• La declaración de la independencia de Israel, Meguilat Hatzmaut

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    La Declaración de la Independencia

     

    Es el documento en el cual está escrita la declaración del
    establecimiento del Estado de Israel, que fue leída por David Ben Gurión en la sesión
    del congreso del pueblo (luego se transformó en el congreso del estado temporario) el
    cinco de Iar 5748, 14 de mayo de 1948, y fue firmada por los representantes del congreso.
    Fue publicada en el periódico oficial del estado número uno, 5748.

    La declaración se inicia con una reseña histórica
    y el lazo del pueblo judío con la tierra de Israel
    desde los primeros años de exilio hasta los primeros años de resurgimiento (del pueblo y de la tierra),
    con la inmigración y los asentamientos. Está mencionada la declaración de Balfour que
    reconoce el derecho del pueblo judío a obtener un estado soberano en su tierra – que fue
    mencionada anteriormente en el primer congreso sionista. Luego se menciona la terrible
    desgracia del holocausto que le sobrevino al pueblo de Israel – como otra demostración
    que reconoce ser una solución a la problemática del pueblo judío a través de un estado
    en su tierra. Cabe destacar, que la participación del asentamiento judío en la guerra
    fortifican el mérito de ser contados entre los pueblos que integran la O.N.U. Por último
    la decisión de la O.N.U. de 1947, que otorga la posibilidad de la creación de un estado
    judío en la tierra de Israel y obliga a los habitantes a hacerse responsables de llevar a
    cabo la decisión.

    Con respecto a lo dicho anteriormente, el Consejo del Pueblo declara el
    establecimiento del estado judío en la tierra de Israel, con el nombre de Estado de
    Israel, y poner en marcha las instituciones – el consejo de estado temporario y el
    gobierno temporario de la noche del seis de Iaar 5748, 15 de mayo 1948.

    A continuación se detallan las bases del estado:

    El Estado de Israel abrirá sus puertas para la inmigración judía y para
    la reunión de las diásporas, invertir en el desarrollo de la tierra en favor de sus
    habitantes, el estado será fundamentado en bases de libertad, justicia y la paz como lo
    han profetizado los profetas de Israel, habrá igualdad de derechos sociales y estatales
    para todos los ciudadanos sin diferencia de credo, raza y sexo, asegurará la libertad de
    culto, lengua, educación y cultura, cuidará los lugares santos de todas las religiones y
    será fiel a las bases de la declaración de la O.N.U.

    Extiende su mano de paz a los habitantes árabes, y a todas los estados
    vecinos, para la cooperación y ayuda mutua. Se llama a la O.N.U. a ayudar al pueblo
    judío a construir su estado. Sella la declaración el llamado a todos los judíos de la
    diáspora, a congregarse junto al asentamiento judío y a su construcción, y estar
    siempre dispuestos a apoyarlo para concretar el anhelo de las generaciones para la
    redención de Israel.

    En la tierra de Israel se ha establecido el pueblo Judío

    En cada generación y generación retornó el pueblo de Israel a la
    llamada de Sión. Abraham, padre de la nación fue ordenado “Levántate pues y anda a
    todo lo largo y todo lo ancho de la tierra, porque te la daré” (Génesis 13:17).
    Isaac su hijo, fue ordenado “No bajes a Egipto. Habita en las tierras que te
    indicarémora en esta tierra y seré contigo” (Génesis 26:2). A Iaakov, que la
    tierra lleva su nombre – Israel, le fue asegurado “La tierra donde estás acostado te
    la daré a ti y a tu simiente” (Génesis 28:13). Desde aquellos días aumentaron las
    confrontaciones sobre la tierra de los patriarcas – la tierra de Israel.

    La conquista de la tierra y asentar la misma fue la primera etapa luego de
    la salida de Egipto. La confrontación fue larga y continua, luego vinieron las guerras de
    la época de los jueces y los reyes hasta el exilio de Israel y el exilio de Judá
    después de la destrucción del primer Templo en el año 586
    a.e.c.

    Luego del exilio de Asiria, Ezequias, rey de Judá, llamó al pueblo de
    Israel, a las tribus de Efraim y Menases retornar a D’s, volver al templo de Jerusalem y
    volver a “esta tierra”. En el largo exilio el profeta Ezequiel elevó “la
    visión de los huesos secos” y él se dirigió a los habitantes de la extrana tierra con el llamado “así dice D’s el Eterno: He aquí
    que abriré vuestros sepulcros oh pueblo Mío, y os traeré a la tierra de Israel”
    (Ezequiel 37:2).

    En el año 538 a.e.c. dio a conocer Ciró,
    rey de Persia, su declaración “Quienquiera que haya entre vosotros de todo Su pueblo
    – sea su D’s con él – suba a Jerusalén, que está en judea” (Esdras 1:3). A raíz
    de la declaración de Ciró inmigró una parte del pueblo a Israel y a Jerusalem.
    “Despierta, despierta vístete con tu fortaleza, oh Sion! Ponte tus hermosas
    vestiduras, oh Jerusalem” Nehemias, dirigente de aquellos que retornaron a Sión,
    convocó diciendo “Venid y reconstruyamos la muralla de Jerusalem”.

    Desde aquellos días, descritos en el libro de los libros, el pueblo de
    Israel fue constante con la relación a Sión y a su credo, porque solo en esta tierra, en
    la cual se encuentran las peculiaridades nacionales y espirituales, va a ser dirigido su
    futuro.

     

    Le fueron fieles….

     

    Muchos años la tierra de
    Israel estuvo gobernada por extraños. La
    destrucción del Templo en el año 70 e.c no
    llegó a desligar la relación y no impidió las añoranzas
    de los judíos hacia su tierra. La devoción del judío a la tierra proviene de
    sentimientos religiosos a la tierra santa y de las prohibiciones que fueron dadas por
    nuestros enemigos. A través de los intentos del pueblo de asentar la tierra, tanto el
    asentamiento fijo o el temporario, quería demostrar, tanto a los conquistadores como a
    los gobernantes extranjeros, que el pueblo de Israel pertenece a la tierra de Israel, y no
    hay quien desligue esta relación, y no existe nación o gobernante alguno que pueda
    invalidar del pueblo su espíritu y su orgullo. La vida cotidiana del judío en el exilio
    transformó la relación a la tierra de Israel en un fundamento básico que creó una
    chispa y formó la base de la existencia judía.

    El juramento de “Si se olvidara Jerusalem que se olvidare mi
    diestra” tanto en los rezos, costumbres, actos que acompanan al judío en los años de su vida, fue recibido como expresión fija.
    Luego de cada banquete, al pronunciar la “Bendición después de las comidas” se
    recita “Que se reconstruya Jerusalem, ciudad santa pronto en nuestros días”. En
    la ceremonia del casamiento el novio coloca cenizas sobre su cabeza y rompe un vaso en
    recuerdo a la destrucción de Jerusalem como está escrito “Para alegrar a los que
    lloran en Sion, dándoles una guirnalda en vez de cenizas” (Isaias 61:3). Al
    finalizar las bendiciones del casamiento se dice “Pronto se escuchará en los montes
    de Judá y en las calles de Jerusalem la voz de la alegría y la voz del regocijo, la voz
    del novio y la voz de la novia”.

    En las festividades rezamos “Por nuestros pecados fuimos exiliados de
    nuestra tierra” y así expresamos el concepto del judaísmo. Pues el exilio es
    considerado como un pecado, un severo pecado que su significado es la desligación de la
    patria, del lugar en el cual se encuentran las peculiaridades nacionales y espirituales
    del pueblo de Israel. Así como nunca cesó el asentamiento del pueblo judío en Israel de
    la misma manera nunca cesó la inmigración a ella, la cual estaba predestinada a acercar
    la redención y poner fin al exilio.

     volver y amarrarse… …revivir la lengua hebrea…

     

    El año 1882 fue un año clave en la historia de la tierra de Israel. En
    este año comenzó la inmigración, que se la
    puede identificar como “sionista”, cuya meta era renovar la independencia judía
    establecer un estado soberano para el pueblo judío.

    La gran insignia que publicaron los companeros de “Bilu” (“Oh casa de Jacob!
    Ven y andemos) en el mes de Nisán de 5642 (1882) en la cual escribieron “Vendrá el
    fin de nuestro amargo exilio y luego de miles de años de
    deambular hemos encontrado un descanso en las tierras de nuestros patriarcas para nuestras
    agotadas almas… Sion! Sion!! a la tierra de nuestros patriarcas, tierra de Israel! ha
    llegado el momento de izar la bandera del campamento de Judá ! Ven!”

    Estos cientos de judíos que abandonaron sus hogares y se dirigieron a la
    tierra de Israel son llamados la “primera aliá”. Pero este nombre no es exacto.
    Sin “el ishuv haiashan” que los cuidadores de las murallas no se hubiera
    concretado el asentamiento nuevo alrededor de las murallas, y sin “Jibat
    Sion” la antigua no se hubiera creado la nueva.

    La finalidad de los nuevos inmigrantes que llegaron en el año 1882 era
    enfatizar su “asentamiento” sobre la tierra de Israel con la intención de
    establecer un asentamiento independiente como el pasado. La inmigración de los yemenitas
    que vinieron del sur y los “biluim” que vinieron del norte fue la primera en
    concretar su asentamiento y a raíz de ella vinieron nuevas inmigraciones del oriente y
    occidente.

    En el año 1882 vivían cerca
    de 30,000 judíos en la tierra de Israel. En vísperas de la primer guerra mundial el
    asentamiento judío contaba con 100,000 almas. Era esta una base pobre en cantidad y rica
    en calidad. Los logros de la primer y segunda aliá en los años 1882-1914 fueron piedras fundamentales en el
    proceso de consolidación del estado hebreo. En los tiempos de aquellas inmigraciones fue
    renovada la lengua hebrea, se consolidó la fuerza de defensa, y se crearon formas de vida
    nueva – la moshava y el kibutz. La finalidad era el trabajo físico cumpliendo el anhelo
    de trabajar la tierra. Los pioneros dejaron sus huellas en el nuevo Estado de Israel.

     

    … se ha reunido el congreso sionista a la voz del llamado…

     

    En sus memorias describe David Ben Gurion, el día en el cual le fue dado
    a conocer a los pobladores de la comunidad de Plonsk la publicación del libro “El
    Estado judío” que fue escrito por Biniamin Zeev Hertzel. En aquellos días, en
    1896, cuando tenía once años, contó Ben Gurión: “la noticia me creó
    alas, de repente se me hizo conocer que venía el Mesías, un hombre de buen aspecto ojos
    ardientes de buen aspecto con barba negra, Teodoro Hertzel. El conducirá el pueblo de
    Israel a la tierra de los patriarcas”.

    Varios años después en una reunión especial congregada en 1947 para
    recordar los cincuenta años del primer congreso sionista, dijo Ben Gurión: “en este
    congreso se ha levantado nuevamente el pueblo judío que reconoce su existencia y declara
    su voluntad de ser nuevamente como todos los pueblos libre en su patria”.

    Solo un año y medio separa
    entre la publicación del libro “El Estado Judío” al congreso sionista en
    Basilea, Suiza. Un año y medio de sin cesar esfuerzos físicos y espirituales fuera de lo
    común hasta el momento culminante en el cual el líder sionista declaró “En Basilea
    fundé el estado de los judíos”.

    Hertzel dedicó los últimos ocho años
    de su corta vida plenamente, con todo su esfuerzo, a actividades sionistas, pero al
    congregar doscientos representantes al primer parlamento judío, ellos pudieron definir la
    finalidad de sus actividades: “El sionismo pide establecer para el pueblo judío una
    patria legal en la tierra de Israel según el criterio de los pueblos”.

    En los seis congresos que se llevaron a cabo en la vida de Hertzel, se
    consolidaron las instituciones de movimientos sionistas y se crearon organizaciones.

    Hertzel falleció de corta edad el 3 de junio de 1904, quebrandose bajo el
    yugo esforzado de su labor. Tenía solo 44 años.
    En el mes de agosto de 1949 trajeron sus restos a su morada final en la tierra de su
    visión.

     

    El holocausto que sufrió el pueblo de Israel…

     

    En dos diferentes aspectos influenció el holocausto sobre la creación
    del Estado de Israel. Uno de ellos es la influencia concreta y el otro una influencia
    profunda.

    En el nivel concreto era sabido que sin lugar a dudas el hecho, que al
    haber finalizado la segunda guerra mundial se concentraron los sobrevivientes del
    holocausto en el centro de Europa – principalmente en Alemania e Italia en los cuales se
    encontraba una concentración de 300,000 exiliados judíos. El anhelo de los
    sobrevivientes del holocausto era inmigrar a la tierra de Israel – este deseo se vio
    expresado en los intentos de la inmigración ilegal – y tuvo una influencia decisiva sobre
    la creación del proceso, que provocó la elevación del problema de la tierra de Israel
    ante las Naciones Unidas, este proceso trajo como consecuencia el apoyo internacional del
    establecimiento del Estado Judío en la tierra de Israel.

    El holocausto fue un golpe duro para el pueblo de Israel, cruel e
    inhumano, que como el no se había conocido, tanto en los sufrimientos como en víctimas.
    “La solución final” nazi llevó a cabo la destrucción del judaísmo europeo,
    que era la concentración judía más grande en el mundo al estallar la segunda guerra
    mundial.

    De los fuegos y cenizas de los campos de concentración y exterminio,
    entre las callejuelas de las ciudades destruidas se levantó y se elevó el grito judío
    interior “Atribuid a nosotros un estado”. Los líderes de los levantamientos
    judíos en los guetos elevaron este dicho al pronunciar “El holocausto volverá – no
    sabemos cuando y en que lugar”. El reclamo judío que fue elevado de las
    profundidades del infierno se unió al sentimiento de culpa de las naciones del mundo que
    pidieron ayudar al pueblo judío, restaurar las ruinas y construir su independencia.

     

    … inmigrar ilegalmente a la tierra de Israel…

     

    115,000 inmigrantes clandestinos llegaron a la tierra de Israel entre los
    años 1934-1948. Muchos de estos inmigrantes
    llegaron a las orillas de la tierra de Israel en los ciento cuarenta y un barcos, que
    burlaron los judíos a la defensa del gobierno extranjero. Algunos de ellos hicieron su
    camino a pie o en aviones. En esta inmigración ilegal existía una especie de prueba de
    que el pueblo judío ha decidido tomar su destino en sus propias manos. La
    “inmigración ilegal” o la “segunda inmigración” es sin lugar a dudas
    un realización esplendorosa de la historia judía sionista de este siglo.

    Dos fueron los obstáculos, que la inmigración ilegal tuvo que
    sobreponerse: por un lado la prohibición de la entrada a Israel y por el otro la
    prohibición de la libre salida de la diáspora. El movimiento de la inmigración ilegal,
    que nació en base a la confrontación con el gobierno del mandato británico fue el
    acontecimiento principal en la vida del pueblo judío luego del holocausto en Europa.

    Las dimensiones de la inmigración ilegal eran tan grandes que podían
    llegar a cambiar el equilibrio demográfico en la tierra de Israel y llegar a desviarlo en
    favor a los judíos. Los árabes no disimulaban su temor, y presionaban con todas sus
    fuerzas al gobierno británico para detener la inmigración. La presión árabe dio su
    fruto, y el gobierno británico consideró a la inmigración ilegal como una causa muy
    peligrosa que puede peligrar su mandato e influencia en el Medio Oriente.

    Los peligros no disminuyeron la lucha. A pesar que muchos inmigrante
    fueron expulsados de la tierra de Palestina al comienzo a Mauricius y luego a Chipre,
    continuó el enfrentamiento entre los miserables barcos que demostraron demasía y
    habilidad para sobreponerse a las fuerzas armadas de los británicos. La existencia de la
    inmigración ilegal sirvió como motor potente para anular los decretos y así concretar
    el levantamiento del Estado de Israel.

    El resumen de la confrontación de la inmigración ilegal fue definida en
    1939 por Berl Katzenelson: “Quieran o no quieran, ayuden o lo impidan las desgracias
    del pueblo judío van a hacer navegar los barcos a través de los días” No hay una
    definición más concreta a esta confrontación heroica que estaba colmada de desgracias,
    sufrimiento y valentía.

     

    … el aporte del asentamiento hebreo…

     

    “El ofrecerse como voluntario, al conocer la oportunidad que
    significó la guerra, fue el acto sionista más importante después de la declaración de
    Balfour”.

    Estas palabras fueron dichas por el general Jaim Laskov expresando de una
    manera sobresaliente los actos realizados por los 30,000 soldados de la tierra de Israel
    que se voluntarizaron al servicio del ejército británico.

    El movimiento de voluntarios entre los años 1940-1945 presentó cuatro objetivos: luchar
    la guerra humana contra la bestia nazi; luchar la guerra judía contra los nazis,
    ponerse en contacto con los judíos de Europa establecer una simiente para la creación
    del ejército judío. Cada uno de estos cuatro objetivos eran la base de la decisión de
    cada voluntario para alzarse y ofrecer sus servicios.

    Quienes fueron estos individuos? Nativos de la tierra de Israel,
    inmigrantes e inmigrantes ilegales, que llegaron en época de guerra y en los años posteriores. Ellos sirvieron en infantería y
    en artillería pesada, tropas de mujeres y en las fuerzas aéreas reales. En las fuerzas
    de transporte y en la marina real, casi en todas las unidades del ejército británico.
    Ellos pelearon en todos los frentes contra los ejércitos de Alemania e Italia y algunos
    de ellos lucharon contra el ejército japonés.

    Entre los voluntarios se creó “la brigada” que fue la simiente
    de tres tropas de la tierra de Israel, y a ellos se le unieron unidades de artillería. El
    símbolo de la brigada era un magüen David dorado con un fondo azul y las letras JEIL
    (brigada judía en combate).

    El estereotipo de la sociedad israelí se refleja en los corazones y en
    los actos de aquellos luchadores voluntarios que rezaron para la redención de la tierra y
    aportaron de una manera absoluta a la creación del Estado de Israel. Los voluntarios eran
    personas comunes, que realizaron hechos fuera de los común.

     

    Establecimiento del Estado Judío en la tierra de Israel…

     

    Este día, “el día más largo” en la historia del asentamiento,
    un día que se extendió por un día y medio.

    En la mañana de aquel día
    28-11-1947 los rabinos superiores realizaron un rezo especial al lado del Muro de los
    Lamentos y rezaron por la causa del día “manda por favor la veracidad y la
    afirmación a los emisarios de las naciones que se encuentran hoy en lugares de juicio,
    que reconozcan la rectitud de Israel”.

    El Ishuv tuvo largas horas de tensión. El debate, que debía de haber
    concluido la noche del 28-11-1947, fue postergado en un día a pedido de Francia. Esta
    postergación fortificó la espera, y el ambiente general dentro del asentamiento era de
    “entre esperanza y desilusión”.

    Al día siguiente, a altas horas de la noche del 29-11-1947, se develó
    que las esperanzas del asentamiento judío se habían concretado. De las voces de los
    parlantes que fueron fijados en los centros de las ciudades fue escuchados los resultados
    de la dramática votación de la asamblea de la O.N.U que fue congregada en Blaike Secs
    cerca de Nueva York. De cincuenta y siete partícipes de la O.N.U, treinta y tres votaron
    el “si” anhelado. Trece estados votaron en contra y diez representantes de
    estado se abstuvieron. La organización de las Naciones Unidas decidieron sobre la
    partición de la tierra y el establecimiento del estado judío en la mayoría de la
    superficie.

    Al momento de ser recibida la resolución, se llenaron de gente las plazas
    e irrumpieron con cánticos de alegría, que como ellos nunca se habían visto.
    “Oleada inmensa de alegría” describió un corresponsal americano lo que sus
    ojos veían. Otro escribió “Tel Aviv baila diez horas”. En cada lugar se vieron
    rondas de bailes llenas de emoción y alegría, las banderas de la nación fueron izadas y
    marchas de alegría espontáneas se apegaron a cada judío en la tierra de Israel.

    Solo una persona, que pasó aquel sábado decisivo en el hotel
    “Kalia” al lado del Mar Muerto, no se emocionó y no festejó sino fue imbuido
    en una gran preocupación. Al informarle David Ben Gurión el resultado de la
    votación, sabía, que los árabes de Israel no estarían satisfechos con la decisión, y
    era de esperar una sangrienta guerra.

    En un informe que publicó un periodista escribió “la renovada
    Iehudá adquirirá con orgullo su lugar en la O.N.U como causa de paz, desarrollo y
    florecimiento de la tierra santa, en el cercano oriente y en el mundo entero”.

    …haciendo valer nuestros derechos…

     

    A mano de 350 personas – los elegidos entre los elegidos, llegó el jueves
    trece de mayo de 1948 la simple invitación, y en ella decía:

     

    “Estimado Señor.

    Tenemos el honor hacerle llegar a usted dicha invitación para la reunión
    en la cual se realizará la declaratoria de la independencia que se llevará a cabo el
    viernes cinco de Iaar 5748 (14-5-1948), a las 16:00 horas la sala del museo (Sderot
    Rotchild 16)

    Pedimos encarecidamente mantener en secreto el contenido de esta
    invitación y la fecha de la convocatoria. Los interesados deben presentarse a la sala a
    las 15:30 horas”.

     

    Muchos de ellos se amontonaron sobre las puertas de la sala, que era
    estrecha para albergar a todas las personas, dirigentes, directivos importantes que
    anhelaron estar presentes en este evento. Hubo aquellos que se ofendieron, hubo aquellos
    que entendieron, y en la pequena sala se hizo un acto grandioso.

    A las 16:00 horas en punto Ben Gurión golpeó con un martillo de color
    nuez la mesa. Los presentes que estaban sentados en semicírculo se pusieron de pie y
    entonaron el “Hatikva”. Así comenzó el acto que duró solo treinta y dos
    minutos. Con una voz temblorosa inició Ben Gurión sus primeras palabras que llevan el
    sello de la historia: “Voy a leer delante de ustedes la declaración del Estado de
    Israel, que fue aceptada en el primer llamado por los representantes del pueblo”.

    El sonido de las palabras “Estado de Israel” depertó un
    sentimiento y se expandió entre los congregados que estallaron con un eufórico aplauso.
    Sobre la tarima permaneció sentado en su lugar el rabino I. L Fishamn (Maimón). El no
    aplaudió. La emoción lo conmovió e irrumpió en un lloriqueo de alegría.

    A las 16:24 concluyó Ben Gurión de leer la declaración. Los integrantes
    de la asamblea del pueblo fueron invitados uno a uno según orden alfabético a firmar.
    Veinticuatro líderes firmaron sobre el pergamino vacío. Pues la preparación de la
    declaración concluyó solo una hora antes del acto, no alcanzaron a unir todas las
    partes, y la parte de las firmas había quedado separada de la declaración. Con el correr
    de los días firmaron los doce companeros
    restantes. Moshe Sharet Shertok fue el último en firmar, y al concluir nuevamente se
    escuchó el canto del “Hatikva”.

    Al concluir el último acorde se levantó Ben Gurión y declaró en pocas
    palabras “se ha declarado el Estado Judío! ha concluido esta sesión”.

     

    … tendrá sus puertas abiertas a la inmigración judía y reunión de
    diásporas…

     

    La inmigración fue anterior al Estado de Israel y fue la base de su
    establecimiento. Ocho olas de inmigración transformaron la tierra de Israel de una franja
    de tierra abandonada del imperio otomano – a un asentamiento judío fructífero y
    desarrollado. Las dimensiones de la inmigración aumentaron considerablemente el día que
    fue declarado el estado.

    Desde el año 1948 y hasta
    1997 inmigraron a la tierra de Israel alrededor de 3,650,000 judíos. En los primeros tres
    años inmigraron 688,150 personas, y ellos
    duplicaron la población judía que contaba, en vísperas del establecimiento del estado
    con 600,000 judíos.

    Los inmigrantes cambiaron el mapa del estado. Los llegados del las montanas de Atlas y los que vinieron de Irak, los
    prisionersos de Sión de Rusia y aquellos que venían de países en desarrollo formaban
    una sociedad que debía levantar cientos de aldeas, kibutzim y ciudades en desarrollo en
    el norte y en el sur. Ellos participaron en el establecimiento de la franja de Lajish y la
    franja de Adulam, formaron partes de los asentamientos del desierto y del valle del
    Jordán, en asentamientos de Judea y Samaria y en aldeas de las alturas del Golán. Miles
    de inmigrantes y sus hijos se encontraron y se encuentran en tareas de seguridad.

    De donde han llegado? Desde Europa inmigraron 815,000 almas, del norte de
    Africa – 425,000 inmigrantes, de Asia – 355,000 judíos, del norte de América, la rica y
    grande entre las diásporas, inmigraron solamente 110,000 judíos mientras que de Unión
    Soviética – 1,000,000. En los últimos años
    se unieron 73,000 personas de Sudáfrica y 55,000 etíopes. La visión de “reunir los
    exilios” es el fundamento del establecimiento del Estado de Israel. El poder que
    otorgaba “la ley de retorno” que fue legislada en la Kneset en 1950 hacía que
    todos los inmigrantes judíos sean ciudadanos del estado. La fuerza y desarrollo del
    estado dependen en gran manera del éxito de la absorción de los nuevos inmigrantes y su
    integración en los desafíos de la sociedad.

    “Confiando en la ayuda del D’s de Israel”, 37 personas del
    Consejo firmaron la declaración.

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