• El estado Judío a la luz de las fuentes

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    Rab Yaacov Moshe Bergman

    Introducción
    Este libro nació a raíz de un sinnúmero de preguntas que me fueron formuladas en el marco de mi actividad en Bnei Akiva mundial.
    Existe una gran confusión en las comunidades judías de la diáspora respecto de la actitud de la halajá en lo referente al Estado Judío. De todos los confines del globo llegaron a mí preguntas de educadores y activistas que procuran encontrar una actitud clara en este tema amparada por las fuentes judías clásicas y tradicionales.
    Las preguntas en este libro aparecen redactadas tal como llegaron a mí y de la letra o el espíritu de las mismas no se debe deducir que el autor de esta obra concuerda con las mismas, nuestra verdadera actitud se encuentra plasmada en las respuestas.
    Algunas de las preguntas pueden resultar duras o ásperas en su redacción y pueden llegar a molestar a algunas personas, empero, estas reflejan fielmente el tenor de las consultas que nos llegan hoy día en el mundo judío e ignorarlas no nos llevaría a buen puerto. Es pues menester presentarlas fieles a su redacción original y responderlas con mensajes claros y contundentes.
    Agradezco al movimiento mundial Bnei Akiva por su iniciativa que es la que me concedió el privilegio de condensar las ideas en este libro y así aumentar y difundir Torá. Quiera Dios que este gran movimiento juvenil pueda seguir acercando judíos al judaísmo, un judaísmo de amor a la Torá, al Pueblo y la Tierra de Israel.

    ¿El proceso de la redención puede venir de la mano de personas que no cuidan mitzvot?
    Capítulo I


    ¿Es posible que el proceso de la redención venga de la mano de personas que no cuidan mitzvot?

    ¿Cómo vendrá la redención? La redención de Egipto El período de los jueces La segunda redención La conclusión del Nastziv
    de Volozhin



    ¿Cómo vendrá la redención?

    Cierto es que
    cuando un judío soñaba con los días de la gueulá (redención) no se
    imaginaba ni remotamente que sobrevendría de esta manera. Era obvio que el
    proceso de redención sería liderado por un rey justo y temeroso de los cielos,
    que por efecto de su labor el Pueblo Judío se vería automáticamente elevado
    espiritualmente y por lo tanto todos cumplirían con las mitzvot y serían
    sabios de la Torá. Empero, la idea de que Hashem debe obrar de
    acuerdo con nuestros pensamientos o preferencias es de suma gravedad. Ya lo dice
    el profeta Ieshaiahu (55:8): ‘‘Mis pensamientos no son como los vuestros ni mis
    caminos vuestros caminos, pues así como distan el cielo y la tierra distan mis
    caminos de los vuestros’’ Todo el proceso de redención, desde su inicio se ha
    planteado de un modo muy diferente del que esperábamos.

     


    El nacimiento de la familia real.

    Comencemos
    por el surgimiento de la familia del Mashíaj, la familia del Rey David.

    En la
    parashá
    (porción semanal de lectura de la Torá) Vaieshev (Bereshit
    38) leemos sobre el episodio de Iehudá y Tamar. Sin duda que los diferentes
    pasajes plantean serias dificultades o incomodidades en los docentes judíos a la
    hora de transmitirlos a los alumnos. Nadie podría esperar que algo puro o sacro
    surja de una historia tal, mas para sorpresa de todos de aquí nacen Peretz y
    Zaraj. De Peretz surgirá David  y a la postre la estirpe real judía.

     

    El Midrash
    Rabá cap. 85 se ocupa de la aparente contradicción analizando diferentes
    versículos como ser Malají 2  ‘‘y fue entonces que descendió Iehudá, traicionó
    Iehudá y cometió una aberración’’ etc. Dijo Rabí Shmuel Bar Najman: está escrito
    en Iermiahu 29 ‘pues Yo conocí sus planes’, las tribus estaban ocupadas
    vendiendo a Iosef, Iosef estaba ocupado en su duelo, Reuven estaba ocupado con
    su duelo, Yaakov estaba ocupado con su duelo mientras que Iehudá se ocupaba de
    tomar para sí una mujer, y Dios estaba ocupado creando la luz del Mashíaj.

     

    Este midrash
    comienza criticando a Iehudá por su conducta pero justo a raíz de esta surge el
    Mashíaj!

    Lo extraño
    del origen mesiánico no se limita al padre del rey David, veamos de dónde surge
    su madre. ¿No esperaríamos acaso que provenga de una familia judía
    aristocrática? ¿Quién pensaría que justamente de una familia de conversos nacerá
    el Mashíaj? Y no sólo que la abuela del Rey David era conversa sino que
    procedía de Moab,  uno de los pueblos más deleznables sobre el que dice la
    Torá
    que ‘‘moabita y amonita  no entrarán a la grey de Israel jamás por no
    haberos ofrecido agua y pan cuando salisteis de Egipto y tomaron a Bilám hijo de
    Beor para maldecirte’’ (Dvarim 23:4)

     

    Esta nación
    perversa quiso exterminarnos enviando a sus hijas a prostituirse con nuestros
    líderes para así seducirlos y provocar nuestra asimilación, por lo tanto
    Hashem
    decretó que no nos emparentemos con ellos. Rut la moabita tuvo muchos
    problemas para ser aceptada y la discusión sobre la cashrut de su
    conversión y por ende la del origen del Rey David se dilucidó generaciones más
    tarde (ver Talmud Babilonio tratado de Ievamot 76(2)).

    Por si esto
    fuera poco debemos recordar asimismo que el pueblo moabita surge del incesto de
    Lot con sus hijas, el nombre Moab significa literalmente de mi padre por lo que
    la muchacha ni siquiera se avergonzó o buscó ocultar el origen poco decoroso de
    su hijo (ver Bereshit 19:31).

     

    ¿Acaso es
    éste el origen esperado para alguien como el mashiaj?

    También el
    heredero del Rey David, Shlomó, nació en circunstancias especiales ya que en un
    inicio David tomó a su madre Batsheva de manera pecaminosa (ver Samuel II cap.
    11) y si bien hizo teshuvá (arrepentimiento) completa no se esperaría que
    de un incidente así provenga la estirpe real.

     

    Hay otro
    líder judío que nació de manera poco previsible y es Moshé Rabenu hijo de Amram
    y su tía Iojeved, matrimonio que a partir de la entrega de la Torá en Sinai
    pasará a estar prohibido y cuyos vástagos serían bastardos, se crió entre
    gentiles y sólo a los ochenta años volvió al seno de su pueblo. ¿Es éste el
    perfil ideal a priori de quien habría de entregar la Torá al Pueblo de Israel?

    ¿Alguien se
    imaginó que la salvación de Púrim sobrevendría a partir de la boda de una judía
    con un gentil?

     

    A
    continuación analicemos el estado espiritual de la nación en las redenciones
    anteriores.

     



    La redención de Egipto

     

    ¿Acaso en los
    días de la salida de Egipto el Pueblo Judío era temeroso de Hashem y
    cumplía estrictamente con todos sus preceptos?

    Según
    Ezequiel 20 y la opinión de nuestros sabios la situación era muy difícil, Rashi
    en su comentario a la Torá (Shmot 12:6) menciona un midrash según el cual
    el Pueblo de Israel se hallaba embebido en idolatría y carecía de buenas
    acciones que le hagan meritorio de la salvación. Segun Rashi en Shmot 3:11 ni
    siquiera Moshé creía en la posibilidad de redención si el pueblo no alcanzaba la
    virtud moral. ¿Acaso es posible la redención en una situación espiritual tan
    mala? Moshé no lo creía posible pero el tren de la gueulá partió
    indefectiblemente.

    Debemos
    también recordar con dolor que no todo el pueblo judío salió de Egipto sino
    solamente un quinto mientras que los restantes judíos perecieron a causa de sus
    pecados en la plaga de la oscuridad (ver Rashi en Shmot 10:22). En el midrash
    Tanjuma (Beshalaj 1) aparece una opinión según la cual se salvaron sólo uno de
    5000 y en el Talmud Babilonio Tratado Sanhedrín 111(1) dice que la proporción
    fue 2 en 600000.

    Si bien en la
    novena plaga muchos judíos perecieron, durante las ocho primeras la redención
    avanzó para todos a pesar del bajo nivel espiritual y luego también prosiguió
    hasta la liberación final.

     



    El período de los jueces

     

    Los jueces
    emplearon el siguiente ejemplo cuando se referían a la posibilidad de salvación
    en momentos de baja espiritualidad: Así dijo Otniel: sean justos o pecadores
    debo salvarlos (Rashi Jueces 3:10)

    Guidón decía:
    si son malvados, así como en el pasado Dios nos hizo maravillas gratuitamente
    (sin una contraparte de méritos) también hoy las hará (Rashi a Jueces 6:13). El
    comentarista Malbim explica en Jueces 6:36 que la razón por la cual Guidón pidió
    una señal del cielo fue que el no creía posible que sobrevenga la salvación en
    una situación espiritual mala.

     



    La segunda redención

     

    ¿Cuál era la
    situación espiritual del pueblo en los días del retorno de Babilonia de la mano
    de Ezra? En las fuentes escritas leemos que era deplorable. Muchos de ellos
    incluidos miembros de las clases importantes y hasta el Sumo Sacerdote habían
    desposado mujeres extranjeras (Ezra 8:2), la Torá había caído
    prácticamente en el olvido y no sabían que en Sucot era precepto
    construir una cabaña, el Shabat en Ierushalaim era día de mercado y sus
    prohibiciones eran violentadas públicamente (Nejemia 13:15). El Talmud en el
    Tratado de Kidushín 69(1) relata que entre los que retornaron a Sión se hallaban
    muchos de los judíos más problemáticos como ser bastardos etc.

    Entre estos
    judíos habían promiscuos y sodomitas (Kidushín 70(1)), y sin embargo justo en
    estos tiempos fueron redimidos al punto que relata el Talmud que estos
    transgresores fueron amados por Dios. También hubieron en estos días opositores
    al movimiento sionista que se negaron a retornar al punto que  Reish Lakish, un
    sabio talmúdico, nos dice en el tratado de Iomá 9(2) que por culpa de aquellos
    que no se sumaron al retorno no recibimos la redención completa en los días de
    Ezra y Nejemia.

     

    Rabí Iehudá
    Haleví (España siglo XI) en su libro El Cuzarí pone en boca del sabio judío que
    asesora al rey una dura crítica hacia los que se negaron a abandonar Babilonia:
    ‘‘Este es un tema muy vergonzoso para nuestro pueblo ya que en esos días el plan
    Divino pudo concretizarse pero los más importantes de entre los judíos optaron
    por permanecer en Babilonia y no sumarse al llamado del retorno para no
    desprenderse de sus propiedades transformando en vacíos los versículos de
    nuestro rezo que hablan del retorno a Sión, ya que sin verdadera intención del
    corazón se tornan en un hueco trinar de pájaro’’

     

    Según lo que
    vimos la redención no llega necesariamente en las circunstancias que nosotros
    imaginamos, las dos anteriores sobrevinieron en días de bajo nivel de
    cumplimiento de las mitzvot. Respecto de la tercera redención nuestros
    sabios prevén dos posibles escenarios, o mayoritariamente virtuoso o
    mayoritariamente transgresor, y según Rabí Iojanán la redención puede llegar en
    una generación completamente transgresora (Talmud Babilonio tratado de Sanhedrín
    98(1)).

     



    La conclusión del Nastziv de
    Volozhin
    .

     

    El Rabino
    Naftalí Tzví Iehudá Berlín (Natziv) de Volozhin escribió en su libro Shivat Sión
    I pág. 17 y II pág. 6:

     

    ‘‘No debemos
    pensar que los sucesos deberían de tener lugar en una forma diferente pues no
    debemos especular sobre los planes de Hashem tal como lo dijo el profeta
    Ieshaiahu ‘…pues mis caminos no son los vuestros..’ y así como en los días del
    retorno de Babilonia  Ezra  reunió bajo su liderazgo grandes sabios junto con
    ignorantes y transgresores construyendo el segundo Templo y constituyendo un
    asentamiento judío que florecería durante centurias asimismo nosotros debemos
    despertar de nuestro letargo e ir en pos de la voluntad de Dios que se oye desde
    el primero hasta el último rincón del mundo reuniendo a todos los tipos de
    judíos para que sobre todos se cumplan las palabras de Ezra: ‘la mano de Dios
    sea sobre quienes cumplen su deseo’ ’’


     

    Redención en una era en la cual los líderes del pueblo no observan las mitzvot


    Capítulo II

     

    ¿Puede
    venir la redención en una era en la cual los líderes del pueblo no observan las
    mitzvot?

    ¿Tiene
    algún valor la construcción de Eretz Israel sin Torá y sin mitzvot?

     



    ¿Quién puede liderar la
    redención?

       
    Ajav hijo de Omrí

     
    Iehoram hijo de Ajav

     La
    segunda redención

      
    Ierovoam Segundo

     

     


    ¿Quién puede liderar la redención?

     

    En el
    capítulo anterior vimos que el pueblo logró redimirse en tiempos de bajo nivel
    espiritual pero estaba liderado por personalidades de la talla de Moshé y Aharón,
    Ezra y Nejemia que condujeron a su rebaño por buen camino. Cabe preguntarse si
    es posible que la redención venga de la mano de líderes que no se conducen de
    acuerdo con la halajá en todos sus pasos.

     

    Esta pregunta
    la dejamos para que la contesten los reyes de Israel (del reino del norte
    posterior a la división en días de Rejavam hijo de Shlomó) Ajav y Omrí.

    Omrí en el
    libro de Reyes I 16:25 es recordado como aquél que hizo descender al pueblo en
    nivel espiritual más que ningún otro, y justamente éste logró erigir una
    dinastía de cuatro reyes amén de construir una nueva ciudad, señal inequívoca de
    prosperidad y poder. El Talmud Babilonio en el Tratado de Sanhedrín 102(2) se
    pregunta en nombre de Rabí Iojanán ‘‘¿Por medio de qué acción se hizo Omrí
    meritorio de fundar una dinastía? Por haber construido una nueva ciudad en
    Eretz Israel
    ’’

     

    En el midrash
    se agrega que en mérito de haber construido la ciudad pudo erigir una dinastía
    de cuatro reyes y el motivo de la construcción fue debilitar la conexión del
    pueblo con Ierushalaim como capital del Pueblo de Israel (Ialkut Shimoní Reyes I
    207)

    Omrí fue un
    rey malvado pero la erección de una ciudad en Eretz Israel se le recuerda
    como mérito, la importancia de construir el país es tal que genera recompensa a
    pesar de que en esa generación la transgresión a la Torá era pública y
    hasta motivo de orgullo. Así nos dice Rabí Iojanán en Sanhedrín 102(2): ‘‘Ajav
    escribió en los portones de la ciudad de Shomrón: ‘Ajav reniega del Dios de
    Israel y por lo tanto no tiene en Él heredad’’        

     

     



    Ajav hijo de Omrí

     

    Ajav fue más
    hostil a la tradición que su padre, se casó con una extranjera, construyó
    templos idólatras, persiguió activamente a los fieles de la Torá, asesinó
    a Navot el carmelita (Reyes I 16:30-36), permitió que su esposa Izebel mate a
    todos los profetas (Reyes I 18:4), promovió el paganismo y hasta borró el nombre
    de Dios de un rollo de la Torá suplantándolo por el nombre de una deidad
    pagana (Midrash Tanjuma Vaetjanán 2).

    A pesar de su
    maldad, a la hora de salir a la batalla el profeta se le acercó y le vaticinó
    que Dios le daría la victoria ante lo cual Ajav le preguntó quién comandaría el
    ejército. El profeta le respondió que él mismo y Radak (exegeta bíblico
    medieval) explica que el rey no podía creer que Hashem obre un milagro
    por su intermedio, mas para su sorpresa, a pesar de negar a Dios, Éste lo salvó.

     

     



    Iehoram hijo de Ajav

     

    Tampoco el
    hijo de Ajav fue por el camino de la Torá (Reyes II 3:2). A causa de su
    mala conducta y la mala conducta general del pueblo, Dios decretó siete años de
    sequía sobre el reino. Al final del séptimo año el profeta Elisha anuncia un
    milagro: mañana por la mañana habrá alimento en abundancia en los portones de la
    ciudad. El lugarteniente del rey no creyó que fuese posible y como castigo fue
    aplastado por el pueblo en el portón. ¿Acaso no creía este funcionario que Dios
    es Todopoderoso y puede obrar milagros? El midrash en Tanjuma nos explica que él
    creía en Hashem pero no creía que Hashem enviase la salvación de
    manos de un rey tan malvado.

    ‘‘Les dijo:
    ¿Acaso en una generación malvada como la generación del diluvio Él hará
    milagros? Le respondió Hashem: tú acusas a mi pueblo? Serás castigado!’’

     

    Vemos pues
    una familia completa, abuelo, padre y nieto que fueron objeto de la ayuda divina
    a pesar de su perversidad. Omrí tuvo el mérito de construir una nueva ciudad,
    Ajav fue virtuoso en temas relativos a las relaciones con el prójimo ya que en
    su tiempo no hubo delatores en el seno del pueblo lo cual es una muestra de
    cohesión y unión, mientras que Iehorám en tiempos de hambruna vistió de luto
    como forma de compenetración con el sentir del pueblo y a pesar de que quiso
    asesinar al profeta  Elisha el mérito de proteger al pueblo lo asistió.

     

     



    La segunda redención

     

    La redención
    en días de Ezra y Nejemia se llevó a cabo de manos de un rey que no era judío
    sino el persa Ciro.

    El midrash en
    Shir Hashirim Rabá 5:4 lo describe así: ‘‘Le dijo el pueblo de Israel a Dios:
    Rey del Universo, todas las maravillas que obraste por intermedio de Ciro, ¿no
    era mejor que vengan de la mano de Daniel u otro hombre justo? Les respondió: A
    pesar de esto (que el rey no era judío) se despertó mi misericordia’’.

     



    Ierovoam Segundo

     

    Este rey fue
    quien disfrutó de mayor gracia divina a pesar de que su conducta distaba de ser
    buena. Así leemos en Reyes II 14:23-27 :

     

    ‘‘En el año
    quince del reinado de Amatziá ben Ioash rey de Iehudá reinó Ierovoam ben Ioash
    en el Shomrón cuarenta y un años. E hizo el mal a ojos de Dios y no se rectificó
    de todas las malas acciones que hizo Ierovoam ben Nevat quien hizo pecar a
    Israel. El devolvió el límite de Israel desde la entrada de Jamat hasta el Mar
    de la Aravá conforme a la palabra que el Eterno Dios de Israel dijera por medio
    de su siervo Ioná  hijo de Amitai, el profeta de Gat Jéfer. Por cuanto el Eterno
    vio la amarga mortificación de Israel que padecían tanto los esclavos como los
    libres sin que hubiese auxiliador alguno. Y anunció el Eterno que borraría el
    nombre de Israel de debajo del cielo pero lo salvó de la mano de Ierovoam hijo
    de Ioash.’’

     

    El profeta
    relata sobre las cuantiosas transgresiones del rey pero no por ello deja de
    salvar a su pueblo. El profeta Ioná es enviado a este mismo rey a anunciarle sus
    próximas victorias de mano de Hashem.

     

    Conceptos
    claros y tajantes encontramos en los escritos del Rav Eliezer Waldman, más
    precisamente en su libro Tzitz Eliezer VII 48, Orjot Hamishpatim 12:

     


    ‘‘Me resulta claro que no hay lugar
    a la negativa a asentarse en la Tierra de Israel a raíz de que el gobierno está
    en manos de personas que lamentablemente no se guían por la Torá ni tampoco veo
    válido el argumento de que la redención celestial no puede obrar por medio de
    personas que no temen a Dios.

    Primeramente,
    en la medida que el público religioso se asiente en Israel tendrá mejores
    posibilidades de influir en las instituciones del estado hasta que se logren
    amoldar a nuestras preferencias. Además, ¿quién puede creer interpretar
    correctamente la Divina Providencia? Ya ocurrió en la historia judía que Dios
    envió su salvación de la mano de reyes impíos como en tiempos de Ierovoam hijo
    de Ioash. Y sabemos que todo lo que aparece en las escrituras de los profetas es
    válido para todos los tiempos y debemos extraer sus enseñanzas y aplicarlas en
    nuestros días. Por lo tanto la historia de lo ocurrido en días de este rey debe
    servirnos de faro que ilumine todas las generaciones. Y quién puede asegurarnos
    que hoy día, luego del holocausto, no nos encontramos en la situación de que el
    eterno vio la mortificación de Israel sin que haya auxiliador alguno. Me parece
    que en la historia de la humanidad no hubo un exterminio cruel y despiadado como
    el que acabamos de sobrevivir que por gracia divina no culminó en la
    desaparición de Israel debajo de los cielos. Y así es que necesitábamos
    desesperadamente un suelo patrio con un estado nacional sobre tierra firme.
    Hashem
    ayudó a aquellos que estaban aptos para la conducción de la nación
    sin poner atención al hecho de que en su mayoría no respetaban los preceptos.

    Por lo tanto
    debemos continuar cumpliendo la Torá y poner hincapié en la mitzvá
    de asentarse en la Tierra de Israel que equivale a todas las demás mitzvot tal
    como lo señala el midrash Sifri parashat Reé y el cap. 5 de la Tosefta de Avodá
    Zará, y así influir en la medida de lo posible en los marcos estatales y
    civiles, en las ciudades y las aldeas para retornar a Hashem y su Torá
    por nuestro bien colectivo. Y Hashem hará lo bueno ante Sus ojos”.

     


    ¿El pueblo no debe hacer teshuvá para retornar a Eretz Israel?


    Capítulo III

     

    ¿Acaso no
    está escrito en la Torá que previo a la redención el pueblo va a hacer
    teshuvá (arrepentimiento o retorno)?


    ¿El Pueblo Judío
    fue exilado a raíz de sus transgresiones, es posible que sea redimido sin que
    haga teshuvá y corrija su conducta?

     


       
    Los versículos bíblicos

      
    La explicación de Radak

      
    Dos formas de redención


    El análisis de los sabios
    talmúdicos


    Sentencia halájica de Maimónides


    La contradicción del Rebbe
    de Satmer

     La
    explicación del Turei Even
     

     



    Los versículos bíblicos

     

    En la Torá
    encontramos una serie de versículos que hablan al respecto, si bien no
    directamente, pero se desprende del contexto que habrá teshuvá previo a
    la gueulá. Por ejemplo, leemos en la porción de lectura de Nitzavim en
    Deuteronomio 30:2 lo siguiente:

     


    ‘‘Si retornares
    a Él escuchando su voz por todo lo que te ordeno hoy, tú y tus hijos, con todo
    tu corazón y con toda tu alma, que el Eterno tu Dios te hará volver del
    cautiverio y se apiadará de ti y te recogerá del seno de los pueblos adonde Él
    te hubiere dispersado¨.

     

    De acuerdo
    con el orden de los versículos vemos que primeramente tenemos un proceso de
    acatamiento y retorno a la ley y posteriormente la reunión de las diásporas.

    La porción de
    Nitzavim no es el único sitio donde la Torá habla de la redención. En los
    profetas este es un motivo recurrente y en cada oportunidad el orden de los
    eventos es diferente. Veamos por ejemplo en Ezequiel 36:24-27:

     

    ‘‘Por cuanto
    os tomaré de entre las naciones y os recogeré de todos los paises y os
    traeré a vuestra propia tierra.
    Y rociaré agua clara sobre vosotros y seréis
    limpios de todas vuestras impurezas y de todos vuestros ídolos os limpiaré. Os
    daré también un nuevo corazón y os infundiré un nuevo espíritu y quitaré
    de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne. Y pondré mi
    espíritu en vosotros y haré que andéis en mis preceptos y guardéis mis
    ordenanzas y las cumpláis’’

     

    El orden de
    los eventos en Ezequiel es inverso del orden que aparece en la porción de
    Nitzavim, primeramente se reunirán las diásporas y posteriormente el corazón de
    piedra será cambiado por otro de carne. Este pasaje del profeta es sólo a modo
    de ejemplo ya que en muchos otros pasajes proféticos aparece esta contradicción
    respecto del orden de la Torá.

     


    La explicación de Radak

     

    Radak en su
    comentario a Isaías 59:16 se ocupá de esta aparente contradicción y la explica
    de la siguiente manera:

     

    ‘‘…la
    explicación que podemos dar es que la mayoría del Pueblo Judío retornará a Dios
    una vez que vean las señales de la redención, y sobre eso está escrito ‘y vio
    que no hay nadie’ pues no habrá teshuvá hasta que vean el inicio de la
    redención.’’

     

    De acuerdo
    con Radak el inicio de la redención encontrará a la mayoría del pueblo en un
    estado espiritual muy bajo. Solamente la redención completa que incluye la
    construcción del Templo y el arribo del Mashíaj será posible por efecto
    del retorno a Hashem. Esta teshuvá será generada por el mismo
    proceso redentorio. Volviendo pues a la pregunta inicial, de acuerdo con estos
    conceptos no existe ninguna contradicción entre el caracter laico del Estado de
    Israel y que sea el inicio del florecimiento de nuestra redención. Más aún,
    según Radak sólo una vez que el proceso redentorio comience a operar es dable
    esperar que el pueblo cambie de actitud. El levantamiento de un Estado Judío
    es solo un primer paso
    por efecto del cual comenzará la teshuvá.

     


    Segunda explicación:
    dos formas de redención.

     

    Rabí Iehoshúa
    Ben Leví nos ofrece otra explicación en el Tratado de Sanhedrín 98(1). Allí el
    Talmud explica las dos formas que puede cobrar la redención del Pueblo de
    Israel. Hay un tiempo prefijado por Hashem que es el momento específico para la
    redención y en el cual nos redimiremos de todas formas sin importar el grado de
    evolución espiritual que exhibamos, hayamos hecho teshuvá o no. Respecto
    de este escenario rezamos en la amidá ‘‘y trae el redentor a los hijos de
    sus hijos  con amor en pos de Su nombre’’. En este caso la redención no será
    nuestro mérito sino por voluntad de Dios y en recompensa a nuestros ancestros.
    Esta redención sobrevendrá lentamente y de forma natural. Empero, si el Pueblo
    de Israel hace teshuvá completa la redención llegará antes del momento
    prefijado, Hashem acelerará los tiempos tal que la manifestación de los
    eventos será maravillosa y sobrenatural.

    Esta es la
    solución a la contradicción de los versículos, la redención producto del retorno
    que describe la Torá en parashat Nitzavim es la modalidad acelerada,
    mientras que la redención que se describe en Ezequiel es el escenario de una
    redención en su momento, que sobrevendrá lenta y naturalmente de modo
    indefectible. Esta explicación nos aclara la diferencia en el orden de la
    teshuvá
    en ambos textos, en Nitzavim ésta tiene inicio en el pueblo mientras
    que en Ezequiel comienza a raíz del desencadenamiento del proceso de redención
    por iniciativa Divina.

     

    El ´´Or
    Hajaím´´ explica el versículo de Levítico 25:25  de la siguiente forma:

     

    ‘‘El exilio
    tiene un punto final, aunque el Pueblo de Israel sea completamente
    transgresor’’.

     

    En su libro
    Even Shlomó 11:9 el Gaón de Vilna explica:

     

    En cada
    generación hay posibles puntos finales de acuerdo con el estado de los méritos
    del pueblo en ese momento específico, pero el punto final ultimativo no depende
    de méritos sino vendrá por generosidad de Hashem tal como leemos ‘por mí
    haré’, y también por mérito de nuestros ancestros ‘y recuerda las virtudes de
    los ancestros y trae el redentor a los hijos de sus hijos en pos de Su nombre’’

     


    Lamentablemente aún no fuimos meritorios de la redención acelerada fruto del
    retorno, ésta avanza lentamente de acuerdo con los tiempos prefijados por Hashem
    sin ninguna relación con la situación espiritual del pueblo.

     

     

     



    El análisis de los sabios
    talmúdicos.

     

    En la
    literatura talmúdica encontramos numerosos pasajes donde se trata el tema del
    orden secuencial entre la teshuvá y la gueulá. En el tratado de
    Sanhedrín 97(2) encontramos una discusión entre Rav y Shmuel. El primero opina
    que la redención depende exclusivamente de la teshuvá mientras que el
    segundo sostiene que ‘‘suficiente tiene el deudo con el duelo’’. De hecho, según
    Rashi, analogiza la situación del Pueblo Judío con la de un doliente, hay un
    período especificado para mantener luto mientras que una vez culminado el plazo
    sin depender de la situación de la persona el duelo culmina, lo mismo el Pueblo
    Judío, suficiente tienen con la pena del exilio por lo tanto aunque no corrijan
    sus acciones se redimirán. La Guemará relaciona esta discusión entre dos
    amoraítas como Rav y Shmuel con otra más antigua entre dos tanaítas Rabí Eliezer
    y Rabí Iehoshúa. El primero opina que sólo mediante la teshuvá el pueblo
    será redimido mientras que el segundo opina que llegará de todas maneras. Según
    Rabí Iehoshúa Hashem prometió en el libro de Daniel que la redención
    llegará en una fecha específica (Daniel 12:7) mientras que la teshuvá
    depende del libre albedrío y no puede depender un decreto divino de la voluntad
    de los hombres. Ante este argumento Rabí Eliezer calló. Un comentarista
    talmúdico, el Yad Ramá, explica que en este silencio de hecho Rabí Eliezer le
    dio la razón a Rabí Iehoshúa. Najmánides, el Rambán, también entiende que la
    definición de esta discusión es favorable a Rabí Iehoshúa (Sefer Hagueulá II
    pág. 277).

     


    Rabí Iojanan
    opina en Sanhedrín 98(1) que la redención puede llegar en una generación
    totalmente transgresora. Muchos de nuestros grandes maestros entendieron así la
    resolución de la disputa talmúdica, como por ejemplo el Or Hajaim, el Ramjal
    (Rabí Moshé Jaim Luzzatto en su libro Daát Tvunot pág. 21), el Gaón de Vilna y
    el gran sentenciador (posek) de la generación pasada el Jafetz Jaím en su libro
    Shem Olam, Shaar Hahitjazkut cap. 13:

     

    ‘‘…y de
    todas maneras hay un tiempo específico para la redención, en su momento, en
    el cual aunque no sean meritorios la recibirán’’.   

     

     


    Sentencia halájica de Maimónides
    .

     

    El Rebbe de
    Satmer, Rabí Ioel Teitelboim z´´l quiso demostrar que Rambám no sentenció halajá
    de esta manera, tal como leemos en Hiljot Teshuvá 7:5:

     

    Todos los
    profetas ordenaron al pueblo que hagan teshuvá ya que no es sino mediante
    ésta que el Pueblo de Israel se redime. Y ya prometió la Torá que el
    Pueblo Judío haría teshuvá en el final del exilio y de inmediato serán
    redimidos tal cual reza el versículo ‘‘y será cuando lleguen a tí estas
    palabras…y retornarás hasta Hashem tu Dios y Él te devolverá …’’

    Sobre la base
    de esta opinión de Rambám el Rebbe de Satmer construyó su argumento:

     

    ‘‘Si todavía
    no hicieron teshuvá nos dice el Rambám que no pueden ser redimidos y está
    asegurado en la Torá  que la teshuvá es anterior a la gueulá y por
    lo tanto quien piense que el orden puede ser diferente va contra la Torá
    y es hereje…y es claro que no hay diferencia entre quien niega esta promesa y
    quien niega la promesa respecto del advenimiento de la era mesiánica.

     



    La contradicción del Rebbe de
    Satmer

     

    De todas
    formas la explicación del Rebbe de Satmer encierra una contradicción. Al
    preguntarse por qué el Rambám no sentencia de acuerdo a la aparente resolución
    de la Guemará antemencionada en Sanhedrín 97(2) argumenta que el inicio
    de la redención, atjalta de gueula, puede sobrevenir previo a la
    teshuvá
    mientras que Rambam se refiere al final de la redención completa. De
    acuerdo a su interpretación, el Rebbe de Satmer entiende que el inicio, la
    atjalta
    , depende del cielo y de esta forma demuestra que según Rambám el
    inicio del proceso no depende de la teshuvá
    .

     



    La explicación del Turei Even

     

    El Rav Elazar
    Rokaj en su comentario ¨Turei Haeven¨ trae otra explicación a la idea del Rambám
    que antepone teshuvá a la gueulá. Menciona al Kesef Mishné (un comentario de
    Rabí Iosef Caro a la compilación halájica máxima de Rambám el Mishné Torá) que
    relaciona la sentencia de Maimónides con un pasaje talmúdico del Tratado de Iomá
    87(2) donde dice ‘‘grande es la teshuvá que acerca la redención’’ y de
    aquí que la teshuvá la acerca, la acelera, la teshuvá es útil para
    acercar el fin deseado,  mas la redención final llegará de todas maneras.

    ‘‘Y por
    supuesto que cuando llegue el momento de la redención aunque (Dios no lo quiera)
    no hayan retornado…mas no depende de la teshuvá sino su adelantamiento
    tal cual dicen nuestros sabios si no se depuran ‘en su momento’ y si se depuran
    ‘la adelantaré’’.


    El Turei Even agrega que
    respecto de este tema los midrashim son contradictorios y hasta Rambám se
    contradice a sí mismo. En las leyes relativas al rey, Hiljot Melajim 12:2, da a
    entender que la redención también  llegaría sin teshuvá. La razón de esta
    aparente contradicción sería su intención de no definir la discusión, presentar
    todas las ideas en su libro y que cuando llegue la anhelada redención se revele
    quién entendió la halajá correctamente.

     


    ¿El Estado de Israel es la concretización de la visión de los profetas?


    Capítulo IV

     


    ¿Es ésta la
    redención que soñaron los judíos y por la que rezaron tantas generaciones?



    ¿Acaso el Estado de Israel es la concretización de la visión de los profetas?



    ¿Los profetas nos dicen que en días de la gueulá llegarán el Mashíaj y
    Eliahu, dónde están?

     



    ¿Cómo se verá la gueulá?


    La ventaja de la redención
    por etapas


    Las redenciones anteriores


    Descripción de la tercera
    redención


    Fuentes aparentemente
    contradictorias


    Las fases de la
    redención en nuestros días

     



    ¿Cómo se verá la gueulá?

    Preguntas
    de éste tipo son formuladas por gente que cree que la redención es un proceso de
    un día, por la mañana se oirá el shofar, el Beit Hamikdash caerá
    estrepitosamente desde el cielo  e inmediatamente el Mashíaj hace
    triunfal entrada montado sobre un burro blanco y el Pueblo de Israel se libera
    del yugo de las naciones.

     

    Hay
    diferentes descripciones de la gueulá en nuestras fuentes, entre ellas
    también inmediatas, pero tenemos otro tipo de pronósticos como por ejemplo el
    del Talmud Jerosolimitano Tratado de Iomá capítulo 3 halajá 2:

     

    ‘‘Rabí Jía
    Ruba y Rabí Shimón ben Jalafta caminaban por el Valle de Arbel al amanecer (este
    valle está orientado hacia el Este) y vieron el despuntar del alba. Dijo Rabí
    Jía: así es la redención del Pueblo de Israel, paulatina, cada vez ilumina más y
    más. ¿Cuál es la razón? Lo encontramos en el versículo ‘pues estaré en la
    oscuridad y Dios será mi luz’. Lo vemos claramente en el libro de Ester donde el
    proceso es gradual, primero ¨Mordejai está sentado en el portón real”, luego¨en
    dirección al portón real¨, más adelante ¨Y tomó Hamán el ropaje real y el
    caballo¨, luego ¨y Mordejai salió de lo del rey vestido con ropajes reales¨y al
    final ¨los judíos tuvieron alegría etc.¨

     

    Vemos pues
    que la gueulá no necesariamente sobreviene de forma instantánea, puede
    ser un largo proceso con numerosas etapas.

     



    La ventaja de la redención por
    etapas

     

    Una
    redención lenta y paulatina tiene no pocas ventajas, de esta manera el pueblo se
    acostumbra lentamente a la vida nacional independiente. Unas de las razones de
    las numerosas caídas de la generación del desierto fue lo repentino e inmediato
    de la salida de Egipto. El Pueblo de Israel de esos días era un pueblo de
    esclavos que se libera sin previo aviso y nunca se autogobernó o luchó y por
    esta razón es que Dios los hizo dar una larga vuelta por el desierto para así no
    enfrentarse de inmediato con los filisteos habitantes de la costa “no sea que el
    pueblo se arrepienta y quiera volver a Egipto” (Exodo 13:17).

     

    El gran
    comentarista medieval español Rabí Abraham Ibn Ezra sostiene en su exégesis a
    Exodo 14:13 que por la misma razón el Pueblo de Israel permaneció cuarenta años
    en el desierto hasta que surja una nueva generación de hombres libres que no
    conocieron la humillación de los 210 años de esclavitud. Si tras dos siglos es
    necesario acostumbrarse de nuevo a la libertad, ¿qué diremos tras casi veinte?

    Así dice el
    Midrash Rabá 19:

     

    ‘‘Cuando el
    Pueblo de Israel comió el sacrificio pascual en Egipto lo comió de prisa pero en
    el futuro será como lo describe Isaías ‘pues no saldréis con apuro ni os
    escaparéis’’

     

    Volviendo
    al texto del Talmud Jerosolimitano donde se menciona el versículo “pues estaré
    en la oscuridad y Dios será mi luz” vemos que quien está en la oscuridad no
    puede acceder de inmediato a una gran luminaria y por lo tanto Hashem nos hizo
    un gran favor al sacar el Sol por la mañana lenta y paulatinamente, ya que de no
    ser así  nuestros ojos correrían serio riesgo.

     



    Las redenciones anteriores

     

    También las
    redenciones anteriores fueron graduales. La primera de todas, la salida de
    Egipto tuvo lugar en un momento de bajísimo nivel espiritual al punto que, como
    ya mencionamos en el primer capítulo Moshé pensó que no era posible. En una
    primera instancia sobrevino la libertad física y nacional, la salida de la
    tierra de la esclavitud cuando aún los judíos estaban espiritualmente muy
    incompletos y recién luego de cuarenta y nueve días de depuración llegó la fase
    final de la redención con la entrega de la Torá y la transformación de las doce
    tribus en el Pueblo de Dios.

     

    Asimismo,
    la segunda redención implicó un largo proceso desde la inmigración a la Tierra
    de Israel y establecimiento de una entidad política judía –a pesar de que la
    mayoría de la población distaba notoriamente del ideal de cumplimiento de la
    Torá- hasta el período de los Jashmonaím cuando se arribó finalmente a la
    soberanía completa y el mundo de la Torá conoció sus mejores momentos.

     

    De acuerdo
    con el ejemplo de Rabí Jía del Talmud Jerosolimitano la salvación de Purim fue
    por etapas y no repentina, primero vino la redención política cuando Mordejai
    recibió un cargo en la corte, y luego de diferentes peripecias los judíos
    finalmente fueron redimidos            espiritualmente al aceptar de buena gana
    la Torá (ver Talmud Babilonio Tratado de Shabat 88(1).

     



    Descripción de la tercera
    redención

     

    En el Tanaj
    tenemos diferentes descripciones de los días de la tercera y última redención.
    Una de las imágenes más conocidas es la visión de los huesos secos del profeta
    Ezequiel. Según esta profecía la redención constará de dos partes, en la primera
    los huesos secos cobran carne y tendones y en una segunda etapa reciben
    espíritu. De acuerdo con esto primeramente tendremos la reunión de las Diásporas
    y luego se posará sobre nosotros el espíritu de Dios.

     

    ‘‘Así dice
    el Eterno: He aquí que abriré vuestros sepulcros, oh pueblo Mío y os traeré a la
    Tierra de Israel y sabréis que Yo soy el Eterno cuando haya abierto vuestras
    tumbas y os haya hecho salir de vuestros sepulcros. Y pondré Mi espíritu en
    vosotros y viviréis y os pondré en vuestra propia tierra y sabréis que Yo el
    Eterno he hablado y lo he cumplido’’.(Ezequiel 37:12-14)

     

    En el
    Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 17(2) los sabios describen la redención paso
    a paso cuya etapa final es la construcción del Templo y el arribo del Mashíaj.
    El orden de las bendiciones en la tefilat amidá que recitamos tres veces
    al día se deriva del orden de la redención expuesto en este texto (ver en Beit
    Iosef, tratado halájico de Rabí Iosef Caro previo a la compilación de su
    conocido y monumental Shulján Aruj, capítulo de Oraj Jaím 118).

     

     

     


    Fuentes aparentemente
    contradictorias
    .

     


    Existen fuentes que describen la
    redención como un fenómeno rápido repentino e inmediato, ver por ejemplo el
    comentario de Rashí al texto que aparece en el Talmud Babilonio Tratado de Sucá
    41(1) que comienza con las palabras ¨I nami¨

    La solución
    a esta aparente contradicción entre las fuentes está en las dos etapas de la
    redención que describieron nuestros sabios y nosotros ya mencionamos
    anteriormente. Nos referimos a las palabras de Rabí Iehoshúa Ben Leví en el
    Talmud Babilonio Tratado de Sanhedrín 98(1):

     

    ‘‘Dijo Rabí
    Alexander: Rabí Iehoshúa Ben Leví Rami preguntó: ¿Por qué dice Isaías 60:22 ¨en
    su momento¨ y luego ¨la aceleraré¨? Respondió: si serán virtuosos ¨la
    aceleraré¨y si no ¨en su momento¨. Volvió a preguntar: Está escrito en Daniel 7
    que el Mashíaj llegará ¨en nubes celestiales¨ y en Zejariá  9 dice que llegará
    ¨pobre y montando un burro¨ ¿Cómo puede ser compatible? Respondió: si serán
    virtuosos en nubes celestiales y si no pobre montando un burro’’

     

    De aquí
    aprendemos que la redención puede llegar de dos maneras, en el momento
    preestablecido por Dios sea cual sea el nivel espiritual del pueblo por lo que
    la redención será lenta, natural  y mediante un reino pobre y materialista. La
    otra forma es mediante la teshuvá, que la redención venga más rápido y de
    modo sobrenatural.

     

    El
    comentarista ¨Or Hajaím¨ nos explica el versículo en Bamidbar 24:17 donde el
    profeta Bilám al vislumbrar el glorioso futuro del Pueblo de Israel emplea dos
    palabras diferentes para el verbo ¨mirar¨, ashurenu y arenu, los
    cuales aparentemente podrían ser sinónimos. La diferencia entre ambos vocablos
    es que ashurenu se aplica al contexto de la redención lenta y paulatina por lo
    que está escrito lo veré y no cerca, pues la redención natural tiene
    numerosísimas etapas.

     

    Continúa el
    Or Hajaím:

    Si la
    redención va a llegar por méritos del pueblo de Israel entonces será de gran
    magnitud y se revelará el redentor del cielo mediante maravillas tal como lo
    describe el libro del Zohar (principal texto cabalístico). Pero si llega  por
    tratarse del final preestablecido por Hashem y no es acompañada de
    teshuvá
    será pues diferente, y sobre ésta se dirá que el redentor llegará
    ¨pobre y montando un burro¨…se erigirá una tribu de entre la nación de manera
    natural y reinará.

     

    Vemos pues
    que la descripción de pobre y montando un burro no se refiere únicamente a
    pobreza material sino también a bajo nivel espiritual expresado en la fuerte
    tendencia al materialismo entre las personas de la generación redimida.

     

     



    Las fases de la redención
    en nuestros días
    .

     

    Cuando
    nosotros denominamos al Estado de Israel comienzo del florecimiento de nuestra
    redención (Reshit Tzmijat Gueulatenu) no nos referimos a que éste sea la
    meta final y última del proceso de redención  sino que hacemos hincapié en la
    palabra ¨comienzo¨, nos encontramos en medio de un proceso y queremos que siga
    avanzando. Por supuesto que al final llegaremos a la teshuvá generalizada
    de todo el pueblo, al arribo del Mashíaj y a la construcción del tercer
    Templo pero es innegable que independencia política es una parte esencial de la
    redención ya que una de las diferencias entre el exilio y la gueulá es
    que en el exilio estamos sojuzgados a los designios de poderes extraños y una
    vez redimidos nos liberaremos del yugo opresor, tal como aparece en Sanhedrín
    99(1) y en la halajá en Maimónides, Mishné Torá Hiljot Melajim (leyes
    reales) 12.

     

    Nuestra
    generación ha presenciado no sólo la obtención de la independencia sino que
    también fuimos bendecidos con la reunión de las diásporas, y si bien el moderno
    Estado de Israel no es la materialización completa de las visiones de los
    profetas sin duda es parte del proceso descrito. Este proceso se inició en los
    primeros días del movimiento sionista y continúa hoy día, pudiéndose notar clara
    y empíricamente cómo el mundo de las Torá se ha visto fortalecido y en
    qué medida ha habido avances en el terreno espiritual.

     

    Es Probable
    que las dos formas de advenimiento de la redención puedan coexistir
    pacíficamente, que comience de manera natural y luego sea acelerada mediante la
    teshuvá que llevaría a la meta última acompañada de maravillas. Viviremos
    y veremos…

      

     


    ¿Tiene el levantamiento de un estado independiente valor según la Torá?


    Capítulo V

    El hecho
    de que el despertar sionista en su inicio provenga de los círculos más alejados
    de la Torá y las Mitzvot, ¿no es indicio de que este proceso tiene
    un origen problemático?


    ¿Tiene el
    levantamiento de un estado independiente valor según la Torá?

     

     


             
    La fuente halájica

      
    Gobierno Judío como obligación

           
    La generación de Ajav

     



    La fuente halájica

     

    Antes de
    responder estas preguntas debemos revisar si el enfoque sionista, en su
    perspectiva más amplia es correcto de acuerdo a la halajá.

    De acuerdo
    con Najmánides, el Rambán, asentarse en la Tierra de Israel es un precepto de la
    Torá (ver Hosafot Mitzvot Asé, Mitzvat Asé 4) y esto cobró forma de
    sentencia halájica (ver el libro Pitjei Teshuvá sobre el tomo del Shulján Aruj
    de Even Haezer 75 (6) o el libro de reponsa Avnei Nezer sobre el tomo del
    Shulján Aruj de Ioré Deá art. 454-456).

     

    Según Rabí
    Iehudá Haleví, autor del libro El Cuzarí antes mencionado, los rezos de quienes
    piden retornar a Sión y pudiendo hacerlo se quedan en el exilio ‘‘son cantos
    huecos como el trinar de pájaros pues rezan sin intención alguna’’

     



    Gobierno Judío como obligación.

     

    Según
    Najmánides el precepto de asentarse en Eretz Israel incluye la erección
    de un estado con gobierno judío ya que el precepto implica heredar la tierra y
    conquistarla amén de habitarla.

    Rabí Iehoshúa
    de Kutna en su libro de responsa Ieshuot Malkó art. 66 sentencia lo siguiente:

     

    ‘‘Según
    Najmánides que pensaba que el asentamiento en Eretz Israel es un precepto
    positivo de la Torá, lo principal radica en conquistar el país para que
    sea nuestra heredad y podamos vivir en él libremente como un hombre que camina
    por su propio campo.’’

    El gobierno
    judío en la Tierra de Israel es condición indispensable para que el país deje de
    ser considerado en ruinas. De acuerdo con el libro de halajá casi que
    obligatorio para todos los ashkenazim, la Mishná Berurá art. 561, quien ve las
    ciudades de Judea en ruinas debe rasgar sus vestiduras, ¿y cuándo consideramos
    al país en ruinas? Depende del gobierno, si el poder está en manos extranjeras
    aunque todo el territorio esté habitado por judíos lo consideramos en ruinas y
    por lo tanto debemos rasgar nuestras ropas.

     

    Vimos pues
    dos fuentes halájicas conocidas y contundentes, por supuesto que hay muchas
    otras citas que se refieren a la importancia de la inmigración masiva a Eretz
    Israel
    y la erección de un Estado Judío, la mayoría de los sentenciadores
    halájicos de nuestros días apoyarían calurosamente la iniciativa estatal judía
    si el gobierno se condujese según la Torá en todos sus aspectos.

    De todo esto
    resulta que tenemos un precepto positivo de la Torá (mitzvat
    asé
    ) que el público religioso descuidó su cumplimiento y cuyo vacío fue
    llenado por la acción de círculos distantes de la vida tradicional.

     



    La generación de Ajav

     

    Según el
    Midrash de Tanjuma a la parashá de Jukat la generación de Ajav Rey de
    Israel a pesar de ser sumamente transgresora triunfaba en las guerras ya que se
    cuidaban mucho de no difamar unos a otros, cumplían estrictamente con la
    prohibición de la Torá de Lashón Hará ( habladurías prohibidas).
    ¿Acaso por que transgresores se cuidaban en un precepto específico nosotros
    tenemos permiso de descuidarlo? ¿A alguien se le ocurre en virtud de esto
    permitir el Lashón Hará? ¿Y acaso porque el público no religioso cumple
    activamente el precepto de asentarse en Eretz Israel el público religioso
    tiene derecho a no cumplirlo?

    Al contrario!
    Si el público no religioso se asienta en Eretz Israel sobre la base de la
    ética universal no halájica, nuestro deber es justamente cumplir con la
    mitzvá
    de la Torá desde una óptica judía tradicional y así agregar la
    luz de la Torá en tan positivo  emprendimiento.


    Debemos aprender de
    quienes se esfuerzan en la empresa sionista e imitar su entusiasmo en el marco
    de la Torá


    ¿Por qué la redención llega de la mano de personas no observantes?


    Capítulo VI


    ¿Por qué la
    redención llega justamente de la mano de personas no observantes?

     



    El Sionismo:
    ¿fundamentación halájica o cabalística?


    Redención: justamente
    en un momento difícil


    ¿En quién se originarán los
    eventos?


    Los ‘‘Birionim’’ de Ierushalaim


    Preparación para el Tzadik


    Todos acercan la redención


    Un descenso que lleva a un
    ascenso


    Envolturas que ocultan


    El fruto y su cáscara


    El gran
    desaprovechamiento de una oportunidad

     

    Este capítulo
    es quizás el más interesante y el más innecesario al mismo tiempo. Por una parte
    el alma humana siempre ansía conocer más y más, entender lo que le resulta
    críptico y poder acceder a los misterios de Hashem. Por otra parte
    innecesario ya que pensar de que la acción de Dios debe resultarnos comprensible
    es errada y por otra parte descartar como Acción Divina aquello que no nos
    resulta acorde con nuestra comprensión de lo que la divinidad debe ser es muy
    grave.

    En el primer
    capítulo citamos al Natziv de Volozhin quien nos explicaba basándose en Ishaíahu
    y Ezra que los caminos de Hashem no son los nuestros y que no debemos
    intentar juzgar o comprender Su accionar según nuestra comprensión.

     


    El Sionismo:
    ¿fundamentación halájica o cabalística?

     

    Los pasajes
    en los cuales el Rav Kuk fundamenta su apoyo al sionismo mediante argumentos de
    índole filosófica y cabalística suelen ser más conocidos entre el público
    religioso sionista que los de carácter halájico. Así, se generó una incorrecta
    impresión en el mundo judío que los argumentos en favor del sionismo político
    son en general no halájicos y como prueba de esto tenemos los escritos de uno de
    los opositores más acérrimos del Rav Kuk en Ierushalaim de principios de siglo,
    el Rav I. J. Zunenfeld algunos de cuyos conceptos encontramos en los escritos
    del Rav Hilel Tzaitlin:

     

    ‘‘Me opongo
    terminantemente al accionar de los pioneros y los veo como rivales en todos los
    temas. El Rabino Kuk busca acercarlos pues ve en su interioridad cosas buenas
    mas yo sólo puedo juzgar por lo que ven mis ojos y no según misterios o
    cuestiones ocultas..’’

      

      De explicar
    el sionismo halájicamente y así contrarrestar esta imagen solo mística  nos
    ocupamos en los demás capítulos. En este vamos a intentar acercarmos a nuestra
    pregunta inicial buscando comprender algo más los ocultos caminos de Hashem
    ofreciendo aquí diferentes respuestas que diferentes sabios le dieron.

     

     

     

    1)
    Redención: justamente en
    un momento difícil
    .

     

     

    El Rav
    Eliezer Waldman en su libro Tzitz Eliezer VIII, 48 Orjot Hamishpatim cap.12 da
    tres posibles explicaciones a nuestra pregunta. Primeramente, del ejemplo de
    Ierovoam segundo demuestra que la gueulá es posible en momentos de bajo
    nivel espiritual ya que Hashem no abandona nunca a su pueblo ni permite
    que sea borrado de la faz de la tierra (ver texto completo en el capítulo II).
    Quien se encuentre al frente del Pueblo Judío liderará la redención llámese
    Ierovoam Ben Ioash o David Ben Gurión. La situación después de la Segunda Guerra
    Mundial era tan desesperada que el Estado de Israel representó una salvación
    física y territorial para los remanentes del judaísmo. El holocausto destruyó
    las grandes ieshivot de Europa Oriental mientras que en el moderno Estado
    de Israel éstas florecieron sin parangón en la historia judía. El centro
    espiritual del Pueblo Judío fue renovado en Eretz Israel y las eminencias de la
    generación pusieron en éste su asiento. Los únicos que podían llevar adelante la
    construcción de un país en ese entonces eran los partidos no religiosos y por lo
    tanto ellos lideraron la acción redentora.

     

    2)
    ¿En quién se originarán los
    eventos?

     

    Vimos en la
    pregunta anterior que la redención puede llegar de la mano de no
    observantes, pero el Rav Waldenberg cambia completamente la perspectiva de la
    pregunta y basándose en el libro de responsa Toldot Iaakov nos dice que la
    redención necesariamente debe llegar de la mano de público no
    religioso
    ya que sólo de esta manera sabemos que el proceso es  de origen
    divino. Si el estado fuese erigido por los grandes maestros de la Torá de
    la generación cabría duda si se trata del inicio de la redención ya que
    resultaría absolutamente normal y natural que judíos observantes se vean
    atraídos por la Tierra de Israel donde además pueden cumplir con más preceptos
    que en el exilio y por lo tanto carecería todo este escenario de una clara señal
    de intervención divina.


    Empero, hoy día,
    toda la empresa sionista se manifiesta de modo sobrenatural. ¿Quién pensaría que
    gente tan distante de la tradición judía entregaría su vida en pos del
    levantamiento del estado? En la  historia de la humanidad no es dable encontrar
    casos de individuos que emigran voluntariamente a otro país para descender
    drásticamente de  nivel económico. Los pioneros de las primeras aliot
    abandonaron hogares burgueses en Europa para ir a secar pantanos en la Tierra de
    Israel. Individuos integrados a las sociedades que abandonaron, cuyas lenguas
    hablaban fluidamente, abandonan todo para vivir una vida de penurias y
    sacrificio, comer pan con sal o dormir en carpas en pos de la construcción de un
    estado. ¿Por qué lo hicieron? ¿Qué encontraron en su judaísmo que los impulsó a
    tamaño sacrificio?

    Vemos pues
    que una Voluntad Divina ardía en sus pechos aunque ellos no estuviesen
    conscientes del origen de su motivación, la redención viene de mano de no
    observantes para que reconozcamos que viene de la mano de Dios.

     

    3)
    Los ‘‘Birionim’’ de Ierushalaim
    .

     

    La tercer
    respuesta del Rav Waldenberg extraída del libro de responsa Toldot Iaakov tiene
    que ver con la reencarnación de las almas. En los relatos de la destruccion del
    Templo en el Tratado de Guitín 56(1) leemos sobre los desmanes que provocaron
    los Birionim, un grupo de fanáticos sedientos de poder que precipitaron
    la guerra contra Roma y la caída de Ierushalaim. Rabí Iojanán Ben Zakay intentó
    negociar con los invasores y así llegar a un acuerdo de rendición y cese de
    hostilidades que salve tanto al Templo como a la ciudad. Los Birionim no
    permitierion que esa negociación se lleve a cabo y para obligar a la población a
    luchar quemaron los depósitos de comida que le adjudicaban a Ierushalaim oxígeno
    para negociar comodamente. De esta manera la ciudad sucumbió por efecto del
    hambre que generaron los fanáticos que así se convirtieron en responsables
    directos de la destrucción la muerte y el exilio de los judíos.

    Según los
    entendidos en esoterismo judío Hashem da al alma que transgredió la
    oportunidad de reparar sus actos en una nueva vida y así que según el Rav
    Waldemberg ‘‘la reconstrucción de Ierushalaim debe ser llevada a cabo por
    quienes la destruyeron, para que ‘‘nadie quede alejado’’ y corrijan todo lo que
    estropearon’’. De acuerdo a esta idea los pioneros que erigieron el Estado son
    las reencarnaciones de aquellos Birionim que recibieron así la
    oportunidad de reparar lo destruido.

     

    4)
    Preparación para el Tzadik (justo).

     

    El Rav Arie
    Leib Hacohen, hijo del Rabino Israel Meir Hacohen conocido como El  Jafetz Jaím
    (nombre de una de sus obras halájicas) nos relata que durante un intercambio de
    ideas con su padre respecto del carácter no observante de los militantes del
    movimiento sionista propuso entenderlo a la luz de un versículo en el libro de
    Job 27:17 ‘‘el malvado teje mas el justo vestirá la prenda’’. A veces vemos que
    Dios otorga el éxito a alguien pero el beneficio de este logro lo disfuta otra
    persona. El primero se esfuerza pensando que lo hace en su propio beneficio pero
    ignora que su suceso es un beneficio para otro, al final de cuentas vendrá el
    justo y recibirá todo pronto. Este sería pues el orden de la construcción del
    Estado Judío.  

    Todo esto hoy
    día lo vemos claramente, el Estado de Israel es el sitio del mundo donde resulta
    más cómodo vivir una vida de Torá y mitzvot. Quien haya conocido una comunidad
    judía en el extranjero sabe de las dificultades que se le presentan a los
    observantes a la hora de no trabajar en Shabat y en Jaguim. En
    Israel todos los días de fiesta son vacaciones oficiales, Shabat no se
    trabaja, Purim 9 de Av y demás fechas rabínicas se cumplen de
    acuerdo a la Halajá, no hay problema en construir una sucá en el patio
    del edificio, instalar eruv, cuidar la prohibición de Jadash
    (empleo de la cosecha del nuevo año antes del 16 de Nisán en que se aventaba en
    el Templo un omer o medida de cebada) o todas las reglas de la Cashrut.
    Todo esto amén de la posibilidad que da el Estado de Israel de cumplir con el
    precepto de asentamiento en la Tierra de Israel y los preceptos que de ésta se
    desprenden. Miles de Ieshivot y centros de estudio florecen por doquier con el
    apoyo presupuestal del Estado Judío, la literatura sacra se multiplica y los
    tribunales rabínicos manejan los temas relativos a casamientos y divorcios. 


    Los padres
    fundadores del sionismo no se imaginaron que todo esto ocurriría en el estado a
    fundarse. Soñaron con un estado laico que a la postre hace florecer al judaísmo
    observante. Esto se asemeja a un arquitecto que planifica un palacio
    esplendoroso, ¿Esperamos de los simples albañiles que sean gente de gran talla
    espiritual? ¿Acaso las ideas de los constructores quitan valor arquitectónico al
    palacio una vez concluído? Los operarios no necesariamente comprenden las
    intenciones últimas del arquitecto y pueden pensar de que se trata de un simple
    edificio de apartamentos, mas al concluir la obra entenderán qué es lo que
    hicieron. Hashem planifica y dirige la redención del Pueblo de Israel y ésta no
    se ve perjudicada por lo que piensan los albañiles en el terreno.

    Así pues lo
    explica el Rav Arie Leib Hacohen:

     

    ‘‘Le dije a
    mi padre, ¿Para qué intervienes en esta disputa que abarca a todo nuestro pueblo
    y amenaza con debilitar el accionar de los constructores? Una generación viene y
    luego se va y la tierra siempre se mantiene y aunque la intención de los
    constructores no sea cumplir con la Torá quizás se aplique aquí el
    principio de ‘‘el malvado teje y el justo vestirá’’(ver Toldot HeJafetz Jaím
    edición pretérita pág.74).

    Según el Rav
    Arie Leib su padre le respondió que las pancartas antisionistas que se
    publicaron bajo su nombre fueron impresas sin consultarle.’’

     


    Al igual que en
    la explicación número tres la construcción de un Estado Judío sirve a los
    efectos de corregir o mejorar espiritualmente a quienes participan de la misma.
    Es importante que recalquemos que los iniciadores del sionismo religioso no
    veían en sus hermanos no observantes malvados. El Rav Kuk veía en los pioneros
    almas de gran magnitud erradas en su camino pero de ninguna manera malvados, la
    redención llega de sus manos para que ellos puedan depurarse y elevarse junto a
    la construcción y no solo a los efectos de beneficiar a los observantes.

     

    5)
    Todos acercan la redención

     

    El Jafetz
    Jaím en su libro Tzipita Lishuá (esperarás la redención) se pregunta ¿cómo es
    posible que el Mashíaj llegue en una generación baja como ésta? Su
    respuesta es que el Mashíaj debe llegar justamente en esta generación
    en la cual observantes y  no observantes acercan la redención mediante sus
    acciones.

    Los
    observantes acercan la redención ya que su nivel religioso en esta generación es
    superior al de antaño, se ven desafiados por un proceso de laicización y
    abandono de las tradiciones sin parangón en la historia judía y aquellos que
    logran mantenerse fieles a la Torá son dignos de un enorme mérito. En la
    antigüedad los judíos eran forzados a permanecer como tales tanto por presión de
    la sociedad gentil que no los recogía en su seno tanto como por las sanciones
    comunitarias que se aplicaban a los transgresores. Con el advenimiento de la
    emancipación todas las limitaciones fueron derogadas y uno podía ser miembro de
    una comunidad judía no practicante. Aquellos que se mantuvieron firmes en sus
    convicciones a pesar de la enorme seducción que implicaba la integración total a
    la sociedad exterior son más queridos a ojos de Dios que los judíos observantes
    de otras épocas y por lo tanto acercan con sus méritos la anhelada redención.

    Por su parte,
    los judíos menos observantes también aceleran con sus actos la llegada de la
    gueulá
    . El objetivo del exilio era el retorno del  Pueblo de Israel y la
    corrección de su conducta, la dispersión fue un castigo pedagógico y todo padre
    al aplicar una amonestación busca rectificar a su hijo y no destruirlo. Por lo
    tanto, con la aparición de la emancipación y en la medida que la permanencia en
    el exilio ya no servía a los efectos de depurarnos Hashem tiene que
    buscar otro medio para redimirnos. Mientras el exilio prometía permitir nuestra
    redención tenía sentido, hoy ya no y justamente por esto es que Dios
    ‘‘debe’’redimirnos hoy y paradójicamente el alejamiento del público no
    observante es una de las causas del advenimiento de la redención. De más está
    decir que el Jafetz Jaím recomienda acercar la gueulá desde el ala
    observante del Pueblo de Israel.

     

    El Rav Eliahu
    Desler en su libro Mijtav M´Eliahu III pág. 140 explica que una generación
    transgresora tiene una virtud por sobre una generación observante y es la
    humildad ya que lamentablemente el que cuida con los preceptos y se siente un
    verdadero siervo de Hashem incurre muchas veces en la altanería o la
    soberbia de las que carecen quienes no pretenden ser espiritualmente mejores que
    nadie.

     

    6)
    Un descenso que lleva a un ascenso.

     

    En el libro
    del cabalista de Aleppo Rabí Mordejai Atía (1898-1978)  ‘‘Lej Lejá Usod Hashvuá’’
    pag. 42 se menciona una idea del Rebbe de Satmer que aparece en su libro ‘‘Itav
    lev’’ parashat Shlaj pág.29.  El Rebbe de Satmer se pregunta cómo fue posible
    que los espías que mandó Moshé a explorar la Tierra de Israel pudieron incurrir
    en la falta que incurrieron tratándose de líderes de tribus de un alto nivel
    espiritual. La explicación radica en que el Satán (en el judaísmo es solamente
    un ángel fiscal al servicio del Trono Celestial y no una entidad demoníaca
    independiente n. de t.)  desafía o pone a prueba a quienes ascienden a la Tierra
    de Israel generándoles una sensación de descenso espiritual muy grande. Esta
    prueba antecede al enorme ascenso que la residencia en la Tierra prometida trae
    al judío. Según el Rebbe de Satmer muchos de los que viajaron a asentarse en
    Eretz Israel sintieron este aparente descenso y por lo tanto los espías al
    sentirlo fueron seducidos a renunciar a este precepto.

    Empero, el
    descenso conlleva un posterior ascenso cual medicina que primeramente libera al
    cuerpo de toxinas y luego lo limpia o purifica, así es como el judío se prepara
    para acceder al nivel de Eretz Israel.

     


    ‘‘Los espías
    hablaron mal de la Tierra de Israel pues según su entender causaba un descenso
    espiritual, pero no sabían que se trataba de un paso previo para un ascenso aún
    mayor’’

     

    El Rav Atía
    concluye que el descenso que presenciamos en nuestra generación no se origina en
    los individuos sino que es generada por la Divina Providencia como antesala de
    una gran elevación.

     

    7)
    Envolturas que ocultan

     

    El Rav
    Isasjar Shlomo Taijtel en su libro ‘‘Em Habanim Smejá’’ nos abre una perspectiva
    amplia y profunda que parte de una pregunta anterior, general y común a toda la
    historia judía: ¿Por qué Hashem trae al mundo cosas maravillosas por
    medio de transgresiones? ¿Por qué el linaje de David tenía que originarse en la 
    problemática historia de Iehudá con su nuera Tamar? ¿Y por qué vía una conversa
    como Rut que llegó de un pueblo vulgar como el moabita? En el primer capítulo
    tocamos este punto largamente.

     

    El Rav
    Taijtel encontró una idea muy profunda en el libro ‘‘Maguid Meisharim’’ del Rav
    Iosef Caro (autor del conocido‘‘Shulján Aruj’’) así como también en la obra del
    maestro jasídico Rabí Elimelej de Lizensk ‘‘Noam Elimelej’’. El punto radica en
    que cuando el Pueblo Judío va a recibir una bendición importante lo justo es que
    el pueblo lo reciba sólo si es meritorio, si no lo es el rigor o justicia
    celestial lo impide. En tiempos de Iehudá tenía que bajar al mundo un alma muy
    alta, la de Peretz. Si los hijos de Iaakov hubiesen sido suficientemente justos
    y meritorios, el alma habría arribado de una manera pura y directa mas como no
    era esa la situación en esos días tuvo que cumplirse el designio divino de modo
    diferente. Hashem ‘‘trae el redentor a los hijos de sus hijos en pos de
    su nombre con amor’’ (ver primer bendición de la amidá) y por ende aunque la
    generación no lo merezca por efecto del amor de Dios a los patriarcas la
    redención llega.

    El problema
    está en que cuando la bendición arriba por generosidad divina y no por mérito
    humano hay muchas protestas en los cielos y el rigor no permite que la bendición
    se efectivice y por lo tanto se hace indispensable esconder el evento de todos
    los posibles ‘mekatreguim’ o ángeles fiscales de la corte celestial. Esto
    es similar a un individuo que tiene que pasar la aduana y trae un artefacto del
    exterior, si tiene suficiente dinero lo declara y paga los correspondientes
    impuestos mas si carece de medios debe intentar esconderlo. ¿Cómo? Lo envuelve
    en trapos sucios para que así el despachante de aduana no sospeche que allí se
    esconde algo de valor. Si tuviésemos con qué pagar el descenso del alma de
    Peretz al mundo no habríamos necesitado esconderlo. Pero dado que todo ocurrió
    en virtud de la misericordia divina debió arribar por caminos ocultos tal que
    nadie sospeche que así está comenzando la redención y por ende los fiscales no
    procuren detenerla.

    El Rav
    Taijtel concluye que no logramos ser meritorios de la redención ‘‘acelerada’’
    sino que ésta comenzó su marcha en el momento prefijado por Hashem, por
    generosidad y no por mérito y por lo tanto si el retorno a Sión fuese liderado
    por los grandes sabios de la época los fiscales celestiales podrían argüir que
    la redención es injustificada, mas Hashem la trajo al mundo de mano de
    quienes parecían más alejados, de un modo tan oculto que hasta varios de los
    grandes sabios de nuestra generación reconocen en esto un proceso de origen
    divino. De esta forma la carreta de la redención avanza y los fiscales callan.

     

    ‘‘ Sé hijo
    mío que quieres preguntarme cómo es posible que si la construcción que se lleva
    a cabo en Eretz Israel es el inicio de la redención, por qué es realizada
    por transgresores que no respetan el Shabat y hasta parecen gentiles? Hijo
    querido, tu pregunta es buena pero por favor presta atención a mis palabras.
    Debes saber que inextricables son los designios del Eterno…Está explicado en
    los libros cabalísticos que cuando Hashem quiere hacer descender algo de
    importancia desde los mundos superiores a los inferiores lo envuelve con todo
    tipo de vestiduras a veces hasta desagradables para que pase desapercibido ante
    los ángeles fiscales y el rigor o justicia divina no los detenga…’’(Em Habanim
    Smejá cap.II pág. 121-125)

     

    8)
    El fruto y su cáscara

     

    Según el
    Maharal de Praga se puede entender otro concepto cabalístico. Del hecho que
    Moshé Rabeinu, el líder de la primera redención del Pueblo de Israel, se crió en
    la casa del Faraón de Egipto deduce el Maharal que toda cosa de importancia debe
    brotar o florecer en algo de menor nivel. Así como la cáscara antecede al fruto,
    un reino de justicia es antecedido por otro menor valía.

     

    ‘‘Debes
    entender que cuando el reino de Israel se innovó en los tiempos de la salida de
    Egipto carecía de un antecedente oficial judío, pero en los días del
    advenimiento del Mashíaj el reino judío surgirá del reino que le
    anteceda. El sacro reino de Israel que poseerá santidad intrínseca se derivará
    de una entidad no sacra… así como el fruto mientras crece posee cáscara y una
    vez que el fruto está maduro ésta se rompe por efecto del crecimiento del
    fruto… ya que todo ente que posee un alto nivel interior proviene de algo que
    es exterior en relación a éste. Esta es la razón por la cual Moshé Rabeinu se
    crió en casa del Faraón, para que lo divino surja de un grado material y procura
    entender esto ya que es de gran profundidad.’’ (Gvurot Hashem cáp. 18 pág. 28)

     

     

    9)
    El gran
    desaprovechamiento de una oportunidad
    .

     

    El Rav
    Taijtel
    nos agrega otro concepto espeluznante, la redención llegó de manos
    de los no observantes ya que el público religioso no le prestó la atención
    debida. ¿Por qué el público religioso no se hizo eco del llamado a repoblar Sión
    de los rabinos Gutemajer, Kalisher y Alkalay que antecedió el surgimiento del
    movimiento sionista no religioso? ¿Por qué se prefirió la comodidad del exilio
    al sacrificio constructor de una patria para el Pueblo Judío? Si el público
    observante en vez de oponerse se hubiese reclutado o enlistado en la tarea
    nacional constructora desde el primer momento hoy el Estado de Israel no sería
    un país laico. Miles de judíos que abandonaron la tradición habrían permanecido
    en las filas del judaísmo observante. ¿Cómo hay quien osa hoy quejarse respecto
    del carácter laico del Estado cuando justamente el público religioso es el que
    le dio las espaldas al esfuerzo colonizador? ¿Quiénes son los responsables de
    que miles de jóvenes tradicionalistas se vieron influenciados o encantados por
    la mística de los constructores sionistas no religiosos y así desertaron de las
    filas del judaísmo clásico? 

     

    Cuando llegó
    el momento de la redención se encontraron miles de jóvenes no observantes
    dispuestos a entregar su vida por la empresa sionista mientras que en el sector
    tradicionalista no y por lo tanto los primeros fueron quienes condujeron y
    moldearon el retorno a Sión.

     

    La historia
    se repite. No es la primera vez que el Pueblo de Israel desaprovecha una
    oportunidad para redimirse de forma completa. Ya en el desierto al salir de
    Egipto sobrevino el incidente de los doce espías que envió Moshé Rabeinu para
    conocer el país al que estaban a punto de ingresar. Éstos por haraganería o
    falta de voluntad de emprender la conquista del territorio hablaron mal del país
    convenciendo al pueblo de no entrar y demorando así la redención en casi
    cuarenta años ‘‘desechando la buena tierra no creyendo en Su palabra’’(Salmos
    106:24). También en días de Ezra y Nejemia, días del retorno de Babilonia la
    mayor parte del pueblo no quiso volver. El Talmud Babilonio en el Tratado de
    Iomá 9 nos dice que si todos se hubiesen sumado al retorno habría llegado la
    redención completa en tiempos del Segundo Templo.

     

    Así nos dice
    el Rav Taijtel: ‘‘Dado que los jaredim (religiosos no sionistas) no se
    esforzaron en la empresa sionista no tienen influencia en Eretz Israel,
    ésta está en manos de quienes la construyen y es natural que gobiernen los no
    observantes…  y yo no sé que van a poder argüir los jaredim ante el
    tribunal celestial cuando se les
    pregunte por qué no participaron de la
    construcción del país…

    Si los
    jaredim hubiesen participado de la construcción esta se vería totalmente
    diferente…y no hay razón para que protesten pues ellos son los culpables.

    …Buena
    parte de nuestros hermanos que están siendo asesinados en nuestros
    días (escrito durante el Holocausto) se habrían salvado por estar ya en Eretz
    Israel
    , y ahora, ¿Quién se hace responsable por la sangre inocente que está
    siendo derramada? Pienso que todos los líderes judíos que impidieron que sus
    seguidores se sumen a los constructores en Eretz Israel no podrán
    expiar su pecado ni disculparse diciendo ‘nuestras manos no derramaron esta
    sangre’’’

    (Em Habanim Smejá, Haskamot
    pág. 18).

     


    ¿Por qué decir Halel por el establecimiento del Estado de Israel?


    Capítulo VIII


    ¿Cómo se puede uno regocijar y
    decir Halel completo (rezo de alabanzas a Dios ante eventos o circunstancias
    benévolas) por el establecimiento del Estado de Israel siendo el nivel
    espiritual del país tan bajo?


    ¿Puede uno
    festejar cuando miles de niños no saben pronunciar el ‘Shemá Israel’?

     



    Lo bueno y lo malo



    Las comunidades religiosas y jarediot en Israel


    El público religioso
    y jaredí en la diáspora


    El público no observante en
    Israel


    El público no observante
    en la diáspora


    El presente de
    Dios y el libre albedrío del Hombre

     


    1)
    Lo bueno y lo malo.

     

    Es cierto que
    la situación espiritual del Pueblo de Israel en nuestra generación es sumamente
    dolorosa, también aquí en Israel la situación dista mucho del ideal y un judío
    creyente no puede sino entristecerse al ver a miles de sus hermanos perdidos. No
    se puede sino llorar al ver el Shabat violentado, las tiendas que venden comida
    no casher en centros urbanos amén de la falta de recato que se percibe en
    nuestras calles. Todo esto nos obliga a tratar de influir y acercarnos lo más
    posible a nuestros hermanos, rezar diariamente y pedir ‘‘Devuélvenos a Tu
    Torá
    y acércanos a Tus preceptos y haznos retornar completamente a Ti’’.

    Empero, más
    allá de justificadas críticas y lamentos muchos fenómenos positivos están
    teniendo lugar en el Israel de hoy. Podemos analizarlo en cuatro planos
    diferenciados: las comunidades religiosas en Israel, el público religioso en el
    exterior, el público no observante en Israel y el público no observante en el
    exterior.

     



    a)Las
    comunidades religiosas y jarediot (religiosas ortodoxas mas no sionistas
    políticas) en Israel
    .

     

    El porcentaje
    de judíos observantes en Israel se encuentra en ascenso y es hoy el más alto de
    las comunidades judías del mundo. Decenas de miles de bajurim estudian en
    las ieshivot, casi todas las eminencias del mundo de la Torá
    habitan aquí y es el sitio más cómodo del mundo para llevar un estilo de vida
    tradicional. En Israel todo judío puede comprar comida casher a precios
    accesibles, se puede caminar con kipá y tzitzit sin temor, se consigue rezar en
    minián a cualquier hora, el Estado financia la construcción de sinagogas y
    mikves, da becas a los estudiantes de ieshivot, se puede celebrar en la
    calle la introducción de un sefer Torá a una sinagoga y los barrios
    religiosas disfrutan de gran autonomía. Desde el punto de vista individual la
    vida religiosa es sumamente cómoda y si hay lugar para quejas hacia el Estado es
    hacia éste en forma genérica y un poco abstracta, al conjunto del proyecto
    político y social en sí, pero en la práctica no hay un país que facilita la vida
    tradicional más que Israel.

    En los
    inicios del sionismo los rabanim temían que un estado judío secular dificulte o
    persiga la práctica de la tradición judía, pero este temor se ha esfumado, hoy
    la discusión es respecto del carácter general del Estado de Israel,  pero para
    cumplir mitzvot como individuo nadie puede discutir que no hay como
    Israel.

    Debemos
    también recordar que el estado frenó en cierta manera el deterioro espiritual
    del público general, la situación de quienes se quedaron en Europa Oriental fue
    mucho peor, el holocausto destruyó el mundo de las ieshivot y sólo en Israel
    logró reconstruirse.

     


    b)
    El público religioso y jaredí en la diáspora
    .

     

    Somos hoy
    testigos de un florecimiento religioso en las diferentes comunidades judías del
    mundo. Si bien no con el ímpetu y pujanza que vemos en Israel, mas nunca en el
    pasado reciente presenciamos la apertura de tantas tiendas de comida casher
    sinagogas, colegios y ieshivot. Esto es entre otras resultado de un
    fecundo trabajo de los rabinos locales y de los cientos de shlijim o enviados de
    Eretz Israel. Una vez recompuesto el mundo de la Torá en Israel
    pasamos a disponer de las reservas humanas y del personal que permita este
    renacimiento. El Estado de Israel no solo salvó al mundo de la Torá local
    sino que además se transformó en una soga de salvataje para las comunidades de
    la diáspora.

     


    c)
    El público no observante en Israel.

     

    Con todo el
    pesar por el alejamiento de la tradición por parte de ciertos sectores de la
    población en Israel no hay lugar a comparación con la situación de los judíos no
    observantes de la diáspora. Allí la mayor parte del público secular se asimila a
    las sociedades en las que habita con bajas probabilidades de retorno. La mayor
    parte de los divorcios son civiles lo cual genera un gran problema de bastardía,
    al casarse lo hacen por civil o mediante rabinos reformistas lo cual genera un
    problema de identificación ya que a veces la única prueba de judeidad que un
    individuo puede presentar es la ketubá de su madre o abuela materna y al
    ser ésta firmada por una comunidad no tradicional nos encontramos con miles de
    judíos ksherim (verdaderos) que no pueden demostrar su ascendencia. En un
    caso así, para casarse, este iehudí necesitaría una conversión por duda o
    ‘lejumra’ con los problemas enormes que esto genera.

    La cantidad
    de iehudim que vuelven a las fuentes en Israel es mucho mayor que en la
    diáspora ya que aquí la identidad judía está siempre inmanente. El número de no
    observantes que se interesan por estudios sacros aumenta constantemente y ya nos
    dice el midrash en Ptijta de Eijá Rabá que ‘la luz de la Torá los
    corregirá’

     

    d)
    El público no observante en la
    diáspora
    .

     

    En las
    comunidades no religiosas de la diáspora vemos claramente cómo la base de la
    identidad no pasa por elementos religiosos sino por la identificación con el
    Estado de Israel, la recolección de fondos para los bonds, el apoyo u oposición
    a la política del gobierno israelí de turno, la Agencia Judía y sus planes etc.
    De no existir el Estado de Israel estas comunidades habrían desaparecido hace
    tiempo y así el vínculo con el sionismo nos da a los educadores la posibilidad
    de acceder a una nueva generación de judíos para tratar de acercar.

     

    De estas
    cuatro perspectivas de valorar o evaluar la función del Estado de Israel vemos
    que a pesar de que hay defectos o cosas a mejorar lo positivo del balance se
    impone ampliamente. Además, no olvidemos mencionar que mediante sus victorias en
    el campo de batalla Israel salvó físicamente la vida de millones de judíos, y
    esta es la razón central que esgrimen la mayoría de los sentenciadores (poskim)
    halájicos favorables a la recitación del Halel. Y a todas estas razones
    prácticas le agregamos nuestra confianza o creencia en que el surgimiento de
    Israel es el inicio del florecimiento de nuestra redención tras largos años de
    ignominioso exilio. El hecho que Hashem salvó a su pueblo e inició un
    proceso de reacercamiento en éste son suficientes razones para festejar y
    agradecer, agradecimiento ante la salvación  que es obligatorio por la Torá
    (ver Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 14(1), Jatam Sofer I 191).

     

    En una
    situación como esta, ¿qué se debe hacer según la halajá?

     

    Esta es una
    situación compleja ya que el Estado de Israel encierra dentro de sí cosas muy
    buenas y otras un tanto problemáticas, ¿cuál debe ser nuestra actitud ante él?

    El Talmud se
    ocupa de analizar este tema. Cuando un hombre recibe la noticia de que su padre
    murió debe bendecir ‘Baruj daián haemet’ y justificar el rigor divino. Pero si
    al morir su padre se le comunica que ha recibido una cuantiosa herencia debe
    separadamente bendecir shehejeianu como agradecimiento a Dios por lo que
    recibió.

    Cierto es que
    nuestro individuo en cuestión preferiría no recibir el dinero y no ver morir a
    su padre pero una vez que esto ocurre debe entristecerse por lo primero pero
    debe alegrarse por lo segundo sin que haya contradicción alguna. La exigencia
    halájica es muy alta, agradecer a Dios con alegría en un momento difícil, pero
    la debilidad humana no es la medida de la ley o su exigencia, a ella debemos
    aspirar de todas maneras. Lo mismo ocurre con nuestro Estado de Israel, el hecho
    de que lloremos por las cosas difíciles que éste encierra no nos exime de la
    obligación de agradecer a Dios por el magnífico presente y cúmulo de bendiciones
    que la mediná trajo consigo.

     

    2)
    El presente de Dios
    y el libre albedrío del Hombre

     

    El Rav Shaul
    Israeli agregó a este tema un punto interesante. Hay una gran diferencia entre
    el presente que nos otorgó Hashem y la forma en la cual nosotros lo
    administramos. Vimos lo maravilloso que fue para el Pueblo Judío el
    levantamiento del Estado de Israel y todas las cosas buenas que trajo. La
    situación podría ser aún mejor pero eso depende de nuestra acción. ¿Acaso un
    individuo que recibe una herencia valiosa esta exento de agradecer a Dios por
    haberla malgastado?

    El Rav
    Israeli trae un ejemplo del Tanaj. Según los sabios el pecado del becerro
    de oro fue originado en la gran cantidad de oro que los judíos tomaron de los
    egipcios en el Mar Rojo y sin embargo todos los años volvemos a agradecer a
    Hashem
    en Pesaj que nos cedió el tesoro egipcio, la bendición es en sí buena
    y si el aprovechamiento de la misma sea optimo o no, no exime del deber de dar
    las gracias.

    Lo mismo el
    Estado de Israel, es un presente del cielo y que no todos lo aprovechemos
    debidamente no influye sobre la obligatoriedad del agradecimiento.


    Y es menester recordar
    los conceptos del capítulo anterior respecto de lo difícil que sería nuestra
    situación sin el Estado Judío en pie. 


    ¿Es bueno a ojos de Dios que no observantes se asienten en Eretz Israel?


    Capítulo IX

    ¿Es bueno
    a ojos de Dios que gente no observante se asiente en Eretz Israel?

     La Tierra
    de Israel expulsa a los transgresores, ¿Por qué el sionismo los devuelve?

    ¿No es
    mejor que el transgresor se quede en el exterior y transgreda allí?

     

     



    La Tierra de Israel
    expulsa transgresores


    ¿Quién tiene permitido hacer
    aliá?


    Fuentes aparentemente
    contradictorias

    Omrí y
    Ajav


    La aliá de Ezra y Nejemia

    El
    malvado Esav


    ¿Qué
    transgresiones conllevan como castigo el exilio?



    La explicación del Rebbe de Sojatschov, Rabí Abraham Burstein


    Dios no desea la
    perdición de sus hijos


    Entrega por Eretz Israel


    Confianza en que algún día
    retornarán


    La respuesta del ‘Jesed Le
    Abraham’


    La sentencia de Hashem


    Ascenso peldaño por peldaño


    Efectivización del potencial


    Que rece Pentakaka!


    ¿Quién es malvado?


    La cuenta halájica



    ¿Por qué la redención llega por intermedio del público no observante?
     

     


    La Tierra de Israel expulsa
    transgresores
    .

     

    En diversos
    sitios las fuentes nos advierten que la Tierra de Israel no tolera transgresores
    y que el exilio que se decretó sobre nosotros se origina justamente en este
    fenómeno. Así advierte la Torá en Vaikrá 18:24-6:

    ‘‘No os
    impurificaréis en todo esto ya que en todo esto se impurificaron los pueblos que
    Yo expulso ante vosotros. Así fue como se contaminó la tierra que para castigo
    de sus moradores los vomitará.’’

     


    Rashi explica esto analogizando a
    la Tierra de Israel con el estómago de un príncipe que expulsa el alimento que
    no está en buen estado.

     

    Estos
    conceptos adquieren una nueva perspectiva en el pensamiento del Rambán o
    Najmánides que es uno de los pilares ideológicos en los que se basa el sionismo
    religioso si bien en este caso aparentemente su opinión opera en nuestra contra.

    Según su
    exégesis a Vaikrá 18:25 basado en midrashim de nuestros sabios Najmánides nos
    explica que todos los preceptos de la Torá fueron dados para ser
    aplicados en la Tierra de Israel mientras que el cumplimiento de los mismos en
    el exilio sirve como señal para no olvidarlos mas no tienen el mismo efecto. Por
    lo tanto, el cumplimiento tiene valor sólo en Eretz Israel y por ende es
    mejor comprar un etrog simple en Israel que tener el mejor etrog en el
    extranjero ya que sólo aquí se cumple con la mitzvá mientras que afuera
    sólo se recuerda y por lo tanto la recompensa es totalmente diferente. Esta idea
    naturalmente debería impulsar a los observantes a venir a vivir aquí ya que la
    vida de preceptos afuera carece de sentido. El problema radica en que si sólo
    aquí los preceptos valen y tienen real recompensa por lo tanto lo mismo ocurre
    con las transgresiones, en Eretz Israel son más graves y tienen un efecto
    más duro. A esto se refiere la Torá con expulsar a los transgresores, en
    el palacio del rey cualquier mala conducta es mucho más grave que en una
    provincia distante. Por lo tanto, ¿fue conveniente el ingreso del movimiento
    sionista en Eretz Israel que introdujo la cultura secular en el país? ¿No
    deberíamos lamentar este fenómeno desde un punto de vista estrictamente
    toraní
    ? ¿Podemos apoyar al sionismo laico o mejor hubiese sido que no vengan
    nunca?

     


    El profeta Iermiahu se lamentaba
    hace miles de años respecto de que Dios trajo al Pueblo de Israel a una Tierra
    Buena y éste la impurificó con sus acciones (ver Iermiahu 2:7) ¿No es válida
    esta queja hoy día respecto del sionismo secular?

     


    ¿Quién tiene permitido hacer aliá?

     

    En el libro
    Sefer Hatashbetz Hakatán escrito hace setecientos cincuenta años por Rabí
    Shimshón Ben Tzadok alumno del Maharam de Rotemburg leemos en el párrafo 559 que
    para hacer aliá debe la persona estar separada de las transgresiones de
    aquí en más, cuidarse de toda mala conducta y conocer todos los preceptos de la
    Tierra de Israel para poder cumplirlos ya que si transgrede allí el castigo es
    más duro que en el exilio pues los ojos de Hashem vigilan constantemente Su
    tierra y no es lo mismo rebelarse en el palacio del rey que fuera de éste. Esta
    es la razón por la cual desde la destrucción del Beit Hamikdash ningún poder
    extranjero logró permanecer prolongadamente en Eretz Israel, al pecar la
    tierra los expulsó uno tras otro.

     

    ‘‘Y aquellos
    que quieren ir a Eretz Israel para conducirse ligeramente los insto:
    ‘Quién pidió de vosotros que mancilléis mi morada’, pero quien procura asentarse
    para cumplir con todos los preceptos no hay límite a su recompensa. ’’

     

    Este es uno
    de los argumentos centrales de quienes se oponen al sionismo por considerarlo un
    movimiento que llena el país de gente transgresora y por otra parte están los
    observantes que arguyen no estar aún suficientemente preparados en lo espiritual
    para la aliá.

     

     


    Fuentes aparentemente
    contradictorias
    .

     

    Hasta aquí
    presentamos fuentes aparentemente terminantes respecto de que Hashem
    prefiere que los transgresores no se asienten en Eretz Israel. Empero, en
    la literatura de nuestros sabios encontramos otras voces. Por ejemplo, en una
    compilación midráshica clásica llamada Yalkut Shimoní en Eijá párrafo 1038
    encontramos la siguiente analogía:

     

    ‘‘Dijo Rabí
    Jía, esto se compara con un rey que va a las termas de Jamat Gader y llevó
    consigo a sus hijos. Una vez estos se portaron mal, el rey se enfureció y
    prometió no traerlos más. Luego al ir solo se acordaba de ellos y lloraba:
    ‘Ojalá mis hijos estuviesen aquí conmigo a pesar de que se portan mal’. Sobre
    eso está escrito: ‘Quién me diese en el desierto un albergue para huéspedes’,
    dijo el Kadosh Baruj Hú: ojalá mis hijos estuviesen aquí conmigo como lo
    hicieron en el desierto a pesar de que se quejaban contra mí. Y de acuerdo a
    esta idea, sobre el versículo ‘el pueblo de Israel se asentó sobre su tierra y
    la impurificó’, dijo Hashem: Ojalá mis hijos estuviesen en mi tierra a
    pesar de que la impurifican.’’

     

    Este midrash
    nos trae la idea opuesta a la inicial, el Pueblo de Israel es el pueblo de Dios
    y Él quiere a sus hijos cerca suyo a pesar de que no se comporten debidamente, y
    por efecto de ese gran amor si ellos se arrepienten el portón del retorno estará
    siempre abierto.

     


    Omrí y Ajav.

     

    Encontramos
    otras fuentes en las cuales vemos que Hashem ve de buena manera toda
    construcción en Eretz Israel aunque no sea llevada a cabo por gente de
    reputación intachable. En el Tratado de Sanhedrín del Talmud Babilonio 102 (2)
    se habla sobre los reyes Omrí y Ajav. Rabí Iojanán sostiene que merecieron una
    larga dinastía en mérito de haber construido una ciudad en Eretz Israel
    (ver cap. II).

     

    ‘‘Dijo Rabí
    Iojanán: ¿Por cuál mérito mereció reinar Omrí? Por haber construido una ciudad
    en Eretz Israel. Dijo Eliahu: ‘una vez estaba sentado en el Beit Midrash
    de Ierushalaim en presencia de los sabios y les dije: ¿Qué tiene de especial
    Ajav hijo de Omrí que logró erigir una dinastía de tres reyes mientras que los
    anteriores no? Me dijeron: no sabemos! Les dije: por haber construido una ciudad
    en Israel pues el pensó: Ierushalaim que quede para Iehudá y Shomrón (la que
    construyó) que quede para los reyes de Israel (ver Yalkut Shimoní Reyes I
    párrafo 207 y Tana Debei Eliahu cap. X).

    Omrí fue un
    rey que no se condujo de acuerdo a la Torá, la razón de la construcción
    de Shomrón fue quitarle centralidad a Ierushalaim, sobre las puertas de la
    ciudad su hijo Ajav colocó una inscripción que rezaba: ‘Ajav reniega del Dios de
    Israel y por lo tanto no tiene en Éste heredad’, y a pesar de todo el mérito de
    la construcción no lo pierde y le fue de utilidad.

     


    La aliá de Ezra y Nejemia

     

    Un ejemplo
    interesante con implicancias prácticas para nuestra generación es el del retorno
    a Sion de Ezra y Nejemia junto con una masa de judíos de diverso tipo. ¿Eran
    acaso estos los justos de su generación? La guemará en Kidushín 69(1) nos relata
    que diez tipos de judíos retornaron junto a Ezra, entre ellos bastardos, hijos
    de cohanim con divorciadas, esclavos liberados, etc. Muchos de ellos, incluido
    hijos del Sumo Sacerdote  y miembros de la dirigencia habían desposado mujeres
    extranjeras (Ezra 9:1-2). Ellos nada sabían de Torá al punto que no
    habían oído de los preceptos de la construcción de la sucá y las cuatro
    especies en Sucot  (Nejemia 8:14). Transgredían públicamente el Shabat
    y lo transformaron en el día de mercado en Ierushalaim (Nejemia 13:15-18).
    Nejemia tuvo que luchar enconadamente para revertir esta costumbre, y cuando
    éste viajó por un tiempo los judíos le adjudicaron a un sacerdote samaritano un
    lujoso despacho en el Beit Hamikdash (Nejemia 13:7).

    El Talmud en
    el Tratado de Kidushín 70(1) nos agrega más descripciones de la conducta de esta
    generación, Rabí Abahu relata que cometían sodomía, incesto y engendraban
    bastardos, pero a pesar de esto eran queridos y puros a ojos de Hashem como
    querubines.

    Por qué Ezra
    y Nejemia trajeron a Eretz Israel semejante gente? ¿No era mejor que se
    queden en Babilonia? De todas maneras a nadie le cabe duda alguna respecto de
    que esa generación fue el inicio de la redención de los días de  Segundo Templo.
    La mayoría de los judíos se quedó en Babilonia esgrimiendo todo tipo de
    argumentos, entre ellos que no es posible que gente tan baja sea la que traiga
    la redención.

    El Talmud
    Babilonio en el Tratado de Iomá 9(1) critica duramente a los judíos que se
    negaron a retornar. Se cuenta allí que Reish Lakish nadaba en el Río Iardén y de
    repente perdió pie y estuvo a punto de ahogarse. Un sabio babilonio amoraíta
    (estamos en el siglo III) le extendió su vara para salvarlo mas éste se negó a
    tomarla exclamando: ‘Por Dios que los odio’ (suerte de juramento de repudio a
    los sabios de Babilonia). Reish Lakish explica que el origen de su repudio
    reside en que por culpa de los judíos de Babilonia que se negaron  a retornar en
    masa aferrándose a las comodidades del exilio la redención del Segundo Templo no
    fue completa y a la postre el Templo fue destruido. De no haber puesto excusas,
    retornar de inmediato y en masa la redención final habría llegado en días de
    Ezra.      

     

    El Natziv de
    Volozhin en su libro Shivat Tzión II pág.18 nos trae otro argumento esgrimido
    por los judíos de Babilonia para permanecer en el exilio, el hecho de que se
    habían limpiado de la idolatría de la que padecían en Eretz Israel previo
    a la destrucción del Templo y no querían ensuciarse de nuevo ya que el polvo de
    ese lugar los lleva a pecar. Esta es una versión sofisticada del argumento de
    que para habitar aquí se necesita un nivel espiritual muy alto, y demás está
    decir que esta excusa no era aceptable a ojos de Hashem. (Ver Shir
    Hashirim Rabá cap.5)

     



    El malvado Esav

     

    El Natziv nos
    indica otro midrash en Bereshit Rabá cap.76 que describe el encuentro entre
    Iaakov que volvía de largos años en el exilio con su hermano Esav con quien
    sabemos no tenía las relaciones más cordiales. El versículo dice: ‘‘Y temió
    Iaakov’’, ¿Por qué?

    El temor de
    Iaakov no era sólo por el poderío físico de su hermano sino también por sus
    méritos ya que Esav había cumplido dos preceptos importantísimos, honró a su
    padre y a su madre en la vejez y moró en Eretz Israel.

    ‘‘Se dijo a
    sí: ¡todos estos años Esav estuvo asentado en la Tierra de Israel y vendrá a
    enfrentarme con la fuerza de ese mérito!’’

     

    Vemos que
    Iaakov temía de su hermano (que no era precisamente un tzadik) por mérito
    de su asiento en Eretz Israel la cual le agregó méritos y no cargos. Si Iaakov
    pensase que aquí solo pueden vivir tzadikim debería estar tranquilo de que Esav
    no solo carece de méritos sino además carga con la culpa de haber transgredido
    en Tierra Santa.

     

    Vemos pues
    que tenemos fuentes que indican cosas contrarias y esta aparente contradicción
    exige ser resuelta. Traeremos a continuación algunas explicaciones.

     

    1)
    ¿Qué
    transgresiones conllevan como castigo el exilio?

     

    Rabí Ionatán
    Eliasberg en su libro Shivat Tzión I pág. 103 resuelve el interrogante citando
    una mishná en el Tratado de Avot cap. V:

    ‘‘El exilio
    sobreviene a causa de idolatría, incesto, derramamiento de sangre y omisión del
    año sabático’’

    De aquí que
    solo estas transgresiones llevan al exilio y sobre las demás se aplica el
    principio de ojalá mis hijos estuviesen aquí en Eretz Israel a pesar de
    que la impurifican’

     

    Esta idea
    aparece de forma explícita en el Talmud Babilonio Tratado de Shabat 33(1):

    ‘‘Por
    derramamiento de sangre se destruyó el Templo y la Divina Presencia se retiró de
    Israel tal como esta escrito: ‘y no impurifiquéis la tierra que vosotros
    habitáis y yo poso en ella’ (Bamidbar 35), si vosotros pecáis ni vosotros la
    habitáis ni yo poso en ella. Por causa del incesto, la idolatría y la omisión
    del año sabático sobreviene el exilio y otros habitan el país en vuestro
    lugar.’’

     

    Si revisamos
    las fuentes cuidadosamente vemos que el exilio no figura como castigo sino en
    las cuatro transgresiones antedichas. Najmánides en su exégesis a Vaikrá 18:25
    al mencionar la gravedad de las transgresiones sobre suelo patrio concluye: 

    ‘La tierra
    que es heredad de Dios expulsa a quien la impurifica y no tolera idólatras ni
    adúlteros’

    La mayoría de
    los que están hoy alejados de la tradición judía no incurren en estas
    transgresiones, muchos de ellos creen en Dios y cumplen preceptos parcialmente.
    El asesinato, la idolatría y el adulterio no son comunes, la mayor parte del
    público no es agricultor y no está sujeto a las leyes del año sabático y el
    permiso de venta del rabinato de Israel regulariza la situación de los dueños de
    las tierras. De todas maneras quienes transgreden no lo hacen adrede ya que no
    fueron educados en el conocimiento de la halajá.

     



    2)

    La explicación del Rebbe de Sojatschov, Rabí Abraham Burstein (1839-1910)

            

    La
    explicación del Rav Eliasberg no es del todo convincente ya que según su tesis
    no hay que permitir que se asienten en Eretz Israel adúlteros mientras
    que Ezra y Nejemia trajeron inclusive practicantes de la sodomía. Esav era
    asesino y adúltero según el midrash de Bereshit Rabá 63 y de todas formas tenía
    a su cuenta el mérito de habitar la Tierra de Israel. El Rebbe de Sojatschov en
    su libro Avnei Nezer cap. X párrafo 454 explica que Esav cumplió con el precepto
    de honrar a sus padres y se sometió o anuló a la voluntad de Itzjak su padre por
    lo que en mérito a éste la Tierra de Israel no lo expulsó.  

     

    Eretz
    Israel
    expulsa asesinos
    y adúlteros cuando la mayoría de la población participa de los hechos pero si
    hay justos que están conectados con el pueblo su mérito defiende a la población
    en su conjunto.

    Del público
    no observante en Israel no puede decirse que acepte el liderazgo del sector
    religioso pero no cabe duda por lo que ya vimos que el Estado benefició
    físicamente al mundo de la Torá al darle seguridad y bienestar económico.
    ¿Acaso este mérito no es notable?

     

    3)
    Dios no desea la perdición de
    sus hijos
    .

     

    Habíamos
    visto anteriormente la idea del Jafetz Jaím respecto de que el exilio no tiene
    como objetivo destruir al Pueblo Judío sino depurarlo y por lo tanto desde el
    momento que la diáspora no cumple más con su objetivo espiritualizante deja de
    tener sentido, Hashem no busca destruir a su pueblo. Esta misma
    idea la podemos aplicar respecto de la tolerancia del país a transgresores, la
    razón de este rechazo es por el bien de las personas mismas pero como hoy fuera
    de Israel los judíos se pierden el efecto deja de tener vigencia o validez.   

    Hoy día vemos
    que quienes permanecen en la diáspora se asimilan rápidamente y que quienes
    habitan Eretz Israel tienen mucho mayores probabilidades de mantenerse
    como judíos y acercarse de nuevo a la tradición. Todo aquél que tiene un
    sentimiento de responsabilidad por el futuro judío entiende que la aliá a
    Israel es indispensable para la preservación del pueblo y salva a muchísimos de
    la perdida total de identidad judía. La Tierra de Israel recibe hoy con amor a
    todos los judíos para así preservarlos como tales y poder acercarlos más
    adelante a la Torá.

     

    4)
    Entrega por Eretz Israel

     

    Según el
    midrash de Sifrí Dvarim 80 habitar la Tierra de Israel  equivale a cumplir con
    todos los demás preceptos de la Torá. Vimos del ejemplo del rey Omrí que
    cuando alguien construye en Eretz Israel tiene un gran mérito. Los
    pioneros de las primeras aliot no solo construyeron el país sino que
    además entregaron su vida en aras de esta empresa, secaron pantanos doblegando a
    la malaria en condiciones de pobreza extrema y lucharon contra nuestros enemigos
    con bravura. Hasta hoy los soldados del Ejército de Defensa de Israel entregan
    su vida a la defensa del país. En las respuestas del Maharil (pregunta 72) y del
    Jatam Sofer (II, cap. 10 p.333) aparece que todo judío que es asesinado por su
    condición de tal aunque haya pecado es un kadosh, y se considera que
    murió consagrando el nombre divino en el mundo. Mucho más un soldado israelí que
    se enrola a una unidad de combate, aunque a veces no sabe por qué, un profundo
    sentimiento judío lo lleva a voluntarizarse.

     



    5) Confianza en que algún día
    retornarán
    .

     

    El retorno a
    Sión en días de Ezra y Nejemia es una de las pruebas más contundentes de que es
    necesario traer al país a los sectores más alejados de la Torá. Si bien
    los olim de esa época eran de un bajo nivel espiritual en cuestión de un par de
    décadas la situación cambió y fue en días del Segundo Templo que conocimos un
    florecimiento sin parangón del mundo de la Torá, particularmente en
    tiempos de los Jashmonaím (ver en Mishné Torá de Maimónides, Janucá 3(1)).

    Probablemente
    aquí resida el quid de la cuestión, Ezra y Nejemia confiaron en su capacidad de
    cambiar a las personas a largo plazo o quizás simplemente lo percibieron
    proféticamente. Como confiaron en poder corregirlos, los trajeron.

    Esta
    respuesta es válida en nuestra generación, confiamos plenamente en que nos
    hallamos en la era de la redención (ver más adelante cap. 16 y 17), esperamos el
    pronto retorno del pueblo a sus costumbres ancestrales tal como lo prometió la
    Torá en Devarim 4:30 y 30:2 , habrá teshuvá al final del exilio.

     

    Así lo
    expresó el Rav Jarlap, discípulo del Rav Kook en su libro Maaianei Haieshuá en
    el capítulo titulado ‘‘Confiamos en la teshuvá’’:

     

    ‘‘Así como en
    nuestra generación vemos la corrección del antiguo pecado del rechazo de la
    Tierra de Israel por parte de los espías por intermedio de masas de jóvenes que
    vienen a construir el país arriesgando sus vidas, llegará una generación que
    volverá al cumplimiento estricto de la Torá, enjuiciará a sus anteriores
    maestros que los condujeron por un camino falso y llevará a todos a la
    teshuvá
    completa’’

     

    6)
    La respuesta del ‘Jesed Le
    Abraham’

     

    El Rabino
    Abraham Azulai, abuelo del Jida (Jaim David Azulai) y considerado uno de los
    cabalistas más destacados de su época escribió en su libro Jesed Le Abraham 3:12
    los siguientes conceptos:

     

    ‘‘Todo aquel
    que vive en Eretz Israel es considerado un justo, un tzadik, aunque no lo
    parezca a simple vista, ya que de no ser así la tierra lo expulsaría tal como
    dice la Torá ‘Y la tierra expulsará a sus habitantes’’

     

    Esto resulta
    muy extraño. ¿Podemos acaso considerar tzadikim a todos los que habitan Eretz
    Israel
    ?

    El Rebbe de
    Satmer intentó conciliar esta idea diciendo que cuando un no observante camina
    sobre la Tierra de Israel ésta no lo expulsa pero se esfuma de debajo de sus
    pies la santidad inherente de ésta, allí donde camina un laico es el extranjero
    y hasta que no se retira no vuelve ese sitio al nivel de Tierra Santa. Argumento
    sumamente complicado, el significado simple del Jesed Le Abraham parece ser
    mucho más profundo…

     


    La sentencia de Hashem

     

    Una de las
    creencias erróneas más arraigadas en el público habla de que en el día del
    juicio Hashem recompensa más a quien tiene más mitzvot en su
    haber, más asiduamente puso tefilín o estudió más hojas de guemará. Nada más
    lejos de la verdad! Hashem no puede juzgar con justicia a gente diferente
    con la misma vara. Es como poner a correr a dos personas de diferente complexión
    física la misma carrera, un inválido con  un atleta y premiar al vencedor, ¿es
    acaso justo?


    Por esto hay dos criterios básicos
    en la sentencia celestial para cada individuo. Primeramente si ascendió o se
    superó peldaño por peldaño, paso a paso. En segundo lugar si realizó su
    potencial, si fue quien pudo ser.

     


    a)
    Ascenso peldaño por peldaño.

     

    El camino
    hacia Hashem lo podemos comparar a una escalera con numerosos peldaños.
    Cada individuo nace en otro nivel, algunos reciben una excelente educación,
    otros crecen en familias asimiladas. Por eso la pregunta no es en qué sitio de
    la escalera alguien se encuentra sino cuántos peldaños logró escalar por propio
    mérito. Un transgresor del Shabat puede ser más querido a ojos de Hashem
    que un Rav importante ya que el primero proviene de un hogar donde recibió poca
    educación mientras que el Rav proviniendo de un hogar toraní puede ser
    que no se cuida lo suficiente en temas financieros o no cuida su boca al hablar.
    El transgresor de Shabat a pesar de la presión social a la que está
    sometido cuida comer sólo carne casher y por ende sus esfuerzos y sus méritos
    son mayores. Hashem cuando juzga toma en cuenta todos los factores, origen,
    maestros etc. Cuando alguien se mejora un poquito en algo que le cuesta de
    sobremanera vale más que grandes avances en aquello para lo que tiene facilidad
    natural. Nosotros sabemos que la recompensa por cada precepto no es idéntica
    habiendo algunos más importantes o generales que otros desconociendo nosotros
    cómo se computa cada mérito.

     


    b)
    Efectivización del potencial

     

    Según este
    criterio, una persona es valorada por Hashem en la medida que efectiviza
    un alto porcentaje del potencial con el que vino al mundo. De esta manera una
    persona que puede ser considerada un gran tzadik en su medio social inmediato a
    ojos de Hashem no lo es ya que proviniendo de donde proviene y poseyendo las
    cualidades innatas que posee debería haber llegado mucho más lejos.

    Por otra
    parte un judío simple que trabaja duro para mantener a su familia y a la noche,
    cansado de la jornada laboral va a estudiar al beit kneset y no pierde ni
    una clase, ¿Caben dudas de quién es más querido a ojos de Hashem? La
    sentencia divina es mucho más profunda, sólo El Eterno puede saber a qué
    dificultades debió enfrentarse cada persona en el camino a la superación, qué
    oportunidades tuvo, si las aprovechó o no.

    Quien
    profundice en estos criterios verá que es imposible intentar descifrar los
    caminos de Hashem e inmediatamente deberá imbuirse de una gran humildad y
    no se apresurará a prejuzgar personas como justas o transgresoras.

    Respecto de
    Rabán Iojanán Ben Zakai nos cuenta el Talmud (Sucá 28(1)) que estudió toda la
    Torá
    en su mayor completitud, Torá escrita y oral, halajot y relatos
    agádicos, su parte exotérica amén de la esotérica y sin embargo próximo a su
    muerte lloraba amargamente pues no estaba seguro de ser meritorio de acceder al
    mundo venidero. No se trata de falsa modestia, se trata de un grande de la
    Torá
    que sabe que la medida de Hashem no es la de los hombres,
    profusión de conocimientos no es necesariamente virtud.

     



    Que rece Pentakaka!

     

    El Talmud
    Jerosolimitano Cap I halajá 4 relata sobre un año de sequía que acaeció en días
    de Rabí Abahu. Durante esta catástrofe los rezos de ninguno de los sabios surtió
    efecto y la situación era cada día más desesperante. Una noche le dijeron del
    cielo en sueños a Rabí Abahu que Pentakaka (en griego cinco males) debía rezar.
    Este judío se llamaba así pues todos los días transgredía cinco preceptos dado
    que dirigía un prostíbulo: alquilaba rameras, arreglaba la sala para el show,
    arreglaba las ropas, bailaba delante del público y tocaba allí música. Hete aquí
    que Pentakaka rezó y llovió. Al ver esto Rabí Abahu averiguó más sobre la vida
    de éste ya que quería encontrar qué acción lo hacía especialmente querido ante
    Dios. Descubrió que en una oportunidad vendió su cama para ayudar económicamente
    a una mujer y así evitó que ésta incurra en la prostitución. Al ver que se
    salvaron en su mérito la gente aprendió a no prejuzgar y lo tomaron como ejemplo
    de persona que evitó que mujeres judías adquieran malos hábitos.

     


    ¿Quién es malvado?

     

    De esta
    manera podemos entender las palabras del Jesed Le Abraham
    .
    Si vamos a buscar méritos en la conducta de quienes hoy están alejados de la
    tradición encontraremos muchos sin lugar a duda. Por lo tanto, es posible que
    todo aquel que habite en Eretz Israel sea un tzadik si bien
    exteriormente puede parecer que no. ¿Acaso nosotros podemos juzgar certeramente
    a las personas, saber cuál es su verdadera naturaleza? Nosotros sólo vemos lo
    exterior y nuestro intelecto es más que limitado. La sentencia de Hashem
    es diferente…

     

    Por lo tanto
    carece de sentido la pregunta si es correcto que vengan no observantes a
    asentarse en Eretz Israel pues ¿quién puede saber a ciencia cierta el
    talante de cada persona? Es posible que un judío observante viva hoy en el
    exilio por que la Tierra de Israel lo expulsó. Todo este tema entra en la
    categoría de lo que nuestros sabios llamaron ‘para qué entrometerse en las
    cuentas de Dios’. Si esta idea de la prohibición de la aliá a los
    malvados figurase en la halajá habría quizás lugar a un estudio más
    puntilloso de la cuestión pero se trata de las cuentas celestiales y no tenemos
    mucho lo que opinar al respecto.

     



    La cuenta halájica

     

    La cuenta que
    nos obliga o compromete es otra. Así como es nuestro deber tratar de influir en
    un iehudí menos observante para que circuncide a su hijo pues esta mitzvá
    puede influirle para bien a largo plazo infundiéndole de mayor pureza o santidad
    asimismo debemos intentar acercar a todos los judíos que podamos a cumplir con
    el precepto de asentarse en Eretz Israel y Dios mediante la santidad del
    país le influenciará para bien. La aliá con seguridad aumenta en el iehudí
    las probabilidades del matrimonio endogámico y de que retorne a las fuentes en
    algún momento.

    Es nuestro
    deber condenar o combatir las malas acciones pero no a las personas, quien
    comete una mala acción no es necesariamente malvado, todos nos equivocamos
    continuamente y no por eso nos transformamos en éticamente deleznables. Es pues
    nuestro deber identificar las cosas buenas de cada persona en el Pueblo de
    Israel y respetarlas en función de éstas.

     




    ¿Por qué la redención llega por intermedio del público no observante?

     

    Según el
    libro Tashbetz Katán que citamos anteriormente (inciso 559) ninguna nación del
    mundo logró asentarse prolongadamente en Eretz Israel ya que ésta
    no dio sus frutos por causa de sus transgresiones.

    ‘‘La Tierra
    de Israel expulsa transgresores al punto que tampoco los gentiles pecadores
    logran asentarse en ella. Esta es la razón por la cual Eretz Israel se
    encuentra hoy desierta y no es dable encontrar en ella ciudades amuralladas y
    populosas como en los demás países.’’

     

    Esto nos
    lleva a preguntar por qué Eretz Israel abrió sus puertas a los colonos y
    les dio sus frutos transformando a Israel de país desértico en vergel y granero.
    ¿Cómo lograron poblar el país a pesar de que no observaban todos los preceptos
    de la Torá?

    Nuevamente
    vemos que no podemos descifrar los designios de Hashem, al igual que
    carecemos de herramientas para entender lo que aconteció entre Iehudá y Tamar y
    sus consecuencias.

    Que quede muy
    claro, esto no implica que hay un permiso especial para no cumplir con
    las mitzvot
    , cada quien tiene un potencial y Hashem juzga de acuerdo
    a los esfuerzos personales. Nadie de nosotros tiene derecho de atacar a Herzl,
    éste nació en el seno de una familia asimilada que buscaba desprenderse de su
    judaísmo. A pesar de provenir de ese marco dedicó su vida a la construcción de
    la nación y el estado judíos y por efecto de su accionar centenas de miles viven
    hoy en día una vida religiosa plena. ¿Alguien de quienes critican a Herzl puede
    estar seguro de que creciendo en el marco que éste se educó podría haber
    resultado mejor?

    ¿Podemos
    saber si a ojos de Hashem Herzl es un tzadik o no? Es nuestro
    deber reconocer sus buenas acciones y no aprender de las malas pero no es
    nuestra prerrogativa el juzgarlo.

            


     


    ¿Tiene valor el asentamiento en E.Israel como Mitzvá, sin poner kavaná?


    Capítulo X

    ¿Tiene
    valor el asentamiento en Eretz Israel como Mitzvá, si la persona no pone
    intención (kavaná) de cumplir con la Mitzva misma?

     



    Las mitzvot requieren intención



    Mérito y cumplimiento de una mitzvá son cosas independientes


    ¿Mitzvá sin Kavaná?


    ¿Qué se esconde
    detrás del nacionalismo judío?

     



    Las mitzvot requieren intención
    (kavaná)

     

    En el Tratado
    de Rosh Hashaná del Talmud Babilonio 28(1) discuten nuestros sabios sobre si los
    preceptos requieren kavaná (intención) al cumplirlos para que tengan
    valor y la conclusión es que efectivamente requieren. ¿Qué mérito tiene entonces
    aquél que cumple con el precepto de ishuv (asentamiento en) Eretz Israel
    sin kavaná?

     

    1)
    Mérito y
    cumplimiento de una mitzvá son cosas independientes
    .

     

    La discusión
    de la guemará citada se centra únicamente en si la persona cumplió o no con su
    obligación mas mérito hay en toda acción preceptiva aunque no se haya cumplido
    completamente, ya que según la opinión minoritaria (que llegó al Shulján Aruj
    como opinión existente aunque no definitoria) de Raba la intención no es
    condición ‘sine qua non’ del cumplimiento. De todas maneras no queremos entrar
    en terreno discutido, si podemos afirmar que aunque no haya cumplimiento sin
    duda que existe mérito.

    En muchos
    preceptos hay mérito sin intención, por ejemplo en la mitzvá de
    shijejá
    (abandonar para los pobres la cosecha que olvidé segar en el campo)
    según Rashi a Vaikrá 5:17, el estudio de Torá por curiosidad intelectual
    y no como deber, éste es igualmente beneficioso pues la ‘luz de ésta le
    rectifica’ (midrash Eijá Rabá, ptijta).

     

    En el
    capítulo anterior vimos que tanto el rey Omrí como Esav hijo de Iaakov, a pesar
    de no ser tzadikim ni mucho menos, habitar y construir Eretz Israel
    les resultó meritorio ante Hashem. Un ejemplo extremo lo tenemos en la
    persona de Og rey de Bashán quien según Rashi a Bereshit 14:13 vino a informar a
    Abraham que Lot fue secuestrado con la esperanza de que nuestro patriarca muera
    en el intento de rescate y así poder desposar a Sara Imenu viuda. No sólo que su
    intención no fue de mitzvá sino que fue conspirativa y sin embargo años
    más tarde Moshé temió salir a la guerra contra éste por temor a aquel mérito
    (ver Rashi Bamidbar 21:34).

     

     


    ¿Mitzvá sin Kavaná?

     

    La mayoría de
    los judíos en Israel a la hora de comer prefieren comida casher, celebran
    sus bodas, britot y demás pronunciando las brajot y de acuerdo a
    la tradición, para formar un hogar prefieren una pareja judía y todo esto en un
    entorno que no necesariamente los educó en esa dirección. ¿No reflejan estas
    conductas una intención básica y a veces un poco oculta de cumplir con los
    preceptos de Hashem?

    ¿Por qué
    suponer que no tienen ninguna intención de cumplimiento a la hora de actuar?
    ¿Por qué pensar que Hashem no valora actos de bien aunque no sean
    exactamente de acuerdo con lo estipulado por la halajá?

     



    ¿Qué se esconde detrás
    del nacionalismo judío?

     

    Hay judíos
    que sostienen que el móvil de su accionar no es religioso sino simplemente
    nacional, desean la preservación y florecimiento del Pueblo Judío. Esto no tiene
    ninguna lógica. ¿Qué importancia puede tener la preservación de una nación que
    es igual a todas las demás si el judaísmo no tiene un contenido especial? ¿Qué
    motivo puede tener para hacer aliá un judío acomodado de la diáspora?

    ¿Por qué
    tantos judíos no observantes se niegan a dividir Ierushalaim? ¿Qué importancia
    tiene un muro antiguo qué hace imposible su abandono en aras de un acuerdo
    político? ¿Por qué decide voluntarizarse a una unidad de combate y poner así en
    peligro su vida un muchacho que tiene la opción de irse del país? ¿Por qué
    tantos iehudim no observantes rechazan los matrimonios mixtos? ¿Qué
    tienen éstos de malo?

    El argumento
    nacionalista no es suficiente, no se ha visto en la historia de la humanidad
    masas de jóvenes acomodados que abandonan todo para ir a una tierra primitiva a
    vivir en la pobreza e intentar reverdecer un desierto páramo. No hemos oído de
    un país que da jubilosamente ciudadanía a personas nacidas en confines remotos
    del planeta. ¿Por qué los judíos seculares de la diáspora buscan
    desesperadamente evitar la asimilación de sus hijos? ¿Qué otro pueblo erigió una
    Agencia Judía a los efectos de combatir la asimilación de terceras y cuartas
    generaciones de emigrantes o refugiados? ¿Acaso Japón desarrolló un instrumento
    similar para preservar la identidad nacional de los descendientes de los miles
    de  japoneses que emigraron a todos los rincones del mundo? Ningún no religioso
    tiene una respuesta a esto, dirán que se trata de algo meramente emocional, 
    pero la verdad es que no solo amor nacional encontramos aquí sino un profundo
    sentir religioso en los corazones, sentimiento cubierto por miles de vestiduras
    y envolturas. En su más íntimo interior, aunque les de algo de timidez
    reconocerlo, buscan cumplir con la voluntad de Hashem.

     

    En el caso de
    un judío que está tan alejado que se transformó en hostil al judaísmo nos dice
    el Rav Kuk que esta es una señal que perdió su chispa judía particular (segulá)
    y en un caso difícil como este es probable sus acciones carezcan de valor o
    mérito.(ver Igrot Haraaiá 555).          

     


     


    ¿Tiene valor religioso la bandera del Estado de Israel?


    Capítulo XI

    ¿Tiene
    valor religioso la bandera del Estado de Israel?

     




    ¿Se puede colgar en el beit kneset una bandera que es un símbolo civil y no
    religioso?

     
    Banderas en la Torá


    ¿Cuál es la importancia de
    la bandera?

     La
    bandera en nuestros días


    ¿Cuál es el mejor
    color para nuestra bandera?


    ¿Qué representa la bandera hoy?

     El
    profeta Oshea
     

     



    ¿Se puede colgar en el beit kneset una bandera que es un símbolo civil y
    no religioso?

     

    Hay quienes
    sostienen que la bandera del pueblo de Israel es la Torá y que no tenemos
    necesidad de telas pintadas o símbolos exteriores. El Rav Fainstein sentenció
    que no es apropiado ingresar la bandera en un sitio de santidad y hasta sería
    bueno dejar de emplearla para que no quede recuerdo del actuar de los malvados (Igrot
    Moshé Oraj Jaím I 46).

     


    Banderas en la Torá

     

    La Torá
    da mucha importancia a las banderas y dedicó varios versículos a los pabellones
    de cada tribu (ver Bamidbar 2:2) que Iaacov Avinu en persona se tomó el trabajo
    de diseñar y confeccionar (Rashí en Trat. Horaiot 6(2)). El Midrash Tanjuma
    11-14 nos dice que los colores y motivos de cada emblema representaban el amor
    de Hashem por cada una de las tribus. A su vez Moshé instituyó una
    bandera general a todo el pueblo de Israel cuando salió de Egipto como señal de
    libertad e  independencia (ver comentario de Rambán a Shmot 14:5).

     


    ¿Cuál es la importancia de la
    bandera?

     

    El judaísmo
    es la única religión que exige a sus fieles formar parte de una nación. La
    esencia del nacionalismo judío es ser ‘‘un reino de sacerdotes y un pueblo
    santo.’’ Todas las naciones del mundo tienen orgullo nacional y lo expresan
    entre otras mediante el respeto a su emblema patrio. Nosotros debemos estar más
    que orgullosos de nuestra nacionalidad que es la esencia de nuestra existencia
    ‘‘puesto que eres un pueblo santo para Dios y a ti te ha elegido el Eterno para
    que le pertenezcas más que todos los demás pueblos que hay sobre la tierra’’(Devarim
    14:2). No somos un simple cúmulo de individuos sino una nación completa que
    transita por el camino de Hashem. Para recalcar nuestro carácter de
    nación Moshé instauró una bandera que exprese entre otros el hecho de que
    salimos de la esclavitud libre y altivamente ‘‘con gran poderío y públicamente’’
    según Rashi en Shemot 14:8.


    Lamentablemente, durante los largos años del exilio nos acostumbramos a vivir en
    las penumbras, en la vergüenza de la esclavitud y  olvidamos el orgullo
    nacional.

     


    La bandera en nuestros días.

     

    Vimos que el
    izado de una bandera nacional tiene implicaciones religiosas más que profundas y
    hoy que nuevamente somos libres del yugo de las naciones es menester flamearla
    con alegría y orgullo. Si conociésemos el diseño de la bandera que estipuló
    Moshé Rabeinu en el desierto seguramente la usaríamos, mas como no tenemos
    ningún indicio pensemos juntos cuál sería el mejor motivo para decorar nuestro
    pabellón. Primeramente, en los últimos cientos de años el símbolo judío por
    excelencia ha sido el Maguén David o Escudo de David, éste decora
    fachadas de sinagogas, lápidas y cortinas sinagogales. La estrella de seis
    puntas representa el dominio de Hashem sobre toda la creación: arriba,
    abajo y los cuatro puntos cardinales. Se le adjudica a David ya que él siempre
    confió en quien reina los cuatro vientos y por lo tanto no temía a reyes de
    carne y hueso (Igrot Moshé Oraj Jaim 3:15).

    No cabe duda
    que a la hora de confeccionar una bandera para el pueblo judío pondremos en su
    centro el símbolo ancestral más popular que es el Maguén David, así
    expresaremos nuestra confianza en la salvación de Hashem y no en nuestros
    recursos militares o políticos como el rey David que cantaba ‘‘Israel confía en
    Hashem pues Él los ayuda y protege’’ (Salmos 115:9).

    Con total
    seguridad la bandera de Moshé Rabenu expresaba el hecho de que Am Israel
    era el pueblo de Dios y su compromiso con la Torá y las mitzvot. ¿Cómo
    podríamos expresar hoy día en nuestro pabellón nuestro compromiso con los
    seiscientos trece preceptos? Para esto tenemos una mitzvá especial que es la del
    tzitzit sobre la cual dice la Torá: ‘‘y verán el tzitzit y
    recordaréis todos los preceptos y los cumpliréis’’ (Bamidbar 15:39). El valor
    numérico de la palabra tzitzit sumado a sus ocho hilos y cinco nudos
    asciende a seiscientos trece por lo que esta mitzvá se corresponde o en cierta
    forma equivale a todas las demás. Por lo tanto, a los efectos de exteriorizar
    nuestro compromiso con la Torá y sus mandamientos nada mejor que ponerle
    a nuestra bandera dos franjas como las del talit que lleva al
    tzitzit
    en sus cuatro puntas.

     


    ¿Cuál es el mejor color
    para nuestra bandera?

     

    Es apropiado
    elegir un color que represente nuestro intento o deseo de apegarnos a la
    Shejiná
    o Divina Presencia y este color es el celeste tal como dice el
    Talmud Babilonio en el Tratado de  Sotá 17(1): ‘‘el celeste se parece al mar, el
    mar al cielo y el cielo al trono celestial’’

    El celeste es
    una suerte de envoltura o vestidura de Hashem (Midrash Bamidbar Rabá
    14:3) e inclusive el arca del pacto era recubierta de una tela celeste (Bamidbar
    4:6). El Midrash Tanjuma a la Parashá de Shelaj (Bamidbar 30) nos dice que
    cuando el Pueblo de Israel contempla el tzitzit de color celeste parece
    como que la Divina Presencia se encuentra entre ellos. Es muy probable que si
    Israel se hubiese constituido como estado religioso halájico nuestra actual
    bandera sería exactamente la que los sabios de la generación habrían elegido.
    Este pabellón sería el que colgaríamos en nuestra ventana el Día de la
    Independencia, lo colocaríamos en el beit kneset y flameándolo alegre y
    orgullosamente declararíamos: en efecto, ¡Somos el pueblo de Hashem!


    Vean que maravilla, los padres
    fundadores del sionismo sin ser personas religiosas nos legaron la bandera más
    religiosa que podían habernos ideado.

    David
    Wolfsohn, delegado al primer congreso sionista en 1897 nos relata que el motivo
    por el cual Herzl adoptó la actual bandera fue por su similitud a un talit
    de oración.

    Vimos
    anteriormente que el sionismo no religioso no es algo vacío ni mucho menos sino
    que esconde en su interior un mensaje judío rico y profundo que a veces es más
    consciente y a veces menos. Por lo tanto debemos cuidarnos mucho de no limitar
    la realidad a laicos y religiosos ya que no hay judío que cumpla todas las
    mitzvot
    a la perfección ni judío que no cumpla con parte de las mismas. Cada
    uno de nosotros se encuentra en otro estado de evolución con sus desafíos
    personales y sus debilidades particulares. En resumen, la bandera no es laica
    sino que expresa de forma maravillosa la esencia espiritual nacional de Israel.

     


    ¿Qué representa la bandera hoy?

     

    Hay quienes
    dicen que la bandera de hoy representa el estado laico, pero debemos corregir
    este error, el Estado de Israel no es ni laico ni religioso sino que es la
    estructura en torno de la cual se desarrolla la vida nacional hoy día y su tenor
    depende del contenido que nosotros le demos. El estado es una hoja en blanco,
    puede ser sagrada profana o neutra dependiendo de qué escribamos sobre ella. La
    situación del Pueblo Judío y el carácter del estado dependen en gran forma de
    cómo logremos influir y qué hagamos en el terreno, cierto es que la mayoría de
    la nación no es observante pero esa es la realidad y no hay más alternativa que
    reconocerla tal como es, nos guste o no nos guste.

     

     



    El profeta Oshea

     

    El Talmud en
    el Tratado de Pesajim 87(1) nos relata que el profeta Oshea le sugirió a Hashem 
    cambiar al Pueblo de Israel como pueblo elegido por otra nación. Dios le ordenó
    que despose una prostituta y una vez que tuvieron hijos que la divorcie con los
    niños. De esto aprendió que aunque se porte mejor o peor un hijo es siempre un
    hijo y pase lo que pase no se cambian por otros.

     


    El Pueblo de Israel es
    hoy el pueblo amado por Dios . La bandera representa a la nación que
    aparentemente se encuentra alejada de las tradiciones pero sigue siendo el
    pueblo que Hashem eligió y por lo tanto nuestro deber hoy no es anular
    toda expresión de nacionalismo sino difundir con amor y paciencia la esencia
    verdadera del judaísmo y así esperemos que pronto en nuestros días la bandera
    represente orgullosamente a ojos de todos los iehudim el hecho de ser el
    pueblo de Dios.   


    ¿Es permitido relasionarse con judíos no observantes?


    Capítulo XII


     ¿Es
    permitido relasionarse con judíos no observantes?

     



    En días de los profetas


    ¿A quién definimos como
    malvado?


    El propósito de la asociación


    Declaración de intenciones


    Omisión de participación
    en una mitzvá


    Mitzvot públicas y privadas


    ¡Saquemos cuentas!
     

     

     

    La no
    asociación con judíos no observantes es el argumento mayormente esgrimido por
    diferentes sectores del mundo religioso judío a la hora de no participar de las
    elecciones generales a la Kneset, no recibir dinero del seguro social
    israelí o no querer participar plenamente del gabinete gubernativo. Hay quienes
    no están dispuestos a ser parte de ninguna organización sionista o general que
    no sea conformada exclusivamente por religiosos.

     


    En días de los profetas.

     

    En el primer
    libro de Reyes cap. 22 leemos que el nada observante rey de Israel Ajav quería
    conquistar la ciudad de Ramot Guilad y para eso pidió ayuda del sí observante 
    Iehoshafat rey de Iehudá. La campaña fue exitosa y al retornar Iehoshafat del
    combate le increpó el profeta diciéndole: ‘‘¿Acaso al malvado has de ayudar y al
    blasfemo amar? ¡Por esto Hashem te repudia!’’(Crónicas19:2). 

     

    Al poco
    tiempo Iehoshafat incurrió en el mismo error. El tampoco observante Ajaziá hijo
    de Ajav rey de Israel quería traer oro desde una isla lejana y para eso
    necesitaba invertir una gran suma de dinero en barcos, empresa para la cual
    involucró a Iehoshafat. Los navíos se hundieron tras lo cual nuevamente le
    increpó el profeta: ‘‘al unirte a Ajaziá, Hashem hizo fracasar tu
    empresa’’ (Crónicas 20:37). De aquí aprendió Nitai Ha Arbelí su famosa máxima
    ‘‘Aléjate del mal vecino y no te unas al malvado’’ (Tratado de Avot I mishná 7).

    En el libro
    Avot de Rabí Natán cap. 9 leemos:

     

    ‘‘No te unas
    al malvado, de aquí aprendemos que no debe uno asociarse a un hombre malo ni a
    un hombre malvado pues Hashem desbarata los planes y hace fracasar los
    emprendimientos tal como le ocurrió a Iehoshafat rey de Iehudá… no te asocies
    con el malvado ni siquiera para acercarlo a la Torá’’

     

    Más adelante
    en el capítulo 16:

     

    ‘‘No te unas
    al malvado ya que quien lo hace al final recibe de éste algo’’

     


    Es importante puntualizar que el
    rey Iehoshafat, después del hundimiento de los navíos volverá a colaborar con
    los reyes de Israel. Esta vez lo hará con Iehoram hijo de Ajav en la guerra
    contra Moab de la cual no sólo salió victorioso sino que ningún profeta vino a
    rezongarlo. Todo lo contrario, el profeta Elisha que se negó a hablar con
    Iehoram le pronosticó-deseó a Iehoshafat éxito en el emprendimiento (Segundo
    libro de Reyes 3:14-19). Resulta que no todos los malvados son iguales y no
    todas las situaciones guardan similitud.

    De todas
    formas la pregunta inicial sigue en pie y es si participar plenamente del
    ejército, del gobierno o cualquier otra institución general implica traspasar la
    prohibición de asociarse al malvado.

     

    A esta
    pregunta daremos algunas respuestas:

     


    1)
    ¿A quién definimos como
    malvado (Rashá)?

     

    Ya explicamos
    en el capítulo anterior que nuestros hermanos no observantes no obedecen de
    ninguna manera a la definición de malvados. Probablemente extraviados o a la
    búsqueda de la verdad pero nunca malvados. Ya mencionamos anteriormente las
    maravillosas expresiones de amor al prójimo que presenciamos en el Israel de hoy
    de la mano de quienes aparentemente menos observan.

     


    2)
    El propósito de la asociación

     

    En el caso de
    Iehoshafat vemos que la asociación fue condenada por el profeta cuando ésta
    obedecía únicamente a los intereses del rey de Israel, pero cuando el interés
    era común no hubo oposición.

    Tomemos por
    ejemplo un condominio. ¿A alguien se le ocurre no participar del comité de
    vecinos por que allí se encuentra un vecino malvado y así depositar la dirección
    del condominio y la administración de los fondos comunes en sus exclusivas manos
    por no dignarse a participar del forum?

    Lo mismo es
    un estado. ¿Qué sentido tiene no participar de ninguna instancia de gobierno?
    ¿Acaso sería lógico abandonar la administración de las propiedades comunes de
    mano de gente que pensamos que está equivocada en su camino?

     


    3)
    Declaración de intenciones

     

    Iehoshafat se
    incorporó a la guerra de Ajav sin expresar públicamente ninguna reserva respecto
    de éste. Hoy en día a todos queda claro que el público observante no está de
    acuerdo con el carácter secular del estado y sus representantes en la Kneset
    públicamente intentan influir a los efectos de modificar esta tendencia. Es
    claro para todos que la participación en las instancias públicas y colectivas
    tiene el propósito de influir en ellas y mejorarlas. El Rav Eliezer Waldman en
    su libro Tzitz Eliezer Hiljot Mediná cap. III nos dice: ‘‘Los diputados
    religiosos no se conducen como sus colegas seculares y manifiestan su desacuerdo
    en la Kneset y por lo tanto la participación de éstos en el parlamento no se
    considera problemática’’

     


    4)
    Omisión de participación en una
    mitzvá

     

    El
    asentamiento en Eretz Israel y la defensa de sus habitantes son parte de
    los preceptos de la Torá. ¿Acaso puede alguien librarse del cumplimiento
    de estos preceptos con la excusa de que parte de los que participan de la
    empresa no son suficientemente observantes para su gusto? ¿Permite acaso la
    halajá
    a un judío negarse a enterrar un muerto so pretexto de que parte de
    los camilleros no son suficientemente religiosos? ¿Los voluntarios ortodoxos de
    la organización Zaka  que recogen los restos de los muertos  de los
    atentados transgreden  al trabajar conjuntamente con la policía? ¿Un Beit Din
    (tribunal rabinico) está exento de ocuparse del brit milá de un niño so
    pretexto de que la conducta de su padre es objetable?

    La respuesta
    es que en el cumplimiento de los preceptos hay que participar de todas formas y
    esperar que en mérito de las buenas acciones los descarriados se encaminen,
    hasta la teshuvá final y completa.

     


    5)
    Mitzvot públicas y privadas

     

    Hay preceptos
    cuyo cumplimiento son responsabilidad exclusiva del individuo como por ejemplo
    cuidar Shabat o colocar Tefilín y hay preceptos cuyo cumplimiento
    es responsabilidad de la comunidad toda como nombrar un rey para Israel. El
    precepto de asentarse en la Tierra de Israel es individual, pero la Mitzvá
    de conquistarla recae sobre la nación toda y solo mediante un esfuerzo colectivo
    de todas las partes se puede llevar a cabo.

     


    ¡Saquemos cuentas!

     

    De todas
    maneras debemos concluir este capítulo  con una importantísima puntualización.
    Hay casos en los cuales la participación o asociación con iehudim no
    religiosos puede ser problemática y hay a quienes ésta les puede influir
    perniciosamente en lo que a observancia respecta. Cada ser humano es especial y
    peculiar, por lo tanto a la hora de enrolarse en el ejército puede ser
    importante aconsejarse con una autoridad halájica cuándo hacerlo y en el marco
    de qué unidad. A veces es mejor posponer el enrolamiento en un año para
    reforzarse en lo referente a Torá y mitzvot no vaya a ser que por
    cumplir un precepto nos perdamos muchos otros. Es pues menester analizar cada
    situación por separado y asegurarse que en marcos comunes uno tenga mayores 
    probabilidades de influir que de ser influenciado.

     


     

    ¿Está permitido orar por el suceso de transgresores?


    Capítulo XIII

    ¿Está
    permitido orar por el suceso de transgresores?

     




    ¿Se puede cambiar nuestra tradición ancestral y agregar partes a la tefilá
    como por ejemplo la bendición por el Estado de Israel?

     
    Cómo se debe decir esta plegaria

     



    ¿Se puede cambiar nuestra tradición ancestral y agregar partes a la tefilá
    como por ejemplo la bendición por el Estado de Israel?

     

    Aquellos que
    evitan recitar la bendición por el Estado de Israel son quienes están innovando
    y desviándose de la ancestral tradición del Pueblo Judío. Remontémonos a los
    días del profeta Iermiahu que dijo a los exiliados judíos que marchaban a
    Babilonia: ‘‘Orad por la paz del sitio al cual yo os exilio pues si éste tendrá
    paz también la tendréis vosotros’’ (Iermiahu 29:7)

    En  base a
    estas palabras sentenciaron nuestros sabios en la Mishná Tratado de Avot 3:2
    ‘‘Debes rezar por la paz del reino que de no ser por el temor que infunde, uno
    se comería vivo a su prójimo’’

    Los
    comentaristas clásicos de la Mishná como Rabenu Ioná, Tiferet Israel y otros
    explican que en esta plegaria el individuo expresa su preocupación por el bien
    colectivo.

    El Rav
    Abudraham en las halajot de la lectura de la Torá escribe que ‘‘es
    tradición rezar por el rey para que triunfe sobre sus enemigos.’’ Según éste la
    ubicación de esta plegaria es a continuación de la lectura de la Torá y
    previo a Musaf. El Jatam Sofer condenó duramente a quienes quisieron
    suprimir esta tefilá (Jatam Sofer VI 95).

     

    Los judíos en
    todo el mundo rezaron siempre por la paz del reino que habitaban, los judíos de
    Austria lo hicieron por el Emperador Francisco José mientras que los judíos
    rusos lo hacían por el Zar Nicolás.

    La plegaria
    no tiene como objeto el suceso del malvado en sus malas acciones sino el éxito
    en la labor gubernativa en beneficio de los habitantes. Más aún, la versión
    actual de la Tefilá Lishlom Hamediná o plegaria por la paz del Estado de
    Israel incluye al final una frase que pide Hashem permita que retornemos
    todos pronto en teshuvá completa.

     


    Cómo se debe decir esta plegaria

     

    Esta
    tefilá
    se pronunció a lo largo de toda la historia judía con sumo respeto y
    de pie, no solamente por temor al rey sino por respeto a la institución
    gubernativa que la halajá prescribe. Moshé fue respetuoso con el Faraón
    rey de Egipto al igual que el profeta Eliahu lo fue con Ajav rey de Israel (ver
    comentario de Rashi a Bereshit 48:2).

    El honor al
    rey no es una cuestión particular o personal sino que se deriva de ser el
    representante de la comunidad toda y aunque no sea tzadik su honor es el
    honor del pueblo todo, quien desaira al rey falta el respeto a sus súbditos.

     


    En el capítulo VIII
    mencionamos ya que el gobierno israelí de hoy es el más confortable y
    colaborador del mundo con los judíos observantes y no merece menos que el
    Emperador Francisco José de Austria. Y a propósito, la tefilá por los
    soldados del Ejército de Defensa de Israel es el mínimo que se puede pedir para
    quienes velan día y noche con total entrega por nuestra integridad
    física…      


    ¿Tal vez nos hemos equivocado con respecto al Estado de Israel?


    Capítulo XIV


    El retroceso
    espiritual y la retirada del Ejército de Defensa de Israel de partes de Eretz
    Israel
    , ¿No nos indican quizás que nos hemos equivocado con respecto al
    Estado?

    ¿Puede ser
    todo esto parte de la redención?

     

     


          
    La redención de Egipto

            
    La segunda redención

           
    ¿Por qué hay retrocesos?

     



    La redención de Egipto

     

    Las quejas
    que oímos hoy día respecto de los aparentes retrocesos en el camino a la
    redención fueron escuchadas ya hace muchísimos años. Vayamos al ejemplo de Moshé
    Rabeinu que sale a buscar su oveja extraviada y Hashem se le revela en la zarza
    ardiente y lo envía a anunciar al Pueblo de Israel que ha llegado la hora de la
    liberación. Moshé se presenta ante sus hermanos con maravillas y milagros, éstos
    le creen jubilosamente y le agradecen a Dios ‘‘Y el pueblo creyó al escuchar que
    Hashem los recordó y vio su desgracia y se prosternaron’’ (Shemot 4:31).
    Luego viene el aparente retroceso, el Faraón no le cree a Moshé y como
    represalia por su osadía aumenta la carga sobre sus siervos hebreos y así por el
    lapso de medio año antes de que la situación mejore va a empeorar
    sustancialmente. Moshé protesta ante Hashem ‘‘¿Por qué has perjudicado a
    este pueblo? ¿Para qué me enviaste? Desde que comparecí ante el Faraón para
    hablar en Tu nombre la situación del pueblo empeoró y Tú no los salvaste’’ (Shemot
    5:21).

    La reacción
    de Hashem fue dura. ¿Por qué intentas entender mis designios? Le
    reprochó. ¿Por qué no me aceptas como los patriarcas sin inquirir tras mis
    intenciones?

    El Rambán
    cita aquí un midrash en Shir Hashirim Rabá 2:

     

    ‘‘Mi amado es
    como el cervatillo, así como este se esconde y aparece en el bosque así es la
    redención de Israel, se manifiesta y se esconde y se vuelve a manifestar’’

     

    Este midrash
    agrega que así será la redención futura.

    Volviendo a
    Egipto, hubo más retrocesos, el pueblo en vez de escapar de Egipto quería volver
    y someterse (Shemot 14:2), a orillas del mar parecía todo perdido hasta que éste
    se abrió (Shemot 14:10) y en el desierto, camino a Eretz Israel y la
    redención hubieron bastantes problemas.

     

     



    La segunda redención

     

    De igual
    forma llegó la segunda redención. El rey Coresh (Ciro de Persia) dio permiso
    para retornar a Israel y construir el Templo en los días de Ezra y el primer
    retroceso acaeció cuando cientos de miles se negaron a sumarse a la empresa.
    Luego de iniciado el proceso el rey suspendió el permiso de construcción (Ezra
    4:24). Veintidós años fue suspendido el servicio en el Templo hasta su reinicio.
    En esos días el pueblo retrocedió mucho en lo espiritual tal como lo vimos en el
    capítulo IX. Una vez estabilizado el Templo vino el retroceso de la era helénica
    que fue revertido recién en días de los Jashmonaím.

     


    ¿Por qué hay retrocesos?

        

    Es importante
    recordar que la mayor parte de los retrocesos son por efecto de negligencia del
    público religioso que demoró en sumarse a la construcción del estado. El
    sionismo religioso se desarrolló considerablemente después que su homólogo
    secular y eso explica la distribución de las hegemonías en el mundo judío de
    hoy. De sumarnos a tiempo a la labor constructora, la Suprema Corte de Justicia
    y los medios de comunicación estarían hoy en manos de gente observante y las
    discusiones sobre nuestro derecho a la tierra se habrían resuelto hace tiempo.
    Pero desperdiciamos la oportunidad y tenemos que corregir el error con mucho
    esfuerzo y tesón. 

     


     


    ¿Donde tenemos un profeta que nos diga qué estamos llegando a la redención


    Capítulo XV

    ¿Qué
    seguridad tenemos de que ésta es la verdadera redención?

    ¿Dónde
    tenemos un profeta hoy día que nos diga qué estamos llegando a la redención
    anunciada?

    ¿Quién
    tiene autoridad como para determinar qué es la redención?

     



    Un simple razonamiento


    Reunión de las diásporas


    El florecimiento de Eretz Israel


    Demás señales claras que
    trae la guemará


    Sojuzgamiento a los reinos
    extranjeros


    El maravilloso éxito del
    sionismo

     


    Un simple razonamiento

     

    Antes de
    comenzar a responder estas interrogantes de manera minuciosa fundamentada y
    pormenorizada debemos entender que la postura que sostiene que estamos en el
    comienzo de la redención profetizada es sumamente razonable y fundamentada en
    hechos concretos claros y evidentes.

    El Pueblo
    Judío salió al exilio como castigo por sus transgresiones y se le profetizó que
    retornaría de todos los confines del mundo y volvería a disfrutar de soberanía
    en su tierra. La reunión de las diásporas y el asentamiento en Eretz Israel
    son parte integral del proceso de redención que esperamos y en nuestra
    generación todo esto comenzó a concretizarse. Quien contemple esta época en
    profundidad verá que la mano de Hashem está operando la maravilla del
    retorno a Sión.

    La gueulá
    incluye también un ascenso espiritual, mas ya vimos en capítulos anteriores
    que el proceso de redención es largo y gradual. En las redenciones anteriores
    con Moshé y Ezra la independencia política antecedió a la elevación espiritual.
    En días de Ezra y Nejemia no necesitaron de la indicación de un profeta para
    volver a Eretz Israel, asentarse allí y erigir un gobierno judío son
    mitzvot
    de la Torá que hay que cumplir de todas maneras tal que desde
    el momento en que las naciones del mundo dejan de impedirlo no hay ninguna razón
    para demorarse en el cumplimiento.

    Maimónides
    nos dice que la dirección profética es necesaria halájicamente solo a los
    efectos de la construcción del Templo y la implementación del servicio en éste (Mishné
    Torá Hiljot Beit Habejirá 2:4).

     

    La mayoría de
    los que ponen en duda que estemos viviendo la era mesiánica lo hacen por estar
    siendo dirigida por judíos no observantes, si el Estado de Israel fuese manejado
    por Rabanim y Talmidei Jajamim (sabios) nadie de éstos negaría que todas
    las señales indican que se trata de la gueulá.

     

    De todas
    maneras responderemos a estas interrogantes fundamentándonos sólidamente en las
    fuentes. Entre los rabinos sionistas encontramos seis explicaciones, tres se
    derivan de textos talmúdicos explícitos y tres lo hacen a partir de una
    contemplación y análisis de cómo Hashem conduce al mundo.

     

    1)
    Reunión de las diásporas

     

     En capítulos
    anteriores explicamos que si la redención llega en el plazo máximo estipulado
    por Hashem, ‘‘beitá’’ (a su tiempo) ésta tendrá lugar lenta y
    paulatinamente y aún no hemos llegado a su punto final. Hace ya décadas que nos
    encontramos en pleno proceso y esperamos que avance rápidamente.

    En el Tratado
    de Meguilá del Talmud Babilonio 17(2) tenemos una discusión que es central en
    este tema. La guemará explica el orden de las bendiciones y dice que la
    berajá
    de la redención (Goel Israel) es la séptima dado que ésta
    acaecerá en el año sabático que es el séptimo. Luego se nos aclara que la
    redención en sí no comenzará el séptimo año sino que en éste sobrevendrán las
    guerras previas a la aparición del Mashíaj. La guemará llama a estas
    guerras con el nombre de Atjalta de Gueula o inicio de la
    redención. De aquí es que extraemos el concepto y el Talmud indica claramente
    que los pasos previos a la redención son de hecho su inicio.

     

    La guemará
    continúa describiendo el orden de la gueulá de acuerdo con el orden de
    las brajot, 1) La guerra que es llamada inicio de la redención, 2) La
    Tierra de Israel vuelve a dar sus frutos (bircat hashanim), 3) Reunión de
    las diásporas (tká beshofar), 4) Los jueces de Israel juzgarán a los
    malvados (hashivá shofteinu), 5) Desaparecerán los criminales (velamalshinim),
    6) Los tzadikim volverán a su original importancia (al hatzadikim), 7)
    Esto ocurrirá en Ierushalaim (velirushalaim irjá),… 10) Como
    Ierushalaim está construida viene David (et tzemaj David), 11) Como llegó
    David llega la tefilá (shomea tefilá), 12) Y como llegó la tefilá viene
    también el servicio del Templo (retzé), 13) Le agradecemos a Hashem (modim).

     

    Este texto de
    la guemará se transformó en halajá y hoy ordenamos así nuestros rezos
    tres veces al día.


    Estas señales de la redención las
    vemos hoy claramente, los pioneros reverdecieron una tierra desierta que volvió
    a dar sus frutos tras largas centurias, cinco millones de judíos se agruparon en
    Israel y la reunión de las diásporas está en pleno apogeo. Tres de los pasos ya
    se iniciaron por lo que podemos estar tranquilos que el proceso todo ya comenzó.

     

    En el libro
    de responsa Ieshuot Malkó-Ioré Deá 66- Rabí Iehoshúa de Kutna (1820-1893)
    sentencia:

     

    ‘‘No cabe
    duda que se trata de una gran mitzvá ya que la reunión de las diásporas
    es el inicio de la redención’’

     

    El Rav
    Eliezer Waldman concuerda en este punto y escribe en su libro Tzitz Eliezer VII
    48 que la mera reunión de los exilios es el inicio de la redención.

     

    Najmánides,
    el Rambán, dice que el inicio de la redención será cuando las naciones permitan
    el retorno de parte de los judíos y luego Hashem agregará el resto tal
    como está escrito ‘‘Y Dios hará retornar a tus cautivos y se apiadará de ti y
    nuevamente te reunirá’’

     

    El Malbim en
    su exégesis a la Torá al analizar Ieshaiahu 7:66 sostiene que ‘‘tengo
    varias pruebas de los versículos tal como yo los entiendo que indican que el
    asentamiento en Eretz Israel antecede al arribo del Mashíaj’’

     

    Nos
    encontramos pues solamente en la tercera etapa que es la reunión de las
    diásporas, seguimos a la espera de las próximas fases de la redención  entre
    ellas el arribo del hijo de David.

     

    2)
    El florecimiento de Eretz Israel

     

    En la guemará
    que vimos anteriormente la segunda etapa de la gueulá implica el
    florecimiento de Eretz Israel. Este punto es desarrollado extensamente en
    el Tratado de Sanhedrín, pero para comprenderlo más cabalmente debemos anticipar
    el comentario del Rambán a una de las promesas proféticas que aparecen en la
    Torá
    respecto de la Tierra de Israel: ‘‘Y haré que la tierra se convierta en
    un desierto y vuestros enemigos se asombrarán de ello’’ (Vaikrá 26:32). Uno de
    los castigos del exilio pasa por la desertificación del país y aquí según Rambán
    atrás del castigo se esconde una gran bendición ya que por efecto de la
    desertificación ninguno de los invasores extranjeros va a poder realmente ocupar
    el país y este permanecerá vacío a la espera de nuestro retorno.

    Así lo
    expresaba Rambán: ‘‘No has de encontrar en todo el mundo habitado otro ejemplo
    de una tierra fértil y generosa que se transformó en inhabitable y que desde que
    la abandonamos varias naciones intentaron poblarla sin éxito’’

     

    Este panorama
    lo vivió el Rambán personalmente al visitar el país en 1267 y sus descripciones
    figuran en la carta que le envió a su hijo.

     

    Otro exégeta
    medieval, Rabeinu Bejaiei Ibn Pekuda comenta así un pasaje de Bereshit 17:8:
    ‘‘Es una gran señal para el Pueblo de Israel que desde el día en que fueron
    exiliados de su tierra ninguna nación logró realmente asentarse, ella permanece
    desierta y estéril hasta que vuelvan a ella sus pichones’’

     

    En el libro
    Sefer Tashbetz Hakatán que citamos en el capítulo IX aparece un concepto en este
    mismo sentido. La promesa de la Torá se cumplió a lo largo de todas estas
    generaciones y lo sabemos también de fuentes no judías como ser el famoso
    escritor norteamericano Mark Twain quien visitó el país en 1867 y así describe
    lo que vio:

     

    ‘‘País
    desierto con una tierra bastante rica pero cubierta de malezas, extensión yerma
    y doliente. El abandono aquí es tal que resulta inimaginable concebir que pueda
    haber aquí esplendor o labor. Llegamos finalmente al Monte Tabor…a lo largo de
    todo el camino no vimos una sola alma…no hay casi por ninguna parte un árbol
    plantado o un arbusto, inclusive el olivo y el cactus sabra que son habituales
    en los espacios públicos locales parecen haber desaparecido del paisaje…Eretz
    Israel
    está de duelo, sobrevuela sobre ésta el encanto de una maldición que
    quemó sus campos y encadenó sus potenciales. Eretz Israel está desierta y
    carente de gracia, nuevamente no pertenece a este mundo de la acción’’

     

    Todos los
    viajeros que arribaron en esta época cuentan lo mismo del país, la tierra no
    permitió a nadie el asentamiento. A la luz de estas descripciones releamos la
    profecía de Ezequiel respecto de las ciudades de Israel:

     

    ‘‘Pero
    vosotras oh montañas de Israel, haced brotar vuestros pimpollos y dad vuestro
    fruto a Mi Pueblo Israel porque están cercanos…y multiplicaré a los hombres
    sobre vosotras…y las ciudades serán habitadas y en los lugares desiertos habrá
    reedificación’’ (Ezequiel 36:8-12)

     

    El profeta
    pronostica el florecimiento del país previo al retorno de sus hijos y como la
    inhabitabilidad del país es una promesa de la Torá podemos confiar en
    ésta como medidor del punto inicial del proceso redentor. Esta halajá fue
    formulada claramente por Rabí Aba en la guemará en el Tratado de Sanhedrín
    98(1):


    ‘‘No hay final más revelado que
    éste ya que está escrito: ‘Pero vosotras oh montañas de Israel haced brotar
    vuestros pimpollos y dad vuestro fruto a Mi Pueblo Israel’ etc.’’

     

    A esto Rashi
    comenta: ‘‘cuando Eretz Israel de su fruto en abundancia sabremos que se
    acercó el final y no hay final más revelado que éste’’

     


    Rabí Aba señala que no da más
    señales del inicio de la redención sino que da uno claro y evidente. El supuso
    que cuando comience la redención las personas dudarían por eso indicó una señal
    que no da lugar a equívocos. Rashí agregó que no hay que esperar frutos
    específicos sino simplemente la abundancia de éstos. Esta situación sin lugar a
    dudas se da en nuestros días por primera vez.

    Con
    anterioridad al surgimiento del movimiento sionista Rabí Akiva Iguer sostuvo que
    si se logra cosechar frutos será una señal evidente de manifestación del final
    (testimonio de su discípulo el Rav Kalisher en su libro Shivat Tzión II pág.
    2-51).

     


    Demás señales claras que trae
    la guemará

     


    En el mismo pasaje que hemos estado
    analizando diferentes sabios agregan señales suplementarias del inicio de la era
    de la redención. Rabí Elazar da como señales que no habrá salario para el Hombre
    o la bestia y no habrá paz entre los sabios. Shmuel señala que los precios en
    los diferentes mercados serán todos iguales. Estas tres señales se han cumplido
    en nuestros días.

    El tema de
    las relaciones entre los sabios lamentablemente es más que evidente. Nosotros
    somos testigos de cómo Rabanim de determinados sectores no están dispuestos a
    escuchar a colegas de otros, si un Rav pertenece a una determinada jasidut
    (grupo jasídico) o a otra, a un sector o a otro, no se le dará el uso de la
    palabra o no se mencionarán o publicarán sus escritos en tal o cual ieshivá,
    sus libros serán censurados y sus innovaciones en Torá ignoradas. En los
    diarios que se llaman a sí mismos jaredim se excluye el título de Rabino a aquél
    sabio que no pertenece estrictamente a la misma corriente política.

    El Jafetz
    Jaím explicó que la revolución industrial y la mecanización de la producción
    llevaron al cumplimiento de la segunda señal y es que la producción hoy
    prescinde en gran manera del hombre y del animal.

    El comercio
    internacional ha llevado a la paridad de precios en los diferentes mercados:

    ‘‘Vemos con
    nuestros ojos cómo se están cumpliendo todas las señales…previo a la llegada
    del Mashíaj, vemos cómo por efecto de la profusión de vías férreas y
    maquinarias no se necesita de hombres y animales como antaño, también está
    escrito que todos los precios estarán a la par y vemos cómo la cosecha vale lo
    mismo en todas partes. Hay en la guemará más señales y es evidente que se están
    cumpliendo todas pero ahora vivimos los dolores del parto, tal como en los
    finales del exilio en Egipto cuando Moshé ya les había anunciado la redención
    las condiciones de la esclavitud aún empeoraron’’ (Shem Olám Shaar Hahitjazkut
    12,2).

     

    3)
    Sojuzgamiento a los reinos
    extranjeros

     

    En reiteradas
    oportunidades menciona la guemará que la quintaesencia de la redención pasa por
    la independencia política.

    ‘‘No hay
    entre nuestros días y los mesiánicos más que sojuzgamiento a reinos
    extranjeros’’ (Sanhedrín99(1)).

    El Rambám en
    su libro Mishné Torá (Hiljot Teshuvá 9-2) sentencia para la halajá que la
    esencia de la redención es la liberación del yugo opresor:

     

    ‘‘Los días
    del Mashíaj serán en este mundo y el mundo se conducirá como de
    costumbre. La diferencia radicará en que el gobierno volverá a manos de Israel,
    pues ya dijeron nuestros sabios: no hay entre nuestros días y los mesiánicos más
    que sojuzgamiento a reinos extranjeros’’

     

    El Rambám
    describe esta nueva era como una en la cual se puede estudiar Torá y
    cumplir mitzvot sin dificultades y esto tal como lo detallamos en el
    capítulo VIII se está dando en nuestra generación con creces. Por lo tanto vemos
    que la independencia política es parte central de la redención.

     

    Maimónides
    sentenciará así la halajá en Hiljot Melajim 12-2. Describe allí la
    redención con un rey que conquistará el país y si bien aún no hemos tenido un
    gobernante que sea grande en la Torá el escenario está listo para su
    aparición ya que para que surja un rey es menester que exista primero un marco
    político. Si un próximo Primer Ministro va a ser estudioso de la Torá y
    observante de sus preceptos va a tener serias posibilidades de poder cumplir con
    el resto de las condiciones descritas por el Rambám.

     

    Muchos años
    antes del levantamiento del Estado de Israel, el Rav Akiva Iosef Schlesinger
    (1838-1922) escribió lo siguiente en su libro Kolel Haivrim pag. 19:

     

    ‘‘Es
    imposible negar que gracias a Dios se están cumpliendo las palabras de la
    guemará sentenciadas en la halajá por el Rambám respecto de que no hay entre
    nuestros días y los mesiánicos más que sojuzgamiento a reinos extranjeros ya que
    este gobierno (el Mandato Británico) no somete a Israel en nada ni nos dificulta
    el cumplimiento de las mitzvot. Bendito Sea Hashem cada uno es
    libre de actuar como le plazca y puede ir por el camino de la Torá de la
    mejor forma y no cabe duda que se trata del inicio de la redención (atjalta
    de gueula
    ).

     

    4)
    El maravilloso éxito del sionismo

     

    Todo aquel
    que observe detenidamente el meteórico ascenso y rotundo éxito del movimiento
    sionista no puede menos que notar la enorme ayuda del cielo con la que contó. Si
    leemos las críticas y burlas que sufrió Herzl en vida a raíz de que nadie creía
    que su idea sea practicable. ¿A alguien se le ocurre que se puede hoy convencer
    a cientos de miles de judíos que emigren a Eretz Israel a pesar de que
    hoy el país no es un árido desierto como entonces?  ¿Cómo hizo Herzl, un
    periodista asimilado y semianónimo para convencer a decenas de miles de jóvenes
    a dejar todo y asentarse en Eretz Israel? ¿No es sorprendente a que a su
    llamado al primer congreso sionista acudieron cientos de participantes
    voluntarios de todas las comunidades judías que pagaron de su bolsillo privado
    los costes del transporte y el hotel para dar inicio a la empresa nacional?
    ¿Podríamos hoy hacer cosa semejante?

    ¿Cómo
    lograron los pioneros asentarse en un país inhóspito, secar pantanos, vencer a
    la malaria y reverdecer un páramo que tantos otros antes no lograron reverdecer?

    No existe
    semejante antecedente en la historia universal de un pueblo que se logra
    reorganizar nacionalmente tras miles de años de exilio y dispersión.

    No sin razón,
    consideraron muchos en días de Herzl el resurgimiento nacional estatal judío
    como una fantasía alocada. La idea de Herzl no era real, pero con ayuda de
    Hashem se levantó y anduvo. ¿Cómo logró el novel estado judío enfrentar tantas
    guerras exitosamente en las cuales llevaba tanta desventaja numérica? ¿No es
    acaso milagroso?

     

    Con
    anterioridad a Herzl, el Rav Shmuel Moholiver escribió:

     

    ‘‘¿No véis
    acaso la mano de Dios en lo que nos está ocurriendo? En el transcurso de seis
    años se levantaron de la nada aldeas y ciudades, pozos de agua fueron excavados
    y rebaños criados, los campos rebosan de trigo y cebada, viñedos cubren las
    montañas. Catorce colonias se fundaron y en ellas trabajan tres mil judíos en
    sitios donde el arado no podía penetrar de tantas malezas y espinas…
    Ierushalaim la desierta y abandonada renovó increíblemente sus bríos cual
    águila. ¿No es acaso todo esto una señal de que Hashem se acordó de Su
    pueblo y de Su tierra y no abandonó a Su ciudad sagrada? Nadie en su sano juicio
    podía haber previsto que todo esto ocurriría en tan sólo seis años. ¿Alguien
    puede tener el coraje de sostener que no es la mano de Hashem que ha
    obrado todo esto?’’
    (Shivat
    Tzión I pág. 13-14).

     

    Tras los
    milagrosos acontecimientos de la Guerra de la Independencia el Rav Tzví Pesaj
    Frank z¨l (Rabino en jefe de Irushalaim) escribía:

     

    ‘‘Hace ya
    como dos años que presenciamos que Hashem recordó a Su pueblo y le
    concedió el inicio de la redención, la mayor parte de Eretz Israel
    Occidental
    fue conquistada por el Ejército de Defensa de Israel…’’

    (Drishat Tzión pág. 48).

     

    Hay quienes
    sostienen que el establecimiento del Estado de Israel es una acción de Satán,
    pero nosotros nos remitimos a la guemará que dice: ‘‘¿De dónde provienen los
    milagros? Del Santo Bendito Sea!’’ (Tratado de Brajot 50(1)). 

     


    ¿Qué implica que el Estado de Israel sea el inicio de la redención?


    Capítulo XVI

     

    ¿Qué
    importancia tiene saber si la redención efectivamente comenzó o no?

    ¿Qué
    implicancia halájica tiene la decisión de que el Estado de Israel sea el inicio
    de la redención más allá de la obligatoriedad de la recitación del Halel en Iom
    Haatzmaut y Iom Ierushalaim?

     



    La influencia de
    esta cuestión en otros temas


    El cálculo personal frente
    al nacional


    Un enfoque
    positivo hacia los ‘‘temas mundanos’’


    La actitud ante el
    público judío no observante


    La cuestión de la
    responsabilidad halájica



    La fe en el carácter permanente de la existencia del Estado de Israel


    La relevancia especial
    de nuestro camino
     

     


    La influencia de esta
    cuestión en otros temas
    .

     

    Aparentemente el
    tema sionista no tiene implicancias halájicas en otros asuntos, pero si
    observamos la realidad en una perspectiva amplia vemos que existe una ligazón
    importante que determina posturas en variadas discusiones aparentemente no
    relacionadas. La postura ante la pregunta sionista influye sobre las posturas en
    áreas como ser el estilo de vida de un individuo, la disposición o no a la
    entrega de territorios a cambio de paz, el asentamiento en todas las zonas del
    país, el servicio militar, el estudio de una profesión, la participación en
    instituciones lideradas por no observantes, el permiso de venta de tierras en el
    año sabático, la donación o no de órganos, actitud ante el Rabinato de Israel y
    hasta la vestimenta o apariencia exterior.

    Vemos que hay
    una relación significativa entre la postura ante el sionismo y la actitud en
    otras diferentes áreas, la cuestión de la redención se deriva en otras
    discusiones y nuestra pregunta es ¿por qué?

    Esta pregunta es
    sumamente profunda y responderla en el marco de esta publicación presenta no
    pocas dificultades, de todas formas trataremos de destacar una serie de puntos
    para pensar y discutir sin agotar las posibilidades de desarrollo que el tema
    promete.

     

    1)
    El cálculo personal frente al
    nacional
    .

     

    Si partimos de
    la base que se inició el proceso de la redención, el criterio de decisión en
    muchas cuestiones deja de ser individual y pasa a ser colectivo, la entrega o no
    de territorios frente a una cuestión de peligro de vida deja de ser una pregunta
    que atañe al individuo para transformarse en una que involucra al colectivo
    nacional. Si se nos ordenó luchar para así conquistar el país debemos hacerlo a
    pesar del riesgo que pueda correr el individuo (ver el libro Minjat jinuj
    precepto 425).

     

    En tiempo de
    guerra en Israel conocí a un muchacho judío del extranjero que vino a estudiar
    al país y lo hacía exitosamente. Durante las vacaciones viajó a visitar a su
    padre y allí su Rav local le prohibió volver bajo el pretexto de cuidar su vida.
    Es evidente que un Rav que considera que los nuestros son días de inicio de la
    redención sentenciaría de modo completamente diferente, es probable que le
    indicaría justamente lo contrario, volver a Israel para colaborar con el
    esfuerzo bélico. ¿Acaso los ingleses abandonarían su país en momento de peligro
    negándose a defenderlo? ¿Acaso en el pasado el Pueblo de Israel abandonaba la
    Tierra de Israel en tiempos de guerra?

    En el tema del
    año sabático, para un judío que habita Jerusalem o Bnei Brak no hay mayor
    diferencia entre un año sabático y uno normal, simplemente a la hora de ir al
    verdulero se tienen que fijar que la verdura tenga la procedencia correcta, y en
    un caso así qué necesidad tiene de complicarse la vida con el tipo de
    autorización halájica, para qué entrar en el ámbito de la duda, lo más práctico
    es ser estricto y comprar productos extranjeros. Pero si mi perspectiva es
    nacional y me fijo en los efectos que una actitud estricta en lo halájico puede
    acarrear sobre los agricultores judíos de Eretz Israel que no tendrán
    fuente alguna de sustento durante un año entero, que al cuidar el año sabático
    pueden perder la totalidad de la cartera de clientes que comenzarán a comprarle
    a sus competidores, ¿Acaso todos podrán resistir la tentación de trabajar la
    tierra? ¿Y qué ocurriría entonces con la enorme mayoría del público judío de
    Israel que consumiría productos carentes de todo tipo de permiso o supervisación?
    ¿Qué ocurriría con el supervisado de otros preceptos vinculados a la tierra
    tales como la orlá (prohibición del consumo de un fruto de la Tierra de
    Israel los tres primeros años que el árbol los produce)? ¿No es mejor buscar una
    flexibilización en prohibiciones de índole rabínica para así evitar
    transgresiones en normas de mayor gravedad?

    Más aún, en
    nuestros días, ¿quién saldría beneficiado de la adquisición masiva de producción
    a no judíos? ¿Y no será acaso con ese dinero que comprarán armas para buscar
    aniquilarnos? ¿Es lógico que paguemos esos precios por cumplir más estrictamente
    el año sabático que es de orden rabínico?

     

    2)
    Un enfoque positivo hacia los ‘‘temas mundanos’’

     

    Existe una
    enorme diferencia entre el modo de cumplir la Torá en tiempos de exilio y
    los días de la redención. Cuando el pueblo de Israel habitaba su tierra se
    ocupaba de labores relacionadas con la realidad mundana y material tales como el
    desarrollo de un ejército o la agricultura. Estas actividades eran de caracteres
    preceptivos y enmarcados en el marco legal de la Torá. Durante el tiempo
    del exilio estas actividades dejaron de ejercerse y el judaísmo se transformó en
    una religión espiritualista que se dedica básicamente al estudio de la Torá
    y la plegaria. El mundo judío se limitó al ámbito del Beit Midrash o casa de
    estudios y transformó a las actividades mundanas como el trabajo en necesidades
    puntuales a los efectos de obtener el sustento y no como actividades poseedoras
    de una importancia intrínseca.

    En Eretz
    Israel
    la realidad es muy diferente, la ocupación política es parte del
    precepto de conquista del país y la agricultura parte del precepto de asentarse
    en éste. Aquel que sirve en el ejército cumple una gran mitzvá como ser
    salvar la vida de judíos. Respecto de esto escribió el Jatam Sofer unos
    maravillosos conceptos:

     

    ‘‘La Torá
    no ordenó ‘y recogerás tu cosecha’ sino en Eretz Israel cuando la mayoría
    de los judíos la habitan ya que la agricultura se deriva del precepto de
    asentarse y por eso ordenó la Torá que recojamos la cosecha y de la misma
    forma que tu no dirías que no puedes ponerte tefilín por estar estudiando
    tampoco puedes decir no he de recoger la cosecha por que estudio’’ (Jatam sofer
    sobre el Tratado de Sucá 36(1))

     

    Según el Jatam
    Sofer la ocupación en las  diversas labores relativas al país no son un simple
    medio sino una meta en sí:

     

    ‘‘En tiempos que
    el pueblo de Israel habita su tierra es mitzvá recoger la cosecha no por
    razones de sustento sino como parte del precepto de asentamiento… y no
    solamente el trabajo de la tierra sino que todas las profesiones como parte del
    asentamiento y prestigio de Eretz Israel no vaya a ser que se diga que en
    todo el país no hay un solo zapatero y haya que traerlo de tierras lejanas, por
    lo que aprender un oficio es preceptivo mientras que la idea de Rabí Simón y
    Rabí Nehorai de solo dedicarse al estudio de la Torá se refiere a la vida
    en el exilio donde abundan entre las naciones profesionales en todas la áreas’’
    (Comentario del Jatam Sofer a Parashat Shoftim)

    Por lo tanto la
    actitud ante las ocupaciones terrenales y mundanas será diferente entre quienes
    piensan que vivimos en los días del exilio y quienes opinan que han arribado los
    días del inicio de la redención. Los primeros se dedicarán únicamente al estudio
    de la Torá mientras que los últimos verán en la actividad profesional una
    forma legítima y útil de desarrollo de la personalidad del judío, estos
    aspirarán a formar estudiosos de la Torá que puedan ser también médicos,
    ingenieros o chóferes observantes. En Israel los aspectos materiales adquieren
    dimensión espiritual y si bien lo primero y más importante es educar judíos
    estudiosos y observantes no debemos negar la importancia de la dedicación a
    otras labores. Debemos desarrollar literatura basada en le Torá que
    elucide cuestiones referidas a la dirección de un Estado Judío como ser el
    funcionamiento de la policía y el ejército en Shabat. No es mera casualidad que
    la literatura rabínica que se ocupa de estas temáticas tiene origen en las
    ieshivot
    sionistas.

     

    3)
    La actitud ante el
    público judío no observante

     

    En el capítulo
    IX nos explayamos sobre los conceptos del libro Jesed Le Abraham respecto de lo
    variables que pueden resultar las definiciones de tzadik (virtuoso) o rashá
    (malvado), hay muchas cosas buenas para decir del público no observante y no
    poco lo que debemos aprender de éste como por ejemplo en el área de la
    colonización y construcción de Eretz Israel.

     

    La creencia
    respecto de que nos hallamos en días del inicio de la redención nos lleva en
    este tema a dos importantes conclusiones:

     

    a) Si el público
    no observante tuvo el mérito de iniciar o colaborar significativamente en el
    proceso de la gueulá quiere decir que tiene no pocas virtudes y por lo
    tanto no debemos verlos como malvados sino como hermanos equivocados en ciertos
    temas. También en el público religioso presenciamos errores o transgresiones en
    cada caso de acuerdo con el tipo de inclinación al mal de cada uno y a la
    educación recibida para superarla. No se trata de simples adulaciones del
    público secular sino que realmente tenemos la convicción de que así son las
    cosas, recordemos el ejemplo anteriormente citado en el capítulo IX de Pentakaka,
    el administrador del prostíbulo cuyo rezo fue aceptado.

    A este respecto
    escribió el Rav Jarlap en su libro Maianei Haieshuá que ‘‘el hecho de que Hashem
    haya elegido a esta generación para ser la generación del Mashíaj es una
    clara señal de su grandeza y su bondad interior’’

     

    b) Nosotros
    creemos que el público no observante es corregible y la mayoría de los que se
    asienten en Israel en algún momento harán teshuvá ya que la Torá
    nos promete que en el final de la gueulá el Pueblo de Israel corregirá
    sus pasos (Devarim 4:30 y en Rambám Hiljot Teshuvá 7:5). Por consiguiente todo
    el esfuerzo en acercarse si bien hoy por hoy no parece dar frutos en un futuro
    será de utilidad.

     


    A mi modesto entender estas dos
    conclusiones tienen profundas implicancias sobre otras interrogantes planteadas
    como ser si se puede o es bueno traer a este público al país, si debe verse
    positivamente el levantamiento del Estado o si es bueno colaborar en las
    instancias públicas generales, el status del Rabinato de Israel cuya dirección
    es elegida por personalidades políticas mayormente no observantes etc.

    El estudio en
    las ieshivot también se ve influido por las posturas que se adoptan ante
    el público no religioso,  quien se mezcla o integra con la generalidad del
    público y procura influir o acercar más que ser influido debe pertrecharse de
    una formación mucho más sólida en el área del pensamiento judío.

     



    La cuestión de la
    responsabilidad halájica

     

    Las conclusiones
    antedichas influyen notoriamente sobre el grado de responsabilidad halájica que
    reposa sobre nuestros hombros en el sentido de procurar el acercamiento del
    vasto público alejado de la tradición. Hay quienes sostienen que no es nuestro
    deber ocuparnos de la cashrut de gente que no come casher o de un
    matrimonio tradicional para quienes prefieren casarse por civil. Sin embargo
    pensamos que es importante flexibilizar nuestro enfoque de cashrut para
    que puedan haber más restaurantes casher. El Rav debe ser estricto
    consigo mismo al tiempo que flexible con el público general y aunque nos parezca
    que los destinatarios de nuestros esfuerzos los reciben con indiferencia es
    menester continuar esforzándose para corregir lo que se pueda. Aquellos que son
    flexibles en las halajot de cashrut o matrimonio de hecho son
    sumamente estrictos o exigentes en las halajot de Clal Israel, de la
    unidad del pueblo. Así como un Rav ha de buscar toda grieta que le provea la
    halajá
    para evitar que una mujer quede aguná o no apta para volver a
    casarse de igual forma debemos esforzarnos para que las parejas sean casadas por
    un Rav tradicional, para que el permiso de venta del año sabático se aplique y
    así se evite el derrumbe de marcos enteros de cashrut. Es muy importante
    cumplir las distintas halajot  en un alto grado de observancia pero es
    más importante aún preocuparse de la cashrut mínima de quien aún está
    alejado de la tradición (ver más adelante el final del cap. XX).

     



    4)

    La fe en el carácter permanente de la existencia del Estado  de Israel

    Más adelante si
    Dios quiere analizaremos las promesas que poseemos respecto de la permanencia de
    la existencia del Estado y continuidad del proceso de la gueulá. Demás
    está decir que esta certeza tiene consecuencias directas sobre el estilo de
    conducción de la actividad estatal judía en lo individual como en lo colectivo.
    Esta confianza permite llevar adelante iniciativas que a primera vista parecen
    carecer de posibilidades reales como ser la declaración de la independencia que
    promovió Ben Gurión en su momento.

     



    La relevancia especial de
    nuestro camino

     

    En el proceso de
    teshuvá que se da en nuestros días el público sionista religioso tiene un
    rol muy importante que cumplir. A la vez que presenciamos el retorno de muchos
    judíos a las fuentes vemos como otros muchos se alejan o se sienten distantes
    por ver al mundo religioso como hostil, extraño y desconectado de la realidad.
    No comprenden el rechazo de ciertos sectores a la ilustración general, las ropas
    extrañas, el estudio en el kolel a cuentas del público general, algunos
    tienen una imagen muy comercial o muy distorsionada de los temas religiosos a
    raíz de todo tipo de exageraciones como ser la lavandina casher y
    palillos con algodón para limpiar los oídos supervisados, desprecio por los
    símbolos patrios y evasión del deber de defensa del país, la prohibición del uso
    de la palabra por parte de mujeres en medios de comunicación masiva etc. Todos
    estos fenómenos dan al ciudadano promedio la sensación que la vida de Torá
    es extraña e irreal por lo que es importante que el público sionista
    religioso de otra imagen basada en su particular camino ideológico y espiritual.

     


    ¿Por qué son tantos los rabinos que se oponen al sionismo?


    Capítulo XVII

    ¿Por qué
    son tantos los rabinos que se oponen al sionismo?

    ¿Si las
    respuestas son tan claras por qué no son aceptadas por todos?

     




    ¿Por qué existen rabinos que no ven en el sionismo un movimiento legítimo?


    Los sufrimientos previos
    a la redención


    La insinuación de la palabra
    ‘jamor’


    Los riesgos del
    camino del sionismo religioso

     

     




    ¿Por qué existen rabinos que no ven en el sionismo un movimiento legítimo?

     

    En temas
    halájicos complejos las respuestas no son simples o únicas, con las mismas
    fuentes y diferentes interpretaciones se puede llegar a diferentes conclusiones.
    Anteriormente trajimos una opinión del Rambán respecto de que en el mundo de la
    halajá las respuestas o las evidencias no son absolutas. El lenguaje
    empleado es que de tal o cual forma resulta más razonable pensar que esta o
    aquella es la idea o intención inicial de nuestros sabios y por lo tanto un
    estudioso de la Torá debe esforzarse mucho en el estudio y rezar de no
    estar equivocándose a la hora de sentenciar halajá.


    La pregunta que es
    relevante hacerse sería ¿por qué tantos rabinos ven las cosas de tal manera que
    no se inclinan por el sionismo? Y lo que más cuesta entender, ¿por qué hay entre
    ellos quienes se oponen terminantemente a éste?


    Los sufrimientos previos a la
    redención

     

    En el Talmud
    en el Tratado de Sanhedrín 98(2) se describen extensamente los sufrimientos
    previos al arribo del Mashíaj. Según lo allí descrito las dificultades
    serán terribles y no será sencillo soportarlas al punto que Rav Ula, con el
    consentimiento de Raba y Rabí Iojanán dice ‘‘ojalá que llegue pero yo no lo
    vea’’, prefiere no vivir en días del Mashíaj para evitarse las desgracias
    que el arribo de éste conllevará. El único que opina diferente es Rabí Iosef
    quien los refuta afirmando que prefiere ‘‘sentarse a la sombra del estiércol del
    burro del Mashíaj’’ con tal de poder tener la dicha de verlo.

     

    Todas estas
    expresiones son sumamente extrañas, tres amoraítas están dispuestos a no ver al
    Mashíaj con tal de esquivar las dificultades de su advenimiento y el
    cuarto trae a colación una metáfora que pide a gritos una explicación!

    El Rav Kuk
    sostiene que Ula no renuncia a presenciar la era mesiánica ni teme a los
    sufrimientos físicos previos, las penurias que acompañarán al Mashíaj
    serán primordialmente de carácter espiritual debido a un masivo abandono de la
    religión por parte del Pueblo Judío y un deterioro espiritual general que
    incluirá el incremento del atrevimiento, la hija se levantará contra su madre y
    la nuera contra su suegra, los jóvenes avergonzarán a los ancianos y el gobierno
    caerá en manos de herejes etc.…(Sotá 49(2)) Cualquier judío sensible derramaría
    cuantiosas lágrimas ante una situación de esta índole, estos son en efecto los
    mayores sufrimientos de la redención. Ula no pide que llegue el Mashíaj y
    él no esté, pero sí dice que no lo verá, tal va a ser el deterioro espiritual
    que no podrá creer que llegue en una situación semejante por medio de gente tan
    alejada de la tradición. El proceso del arribo será muy diferente de todos los
    escenarios que podríamos imaginar como posibles y por lo tanto nos será difícil
    percibirlo. También Raba y Rabí Iojanán coinciden en que les resultará dificil
    reconocer la época.

    El único que
    no se asusta es Rabí Iosef. Aunque el proceso sea netamente material y el estado
    se vea lejano de toda espiritualidad judía, aunque el estiércol despida el mal
    olor de las transgresiones, Rabí Iosef piensa que podrá percibir la generosidad
    de Hashem, aún en medio de espantosos sufrimientos espirituales bajo
    forma de montículos de estiércol cree que sabrá que se trata de la era
    mesiánica.

     



    La insinuación de la palabra ‘jamor
    (burro).

     

    El burro es
    un símbolo de alejamiento de lo espiritual y sus excrementos de la profusión de
    pecados. Lo interesante es que justamente al burro que es un animal impuro y
    material le cayó en suerte poseer una santidad intrínseca especial al punto que
    es la única bestia impura o sea no comestible cuyas crías primogénitas son
    consagradas (Shmot 13:2).

    El Or Hajaím,
    gran comentarista del siglo XVIII, asocia al burro con el deterioro espiritual
    propio del gobierno o el reino en días de la redención:

    ‘‘se
    levantará una tribu de Israel de modo natural como en el resto del mundo tal
    como reza el versículo ‘el más bajo de los Hombres se erguirá sobre ella’.
    Vendrá un pobre montado en un burro y reinará’’ (Bamidbar 24:17)

     

    El Rey David
    dice en sus salmos ‘‘¿quién será sabio para observar y ver la generosidad de
    Hashem
    ?’’ (107:43). Hay que observar con el detenimiento del sabio y ver la
    acción de Dios que se esconde en lo profundo de la realidad.

     

    El Rav Kuk
    explica que la discusión que él mantiene con los demás rabinos se asemeja al
    talmúdico debate entre Ula y Rav Iosef, nosotros somos discípulos del último y
    vamos por sus caminos. Aún dentro del alejamiento espiritual discernimos la mano
    de Hashem que ha obrado todo esto.

     



    Los riesgos del camino
    del sionismo religioso

     

    Es importante
    recordar que nuestro camino no está libre de riesgos. Con toda la profundidad de
    su verdad pueden haber individuos que se desvíen de la intención original y así
    alguno puede pensar que los conceptos del Jesed le Abraham conceden un permiso
    para llevar un modo de vida no religioso. Quien participa con los no religiosos
    en la vida pública y es capaz de apreciar sus logros puede sin querer dar a
    entender al público que el modo secular de vida es legítimo. No todos son
    capaces de diferenciar entre lo muy positivo de su accionar en ciertas áreas y
    lo muy negativo de su modo de vivir. Hay quienes pueden llegar a pensar que es
    bueno a ojos de Dios construir un país sin que su meta final sea el cumplimiento
    de la Torá y sus mitzvot. Hay rabinos que a los efectos de
    preservar la unidad y el nivel religioso de sus comunidades evitan señalar lo
    positivo del actuar del sionismo secular.

    En el primer
    capítulo mencionamos la historia de Iehudá y Tamar y cómo a raíz del  incidente
    vendrá más adelante el Mashíaj. ¿Acaso no podría alguien mal interpretar
    el relato y deducir de éste que la Torá permite semejante conducta?

     

    En el
    capítulo ocho hablamos del deber de alegrarnos por el levantamiento del estado.
    Con todo el dolor por las carencias de nuestro país debemos agradecerle a
    Hashem
    por su generosidad. Cuando un padre fallece y deja una cuantiosa
    herencia el hijo además de justificar el decreto divino debe decir la bendición
    shehejeianu por el bien recibido. ¿No se necesita a caso un nivel espiritual muy
    alto para poder decir ambas cosas con lucidez y sin confundirse? ¿Es accesible a
    todos, sentir el dolor de la carencia junto con la alegría de lo que se tiene?
    Probablemente existan aquellos a quienes la alegría de lo obtenido haga olvidar
    la tristeza por el bajo nivel espiritual del pueblo. El Rav Kuk en su epístola
    555 aclara que su doctrina no es apta para todos, solo personas fuertes de
    espíritu y valerosos en sus convicciones podrán transitar su camino, solo aquél
    que no corre peligro de estropearse con facilidad ni busca permisos rabínicos
    para quitarse de encima el yugo de las mitzvot podrá percibir sus
    enseñanzas correctamente. Hay judíos a quienes Dios puso odio en su corazón
    hacia otros judíos para que así no se acerquen a éstos y no se vean
    influenciados por sus malas acciones.

     


    El camino del
    sionismo religioso es apto para personas fuertes que pueden mezclarse entre los
    no religiosos no solamente sin perder su conducta preceptiva sino que además
    influyendo en éstos para bien. De esta manera, influyendo en la sociedad
    general, aquellos de perfil religioso más flojo se refuerzan y la prueba está en
    que cada generación religiosa sionista es más observante que la anterior.

     

    Muchos
    rabinos temieron de los riesgos de este camino. ¿Acaso la cercanía a los no
    religiosos no afectará para mal al público alejándolo de la tradición? ¿Las
    personas lograrán ser suficientemente fuertes como para mantenerse en su nivel
    de cumplimiento? ¿Quizás sea mejor resaltar lo negativo del modo de vida laico y
    así proteger a la juventud? A veces los temores se confirman y uno ve que para
    algunos este camino es difícil y peligroso.

     

    El tiempo
    transcurrido desde el inicio de este camino ideológico nos permite evaluarlo con
    cierta perspectiva. Miles de estudiantes de ieshivot sionistas colman el
    país y su número está en constante crecimiento y cuanto más se refuerce esta
    tendencia más tranquilo será el debate y al ver que esta senda conduce a la
    formación de jóvenes virtuosos y temerosos de Hashem los muros de temor y
    sospechas se irán derribando y sectores nuevos se acercarán a nosotros. Lo mismo
    ocurrió con otros grupos dentro del pueblo Judío como ser el movimiento jasídico
    que en un inicio fue rechazado por heterodoxo y con los años al ver que no
    generaron ninguna reforma ajena a la Torá fueron finalmente aceptados y
    la discusión cesó. 

     


     


    ¿Las otras corrientes no superan al sionismo religioso en el cumplimiento?


    Capítulo XVIII


    ¿Por qué se
    genera la sensación de que el público sionista religioso es menos puntilloso en
    la observancia de las mitzvot?

    ¿Las otras
    corrientes no superan ampliamente al sionismo religioso en cuanto a cumplimiento
    de mitzvot se refiere?

     



    A quién va dirigido el
    sionismo religioso


    El peligro de la apertura

     



    A quién va dirigido el
    sionismo religioso.

     

    En el
    capítulo anterior mencionamos que nuestro camino implica riesgos concretos del
    punto de vista religioso y no todos son capaces de adherirse a éste. El sionismo
    religioso está básicamente destinado a dos tipos de personas:

     

    a) Individuos
    sumamente firmes en cuanto a su nivel de religiosidad que pueden mezclarse en la
    sociedad general sin riesgo de que pierdan su identidad religiosa. Estos judíos
    pueden servir en el ejército, estudiar en la universidad y participar de casi
    todas las instancias de la sociedad general y mantenerse apegados a sus
    convicciones. Naturalmente este tipo de personas son una minoría dentro del
    mundo observante ya que el temple y fortaleza que este tipo de vida requiere no
    es común en las masas.

     

    b) Grupos más
    débiles desde el punto de vista religioso que se sienten cercanos a la tradición
    y buscan la Torá en sus vidas cada uno de acuerdo con su nivel. Estos
    judíos no son captados por las instituciones jarediot salvo en marcos
    para gente que retorna (jozrim bitshuvá) y por lo tanto encuentran una
    respuesta a sus inquietudes o necesidades en las instituciones educativas
    sionistas religiosas.

     

    Una de las
    características únicas de nuestra corriente es que estos dos grupos de personas
    no son separados uno del otro sino que en el marco de un sincero esfuerzo por
    acercar iehudim a la Torá y las mitzvot nosotros no
    establecemos barreras divisorias ni a nivel idiomático, de indumentaria o de
    sinagogas diferentes. Es por esto que quien se acerca a nuestras comunidades ve
    que el grupo de los tradicionalistas en sus diferentes grados es mayoría en la
    generalidad del público. Nosotros establecemos comunidades únicas para todos
    donde los dos grupos antemencionados se encuentran y de esa manera de forma
    paulatina el nivel religioso general sube. En nuestras filas se puede encontrar
    un médico que es a la vez erudito talmúdico, un científico temeroso de los
    cielos y un chofer que cuida la halajá en todos sus detalles.

     



    El peligro de la apertura

     

    Es cierto que
    también los hay que se estropean y descienden de nivel religioso. El mayor
    riesgo reside en individuos que se consideraban firmes en sus convicciones y
    resultó que no lo eran. Nuestro camino no se encuentra libre de errores y no nos
    asusta criticar o recibir críticas. Aquí reside el mayor riesgo de nuestro
    sistema educativo, la apertura hacia el mundo secular afecta a quienes no se
    encuentran suficientemente fuertes y probablemente esta gente necesita de
    cerrarse un poco más en un ambiente tradicional homogéneo. Esta es la razón por
    la cual a nuestros niños que aún son pequeños y más influenciables los
    protegemos en sistemas educativos donde los educadores son todos observantes, a
    los jóvenes y a los reclutas les procuramos marcos que les permitan fortalecerse
    y así salir más firmes a la sociedad general. Para poder convivir plenamente con
    todos los sectores de la población es necesario fortalecer educativamente a cada
    individuo.

     

    Sin embargo,
    junto con los defectos de nuestro método debemos recordar que:

     

    1) Si bien la
    mayoría de los que descienden pertenecen al grupo de los más débiles de no
    existir nuestra corriente carecerían de todo acceso al mundo de la Torá.

     

    2) La ola de
    secularización que embistió sobre nuestro pueblo y afectó a su gran mayoría en
    las últimas generaciones sigue azotando a los diversos públicos religiosos y si
    bien tenemos datos sobre nuestro sector carecemos de datos de los demás por lo
    que se nos hace imposible comparar.

     

    3) La
    cerrazón al mundo exterior no es la solución para todos, hay a quienes ésta les
    incitará a acercarse al mundo secular por efecto de la curiosidad o la atracción
    de lo prohibido. En el caso de estos jóvenes el daño de una educación cerrada
    sería mucho mayor que el de una educación abierta. A veces es mejor abrirse al
    exterior de manera ordenada de la mano de un Rav o un educador que pueda poner
    los diferentes temas en una perspectiva de la Torá amplia y crítica.

     

    4) A pesar de
    todos los inconvenientes del método educativo sionista religioso debemos
    recordar sus ventajas. Hace cien años cuando nuestro camino se iniciaba nos
    encontrábamos en enorme minoría frente al resto del mundo religioso. Hoy día
    cientos de miles de niños estudian en la red educativa sionista religiosa que de
    no existir se habrían encontrado en el sistema educativo general enormemente
    alejado de la Torá y las mitzvot. Decenas de miles de eruditos
    sionistas florecen por doquier y en forma general el nivel de cumplimiento
    halájico se encuentra en franco ascenso, esto es apreciable claramente con el
    correr de las generaciones, las nuevas superan a las anteriores en observancia,
    los chicos devuelven a sus padres al cumplimiento y en mérito de todo este
    proceso también el público jaredí ha crecido enormemente.

    Ante el
    público general o secular presentamos una alternativa observante comprensible y
    real para el hombre del siglo XXI. No cabe duda que de no existir el movimiento
    sionista religioso el número de observantes en Israel sería enormemente menor.
    De no actuar como actuamos quizá habríamos salvado a unos pocos de secularizarse
    al costo de no acercar enormes masas de judíos a la tradición judía.

     


    Este tema es sumamente
    amplio y su foro de análisis debe ser también oral y no solo escrito, de todas
    maneras estos conceptos creo que pueden servir como puntos de reflexión.    


    ¿El Rav Kuk no se mantuvo solo en su posición sionista?


    Capítulo XIX


    ¿Es verdad que la
    mayoría de los rabanim se opusieron al sionismo?

     




    ¿Que hay de cierto en que el Rav Kuk se mantuvo solo en su posición sionista
    sin que se le una ningún rabino de renombre?

          
    Ir por el camino del Rav


    La actitud
    de quien disiente ante la opinión del otro

     



    ¿Que hay de cierto en que el Rav Kuk se mantuvo solo en su posición sionista sin
    que se le una ningún rabino de renombre?

     


    Hay quienes sostienen que hoy día
    la mayoría de los rabinos importantes se oponen al sionismo, ¿acaso esto nos
    obliga a aceptar su postura dado que la Torá nos ordena decidir conforme a
    mayorías calificadas?

     

    He mantenido
    innumerables debates respecto de la validez de nuestro camino y casi todos ellos
    terminan con esta pregunta. En el inicio traen todo tipo de argumentos basados
    en principios y valores judíos para demostrar que nuestro camino es errado,
    argumentos que expusimos en los capítulos anteriores. La ignorancia respecto de
    nuestro camino es tal que nuestros interlocutores piensan que carecemos de
    respuestas claras o fundamentadas a sus preguntas. Una vez que les respondemos
    correctamente el interlocutor se da cuenta que en realidad el no se opone a
    nuestras ideas y que carece de objeciones serias a las mismas. Más aún, se
    sorprende de que las respuestas sean más claras que las interrogantes. Es
    entonces que llegamos a la última pregunta: ‘‘pero la mayoría de los grandes
    rabinos se opusieron al sionismo’’, aunque los argumentos les resulten
    convincentes ellos creen que la generalidad de las eminencias rabínicas se
    opusieron al sionismo y el Rav Kuk permaneció solitario en su postura.

     

    Antes de
    ocuparnos de la respuesta a esta interrogante es importante que sepamos que
    quien esgrime semejante argumento lo hace pues llegó a la conclusión de que no
    tiene ninguna objeción de peso a nuestro camino.

     

    El Rav Kuk no
    se hallaba solo y en los capítulos anteriores expusimos numerosos rabinos que se
    sumaron a sus ideas. Es cierto que muchos se le opusieron pero no pocos fueron
    sus seguidores.

     



    Ir por el camino del Rav

     

    Es hoy
    aceptado en el mundo de la halajá que cada alumno mantiene el camino de
    sus padres o maestros. Quien proviene de una familia que acostumbra a conducirse
    en todos los temas de acuerdo a la opinión del Gaón de Vilna sigue ese camino
    aunque difiera de la mayoría de los sentenciadores halájicos. Cada jasid
    se conduce de acuerdo a las costumbres de su Rebe aunque sean minoritarios en el
    espectro general del mundo judío tradicional. Mientras el camino seguido esté
    bien fundamentado en las bases de la halajá está permitido y hasta es
    obligatorio transitarlo.

    El tema de
    decidir según mayorías calificadas se aplicaba en los días del Sanhedrín, hoy
    día desde el momento que tenemos una tradición determinada se la sigue a menos
    que venga a contradecirse con las bases de la halajá.

    Por lo tanto
    un muchacho que se crió en un hogar sionista religioso sigue la tradición de sus
    padres y nadie tiene lo que objetar ya que vimos anteriormente que nuestro
    camino está solidamente fundamentado en las  fuentes. Por esta misma razón,
    jamás podríamos obligar a nadie a ir por nuestro camino aunque la mayoría de los
    rabinos estuviesen de acuerdo con nosotros ya que la pluralidad de tradiciones
    es un hecho y a nadie se le ocurriría decirle a un miembro de jabad Lubavich
    que deje sus costumbres por ser minoría en el Pueblo Judío.

     

     



    La actitud de
    quien disiente ante la opinión del otro

     

    A este
    respecto encontramos una respuesta muy interesante del Rav Moshé Fainstein quien
    permitió comprar en un año sabático un etrog de un agricultor judío que trabaja
    la tierra de acuerdo con un heter mejirá o permiso de venta de la tierra 
    a un judío que no se guía por ese permiso. El argumento del Rav es que si bien
    el adquirente no confía en el heter mejirá como el agricultor tiene
    permiso de su rabino de plantarlo el etrog es válido y se puede comprar. El
    consultante temía que al comprarlo podía estar colaborando con un transgresor
    pero la respuesta es que dado que el agricultor tiene permiso de su rabino está
    autorizado y no transgrede ya que el heter tiene bases sólidas en la
    halajá
    .

    En el Talmud
    Babilonio en el Tratado de Shabat 130(1) tenemos una discusión entre Rabí
    Eliezer y los sabios respecto de halajot de shabat. Él ordenó hacer algo que a
    opinión de los otros era prohibido en shabat por la Torá y su castigo es
    pena capital y sin embargo mientras la discusión no se definió en el Sanhedrín
    los alumnos de Rabí Eliezer se condujeron como éste. Lejos de ser castigados
    fueron recompensados en el cielo por su actitud.

     

    Volviendo a
    la respuesta del Rav Fainstein respecto del etrog de año sabático leemos en
    Igrot Moshé Oraj Jaím I 181 lo siguiente:

     

    ‘‘Respecto de
    los etroguim que fueron traídos de Eretz Israel este año finales
    de 5712 (1953) que es año sabático y de acuerdo con las instrucciones del
    Supremo Rabinato de Israel que establecieron la venta (heter mejirá) al
    gentil, decreto discutido por muchos y hay quienes temen que al  pronunciar la
    bendición con uno de esos etroguim no está cumpliendo con el precepto de
    las cuatro especies en Sucot…

    …dado que
    los agricultores actúan en conformidad con una orden (la autorización del
    Rabinato de Israel n. de t.) no hay aquí prohibición de poner una valla delante
    del ciego y no se está colaborando con transgresores ya que el agricultor esta
    libre de pecado, aunque la halajá no fuese conforme a su actuar a menos
    que se junten todos los sabios de la generación y sentencien en contra. De la
    misma forma los alumnos de Rabí Iosei Haglilí cuando comían pollo con leche y
    los que actuaron como Rabí Eliezer que recibieron premio en el más allá por
    preparar un cuchillo para circuncisión en shabat a pesar que en verdad por la
    ley deberían llevar la pena capital…’’

     


    Lamentablemente esta respuesta no es de pública difusión hoy día.

    El argumento
    de que así opinan la mayoría de las eminencias halájicas se aplica a quienes no
    tienen una tradición definida en algún aspecto pero quienes la poseen la siguen
    mientras tenga ésta bases halájicas legítimas. Pero en general existen muy pocos
    judíos en esa situación por lo que el mecanismo es poco relevante.

     

    Empero,
    también respecto de una persona en esta situación es menester puntualizar
    algunas observaciones:

     

    1) Una de las
    reglas básicas en materias de mayorías y minorías es que la primera debe
    escuchar la opinión de la segunda (ver la respuesta del Rashba que trae el Beit
    Iosef en Joshen Mishpat 13). La realidad en nuestros días es que temas de
    pensamiento son estudiados generalmente solo en ieshivot sionistas y esta
    publicación es una demostración clara de que no tememos ocuparnos de estos
    temas, la mayor parte de los estudiantes de ieshivá que discutieron
    conmigo conocían poco o nada de nuestras ideas. Nosotros también leemos las
    opiniones de nuestros interlocutores y hasta estudiamos cómo responderles. En
    las ieshivot que se nos oponen no permiten que ingrese un solo libro de
    sionismo religioso y jamás mantuvieron internamente un debate permitiendo que
    ideas de rabinos con los que disienten sean escuchadas.

     Una prueba
    fehaciente de este fenómeno la tenemos en las palabras del Rav Taijtel  quien
    explica en su libro Em Habanim Smejá (ya mencionado) que en su juventud se
    oponía al sionismo por falta de un análisis profundo y serio del tema.

     

    En un caso
    así la halajá considera preferible quedarse con la opinión del sabio que
    conoce la opinión del contendiente, que la investigó cuidadosa y respetuosamente
    y no la aceptó y no con la de quien no oyó a una de las partes en disputa.

      

    2) El
    problema anterior nos lleva a una pregunta más, ¿de dónde surge la conclusión de
    que la mayoría de los grandes rabinos se oponen al sionismo si en verdad el
    mundo jaredí jamás se enfrenta a debatir con el sionismo religioso?
    ¿Quién contó realmente dónde se encuentran la mayoría de los rabinos? ¿Quién de
    ellos conoce a los miles de rabinos sionistas que colman el país? ¿Cuántos de
    ellos conocen las opiniones favorables de los rabinos que citamos anteriormente
    en esta publicación y que no son considerados rabinos sionistas?     

     


    3) ¿Tenemos en
    nuestra generación un índice claro para determinar quiénes son sus ‘grandes’(Guedolim)?
    ¿Todo rabino de barba y capota negra debe ser considerado automáticamente un
    ‘grande’ o quizás hay otros estudiosos que pueden pesar más?

    También en el
    pasado las decisiones de los grandes no se fijaban de inmediato, Maimónides en
    vida  fue perseguido y sus libros quemados. En ciertas discusiones de
    trascendencia sólo la perspectiva de la historia permite saber qué opinión era
    la más atinada, sólo aquellos cuyas opiniones fueron aceptadas a lo largo de
    muchas generaciones por parte de la generalidad del pueblo entraron en el
    panteón de los ‘grandes’.

     

    4) Una
    opinión mayoritaria no fundamentada debidamente no es aceptable en la halajá.
    El único que fundamentó debidamente su postura antisionista enfrentándose a las
    diversas guemarot y poskim fue el Rebe de Satmer de bendita memoria en su libro
    Vaioel Moshé. Esta obra es halájica y con ésta podemos mantener una discusión
    puntual e inteligente pero esta postura también es considerada minoritaria en el
    mundo rabínico por lo que es menester preguntarse, ¿quién de los otros rabinos
    que se reservan del sionismo desarrolló una serie de argumentos de índole
    toraní
    que puedan hacer frente a nuestra postura?

     

    5) ¿A qué
    exactamente se oponen la mayoría de las eminencias rabínicas? El Rav Ovadia
    Iosef testifica que en 1948 la mayoría de los grandes (Guedolim) firmaron
    el comunicado que daba  a la proclamación del estado el carácter de inicio de la
    redención (ver capítulo XV). Sin embargo, muchos de estos grandes que firmaron
    el comunicado tales como el Rav Tzví Pesaj Frank Rabino de la ciudad de
    Jerusalem no recitaron el Halel en Iom Haatzmaut. Es así que si
    bien podemos decir que la mayoría de los grandes rabinos no recitaron Halel
    ese día también podemos afirmar que para la mayoría de éstos el levantamiento
    del estado es Atjalta de Gueulá o inicio de la redención. Aquellos que
    exigen aceptar la opinión de la mayoría deberán aceptar también este punto.

     

    7) En el
    final del capítulo XVII explicamos que de hecho no hay discusión entre el camino
    del sionismo religioso y el del mundo jaredí. Se trata de públicos
    diferentes con características y necesidades particulares y a cada cual le
    sienta mejor su camino. El Rav Kuk sostenía que su camino no es para todos y
    aquellos que pueden dañarse tienen prohibido transitarlo. Muchos de los rabinos
    jaredim de la época valoraban enormemente a quienes seguían al Rav Kuk y por lo
    tanto, si un rav jaredí no es oficialmente sionista no implica que sea
    necesariamente un opositor al sionismo, sencillamente considera que para su
    público no es el camino más adecuado. Numerosos son los relatos de jóvenes
    perplejos que consultaron al Rav Shlomo Zalman Oierbaj de bendita memoria a este
    respecto y éste les respondía que se trata de dos públicos diferentes en
    carácter y en espíritu.

    Los grandes
    del Pueblo Judío generalmente están de acuerdo en que Hashem pone a cada
    iehudí en el marco que mejor le sienta y por lo tanto todos los sectores
    del Pueblo de Israel debemos esmerarnos en el estudio y cumplimiento de la
    Torá
    , ir por el camino que marcan nuestros maestros y establecer paz y
    respeto mutuo verdadero entre todos los estudiosos.       

     


    Un simple relato a forma de Epilogo


    Epílogo


    Un simple relato

     

    Había una vez
    una gran ciudad con hermosas casas, jardines florecientes e importantes
    universidades donde habitaban los mejores académicos en temas de construcción y
    los más renombrados arquitectos. Sin embargo, los albañiles que moraban allí se
    hallaban descontentos.

    Un buen día
    arribó a la ciudad el gran arquitecto. Éste ya era famoso en el mundo entero y
    percibió que en esa ciudad era posible llevar a cabo una obra  de gran
    envergadura como nunca antes se había realizado en localidad alguna. Hasta esos
    días gobernaba la ciudad un pésimo alcalde que rechazaba todo nuevo proyecto
    pero eran esos días de cambio y el nuevo gobernante era mucho más abierto a
    innovaciones. El gran arquitecto presentó un proyecto que consistía en la
    erección de un maravilloso palacio en el centro de la ciudad en cuyo espacio
    interior el diseño sea tal que facilite a los estudiantes de arquitectura la
    comprensión de los principios de esta arte y un rápido progreso en la misma.
    Este edificio influiría positivamente en lo arquitectónico sobre el resto de la
    trama urbana y la ciudad se vería totalmente diferente y renovada.

    Cuando el
    gran arquitecto presentó sus planos a los académicos de arquitectura de la
    ciudad se sorprendió de sus reacciones poco entusiastas. Un profesor sostenía
    que el proyecto es muy bonito pero irrealizable, el gran arquitecto sostuvo que
    el ayudaría en lo referente a la ejecución con la única condición de que se
    comience a trabajar. Otro catedrático dijo que el gran arquitecto debía llevar a
    cabo toda la obra solo y los demás lo observarían pacientemente. El gran
    proyectista respondió que él ya había construido voluntariamente otros
    edificios  en el mundo entero pero que tenía por principio no ayudar a aquellos
    habitantes que no comenzaban por hacer lo que estaba a su alcance.

    Otros
    estudiosos de la arquitectura estaban sumamente atareados en otros quehaceres
    tales como dictar cursos en la universidad y los diferentes temas profesionales
    no les dejaban tiempo libre para una empresa tal como el palacio del centro de
    la ciudad. El gran arquitecto intentó convencer a sus colegas arguyendo que el
    edificio facilitaría la vida de todos los habitantes. Algunos le respondieron
    que lo importante era el estudio de la arquitectura y no la construcción en sí.
    Al final resultó que no habían opositores a la idea pero como muchos otros
    proyectos fabulosos quedó en los papeles sin concretarse.

    Unos pocos
    profesores entendieron que se trataba de una oportunidad única pero se hallaban
    en franca minoría y para llevar adelante semejante proyecto se necesitaban masas
    de obreros y no los lograron reclutar. El gran arquitecto estaba muy triste pues
    comprendió que sin contar con las fuerzas más calificadas la obra llevaría
    muchos más años y mucho más esfuerzo y podían ocurrir muchos accidentes en el
    camino con un alto costo para todos.

    A falta de
    alternativa el gran arquitecto se dirigió directamente a los simples albañiles
    muchos de los cuales se hallaban desocupados por lo que estaban pensando en
    cambiar de profesión e integrarse a otros sindicatos profesionales.

    La propuesta
    del gran arquitecto insufló nueva vida en las filas de los albañiles pues
    repentinamente se encontraron con que poseían una meta, construir un edificio
    único en el mundo entero. Su orgullo profesional estaba ya muy venido a menos y
    hacía tiempo que buscaban caminos para preservar su motivación gremial ya que si
    bien no sabían cómo explicarlo les gustaba su oficio y querían mantenerlo. El
    gran arquitecto encontró así otra razón para impulsar la obra ya que tenía
    afecto por la albañilería y entendió que con su proyecto preservaría a muchos en
    esta antiquísima ocupación.

    El gran
    arquitecto reunió a los obreros, les mostró los planos e intentó explicarles el
    objetivo de la construcción. Ellos por falta de formación académica producto de
    no haber sido enviados por sus familias a estudiar en la universidad
    comprendieron a muy grandes rasgos que se trataba de un edificio especial e
    importante pero no mucho más que eso, y de esa manera, ni lerdos ni perezosos se
    volcaron de lleno al trabajo.

    El
    proyectista no quería que sea de público conocimiento que él era el impulsor
    del  emprendimiento por lo que escogió a uno de los albañiles como director de
    obra cuyo nombre era Herzl o quizás Ben Gurión aunque nadie hoy recuerda bien su
    nombre. ¿Por qué prefirió mantenerse en el anonimato? Esa es una interrogante
    clásica, pero nadie pretende entender detalladamente los profundos pensamientos
    del gran arquitecto.

    No pasó mucho
    tiempo hasta que los profesores se acercaron a observar el avance de las obras.
    El director se paseaba por la obra dándose aires de importancia y les explicó a
    los visitantes que él era el responsable principal y que se estaba construyendo
    un edificio común y corriente, quizás más estético o sofisticado que de
    costumbre pero que no difiere en grande de las demás construcciones.

    Él no mintió,
    sencillamente es lo que entendió de la presentación de los planos. Si lo
    hubiesen enviado a estudiar arquitectura de joven probablemente su respuesta
    habría sido diferente.

    Muchos de los
    expertos visitantes escucharon con desprecio las explicaciones del jefe de obra
    al que criticaron por su ignorancia en materia de arquitectura y arte amén de
    por su estilo de vida burdo y se marcharon de vuelta a sus centros de
    investigación sosteniendo que no es digno de su nivel mezclarse con simples
    albañiles ignorantes.

    Sin embargo,
    otros profesores al observar el edificio en construcción llegaron a la
    conclusión de que la planificación no puede provenir de esos simples obreros y
    además por ley ningún edificio podía ser construido sin la autorización del gran
    arquitecto. Captaron que el director de obra no comprende cabalmente qué está
    construyendo y que él no podía ser el proyectista y que el estilo de vida
    grosero de los obreros no tenía influencia alguna en el devenir de la obra ya
    que ellos no eran los que realmente decidían en ese edificio. Entendieron que en
    la medida que más y más académicos se unan a la obra esta avanzará mejor y más
    velozmente y que sin duda sería un predio notable ya que se distinguía el sello
    del diseño del gran arquitecto en las paredes que se erigían. Y así se
    incorporaron a la construcción…

    Poco tiempo
    después sobrevino sobre la ciudad una gran guerra. El edificio en construcción
    era sumamente firme ya que estaba diseñado por un gran arquitecto. Los obreros
    ofrecieron a la población general trasladarse al edificio que estaba muy bien
    fortificado pero los profesores se opusieron y convencieron a sus alumnos que
    rechacen la oferta, no creían que se tratase de una realización del gran
    arquitecto y por lo tanto no confiaron en la firmeza de sus paredes. En la
    guerra finalmente perecieron muchos de los profesores y sus alumnos mientras que
    numerosos sobrevivientes se trasladaron luego de la guerra al edificio al cual
    antes habían menospreciado.

    Estos
    últimos, una vez instalados en el nuevo edificio levantaron en éste la nueva
    facultad de arquitectura que para sorpresa de todos resultó más exitosa que la
    anterior, los estudiantes se multiplicaron y el conocimiento arquitectónico
    floreció más que antes. Ellos no entendieron que el secreto del éxito se hallaba
    en unas habitaciones especiales que el gran arquitecto había diseñado. Ellos
    decidieron encerrarse en sus cuartos y no entendieron que cuanto más rápido se
    integren al edificio más rápidamente se revelará su finalidad última y se
    evitarán accidentes y desastres.

    Al edificio
    llegaron nuevos residentes los cuales fueron recibidos por los obreros simples
    que eran quienes controlaban las instalaciones y quienes influían principalmente
    sobre los recién llegados.

    A raíz de que
    los simples albañiles no comprendieron las instrucciones del gran arquitecto en
    su totalidad se cometieron numerosos errores a lo largo de la construcción.
    Algunas habitaciones que en los planos debían dedicarse a la facultad de
    arquitectura terminaron transformándose en restaurantes y cafeterías, en una
    ocasión por un error en reforzamiento de una pared un Iom Kipur se derrumbó
    enterrando a cuantiosas víctimas. En otra ocasión por un error de cálculo se
    pensó que retirando la pared sur el edificio sería más estable cosa que se
    reveló más tarde como errónea, luego hubo quien consideró conveniente ceder la
    administración de algunas alas del predio a un administrador exterior lo cual
    generó enormes dificultades de funcionamiento. Sin embargo, el gran arquitecto
    siempre controló todo encargándose de que al final los obreros entiendan en qué
    cosas se equivocaron y cómo corregirlas.

    Entre los
    profesores que se habían unido inicialmente a la construcción la profusión de
    errores generó un descontento y frustración generales al punto que hubo quienes
    empezaron a pensar de que fue un error incorporarse y hasta dejaron de rezar por
    el suceso del emprendimiento. Ellos se olvidaban de que los errores eran
    consecuencia inevitable del hecho que el edificio fue iniciado por los obreros
    más simples en ausencia de los expertos arquitectos que boicotearon la obra en
    sus comienzos. Otra vez se volvía sobre el mismo error trágico, cuanto menos
    profesores que entienden el propósito final se mantengan ligados a la obra más y
    peores serán los defectos de construcción.

    Pasaron
    muchos muchos años y un buen día el palacio quedó pronto en todo su magnífico
    esplendor. La aparición del gran arquitecto como el responsable y planificador
    de la magna obra era ahora clara y obvia para todos. Los simples obreros miraron
    atónitos la belleza de las instalaciones y frotaban sus ojos costándoles creer
    que ese era el resultado final de la obra que los ocupó tantos años cuyo
    objetivo final comprendían sólo ahora. Se dieron cuenta que inintencionalmente
    se habían equivocado respecto del objetivo y que no se trataba de un edificio
    como cualquier otro. Sin embargo, no sentían ningún complejo de inferioridad
    frente a los profesores expertos ya que al final de cuentas ellos eran quienes
    habían construido el edificio. Ahora ellos sabían construir edificios
    maravillosos sin haber pasado por la universidad y los teóricos expertos
    necesitaban aprender de ellos. El emprendimiento los mantuvo dentro del gremio
    de los albañiles y además podían disfrutar de las ventajas que el edificio
    ofrecía. Si bien el aprendizaje implicó muchísimos errores por otra parte de las
    fallas se aprende mucho. Y así se miraron a sí mismos y pensaron que de hecho
    ellos ya no eran simples obreros y ya nadie los miró como tales…

      


     


    Los resultados del estado de Israel


    Los
    resultados

     



    ‘Luz para los pueblos del mundo’

        
    Un objetivo adicional

     
    ¿El objetivo fue alcanzado?

         
    El verdadero móvil

     

    Hoy, a
    cincuenta y cuatro años de su fundación revisemos en qué medida el Estado de
    Israel cumple con sus metas.

     



    Salvaguarda
    física del Pueblo Judío

     

    La realidad
    es bastante diferente al sueño, Israel es casi el único sitio del mundo donde
    judíos son asesinados por su condición de tales y justamente en  los países de
    la diáspora gozan de absoluta seguridad. Los judíos brasileros o norteamericanos
    pasean por los shopings con mucha mayor tranquilidad que sus pares israelíes.
    Centenares de miles de judíos que hicieron caso omiso al llamado de Herzl hoy
    logran asimilarse a las distintas naciones con total éxito y por lo pronto
    parece que la seguridad personal de éstos también es superior a la de los
    ciudadanos judíos de Israel. La probabilidad estadística de que hoy día caiga en
    Israel una bomba atómica iraní es mayor que la de que se produzca un nuevo
    holocausto en los Estados Unidos de América. Si el objetivo primario era la
    preservación física de nuestro pueblo puede decirse que el proyecto sionista
    fracasó y cincuenta y cuatro años más tarde la ansiada paz no se avizora.

     



    ‘Luz para los pueblos del mundo’

    Quien lea
    las  noticias internacionales de los periódicos llegará a la conclusión opuesta.
    A pesar de que nosotros sabemos la verdad de los acontecimientos, en la prensa
    somos presentados con un perfil muy negativo como asesinos de inocentes que
    luchan por su independencia. En el consulado israelí son comunes los debates y
    los análisis tras la razón por la cual nuestro esclarecimiento fracasa, vemos
    que a ojos del mundo no somos ni remotamente un modelo a seguir en materia de
    ética y ni siquiera las generosas ofertas territoriales del Ex-Primer Ministro
    Barak lograron disipar las críticas o las acusaciones contra nosotros.
    Aparentemente, desde el punto de vista de ser una guía para las naciones el
    Estado de Israel ha sido un fracaso.

    Ninguno de
    los objetivos primarios del movimiento sionista se cumplió, no hay razón alguna
    para que un judío de Estados Unidos prefiera no asimilarse y emigrar a Israel
    para bajar allí de nivel de vida. No es de extrañarse que para muchos de los
    jóvenes israelíes de hoy el sionismo es un fenómeno que pasó de moda y para no
    pocos dejar el país no tiene nada de malo. La entrega, el sacrificio y la
    moralidad de los pioneros y padres fundadores del estado parecen hoy remotos y
    hasta un poco incomprensible.

     



    Un objetivo adicional

    El sionismo
    conllevaba un objetivo adicional que no fue abiertamente expresado por sus
    líderes precursores y sin embargo la tenían muy presente los fundadores del
    sionismo religioso que participaron plena y orgullosamente de la tarea
    constructora de la nación.

    Al volver a
    encontrarnos con la  definición religiosa del Pueblo Judío todo se resuelve.
    Nuestro pueblo tiene como objetivo acercarse a la voluntad de Dios mediante el
    cumplimiento de la Torá y sus preceptos. Mediante éste el hombre llegará
    a la plena felicidad y a cumplir su propósito en la vida. Debemos llevar el
    mensaje de Hashem a la humanidad entera y difundirlo a las demás naciones
    y para lograrlo debemos evitar desaparecer como pueblo y mantenernos en nuestras
    milenarias tradiciones que son nuestro lazo común y esencia existencial.

    El único
    lugar donde podemos desarrollar nuestro propósito espiritual en su mejor manera
    es Eretz Israel, sitio apto para adquirir las virtudes espirituales en su
    forma completa, la cercanía y el apego a la Divinidad.

     

    El exilio es
    un estado antinatural e insano para nuestro pueblo y su vida espiritual ya que
    parte esencial de la doctrina judía pasa por formar parte de una nación, no
    brasileros de fe mosaica sino ser judíos. Ser parte de un pueblo con su propia
    tierra, sus propios gobierno, bandera, himno y ejército amén de una cultura
    religiosa propia.

    Este es el
    proyecto o sueño que el sionismo político viene a salvar y corregir, cuanto más
    avancemos en esta dirección los demás problemas de seguridad e imagen ante las
    naciones se irán resolviendo solos. La Torá promete que cuando cumplamos
    con sus preceptos reinará la paz en nuestra tierra (Vaikrá 26:3) y por ende
    podremos irradiar nuestro mensaje a la humanidad toda, tal como lo pronostica el
    profeta Ishaiahu (2:3):

    ‘‘Y vendrán
    muchos pueblos que dirán: ‘Venid y subamos a la montaña del Eterno, a la casa
    del Dios de Jacob y Él nos enseñará Sus caminos y andaremos en Sus senderos’
    porque de Sión saldrá la Ley y la palabra del Eterno desde Jerusalén…Y
    convertirán sus espadas en arados y sus lanzas en hoces. Ninguna nación
    levantará espada contra otra nación ni aprenderán más la guerra. ¡Oh casa de
    Jacob! ¡Ven y andemos bajo la luz del Eterno!’’

    Así es el
    orden de la tercera redención del Pueblo de Israel, primeramente la redención
    material con el retorno a la vida nacional normal y luego el retorno espiritual
    que pasa por un fortalecimiento de la parte religiosa y tradicional del pueblo.

     


    ¿El objetivo fue alcanzado?

     

    Si ese es el
    objetivo verdadero del sionismo entonces nos encontramos ante un éxito
    fenomenal, el precepto de asentarse en Eretz Israel se vuelve a cumplir
    en una escala sin precedentes, tenemos un gobierno central judío, cientos de
    miles de observantes cumplen hoy las mitzvot relativas a la Tierra de
    Israel, el centro espiritual y religioso judío logró reconstruirse después del
    holocausto en el Estado de Israel donde presenciamos un movimiento masivo de
    retorno a las fuentes. Para poder valorar el mérito de los fundadores del estado
    comparemos la situación en Israel con la de los judíos de la diáspora donde la
    mayoría de los jóvenes se casan con no judíos y se asimilan. En Israel la mayor
    parte de los judíos conocen en mayor o menor medida sus tradiciones y tienen más
    posibilidades de retornar a éstas. Si bien no todo es color de rosas hemos
    avanzado mucho en los últimos cincuenta y cuatro años y la tendencia es
    claramente al alza.

    Por estas
    cosas debemos alegrarnos, agradecer a Dios y en Iom Haatzmaut hacer acto de
    reconocimiento de la Bondad Divina que ha hecho posible todo esto. Por lo tanto
    reunámonos en los Batei Kneset, icemos orgullosos la bandera de la nación
    y cantemos con alegría al Creador por todos los bienes que nos ha conferido con
    el levantamiento del Estado de Israel.

     



    El verdadero móvil

    Cierto es que
    los padres fundadores del sionismo expresaron su visión en términos básicamente
    seculares pero nosotros creemos que en el fondo de su corazón el móvil religioso
    los impulsaba. Es difícil comprender que razones de tipo seculares puedan
    desencadenar una revolución de semejante envergadura. No cabe duda que el
    verdadero impulsor era el profundo sentir judío que marcó la religión en el
    corazón de los hijos de la nación hebrea. En cada judío se manifiesta una virtud
    especial, incluso en aquél que parece alejado de toda santidad o espiritualidad.
    Cada judío es de infinito valor ante Hashem y aunque su discurso público parezca
    lleno de herejía aún puede arder en su fuero íntimo el móvil religioso. El final
    del proceso será un retorno de todos al antiguo judaísmo y la redención final de
    nuestro pueblo.

    Feliz Día de
    la Independencia!
    Jag Atzmaut
    Sameaj!                     

     


    ¿Tiene base halájica usar sombrero o vestir ropa negra?


    Apéndice 1

     


    ¿Tiene alguna base halájica la costumbre de usar sombrero durante la tefilá
    o vestir ropa de color negro?

     



    La obligación de cubrirse la
    cabeza


    Durante la tefilá


    ¿Por qué hay quienes
    usan sombrero hoy día?

         
    Doble cobertura


    Cubrir la cabeza con
    un talit  o un sudario


    Cubrirse
    completamente en el birkat hamazón


    ¿El Rav Kuk usaba sombrero?

         
     Señal rabínica


    Ropas negras


    Diferenciándonos de los gentiles


    ‘‘No cambiaron sus vestimentas’’
     

     

     


    La obligación de cubrirse la
    cabeza.

     

    La obligación
    de la cobertura de cabeza tiene su origen en el Talmud Babilonio en el Tratado
    de Kidushín 31(1) donde se relata que Rav Huna se cubría la cabeza para sentir
    que permanentemente tenía la Divina Presencia sobre sí. En la antigüedad
    cubrirse la cabeza era un acto de jasidut o piedad, sin embargo con el tiempo se
    transformó en obligatorio para todos los hombres judíos. Así lo señala el Tur
    Zahav en Oraj Jaím 8 y otro tanto la Mishná Berurá en el inciso 2 (12): ‘‘en
    nuestros días está prohibido mantener la cabeza descubierta aunque se encuentre
    en su casa’’ (ver también Igrot Moshé Oraj Jaím 4 art. 40(14)).

    La obligación
    de cubrir la cabeza se puede cumplir mediante la kipá y no es necesario
    usar un sombrero. De acuerdo al Rav Ovadiá Iosef el tamaño debe ser el
    suficiente como para que se vea de todos los costados y a priori es bueno que
    cubra la mayoría de la cabeza (Iejavé Dáat IV art.1).

     



    Durante la tefilá

     

    En la guemará
    del Tratado de Shabat 10(1) se cuenta sobre Raba Bar Rav Huna y Rav Cahana que
    se vestían muy elegantemente antes de rezar ya que la tefilá se asemeja a hablar
    con un gran dignatario y así como cuando nos presentamos ante un rey humano nos
    vestimos con nuestro mejor traje de la misma manera cuando nos paramos a rezar
    ante Hashem nuestra presencia debe ser respetuosa temerosa y además
    impecable.

    Es obvio que
    ninguna persona sana recibiría al Primer Ministro en pijama, de la misma forma a
    la hora de presentarse ante Hashem la vestimenta no debe ser menos buena
    que la que lucimos ante un mandatario de carne y hueso y por lo tanto no rezamos
    en camiseta o a medio vestir.

     

    Es obvio que
    la definición de indumentaria respetuosa va cambiando según la época y el país y
    así la vestimenta de gala de los días del Rambám hoy se vería como un disfraz de
    Purim.

    En días del
    Rav Iosef Caro no se tenía por costumbre usar sombrero por lo tanto en el
    Shulján Aruj sentenció que ‘‘se debe protestar si alguien entra a la sinagoga
    con la cabeza al descubierto’’ (Oraj Jaím 91 (3)), cabeza cubierta, no sombrero.

    Para cumplir
    con la regla de cubrir la cabeza no es necesario que se coloque una kipá
    de tela, alcanza con que alguien coloque su mano sobre la cabeza del que reza y
    se considera a ésta cubierta (idem 91(4)) y además en el siguiente inciso el Rav
    Caro aclara que la vestimenta adecuada la determina la costumbre de la época.

     

    La
    obligatoriedad del uso del sombrero en los poskim (sentenciadores
    halájicos)

     

    En
    concomitancia con el principio de la elegancia condicionada por la época, en los
    días en que en Europa la moda era usar traje y sombrero los poskim
    decidieron que esa era la indumentaria más adecuada para rezar. Y de esa manera
    el Jaiei Adam escribe en Hiljot Tefilá 22(8): ‘‘Es menester vestirse tal como se
    presentaría ante un ministro por lo que no es correcto rezar envuelto en una
    bata o pijama tal como dice el versículo ‘prepárate para presentarte ante tu
    Señor’. Por lo tanto se colocará un sombrero como los que usa al andar por la
    calle y no con un gorrito pequeño como el que usa bajo el sombrero o kipá
    de dormir y obviamente no orará con los pies al descubierto si no acostumbra a
    presentarse así ante gente importante en esa región’’

     

    Tambien la
    Mishná Berurá 91(12) fija la norma citando al Jaiei Adam: ‘‘En nuestros días es
    menester usar  a la hora de rezar un sombrero como el que se usa al ir por la
    calle y no un gorrito ya que no es así que uno se presenta hoy ante gente
    importante’’

    La Mishná
    Berurá no nos presenta esta norma como algo antiguo y absoluto sino coyuntural,
    el sabía que en días del Shulján Aruj no se acostumbraba usar sombrero y por
    ende allí no figura y de la misma manera en la medida que la moda vuelva a
    cambiar cambiará la norma nuevamente. Por lo tanto hoy no hay obligación ninguna
    de usar sombrero ya que nadie se presenta así ante un ministro. Pero aquél que
    acostumbra  ir a trabajar o presentarse en lugares importantes de traje deberá
    vestirlo a la hora de rezar.

     


    ¿Por qué hay quienes usan
    sombrero hoy día?

     

    1) Motivos
    políticos  

     

    Las
    vestimentas son parte de la identidad del ser humano y así como la camiseta
    amarilla es el símbolo del Brazil y sus ciudadanos la visten con orgullo de la
    misma forma el traje y el sombrero son el uniforme identificatorio del mundo
    jaredí y quien lo viste está expresando su legítimo orgullo de pertenecer
    social, religiosa y políticamente a ese sector.

     

    2) Protección
    ante la transgresión.

     

    Hay quienes
    visten esa indumentaria por que los identifica como judíos observantes por lo
    que les dificulta entrar a lugares inapropiados para un judío tales como una
    playa mixta o algún antro de dudosa moralidad y si bien el interesado siempre
    puede cambiarse de ropa el uniforme le representa una barrera protectora más en
    caso de tentación. Por lo tanto aquél cuya conciencia religiosa es
    suficientemente fuerte no necesita de esta indumentaria para mantenerse alejado
    de lo incorrecto.

     

    3)
    Diferenciarse de los no observantes

     

    Este punto
    pertenece a una de las discusiones más antiguas entre el público sionista
    religioso y el jaredí. Todos estamos de acuerdo con que es necesario cumplir con
    los 613 preceptos en su totalidad y que no hay legitimación alguna para
    descuidar ninguno de ellos y a todos nos queda claro que es importante acercar
    al público no religioso a la tradición judía y mostrarle lo maravillosa que es
    la vida de Torá. El único punto en el que no nos pusimos de acuerdo es en
    el cómo, separándonos del público general o colaborando con éste en las tareas
    de la sociedad con amor y confianza.

    Están los que
    piensan que es imprescindible separarse de los sectores no observantes para así
    evitar que éstos influyan sobre nosotros. Esta actitud tiene muchas ventajas
    entre otras la de que deja en claro que el camino secular no es aceptable desde
    nuestra óptica y la diferenciación social la expresan entre otras mediante un
    atuendo diferente al de los demás.

    Los sionistas
    religiosos creemos que se puede ser completamente fiel al camino de la Torá
    sin generar divisiones dolorosas e innecesarias en el pueblo. La mejor forma de
    influir en la sociedad es desde adentro y no a distancia, cada judío tiene un
    enorme valor y debemos respetar sus virtudes sin alejarnos de él. Debemos
    acercar a cada judío que nos sea posible y a estos efectos la vestimenta que
    aleja más de lo que aproxima es mejor evitarla.

    En resumen
    queda claro que a este respecto no existe una sola verdad sino que cada persona
    tiene un camino que le es más apto o adecuado de servir a Dios y por lo tanto
    cada público debe manejarse de acuerdo a lo que mejor le sienta de la guía de
    sus maestros. Vimos también que el tema del sombrero es de índole filosófica y
    no halájica.

    Es de
    resaltar que quien se pone sombrero para presentarse ante alguien importante
    debe usarlo obligatoriamente a la hora de rezar pero a priori no hay deber
    halájico de usarlo.

     



    Doble cobertura

     

    Hay entre los
    jasidim de Jabad quienes sostienen que la doble cobertura de cabeza responde a
    un tema de índole cabalístico pero una afirmación de este tipo no tiene
    implicancias halájicas y además en el Shuljan Aruj del primer Rebbe de Jabad no
    se menciona nada a este respecto. Más aún, de sus sentencias se entiende que
    cualquier tipo de cobertura de cabeza es suficiente (ver en el Shuljan Aruj
    Harav art. 91 inc. 4 y 5 y en art.46 inc.2).

     

    El origen de
    este argumento se encuentra en los escritos del último Rebe de Lubavitch en su
    antología de epístolas Igrot Hakodesh X pág. 394 en lo referente a que es una
    costumbre jasídica usar una kipá debajo del sombrero trayendo como
    fuentes dos pasajes del Talmud que no son de carácter halájico. El primero en el
    Tratado de Shabat 120(1) donde se mencionan dieciocho vestimentas que refleja o
    describe la moda de la época sin indicar que ese estilo sea obligatorio, ya que
    tampoco vestimos hoy ninguno de los otros ropajes allí mencionados.

    El segundo en
    el Tratado de Julín 138(1) donde se menciona que el sumo sacerdote debía llevar
    kipá debajo de su sombrero como parte de su atuendo sacerdotal pero el
    Rambám no sentenció que esto sea obligatorio ni siquiera para el Cohen Gadol
    (ver Kesef Mishné Hiljot Klí Mikdash 10:3).

     



    Cubrir la cabeza con un
    talit o un sudario

     

    Durante el
    rezo de Shajarit los hombres casados deben cubrir sus cabezas con un talit
    que de acuerdo al  Rav Iosef Caro en su comentario al Tur en Oraj Jaím 8 se debe
    a que ‘‘es una cuestión de recato y ayuda a doblegar el corazón del Hombre y le
    lleva a ser temeroso de los cielos’’. El talit que cubre la cabeza y el
    rostro del que reza ayuda a concentrarse y evitar posibles distracciones. El
    Maharshá en su comentario al Tratado de Shabat 156 menciona que los sabios en
    Babilonia acostumbraban a usar todo el día una especie de sudario o talit
    sobre sus cabezas y no sólo durante la tefilá por lo que quien quiera ser
    más estricto puede usar un talit todo el día como se ve en las fotos del
    Baba Sali de bendita memoria.

     


    Cubrirse completamente
    en el birkat hamazón
    (oración después de las comidas)


                     

    En el Talmud
    Babilonio en el Tratado de Berajot 51(1) leemos sobre una discusión entre los
    sabios respecto de si es necesario cubrirse completamente (envolverse) para
    recitar el birkat hamazón. Rav Papa antes de pronunciar la bendición se
    envolvía en su talit mientras que Rav Asi extendía el sudario sobre su
    cabeza. El Shuljan Aruj no sentencia que sea menester envolverse o cubrirse
    especialmente para recitar el birkat hamazón sin embargo algunos sabios
    de las últimas generaciones (últimos cuatrocientos o quinientos años) sostienen
    que es bueno hacerlo.

    Aparentemente
    el único de los últimos que consideró obligatorio cubrirse la cabeza con un
    sombrero para recitar el birkat hamazón fue el Bait Jadash en su
    comentario al Oraj Jaím 183, y sus conceptos fueron traídos años después en la
    Mishná Berurá 183(11). Empero, es importante señalar que numerosos
    sentenciadores halájicos no ven en el sombrero de hoy el instrumento necesario
    para cumplir con la cobertura o envoltorio completo de cabeza que se menciona en
    el Talmud. El Rav Iosef Caro en su comentario al Tur ‘Beit Iosef’ sostiene que
    quien requiere envolverse se refiere a una prenda importante y que es menester
    ir con sombrero sólo en aquellos sitios donde se use ante gente importante. El
    Ramá en su comentario al mismo inciso disiente con el Bait Jadash. Muchos de los
    sentenciadores sostuvieron que su sentencia respecto del sombrero se aplicaba
    sólo a Eretz Israel y no al extranjero (como ser el Ateret Zkenim, el
    Maguén Abraham, Shulján Aruj Harav, Beer Heitev 11). Además el mismo Bait Jadash
    trajo esta norma a los efectos del birkat hamazón únicamente, en carácter
    de rigorismo y no como la norma general (ver Mishná Berurá 183(20)).

     

    Sin embargo,
    la analogía del Bait Jadash es muy extraña. La cobertura que se menciona  en la
    Guemará es de toda la cabeza como en el caso del talit y no del sombrero
    y esta es probablemente la razón por la cual la mayoría de los sentenciadores
    halájicos no estuvieron de acuerdo con él. De todas maneras podemos entender que
    la idea del Bait Jadash probablemente sea que si bien el sombrero no cubre toda
    la cabeza es la prenda de uso en ese momento que servía los efectos de cubrir
    notoriamente la cabeza sin necesidad de recurrir  a otro tipo de prendas. A mi
    modesto entender su intención no era obligar a una comunidad entera a usar
    sombrero solo para cumplir con esta regla sino que sencillamente en esa época
    los judíos usaban masivamente sombreros y por lo tanto estaba al alcance de
    todos cumplir con la norma con esa prenda. Me parece que ésta  es la razón por
    la cual en la Guemará aparecen dos ejemplos diferentes, Rav Asi que extendía un
    sudario sobre su cabeza envolviéndola como con un talit, con la prenda que
    acostumbraba a vestir siempre y Rav Papa que cubría su cabeza con el talit
    ya que no solía vestir esas prendas (sudarios).

     



    Pregunta: ¿El Rav Kuk usaba
    sombrero?

     

    Respuesta:
    Por supuesto que usaba pues vivió en tiempos del redactor de la Mishná Berurá y
    en esos días se acostumbraba presentarse de sombrero ante gente importante y por
    lo tanto estaba obligado a hacerlo y a sus contemporáneos no les resultaba
    extraño en lo más mínimo. Hasta hoy día la gran mayoría de la vieja guardia
    rabínica usa esa indumentaria, la moda cambió para las generaciones más jóvenes
    pero para los de más edad el sombrero sigue siendo actual. Es así que hoy día un
    judío que se pone un traje para encontrarse con un ministro deberá vestirlo para
    rezar.

     



    Señal rabínica

     


    Hay quienes dicen que hoy día dado
    que un público religioso muy numeroso usa sombrero se generó una costumbre de
    que el rabino debe vestirlo y así como el médico usa ropa blanca como parte casi
    inseparable de su ejercicio profesional un rabino sin sombrero casi que no es
    rabino, sin esa indumentaria el público no le concede el respeto ni el lugar
    debidos.

    Este
    argumento es relevante sólo para el ejercicio de un cargo rabínico oficial y aún
    así no se transforma en deber halájico. Un rabino debe ser valorado y reconocido
    por su integridad y sus conocimientos y no por sus prendas. Aquel que considere
    que su comunidad lo apreciará más en virtud del sombrero debe hacerlo y hay otro
    público que se alejará de un rabino de usanza antigua y por lo tanto es un tema
    muy relativo sobre el cual es difícil formular una verdad universal por lo que
    probablemente encontraremos comunidades que actúan de una manera y otras que
    necesiten actuar diferente.

     



    Ropas negras

     

    ¿Hay algún
    tipo de fuente halájica que indique vestir ropas o kipá de color negro?

     

    En el Talmud
    Babilonio en el Tratado de Moed Katán 17(1) leemos:

     

    ‘‘Dice Rabí
    Eliezer: si un hombre ve que no puede contener su instinto que vaya a un sitio
    donde nadie lo conoce que se vista de negro, se envuelva ropa negra y haga lo
    que su corazón desee, pero que no profane el nombre de Dios en público’’

     

    Este pasaje
    de la Guemará se refiere a un individuo observante que siente que está a punto
    de cometer una gran transgresión como ser violentar Shabat o comer un alimento
    prohibido etc. y como ayuda para doblegar a sus inclinaciones se va del sitio
    donde vive y se viste completamente de negro. Las vestimentas según Rashi le
    sirven para doblegar su corazón ante Hashem y así evitar la transgresión. Queda
    claro pues que se trata de una situación especial de un individuo particular y
    no de una medida general para todos a diario.

    Esta norma
    fue sentenciada en el Shulján Aruj Joshen Mishpat 34(34) para el caso de un
    carnicero que vendió fraudulentamente carne común como casher, debe hacer
    teshuvá y vestir prendas negras. Nuevamente vemos que la indumentaria
    negra se aplica a alguien específico y no es la forma de vestirse de un
    ciudadano normativo común. En el Shulján Aruj Oraj Jaím 2 se mencionan las
    diferentes vestimentas de las diferentes personas y en ningún momento se
    mencionan las de color negro, solamente en la sección de Joshen Mishpat 34 al
    enumerar la lista de los transgresores que tienen prohibido atestiguar aparece
    la mención de la ropa negra antemencionada.


    Según el Maharshal en su libro de
    respuestas cap. 20 la ropa del transgresor no debe ser necesariamente negra sino
    que alcanza con que se diferencie de la de los demás para que el pecador
    entienda que es necesario que recapacite para volver a integrarse a la sociedad
    general. El Maharshal agrega que si bien la Guemará menciona las prendas negras
    en su tiempo nunca escuchó de alguien que llevase esta regla a la práctica.

    Sin embargo,
    el Siftei Cohen menciona que es bueno para el judío vestir prendas de color
    negro pues indican humildad y obediencia a Dios usando como fuente una respuesta
    del Maharik (preg 88). Al revisar esta respuesta vemos que éste menciona el
    negro solamente a los efectos de no autorizar el color rojo agregando que es
    suficiente que la señal negra se limite a los cordones de su calzado, ya que en
    tiempos de la Guemará los paganos usaban cordones rojos y así para diferenciarse
    de ellos los judíos los usaban negros (ver comentario del Rif al Tratado de
    Sanhedrín 74).

     



    Diferenciándonos de los gentiles

     

    Hay quienes
    sostienen que el judío debe vestir prendas especiales que le diferencien del
    gentil. Así se expresa el Rambám en Hiljot Avodat Kojavim (reglas referentes a
    idolatría) 11(1):

    ‘‘El judío
    debe estar diferenciado y ser reconocible por su indumentaria y demás acciones
    tal como se distingue de los demás en sus ideas y conocimientos, como reza el
    versículo ‘y os diferenciaré de todas las naciones’, no ha de vestir los ropajes
    de éstas.’’

    El Beit Iosef
    (comentario de Rabí Iosef Caro a una compilación halájica llamada Tur) en su
    comentario a la sección de Ioré Deá 178 menciona la antemencionada respuesta del
    Maharik que demuestra que la intención del Rambám no es que nos vistamos
    diferente sino simplemente prohibir prendas que implican trangredir
    prohibiciones como ser ropajes de idolatría o falta de recato. Así es como Rabí
    Iosef Caro en su libro de sentencias halájicas Shulján Aruj decide: ‘‘La
    prohibición de imitar sus vestimentas se limita a aquellas que ellos usan para
    sus prácticas paganas o licenciosas pero aquello que usan y es beneficioso como
    ser la vestimenta especial del médico especialista está permitido. Asimismo
    aquella ropa que se use por temas de honor o cualquier otra razón está
    permitida’’.

    El Gaón de
    Vilna en su estudio del Shulján Aruj art.167 sostiene que toda prenda que un
    judío viste sin relación con la costumbre gentil está permitida y que el Rambám
    prohíbe el vestirse de un modo determinado con la intención a priori de
    parecerse al no judío e imitar sus conductas. El Siftei Cohen en su comentario
    al Shulján Aruj art. 164 tiende a ser más severo en este punto, pero incluso
    según su entender no todas las prendas necesitan ser diferentes y tal como vimos
    en el Talmud en Sanhedrín 74 alcanza con una pequeña diferenciación como ser los
    cordones de los zapatos. Hoy día que todo judío observante puede lucir
    libremente su kipá y su tzitzit su diferenciación de las naciones
    es suficientemente clara.

     



    ‘‘No cambiaron sus vestimentas’’

    Hay quienes
    citan una y otra vez un Midrash de nuestros sabios según el cual no se debe
    modificar la indumentaria sino continuar con la de nuestros ancestros. Según
    este Midrash el Pueblo de Israel salió de Egipto en mérito de no haber variado
    su vestimenta. Basarse en esta fuente es más que extraño pues, ¿acaso podemos
    nosotros considerar que la indumentaria del Rey David o del Rambám era similar a
    la de los judíos de Europa Oriental hace cien años? ¿Por qué los judíos del
    Yemen o Marruecos no conservaron la misma forma de vestirse? ¿Por qué hoy
    algunos de éstos últimos difieren de la indumentaria de sus antepasados y
    pasaron a vestirse como judíos del Este de Europa?

    Es evidente
    que la intención de este Midrash es afirmar que si en una determinada generación
    los judíos todos se visten de una manera determinada diferente de la de los
    demás pueblos el judío individual no puede cambiar de estilo y asemejarse a los
    gentiles. Pero si todo el colectivo judío cambia de moda por supuesto que no hay
    en esto problema alguno.

     

    En
    conclusión: los ropajes negros o los sombreros como norma obligatoria para un
    público completo no tiene un origen halájico. La razón de la diferenciación es
    ideológica para así separarse del resto de la sociedad. Aquellos que detentan
    cargos rabínicos pueden necesitar adoptar esta indumentaria para así superar
    preconceptos en su público y demás por lo que cada Rav debe sopesar el tema
    cuidadosamente para que su decisión reporte en beneficio de su comunidad en
    términos de cumplimiento de la Torá y temor a los cielos.

    ¿Fracasó el sionismo en su misión?


    Apéndice 2


    ¿¿Fracasó el sionismo en su misión?

     



    La visión de ‘El Estado Judío’


    ¿Quién es el Pueblo Judío?


    ¿Para qué se necesita un
    Estado Judío?

     



    La visión de ‘El Estado Judío’

     

    Este artículo
    fue publicado en vísperas de Iom Haatzmaut del 5762 en la revista de la
    comunidad Bnei Akiva de Sao Paulo y Rio de Janeiro.

     

    Hace
    cincuenta y cuatro años el Pueblo Judío concretizó aquello que para muchas
    generaciones anteriores no fue más que un sueño, la erección del Estado de
    Israel. Cuando Herzl presentó en el primer congreso sionista su plan de erigir
    un Estado Judío sus palabras para muchos sonaban a fantasías e ilusiones.
    Parecía irreal llevar adelante un programa de semejante envergadura, los judíos
    estaban dispersos por el mundo entero sin una dirigencia común que los aglutine.
    Vivían hace centurias en los diferentes países de la dispersión y en cada uno de
    ellos se encontraban integrados a las economías locales, conocían bien el
    idioma, la cultura y las reglas de juego en cada sitio. No existe otro
    antecedente en la historia de la humanidad de un pueblo que tras semejante
    exilio retorna a su patria ancestral a pesar de haberse integrado y adaptado a
    las sociedades que lo recibieron por lo que resulta sorprendente el éxito del
    movimiento sionista en la realización de su meta.

     

    El Estado de
    Israel es esencialmente diferente a los demás países del mundo en el hecho de
    que normalmente un estado es formado por gente que ya vive en un sitio
    determinado. El Brasil a modo de ejemplo, fue conformado por distintos grupos de
    inmigrantes que arribaron a lo largo de cientos de años y con el tiempo fueron
    forjando una cultura propia y un estilo de vida particular transformándose en un
    sólo pueblo brasilero. Con el tiempo se opusieron a ser gobernados por un rey
    extranjero y así se formó el Brasil como país independiente. De la misma forma
    se erigieron todos los estados nacionales, los habitantes de una determinada
    zona en un momento determinado desearon ser independientes y autogobernarse.

     

    Sin embargo,
    el Estado de Israel no se fundó sino que fue fundado por
    individuos que eran ciudadanos de otros países, habitaban todos los confines del
    mundo y un buen día emigraron a un tierra extraña para construir su propio país.
    Es imposible concretar un proyecto semejante de no mediar fuertes, profundos y
    claros móviles que lo impulsen.

     


    ¿Quién es el Pueblo Judío?

     

    ¿Qué tenían
    en común todas estas personas que se llamaban judías? No hablaban un mismo
    idioma ni provenían de un mismo sitio ni compartían la misma cultura. ¿Qué unía
    a un judío ruso con otro marroquí?

    Lo único que
    tenían en común era la milenaria tradición religiosa que a pesar de siglos de
    persecuciones y matanzas se habían obstinado en conservar. Ellos preservaron sus
    tradiciones y se apegaron a éstas a pesar de lo dificultoso de su ejecución o
    cumplimiento y a pesar de que la opción más lógica de un punto de vista práctico
    era integrarse a los grupos mayoritarios tanto el cristianismo como el islam. De
    no haber mediado este obstinado apego a las tradiciones hoy ningún judío tendría
    algo en común con otro par de un país remoto.

     

    Hace unos
    ciento cincuenta años acaeció algo nuevo en el Pueblo Judío, un grupo numeroso
    de personas decidió abandonar la práctica de la religión pero tomaron una
    extraña decisión y fue el querer mantenerse como parte de la nación judía.
    Ellos querían ser identificados como judíos, abrir escuelas judías y por sobre
    todas las cosas fundar un Estado Judío.

    ¿Por qué les
    importaba conservar su judaísmo? ¿Qué tenía de malo asimilarse a las diferentes
    naciones que les rodeaban? ¿Cuál era el contenido de ese judaísmo y qué une hoy
    a los judíos del mundo entero?

     


    A estas preguntas nos resulta
    difícil dar una respuesta convincente y lógica pero sin embargo y pese a lo
    difuso de su definición de qué es el judaísmo, estas personas hicieron algo sin
    parangón ni antecedente en la historia universal. Con una entrega fuera de lo
    común marcharon hacia una tierra inhóspita y primitiva con enfermedades varias y
    guerras dejando atrás puestos de trabajo y vidas ordenadas. En esta nueva tierra
    fundaron colonias, entregaron su vida luchando en diferentes guerras en pos del
    levantamiento del Estado de Israel con un heroísmo que es motivo de admiración
    hasta nuestros días.

     


    ¿Para qué se necesita un Estado
    Judío?

     

    Cuando Herzl
    presentó su proyecto del Estado Judío tenía ante sí dos metas principales.

     

    1) La
    salvación física del Pueblo de Israel

          

    El juicio a
    Alfred Dreifus en el cual un militar francés fue acusado y sentenciado por el
    mero hecho de ser judío influenció profundamente en el padre del sionismo y le
    llevó a la conclusión de que un estado de judíos al cual éstos emigrasen
    solucionaría el problema del antisemitismo ya que dejaríamos de ser una minoría
    diferente en los países que habitamos pasando a ser una nación como las demás y
    por lo tanto se nos aceptaría como miembro en la familia de las naciones. El
    holocausto aparentemente confirmó la teoría de Herzl respecto de que la única
    salvación posible es un Estado Judío. Sin embargo él no podía dar una
    explicación somera de por qué los judíos no lograban asimilarse entre las
    naciones. ¿Para qué erigir un estado en vez de integrarse, para qué preservar a
    este pueblo mediante un marco político estatal? ¿No es acaso más fácil que los
    judíos de Italia se transformen en italianos leales y los de Polonia en
    patriotas polacos y así resolver el problema de la particularidad judía?

     

    2) El
    valor espiritual del Pueblo Judío

     

    Los
    precursores del sionismo entendían que el Pueblo Judío tenía un valor moral
    superior al de las demás naciones, las visiones de los profetas de Israel están
    repletas de contenidos éticos sublimes por lo que es importante que nos
    preservemos como nación para así ser una luz para las demás naciones, ‘or la
    goím’
    , debemos mantener el judaísmo por su aspecto moral y Ben Gurión
    declaró que éste es una de las metas centrales del levantamiento del estado.

    Sin embargo,
    ni el mismo Ben Gurión sabía explicar por qué para llevar adelante este proyecto
    ético es necesario que habitemos justamente en Eretz Israel. Ese sueño
    podía concretizarse en Uganda o en uno de los estados de los Estados Unidos de
    América. La idea moral es universal y para impulsarla no es necesario legislar
    la Ley del Retorno que permite únicamente a judíos emigrar a Eretz Israel
    sino que lo más lógico es permitir el ingreso de todos aquellos que compartan
    estos ideales.


     


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