    esta parte del arrepentimiento es demasiado compleja – confiarse en este único sentimiento resulta problemático ya que nuestra conciencia no siempre se encuentra equilibrada, la verdad puede ser no siempre percibida, y si se apoya solo en los sentimientos, muchas veces estarán revueltos con mentira y apariencias. El sentimiento se deja influenciar mucho por motivos superficiales y existe el riesgo de perder la orientación por causa de crisis emocionales.
    el arrepentimiento por fe – despierta en la persona un cambio no por sentimiento sino en base a un análisis en la sabiduría exacta de recompensa y castigo escritos en la Tora. La Tora de Israel y los profetas durante generaciones ensenaron las consecuencias y las influencias del pecado y el gran poder de restitución del arrepentimiento y cuando la persona toma conciencia de todos estos, opta por cambiar su comportamiento.
    el arrepentimiento racional – el cambio de la persona ocurre atravesó de un claro reconocimiento del significado de las cosas y de una perspectiva global muy personal. El arrepentimiento ocurre por elección propia y por identificarse con las cosas y mediante la búsqueda de la comprensión a raíz del pecado y del significado profundo de los preceptos.
    el arrepentimiento racional es aquel que ya ha conseguido el natural y el de fe – el arrepentimiento racional es una etapa mucho más avanzada en la vida y que generalmente surge por encima de las dos etapas anteriores del arrepentimiento, el natural y el de fe. Los tipos de arrepentimiento precedentes construyen el cimiento práctico y sentimental, y por encima de esta base, la persona desarrolla un nivel de conciencia sobre el valor de las acciones y un conocimiento profundizado de la lógica que existe detrás de las acciones superficiales.
    este tipo de arrepentimiento… convierte todos los delitos en méritos – cuando el hombre se estudia asimismo, es capaz de comprender aquellas fuerzas que lo hicieron caer, y el potencial escondido dentro de ellas para bien y bendición. En la próxima ocasión será capaz de revertir los centros de fuerza que le hicieran pecar en energía positiva generadora de luz.
    extrae de cada error supremas enseñanzas y etc. – cuando la persona cambia a razón de entender cuál fue su error, entonces cada falta le ensenara algo nuevo de su personalidad. Cada caída se vuelve una puerta hacia una conciencia aún más desarrollada de la verdad y que le permitirá un avance en su personalidad.
    Capítulo 2
    El arrepentimiento súbito y el arrepentimiento progresivo
    Este capítulo trata del proceso de arrepentimiento según el parámetro del tiempo. En medio del capítulo se llega a la distinción entre el arrepentimiento súbito, que llega de un solo golpe y con una gran fuerza y el arrepentimiento progresivo que requiere de un proceso lento y prolongado de elevación medida. Se sella el capítulo con un vistazo a la panorámica de la existencia según el arrepentimiento elevado. Es esta una clara visión de la buena voluntad divina que gobierna sobre toda la existencia y del fervor que se despierta por unirse a aquel mismo deseo de hacer el bien.
    E n base a su duración de tiempo, el arrepentimiento se divide en dos: el arrepentimiento súbito y el arrepentimiento progresivo.
    El súbito llega mediante un relámpago espiritual que penetra el alma, de un solo golpe (la persona) reconoce al mal y el aspecto despreciable del pecado, convirtiéndose así en una nueva persona que siente dentro de sí un giro completo hacia el bien. Este tipo de arrepentimiento proviene de la aparición de cierta virtud interna, mediante cierta influencia espiritual magna y que es digno de indagar sus trayectos en la inmensidad oculta.
    Existe además el arrepentimiento progresivo, ningún tipo de relampagueo deslumbrante provoca el cambio en su interior desde las profundidades del mal al bien, sino que más bien siente la necesidad por avanzar y por corregir su camino, sus comportamientos, su voluntad, su forma de pensar, y así al avanzar va conquistando lentamente conductas rectas, rectifica sus hábitos morales, mejora sus acciones y se ensena a superarse, a ser cada vez más apto, hasta llegar a un sublime nivel de purificación y rectificación.
    El arrepentimiento ideal supremo es el que proviene del resplandor del bien común, del bien divino que yace en todas las esferas, la luz del dador de la vida de los mundos, la noble alma global que se refleja frente a nosotros con su gloria y santidad, conforme a la capacidad que el corazón pueda asimilar. Y es que en verdad todo es tan bueno y tan recto y la rectitud y bondad que poseemos acaso no deriva de nuestra compatibilidad hacia todo, y como se puede estar dividido del todo, ser una insignificante partícula, y yacer aislado como un insignificante polvo que no vale nada. Mas mediante esta concepción, que es la verdadera concepción divina, viene el arrepentimiento sobre la vida personal y sobre la vida del colectivo.
    El arrepentimiento súbito y el progresivo
    el súbito llega mediante un relámpago espiritual que penetra el alma – en el arrepentimiento súbito hablamos sobre una experiencia singular que hace estremecer a la persona. Es esta una experiencia muy especial en la que un sentimiento muy profundo traspasa la conciencia. Desde las profundidades del alma llega una frecuencia clara que somete la trayectoria de la vida del hombre. Esta puede ser la experimentación de una poderosa fe que el ser humano siente por un instante, la presencia divina en su vida. Esta puede ser un presentimiento agudo de aspiración de pureza generalizada que inunda el alma, de un solo golpe y lo llena. El común denominador es el interés desbordante que abre los ojos de tal forma que resulta imposible desmentirlo a continuación (o solo si desea necear).
    ningún tipo de relampagueo – en el arrepentimiento progresivo el despertar no es arrasante o desbordante, sino más bien es el deseo por un cambio especifico, ser mejor de lo que se es ahora, este tipo de arrepentimiento acontece en forma de un proceso lento y calculado, la transformación interior se gestiona poco a poco mediante la acumulación o recopilación de acciones y sentimientos hasta que se llega a un punto crítico.
    ser más apto – sentirse un judío “kasher”.
    El arrepentimiento elevado
    el resplandor del bien común – la persona logra entender el objetivo positivo que gobierna a todos los acontecimientos en el mundo.
    la noble alma global – la fuerza interna que promueve y da vida a todas las criaturas, que hace desarrollar y crecer todas las cosas. El alma es por así decirlo, el alma divina, según la dicción del versículo que describe la creación del hombre: ” y soplo en sus narices el alma de vida” (bereshit 2.7). En momentos muy especiales de sensibilidad interior la persona es capaz de percibir el alma del mundo, la voluntad divina de promover y dirigir la existencia. Esta es una aspiración de nobleza suprema, conforme a la expresión del versículo que describe el deseo divino de influir y de agraciar a todo: “bueno es D-os para con todo, y su misericordia es sobre todas sus criaturas”. (Tehilim 145.9).
    y como se puede estar dividido del todo etc. – una vez que el hombre logra ver cómo es que toda la existencia se encauza hacia el bien, entonces se auto considera como corresponde – como puede ser el mismo una excepción a la regla y destruir este increíble y maravilloso proceso de reparación y de bien?!, como puede ser capaz de marchar en contra de la bondad y de la abundancia divina? se despierta entonces en él un interés por unirse al movimiento del bien común, buscando la rectitud que se halla en el mismo y agregando a esta cada vez más.

    Capítulo 3
    El arrepentimiento particular explícito y el arrepentimiento indeterminado general
    En este capítulo se describen dos estilos de proceso de arrepentimiento: 1) el arrepentimiento particular – una corriente de cambios por motivo de trastornos evidentes, prácticos y espirituales en la vida del hombre. 2) el arrepentimiento indeterminado – el despertar del arrepentimiento que nace de una sensación general de vergüenza y repulsión de sí mismo.
    E xiste un arrepentimiento que va dirigido hacia un determinado pecado o hacía varias faltas. El hombre coloca a su pecado enfrente de si, se retrae de él y se aflige por haber caído en las garras del pecado y entonces su alma se endereza y eleva, hasta que logra liberarse del esclavizante pecado, siente en su interior la sagrada libertad que le proporciona un gran placer a su agobiada alma, y así va restableciéndose. Y los resplandores de luz del sol de bondad, de la bondad altísima, proyectan sobre él sus rayos y así la persona se va volviendo dichosa, se va llenando de deleite y de alivio interno, unido esto al corazón contrito y al alma deprimida que siente en su interior y es que también este sentir por sí mismo, que le es imprescindible a su estado (actual), le proporciona una satisfacción espiritual interna y una plenitud verdadera. Se siente estar acercándose cada vez más a la fuente de la vida, al D-os vivo que hasta entonces se hallaba muy lejos de él, y que su ansiada alma recuerda con alegría de corazón su pobreza y amargura internas. Y que ahora se desborda de sentimientos de agradecimiento, y con cantico y jubilo clama en alta voz: “bendiga mi alma a D-os y no se olvide de todos sus dones, el que me perdona todos mis pecados, el que me cura de todas mis enfermedades, el que redime mi vida de la perdición, el que me condecora con bondad y misericordia, el que me sacia de bien, que renueva como el águila mi mocedad, el D-os que hace justicia y juicios para todos los menesterosos”. Ay! cuan afligida se encontraba el alma bajo la carga del pecado, de su tenebrosidad, su tosquedad y su espantoso tormento que la oprimían! cuan vil y arrastrada era, y aun cuando pareciera tener una felicidad y honor superficiales consigo! de que le serviría toda esa riqueza si en el fondo profundo, la vida estaba desprendida y seca? y cuan dichosa es ahora al sentir en su interior muy dentro, que su culpabilidad ha sido ya perdonada, que la cercanía de D-os vive y alumbra desde su interior, que se ha aligerado su carga interna, que ha terminado de pagar su deuda y que no está ya más afligida por la aflicción y el tormento internos, sino que se encuentra llena de sosiego y tranquilidad dignos: ” vuelve alma mía a tu reposo, pues D-os te ha condonado”.
    Y además existe otro sentir del arrepentimiento, mas indeterminado, más generalizado. Ninguna clase de pecado o de pecados pasados son los que propician el despertar de su corazón, sino que más bien se siente muy deprimido en su interior, lleno de iniquidad, sintiera que el resplandor divino no lo iluminara, que careciera de un generoso espíritu dentro de su interior, su corazón es insensible, sus cualidades y dones espirituales no se conducen por un recto y adecuado camino, por un camino digno de proporcionar una vida satisfactoria al alma pura, su razonamiento no es nada refinado, sus sentimientos entremezclan frialdad y ansiedad que le provocan una repulsión espiritual, se avergüenza de sí mismo, reconoce que D-os no se halla dentro de sí, y este es su más grande tormento, el pecado más terrible, se encuentra amargado consigo mismo y no halla la salida de su trampa carente de un contenido especial, sino que se siente todo el absorbido en una tortura. En medio de este estado de amargura espiritual, llega el arrepentimiento como el elixir de un medico experto. La sensación del arrepentimiento y de su honda conciencia, su gran asistencia en la profundidad del alma, en lo secreto de la naturaleza, y en todos los aspectos de la Tora, de la fe y de la tradición, que con toda su fuerza prorrumpe y fluye en el interior de su alma, una potente seguridad en la medicina, en el renacer global que el arrepentimiento suministra a todos los que se apegan a él y que hace pasar sobre el un espíritu de gracia y de súplica, ” como el hombre a quien lo consuela su madre, así yo los he de consolar “. Así es como se siente por cada día que transcurre sobre él, al aceptar este tipo de arrepentimiento excelso y general. Su sentir se vuelve aún más seguro, mas esclarecido, mas iluminado a la luz de la razón y que se aclara aún más mediante los principios de la Tora. Y así va progresando, la apariencia airada se ha retirado y la luz de la fuerza de voluntad aparece, se va llenando de fortaleza y sus ojos se llenan de un fuego santo. Su corazón se enriquece de torrentes de refinamiento, la santidad y pureza reposan sobre él, un amor infinito colma todo su espíritu, su alma esta sedienta de D-os y que como una grosura y manjar es saciada la sed de su cuerpo, un espíritu sagrado retine frente a él como címbalo y se le albricia que todos sus pecados han sido absueltos, tanto los conocidos como los desconocidos y que ha sido engendrado nuevamente como una nueva criatura y todo el mundo entero y todos los demás mundos han sido renovados juntamente con él y todos estos recitan un cantico, la gracia de D-os lo ha llenado todo. “Es tan grande el arrepentimiento que trae curación al mundo y aun cuando un solo individuo se arrepiente, se le disculpa a él y a todo el mundo entero “.
    El arrepentimiento particular explicito
    arrepentimiento particular explicito – La persona identifica normas de conducta específicas y claras que lo perturban y afectan.
    logra liberarse del esclavizante pecado, siente en su interior la sagrada libertad – El pecado esclaviza el alma dirigiéndolo a direcciones negativas y viles. Cuando vuelve en arrepentimiento, experimenta como el alma es liberada y sale a la amplitud, como la sensación de rehabilitación de alguna devastadora adicción, que le posibilita el movimiento y un estilo de vida nuevo y fresco.
    Alma agobiada – cansada de la carga del pecado que viene soportando hasta ahora.
    los resplandores de luz del sol de bondad, de la bondad altísima, proyectan sobre él sus rayos – Cuando el alma se libera de las cadenas del pecado, entonces es capaz de captar la bondad del Santo bendito. Todo el tiempo en que el hombre está estancado en una mediocres espiritual es incapaz de saborear profundamente el placer y la belleza de la vida, pues todo lo que se topa es superficial y pasajero. El retorno a la espiritualidad permite sentir de nuevo lo bueno y agradable que el Santo bendito ha depositado en su mundo.
    se va llenando de deleite y de alivio interno, unido esto al corazón contrito y al alma deprimida – La sensación del arrepentimiento es doble: un placer y satisfacción por el tesoro hallado en el alma, y paralelamente a causa de la conciencia de los pecados y sus danos, un dolor y aflicción por los defectos y obstáculos existentes.
    también este sentir por sí mismo… le proporciona una satisfacción espiritual interna y una plenitud verdadera – dolor por falta de materialización de las aspiraciones sublimes, es este un dolor “de felicidad” pues es prueba de que el alma está sana y desea elevarse sin límites. El dolor representa entonces la expresión de una poderosa presión positiva.
    la fuente de la vida – El Santo bendito está conectado con la existencia como el alma al cuerpo – como la fuente de suministro de vida a todas las criaturas.
    ¿de qué le serviría toda esa riqueza si en el fondo profundo, la vida estaba desprendida y seca? – Los logros del pecado son siempre en el terreno exterior del hombre, por lo mismo dejan a la persona con la sensación de un gran botín, pero sin ninguna vibración en el mundo de los sentimientos internos. El resultado con el paso del tiempo es una sensación de vacío muy fuerte, y una sequía en la mayoría de las zonas del alma.
    no está ya más afligida por la aflicción y el tormento internos, sino que se encuentra llena de sosiego y tranquilidad – Cuando el alma vuelve a funcionar espiritualmente, regresa a respirar el aire de las cumbres que le es propicia, por lo tanto el caos en que se encontraba anteriormente cuando la persona trataba de desmentir el reclamo espiritual de su alma, se transforma en calma y serenidad.
    El arrepentimiento indeterminado general
    Arrepentimiento indeterminado general – La persona identifica imperfectos y promiscuidades en todos los aspectos de su vida. Sus acciones son negativas, sus pensamientos pequeños y bajos, sus aspiraciones son estériles y secas – todo es áspero y pobre. No se trata de defectos específicos, como un enlistado de desperfectos que reparar, sino de una sensación de vacío esencial generalizado.
    el resplandor divino no lo iluminara – Su alma se halla obstruida y detenida y no participa en el desenvolvimiento de su vida.
    sus sentimientos entremezclan frialdad y ansiedad que le provocan una repulsión espiritual – Sus sensaciones son sentimientos combinados de tristeza, desesperación y de una sed obstinada en encontrar solución a su denigrante estado. Esta frustración espiritual le provoca a la persona repulsión a sí mismo.
    En medio de este estado de amargura espiritual, llega el arrepentimiento como el elixir de un medico experto – El quebranto de corazón del hombre y el reconocimiento de su actual estado de amargura son la esperada preparación para la cura del arrepentimiento. Solo aquel que ha experimentado el dolor de una caída y caminado prolongados días sedientos en busca de solución a su sufrimiento, podrá saborear el elixir de vida que el arrepentimiento trae junto con él.
    La sensación del arrepentimiento y de su honda conciencia… con toda su fuerza prorrumpe y fluye en el interior de su alma – Cuando el ser humano siente claramente en carne propia como su vida entera esta carente de sentido, comienza a sentir la posibilidad de un cambio y rectificación, le resulta esto como el anuncio de la redención.
    Y así va progresando, la apariencia airada se ha retirado y la luz de la fuerza de voluntad aparece – Cuanto más grande es la ansiedad y la esperanza reservados en los momentos cruciales, en la hora en que el rostro divino se muestra aparentemente airado, así es el tamaño de bendición y luz que llegan en los días de aceptación y de alegría. Quien halla experimentado la oscuridad al máximo sabrá valorar el brote de la luz.
    su alma esta sedienta de D-os y que como una grosura y manjar es saciada la sed de su cuerpo – La sed por D-os se transforma de una decepción y desesperanza a una ansiedad positiva. Una sed que provoca el desarrollo de la persona y lo impulsa hacia arriba. El hecho de desear adherirse a D-os colma de gozo el alma, la voluntad de conectarse con la perfección y el bien crea una sensación de satisfacción y de felicidad.
    un espíritu sagrado retine frente a él como címbalo – El espíritu de santidad lo conduce como el retinto de la campanilla que guía a una bestia.
    se le albricia que todos sus pecados han sido absueltos… y que ha sido engendrado nuevamente como una nueva criatura – El arrepentimiento general, que ha nacido del sentimiento de insignificancia y de vacío general, no cambia simples detalles en la vida del hombre sino que provoca una revolución en la personalidad, y por lo tanto es como si el hombre hubiera nacido otra vez.

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