• El hombre frente a su enfermedad y el acto medico

    refua

    Rab Dr. Mordejai Maarabi

    El hombre frente a su enfermedad

    y el acto medico

    Discurso pronunciado en el Sanatorio Municipal Dr. Julio Mendez 

    El estado de enfermedad es definido por Spencer como aquel que impide al organismo establecer un nexo con las condiciones de su entorno. Si podemos adherir por un instante, al mundo de las definiciones, nos estaremos acercando al meollo de nuestra cuestión: el hombre enfermo adolece también de soledad…

    Por lo tanto deberemos pensar, evaluar, aprender una lección mas, en esta noble tarea del curar, para la cual hemos sido preparados, la cual hemos elegido…

    La palabra curar deriva de la palabra cariño. Es a mi modo de ver la exaltación, la elevación a la mayor potencia del mandato bíblico de …“Veahabta Lereaja Camoja”: amar al prójimo, al próximo, ese ser circunstancial que se acerca no solo en busca de su curación, sino y por sobre todo , al encuentro de lo sublime, de lo elevado que hay en mi: mi condición humana.

    ¿En que consiste, Ud. se pregunta? ¿Que es lo que constituye lo humano, la persona? La respuesta esta en la capacidad de interesarse por otros seres humanos.

    La medida de nuestra condición humana esta en proporción directa con el grado en que nos ocupamos de los demás. No mas, pero tampoco menos…

    Por ello el versículo de Levítico, tercer libro del Pentateuco, no termina solo con “amar al prójimo” –próximo , sus palabras finales son “como a ti mismo, Yo Soy D”s”. Hay una doble configuración “Como a ti mismo” nos indica que NO ERES COMO EL.

    Quiere decir, considerar y respetar la perspectiva del otro. La perspectiva del enfermo no es la del medico, ni la de sus parientes ni la de una persona sana.

    Pero hay otro aspecto. Esta la dimensión del otro, del que padece y la de quien puede suministrarle aunque parezca insuficiente, la esperanza. Cuando esta relación se establece es cuando, al entender de la Biblia, se da la posibilidad de “ser de D”s” “Yo Soy D”s” – Ani HaShem” -recordemos, concluida nuestra cita.

    Es parte de la cura confiar en Aquel que cura…

    Hay verdades por cierto, pero deben haber también bondades. Consideraciones. Un abrazo virtual entre bondad y verdad en una realidad de desesperanzas… es cuando llega el tiempo de ver un rostro, no solo un cuerpo; es cuando analizo una situación particular, no un caso típico…

    II

    El hombre enfermo debe superar entonces su estado de soledad. Tiene dificultades para relacionarse con su entorno. Se aísla. Aunque paradójicamente necesita mas que nadie ser continente y a la vez contenido. El aislarse debemos interpretarlo como la imperiosa necesidad de romper con su “complejo de isla”. Complejo en sentido. Complejo en comprender…

    Quiere salir pero no puede… No siempre querer es poder en la ecuación humana. Hay veces donde el no poder refleja la fragilidad de nuestros pequeños logros…

    El paciente es paciente porque espera. La familia debe salir a su encuentro. Pero no debe ser, precisamente el entorno primario, sus seres queridos, IMPACIENTES.

    Aunque el mundo de los opuestos es el fiel reflejo de nuestras propias contradicciones…

    Pero si es así entonces, la sensación de soledad, podrá ser inicial y fácilmente combatida: el entorno primario debe ofrecer el antídoto  al terrible mal: acompañar, apoyar, estimular, seguir viviendo como si , hablar, superar, y mil verbos mas en una interminable lista de presencia incondicional…

    Este primer entorno debe lograr arribar a su PRIMERA ESCALA en el duro proceso de la enfermedad: el CONFIAR… Tener en quien y con quien.

    Confiar es poder afirmar lo que siento. Lo que presiento. Confiar es en términos bíblicos, la exaltación del verbo EMUNA – fe en su acepción mas cercana.

    Cuando el amor se impone “amaras a tu prójimo como a ti mismo” solo allí, podremos seguir leyendo al final de ese versículo “Yo Soy D”s” como dijimos.

    Porque el ser humano se da como una manifestación de lo divino. Pero la grandeza del hombre se revela en su poder ser humano…

    Hoy nuestro fin de década asociado al fin de siglo, nos augura un porvenir de ciencia y tecnología…

    Es cierto no me quedan dudas que la humanidad no habrá de perecer por falta de conocimientos; pero si puede morir por falta de cariño, de amor…

    Dice el libro de Éxodo (cap 21:19) “y hará que sea cabalmente curado”. De este versículo deducimos la autorización concedida los médicos para curar, afirman los sabios del Talmud (Baba Kama 85 a)

    Najmanides, sabio judeo español del siglo 13, en Gerona, escribía: “El medico no debe abstenerse de ofrecer sus servicios médicos por temor a dañar (involuntariamente) al paciente, desde el momento que se trata de un medico competente y bien preparado. Tampoco debe abstenerse alegando que solo D”s es el sanador de toda carne, porque esto pertenece al orden natural”

    Nosotros, humildemente, agregamos: es parte de la cura confiar en Aquel que cura: “…Ki Ani HaShem Rofeeja” puesto que Yo D”s soy tu medico, confirma también el versículo a continuación.

    III

    Amor y confianza. Compañía y sostén. ¿Quedara resuelto nuestro intríngulis? Tal vez lo este para quien vea las cosas desde el punto de vista inmediato, del “ya esta”, de lo que se resuelve fácilmente… de los que a veces tienen su meta científica en reducir el alma a una cifra…

    Y si entonces no esta resuelto aún ¿Que le estará pasando al paciente, al hombre que espera y además confía? No dejemos de lado, por favor, las escalas siguientes…

    Ahora es tiempo de Temores y Miedos. Y quiero ser cuidadoso con los términos.

    Y me referiré al sentido que les concede la concepción bíblica.

    Los miedos nos acompañan desde siempre, desde pequeños. Los temores, en mi humilde entender, los incorporamos a medida que crecemos, desarrollamos no solo biología anatomía y fisiología de nuestros cuerpos sino el aspecto espiritual los valores, los afectos, los vínculos.

    Sentimos miedo por lo que habremos de tener de enfermo en nosotros.

    Tenemos temor, por lo que habremos de perder si nuestra enfermedad no retrocede, D”s no permita.

    Aquí la medicina es mas que una profesión. La medicina tiene un alma y su llamado implica no solo la aplicación de conocimientos y pericia profesional, sino también la necesidad de hacer frente a una ocupación humana.

    Rostand en 1939, en su “Pensamientos de un Biologista” aseveraba: “la ciencia nos hizo dioses incluso antes de que fuésemos siquiera dignos de ser hombres”. Casi 60 anos después sus palabras reverberan silenciosas, suplicantes, expectantes…

    ¿Como superar estas sensaciones que confluyen a toda hora, en todo momento, a cada instante en los días del hombre sufriente?

    ¿Cual es el bálsamo -si existe- para aplacar tantos dolores, impotencias, depresiones, y por que no decirlo, hasta el mismo deseo de morir?

    El medico no es solamente un dispensador de drogas, una computadora parlante.

    El tratamiento de un paciente implica una actitud moral. La misma, intentaremos edificarla, para el que sufre sobre las bases de

    1) la verdadera condición humana se revela en la GRATITUD “Olam Jesed Ibane” afirma el autor de los Proverbios.

    2) El secreto de la existencia es la COMPRENSIÓN “como a ti mismo”: considerando la perspectiva del otro distinto a mi.

    3) Y su significación, manifestada en la RECIPROCIDAD.

    Creo humildemente, que los actos mas pequeños, mas recónditos hacen infinitamente grande al hombre. Gratitud, comprensión, reciprocidad, muestran y demuestran lo mas asombroso que poseemos como seres humanos: LO QUE HAY DE LATENTE EN NOSOTROS .

    IV

    Así entonces planteados los aspectos que hacen al hombre enfermo, su medio, los que median entre esfuerzos, éxitos y fracasos, en tratarlo, atenderlo y por sobre todo entenderlo…

    “Yo soy yo y mis circunstancias” afirma el filosofo contemporáneo. Pero ante todo soy Yo, una dimensión humana que se yergue sobre la “imagen y semejanza”, del D”s Creador del Universo. “…a imagen de Elokim lo creo al hombre”, al decir del Génesis.

    No hay hombre ordinario. TODO HOMBRE ES EXTRAORDINARIO.

    “Dolorem ferre, ergo sum”, sostiene el Rabino Soloveitchik –de bendita memoria- como posible version judía a la tradición cartesiana del Pienso, luego, existo. “Sufro, luego, existo” .Será la tendencia a tener en cuenta según el extinto Sabio contemporáneo.

    Y entre ambos criterios, se alzan las palabras, los hechos, de un monumento al conocimiento, el medico y el filosófico, así como el religioso de Rabí Moshé Ben Mamón, Maimónides, quien en su plegaria ruega al Todopoderoso :

    “…que me inspire el amor a la ciencia y a Sus criaturas…”

    “…En el que sufre, hazme ver solamente al hombre…”

    “…Que mis pacientes confíen en mi y en mi arte….”

    “…Que yo no descienda y entienda mal lo visible y que tampoco me envanezca, porque entonces podría ver lo que en verdad no existe…

    Para finalizar:

    En su lucha contra la enfermedad el medico no esta solo, el paciente participa de ella, no como espectador sino como colaborador. Permítanme, por favor, recurrir una vez mas a las fuentes bíblicas:

    El Salmo 27 ilustra una situación muy particular. Dice el autor, un hombre: “…cuando me ataquen los malvados para devorar mi carne, mis enemigos y mis adversarios, ellos tropezaran y caerán. Aunque me haya cercado un ejercito mi corazón no temerá, aunque se desate contra mi la guerra, en esto yo confió…”.

    ¿Como definir al Hombre frente a su enfermedad? Tal vez en los términos del Rey David, como en este Salmo: La enfermedad es el ataque del ejercito enemigo. La cura significa el declararle la guerra y dar batalla. El medico, un general sin ejércitos. El paciente: el soldado y el mismísimo campo de batallas. La química: las armas.

    Por ultimo, la pregunta ¿Quien decide si el enemigo será derrotado por ESTRATEGIA o por el VALOR?, se preguntaba el Rabino Heschell.

    Así el ser humano concebido en la Biblia, es ante todo persona, UNICO: “…Aquel que salva un alma en el mundo es como si salvara a toda la humanidad” afirmaban los Sabios del Talmud, que también aseveraban: “…aquel que destruye a un hombre es como si destruyese a toda la humanidad.

    De lo que podemos inferir que así como esta fuera del alcance determinar el valor de toda la humanidad, CALCULAR EL VALOR DE UN SOLO SER HUMANO ES IGUALMENTE AVENTURADO.

    Es un INDIVIDUO: carácter único, con capacidad dual -DÚO- no es una combinación de cuerpo y alma sino mas bien una UNIDAD DE CUERPO Y ALMA.

    Esa unidad requiere un doble accionar: el de la justicia y no la moralidad. El de la Compasión y no de la Misericordia.

    Porque por justicia – TSEDEK-, el judaísmo antepone el carácter único especifico de cada caso y caso. Por considerar que no hay dos iguales. Porque esta en juego no solo una vida: también la dignidad con que esa vida merece ser vivida. Porque compasión significa RAJAMIM, en hebreo y comprende el sentido de REJEM, el útero materno= Toda la vida, la protección, el entorno. Y para con el enfermo hay que sentir RAJMANUT, no MISERICORDIA, palabra latina que significa cuchillo pequeño, una suerte de daga: aquella que se usaba para terminar con el oponente, una vez torturado y desangrado, cuando el publico circense se cansaba de verlo sufrir: allí se cortaba con la miseria, allí la misericordia…

    Rabí Moshe ben Mamón -Maimónides- el sabio medico cordobés, prologaba su plegaria de la siguiente manera:

    “Ahora me dispongo a cumplir la tarea de mi profesión.

    Asísteme Todopoderoso, para que tenga éxito en la gran empresa.

    Que me inspire el amor a la ciencia y a Tus criaturas.

    Que en mi afán no se mezcle la ansiedad del dinero y el anhelo de gloria o fama, pues estos son enemigos de la verdad y del amor al hombre y me podrían llevar a errar en mi tarea de hacer el bien a Tus criaturas. Conserva las fuerzas de mi cuerpo y de mi alma para que siempre y sin desmayo este dispuesto a auxiliar y asistir al rico y al pobre, al bueno y al malo, al enemigo y al amigo.

    En el que sufre, hazme ver solamente al hombre…

     

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