• La declaración de la independencia de Israel, Meguilat Hatzmaut

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    La Declaración de la Independencia

    Es el documento en el cual está escrita la declaración del establecimiento del Estado de Israel, que fue leída por David Ben Gurión en la sesión del congreso del pueblo (luego se transformó en el congreso del estado temporario) el cinco de Iar 5748, 14 de mayo de 1948, y fue firmada por los representantes del congreso. Fue publicada en el periódico oficial del estado número uno, 5748.

    La declaración se inicia con una reseña histórica y el lazo del pueblo judío con la tierra de Israel desde los primeros años de exilio hasta los primeros años de resurgimiento (del pueblo y de la tierra), con la inmigración y los asentamientos. Está mencionada la declaración de Balfour quereconoce el derecho del pueblo judío a obtener un estado soberano en su tierra – que fue mencionada anteriormente en el primer congreso sionista. Luego se menciona la terrible desgracia del holocausto que le sobrevino al pueblo de Israel – como otra demostración que reconoce ser una solución a la problemática del pueblo judío a través de un estado en su tierra. Cabe destacar, que la participación del asentamiento judío en la guerra fortifican el mérito de ser contados entre los pueblos que integran la O.N.U. Por último la decisión de la O.N.U. de 1947, que otorga la posibilidad de la creación de un estado judío en la tierra de Israel y obliga a los habitantes a hacerse responsables de llevar a cabo la decisión.

    Con respecto a lo dicho anteriormente, el Consejo del Pueblo declara el establecimiento del estado judío en la tierra de Israel, con el nombre de Estado de Israel, y poner en marcha las instituciones – el consejo de estado temporario y el gobierno temporario de la noche del seis de Iaar 5748, 15 de mayo 1948.

    A continuación se detallan las bases del estado:

    El Estado de Israel abrirá sus puertas para la inmigración judía y para la reunión de las diásporas, invertir en el desarrollo de la tierra en favor de sus habitantes, el estado será fundamentado en bases de libertad, justicia y la paz como lo han profetizado los profetas de Israel, habrá igualdad de derechos sociales y estatales para todos los ciudadanos sin diferencia de credo, raza y sexo, asegurará la libertad de culto, lengua, educación y cultura, cuidará los lugares santos de todas las religiones y será fiel a las bases de la declaración de la O.N.U.

    Extiende su mano de paz a los habitantes árabes, y a todas los estados vecinos, para la cooperación y ayuda mutua. Se llama a la O.N.U. a ayudar al pueblo judío a construir su estado. Sella la declaración el llamado a todos los judíos de la diáspora, a congregarse junto al asentamiento judío y a su construcción, y estar siempre dispuestos a apoyarlo para concretar el anhelo de las generaciones para la redención de Israel.

    En la tierra de Israel se ha establecido el pueblo Judío

    En cada generación y generación retornó el pueblo de Israel a la llamada de Sión. Abraham, padre de la nación fue ordenado “Levántate pues y anda a todo lo largo y todo lo ancho de la tierra, porque te la daré” (Génesis 13:17). Isaac su hijo, fue ordenado “No bajes a Egipto. Habita en las tierras que te indicaré mora en esta tierra y seré contigo” (Génesis 26:2). A Iaakov, que la tierra lleva su nombre – Israel, le fue asegurado “La tierra donde estás acostado te la daré a ti y a tu simiente” (Génesis 28:13). Desde aquellos días aumentaron las confrontaciones sobre la tierra de los patriarcas – la tierra de Israel.

    La conquista de la tierra y asentar la misma fue la primera etapa luego de la salida de Egipto. La confrontación fue larga y continua, luego vinieron las guerras de la época de los jueces y los reyes hasta el exilio de Israel y el exilio de Judá después de la destrucción del primer Templo en el año 586 a.e.c.

    Luego del exilio de Asiria, Ezequias, rey de Judá, llamó al pueblo de Israel, a las tribus de Efraim y Menases retornar a D’s, volver al templo de Jerusalem y volver a “esta tierra”. En el largo exilio el profeta Ezequiel elevó “la visión de los huesos secos” y él se dirigió a los habitantes de la extraña tierra con el llamado “así dice D’s el Eterno: He aquí que abriré vuestros sepulcros oh pueblo Mío, y os traeré a la tierra de Israel” (Ezequiel 37:2).

    En el año 538 a.e.c. dio a conocer Ciró, rey de Persia, su declaración “Quien quiera que haya entre vosotros de todo Su pueblo – sea su D’s con él – suba a Jerusalén, que está en judea” (Esdras 1:3). A raíz de la declaración de Ciró inmigró una parte del pueblo a Israel y a Jerusalem. “Despierta, despierta vístete con tu fortaleza, oh Sion! Ponte tus hermosas vestiduras, oh Jerusalem” Nehemias, dirigente de aquellos que retornaron a Sión, convocó diciendo “Venid y reconstruyamos la muralla de Jerusalem”.

    Desde aquellos días, descritos en el libro de los libros, el pueblo de Israel fue constante con la relación a Sión y a su credo, porque solo en esta tierra, en la cual se encuentran las peculiaridades nacionales y espirituales, va a ser dirigido su futuro.

    Le fueron fieles….

    Muchos años la tierra de Israel estuvo gobernada por extraños. La destrucción del Templo en el año 70 e.c no llegó a desligar la relación y no impidió las añoranzas de los judíos hacia su tierra. La devoción del judío a la tierra proviene de sentimientos religiosos a la tierra santa y de las prohibiciones que fueron dadas por nuestros enemigos. A través de los intentos del pueblo de asentar la tierra, tanto el asentamiento fijo o el temporario, quería demostrar, tanto a los conquistadores como a los gobernantes extranjeros, que el pueblo de Israel pertenece a la tierra de Israel, y no hay quien desligue esta relación, y no existe nación o gobernante alguno que pueda invalidar del pueblo su espíritu y su orgullo. La vida cotidiana del judío en el exilio transformó la relación a la tierra de Israel en un fundamento básico que creó una chispa y formó la base de la existencia judía.

    El juramento de “Si se olvidara Jerusalem que se olvidare mi diestra” tanto en los rezos, costumbres, actos que acompanan al judío en los años de su vida, fue recibido como expresión fija. Luego de cada banquete, al pronunciar la “Bendición después de las comidas” se recita “Que se reconstruya Jerusalem, ciudad santa pronto en nuestros días”. En la ceremonia del casamiento el novio coloca cenizas sobre su cabeza y rompe un vaso en recuerdo a la destrucción de Jerusalem como está escrito “Para alegrar a los que lloran en Sion, dándoles una guirnalda en vez de cenizas” (Isaias 61:3). Al finalizar las bendiciones del casamiento se dice “Pronto se escuchará en los montes de Judá y en las calles de Jerusalem la voz de la alegría y la voz del regocijo, la voz del novio y la voz de la novia”.

    En las festividades rezamos “Por nuestros pecados fuimos exiliados de nuestra tierra” y así expresamos el concepto del judaísmo. Pues el exilio es considerado como un pecado, un severo pecado que su significado es la desligación de la patria, del lugar en el cual se encuentran las peculiaridades nacionales y espirituales del pueblo de Israel. Así como nunca cesó el asentamiento del pueblo judío en Israel de la misma manera nunca cesó la inmigración a ella, la cual estaba predestinada a acercar la redención y poner fin al exilio.

    volver y amarrarse… …revivir la lengua hebrea…

    El año 1882 fue un año clave en la historia de la tierra de Israel. En este año comenzó la inmigración, que se la puede identificar como “sionista”, cuya meta era renovar la independencia judía establecer un estado soberano para el pueblo judío.

    La gran insignia que publicaron los companeros de “Bilu” (“Oh casa de Jacob! Ven y andemos) en el mes de Nisán de 5642 (1882) en la cual escribieron “Vendrá el fin de nuestro amargo exilio y luego de miles de años de deambular hemos encontrado un descanso en las tierras de nuestros patriarcas para nuestras agotadas almas… Sion! Sion!! a la tierra de nuestros patriarcas, tierra de Israel! ha llegado el momento de izar la bandera del campamento de Judá ! Ven!”

    Estos cientos de judíos que abandonaron sus hogares y se dirigieron a la tierra de Israel son llamados la “primera aliá”. Pero este nombre no es exacto. Sin “el ishuv haiashan” de los cuidadores de las murallas no se hubiera concretado el asentamiento nuevo alrededor de las murallas, y sin “Jibat Sion” la antigua no se hubiera creado la nueva.

    La finalidad de los nuevos inmigrantes que llegaron en el año 1882 era enfatizar su “asentamiento” sobre la tierra de Israel con la intención de establecer un asentamiento independiente como el pasado. La inmigración de los yemenitas que vinieron del sur y los “biluim” que vinieron del norte fue la primera en concretar su asentamiento y a raíz de ella vinieron nuevas inmigraciones del oriente y occidente.

    En el año 1882 vivían cerca de 30,000 judíos en la tierra de Israel. En vísperas de la primer guerra mundial el asentamiento judío contaba con 100,000 almas. Era esta una base pobre en cantidad y rica en calidad. Los logros de la primer y segunda aliá en los años 1882-1914 fueron piedras fundamentales en el proceso de consolidación del estado hebreo. En los tiempos de aquellas inmigraciones fue renovada la lengua hebrea, se consolidó la fuerza de defensa, y se crearon formas de vida nueva – la moshava y el kibutz. La finalidad era el trabajo físico cumpliendo el anhelo de trabajar la tierra. Los pioneros dejaron sus huellas en el nuevo Estado de Israel.

    … se ha reunido el congreso sionista a la voz del llamado…

    En sus memorias describe David Ben Gurion, el día en el cual le fue dado a conocer a los pobladores de la comunidad de Plonsk la publicación del libro “El Estado judío” que fue escrito por Biniamin Zeev Hertzel. En aquellos días, en 1896, cuando tenía once años, contó Ben Gurión: “la noticia me creó alas, de repente se me hizo conocer que venía el Mesías, un hombre de buen aspecto ojos ardientes de buen aspecto con barba negra, Teodoro Hertzel. El conducirá el pueblo deIsrael a la tierra de los patriarcas”.

    Varios años después en una reunión especial congregada en 1947 para recordar los cincuenta años del primer congreso sionista, dijo Ben Gurión: “en este congreso se ha levantado nuevamente el pueblo judío que reconoce su existencia y declara su voluntad de ser nuevamente como todos los pueblos libre en su patria”.

    Solo un año y medio separa entre la publicación del libro “El Estado Judío” al congreso sionista en Basilea, Suiza. Un año y medio de sin cesar esfuerzos físicos y espirituales fuera de lo común hasta el momento culminante en el cual el líder sionista declaró “En Basileafundé el estado de los judíos”.

    Hertzel dedicó los últimos ocho años de su corta vida plenamente, con todo su esfuerzo, a actividades sionistas, pero al congregar doscientos representantes al primer parlamento judío, ellos pudieron definir la finalidad de sus actividades: “El sionismo pide establecer para el pueblo judío una patria legal en la tierra de Israel según el criterio de los pueblos”.

    En los seis congresos que se llevaron a cabo en la vida de Hertzel, se consolidaron las instituciones de movimientos sionistas y se crearon organizaciones.

    Hertzel falleció de corta edad el 3 de junio de 1904, quebrándose bajo el yugo esforzado de su labor. Tenía solo 44 años. En el mes de agosto de 1949 trajeron sus restos a su morada final en la tierra de su visión.

    El holocausto que sufrió el pueblo de Israel…

    En dos diferentes aspectos influenció el holocausto sobre la creación del Estado de Israel. Uno de ellos es la influencia concreta y el otro una influencia profunda.

    En el nivel concreto era sabido que sin lugar a dudas el hecho, que al haber finalizado la segunda guerra mundial se concentraron los sobrevivientes del holocausto en el centro de Europa – principalmente en Alemania e Italia en los cuales se encontraba una concentración de 300,000 exiliados judíos. El anhelo de los sobrevivientes del holocausto era inmigrar a la tierra de Israel – este deseo se vio expresado en los intentos de la inmigración ilegal – y tuvo una influencia decisiva sobre la creación del proceso, que provocó la elevación del problema de la tierra de Israel ante las Naciones Unidas, este proceso trajo como consecuencia el apoyo internacional del establecimiento del Estado Judío en la tierra de Israel.

    El holocausto fue un golpe duro para el pueblo de Israel, cruel e inhumano, que como el no se había conocido, tanto en los sufrimientos como en víctimas. “La solución final” nazi llevó a cabo la destrucción del judaísmo europeo, que era la concentración judía más grande en el mundo al estallar la segunda guerra mundial.

    De los fuegos y cenizas de los campos de concentración y exterminio, entre las callejuelas de las ciudades destruidas se levantó y se elevó el grito judío interior “Atribuid a nosotros un estado”. Los líderes de los levantamientos judíos en los guetos elevaron este dicho al pronunciar “El holocausto volverá – no sabemos cuando y en que lugar”. El reclamo judío que fue elevado de las profundidades del infierno se unió al sentimiento de culpa de las naciones del mundo que pidieron ayudar al pueblo judío, restaurar las ruinas y construir su independencia.

     … inmigrar ilegalmente a la tierra de Israel…

    115,000 inmigrantes clandestinos llegaron a la tierra de Israel entre los años 1934-1948. Muchos de estos inmigrantes llegaron a las orillas de la tierra de Israel en los ciento cuarenta y un barcos, con los que burlaron los judíos a la defensa del gobierno extranjero. Algunos de ellos hicieron su camino a pie o en aviones. En esta inmigración ilegal existía una especie de prueba de que el pueblo judío ha decidido tomar su destino en sus propias manos. La “inmigración ilegal” o la “segunda inmigración” es sin lugar a dudas un realización esplendorosa de la historia judía sionista de este siglo.

    Dos fueron los obstáculos, que la inmigración ilegal tuvo que sobreponerse: por un lado la prohibición de la entrada a Israel y por el otro la prohibición de la libre salida de la diáspora. El movimiento de la inmigración ilegal, que nació en base a la confrontación con el gobierno del mandato británico fue el acontecimiento principal en la vida del pueblo judío luego del holocausto en Europa.

    Las dimensiones de la inmigración ilegal eran tan grandes que podían llegar a cambiar el equilibrio demográfico en la tierra de Israel y llegar a desviarlo en favor a los judíos. Los árabes no disimulaban su temor, y presionaban con todas sus fuerzas al gobierno británico para detener la inmigración. La presión árabe dio su fruto, y el gobierno británico consideró a la inmigración ilegal como una causa muy peligrosa que puede peligrar su mandato e influencia en el Medio Oriente.

    Los peligros no disminuyeron la lucha. A pesar que muchos inmigrantesfueron expulsados de la tierra de Palestina al comienzo a Mauricius y luego a Chipre, continuó el enfrentamiento entre los miserables barcos que demostraron demasía y habilidad para sobreponerse a las fuerzas armadas de los británicos. La existencia de la inmigración ilegal sirvió como motor potente para anular los decretos y así concretar el levantamiento del Estado de Israel.

    El resumen de la confrontación de la inmigración ilegal fue definida en 1939 por Berl Katzenelson: “Quieran o no quieran, ayuden o lo impidan las desgracias del pueblo judío van a hacer navegar los barcos a través de los días” No hay una definición más concreta a esta confrontación heroica que estaba colmada de desgracias, sufrimiento y valentía.

    … el aporte del asentamiento hebreo…

    “El ofrecerse como voluntario, al conocer la oportunidad que significó la guerra, fue el acto sionista más importante después de la declaración de Balfour”.

    Estas palabras fueron dichas por el general Jaim Laskov expresando de una manera sobresaliente los actos realizados por los 30,000 soldados de la tierra de Israel que se voluntarizaron al servicio del ejército británico.

    El movimiento de voluntarios entre los años 1940-1945 presentó cuatro objetivos: luchar la guerra humana contra la bestia nazi; luchar la guerra judía contra los nazis, ponerse en contacto con los judíos de Europa y establecer una simiente para la creación del ejército judío. Cada uno de estos cuatro objetivos eran la base de la decisión de cada voluntario para alzarse y ofrecer sus servicios.

    Quienes fueron estos individuos? Nativos de la tierra de Israel, inmigrantes e inmigrantes ilegales, que llegaron en época de guerra y en los años posteriores. Ellos sirvieron en infantería y en artillería pesada, tropas de mujeres y en las fuerzas aéreas reales. En las fuerzas de transporte y en la marina real, casi en todas las unidades del ejército británico. Ellos pelearon en todos los frentes contra los ejércitos de Alemania e Italia y algunos de ellos lucharon contra el ejército japonés.

    Entre los voluntarios se creó “la brigada” que fue la simiente de tres tropas de la tierra de Israel, y a ellos se le unieron unidades de artillería. El símbolo de la brigada era un maguen David dorado con un fondo azul y las letras JEIL (brigada judía en combate).

    El estereotipo de la sociedad israelí se refleja en los corazones y en los actos de aquellos luchadores voluntarios que rezaron para la redención de la tierra y aportaron de una manera absoluta a la creación del Estado de Israel. Los voluntarios eran personas comunes, que realizaron hechos fuera de los común.

    Establecimiento del Estado Judío en la tierra de Israel…

    Este día, “el día más largo” en la historia del asentamiento, un día que se extendió por un día y medio.

    En la mañana de aquel día 28-11-1947 los rabinos superiores realizaron un rezo especial al lado del Muro de los Lamentos y rezaron por la causa del día “manda por favor la veracidad y la afirmación a los emisarios de las naciones que se encuentran hoy en lugares de juicio, que reconozcan la rectitud de Israel”.

    El Ishuv tuvo largas horas de tensión. El debate, que debía de haber concluido la noche del 28-11-1947, fue postergado en un día a pedido de Francia. Esta postergación fortificó la espera, y el ambiente general dentro del asentamiento era de “entre esperanza y desilusión”.

    Al día siguiente, a altas horas de la noche del 29-11-1947, se develó que las esperanzas del asentamiento judío se habían concretado. De las voces de los parlantes que fueron fijados en los centros de las ciudades fue escuchados los resultados de la dramática votación de la asamblea de la O.N.U que fue congregada en Blaike Secs cerca de Nueva York. De cincuenta y siete partícipes de la O.N.U, treinta y tres votaron el “si” anhelado. Trece estados votaron en contra y diez representantes de estado se abstuvieron. La organización de las Naciones Unidas decidieron sobre la partición de la tierra y el establecimiento del estado judío en la mayoría de la superficie.

    Al momento de ser recibida la resolución, se llenaron de gente las plazas e irrumpieron con cánticos de alegría, que como ellos nunca se habían visto. “Oleada inmensa de alegría” describió un corresponsal americano lo que sus ojos veían. Otro escribió “Tel Aviv baila diez horas”. En cada lugar se vieron rondas de bailes llenas de emoción y alegría, las banderas de la nación fueron izadas y marchas de alegría espontáneas se apegaron a cada judío en la tierra de Israel.

    Solo una persona, que pasó aquel sábado decisivo en el hotel “Kalia” al lado del Mar Muerto, no se emocionó y no festejó sino fue imbuido en una gran preocupación. Al enterarse David Ben Gurión del resultado de la votación, sabía, que los árabes de Israel no estarían satisfechos con la decisión, y era de esperar una sangrienta guerra.

    En un informe que publicó un periodista escribió “la renovada Iehudá adquirirá con orgullo su lugar en la O.N.U como causa de paz, desarrollo y florecimiento de la tierra santa, en el cercano oriente y en el mundo entero”.

    …haciendo valer nuestros derechos…

    A mano de 350 personas – los elegidos entre los elegidos, llegó el jueves trece de mayo de 1948 la simple invitación, y en ella decía:

    “Estimado Señor.

    Tenemos el honor hacerle llegar a usted dicha invitación para la reunión en la cual se realizará la declaratoria de la independencia que se llevará a cabo el viernes cinco de Iaar 5748 (14-5-1948), a las 16:00 horas la sala del museo (Sderot Rotchild 16)

    Pedimos encarecidamente mantener en secreto el contenido de esta invitación y la fecha de la convocatoria. Los interesados deben presentarse a la sala a las 15:30 horas”.

    Muchos de ellos se amontonaron sobre las puertas de la sala, que era estrecha para albergar a todas las personas, dirigentes, directivos importantes que anhelaron estar presentes en este evento. Hubo aquellos que se ofendieron, hubo aquellos que entendieron, y en la pequeña sala se hizo un acto grandioso.

    A las 16:00 horas en punto Ben Gurión golpeó con un martillo de color nuez la mesa. Los presentes que estaban sentados en semicírculo se pusieron de pie y entonaron el “Hatikva”. Así comenzó el acto que duró solo treinta y dos minutos. Con una voz temblorosa inició Ben Gurión sus primeras palabras que llevan el sello de la historia: “Voy a leer delante de ustedes la declaración del Estado de Israel, que fue aceptada en el primer llamado por los representantes del pueblo”.

    El sonido de las palabras “Estado de Israel” depertó un sentimiento y se expandió entre los congregados que estallaron con un eufórico aplauso. Sobre la tarima permaneció sentado en su lugar el rabino I. L Fishamn (Maimón). El no aplaudió. La emoción lo conmovió e irrumpió en un lloriqueo de alegría.

    A las 16:24 concluyó Ben Gurión de leer la declaración. Los integrantes de la asamblea del pueblo fueron invitados uno a uno según orden alfabético a firmar. Veinticuatro líderes firmaron sobre el pergamino vacío. Pues la preparación de la declaración concluyó solo una hora antes del acto, no alcanzaron a unir todas las partes, y la parte de las firmas había quedado separada de la declaración. Con el correr de los días firmaron los doce compañeros restantes. Moshe Sharet Shertok fue el último en firmar, y al concluir nuevamente se escuchó el canto del “Hatikva”.

    Al concluir el último acorde se levantó Ben Gurión y declaró en pocas palabras “se ha declarado el Estado Judío! ha concluido esta sesión”.

    … tendrá sus puertas abiertas a la inmigración judía y reunión de diásporas…

    La inmigración fue anterior al Estado de Israel y fue la base de su establecimiento. Ocho olas de inmigración transformaron la tierra de Israel de una franja de tierra abandonada del imperio otomano – a un asentamiento judío fructífero y desarrollado. Las dimensiones de la inmigración aumentaron considerablemente el día que fue declarado el estado.

    Desde el año 1948 y hasta 1997 inmigraron a la tierra de Israel alrededor de 3,650,000 judíos. En los primeros tres años inmigraron 688,150 personas, y ellos duplicaron la población judía que contaba, en vísperas del establecimiento del estado con 600,000 judíos.

    Los inmigrantes cambiaron el mapa del estado. Los llegados del las montanas de Atlas y los que vinieron de Irak, los prisioneros de Sión de Rusia y aquellos que venían de países en desarrollo formaban una sociedad que debía levantar cientos de aldeas, kibutzim y ciudades en desarrollo en el norte y en el sur. Ellos participaron en el establecimiento de la franja de Lajish y la franja de Adulam, formaron partes de los asentamientos del desierto y del valle del Jordán, en asentamientos de Judea y Samaria y en aldeas de las alturas del Golán. Miles de inmigrantes y sus hijos se encontraron y se encuentran en tareas de seguridad.

    De donde han llegado? Desde Europa inmigraron 815,000 almas, del norte de Africa – 425,000 inmigrantes, de Asia – 355,000 judíos, del norte de América, la rica y grande entre las diásporas, inmigraron solamente 110,000 judíos mientras que de Unión Soviética – 1,000,000. En los últimos años se unieron 73,000 personas de Sudáfrica y 55,000 etíopes. La visión de “reunir los exilios” es el fundamento del establecimiento del Estado de Israel. El poder que otorgaba “la ley de retorno” que fue legislada en la Kneset en 1950 hacía que todos los inmigrantes judíos sean ciudadanos del estado. La fuerza y desarrollo del estado dependen en gran manera del éxito de la absorción de los nuevos inmigrantes y su integración en los desafíos de la sociedad.

    “Confiando en la ayuda del D’s de Israel”, 37 personas del Consejo firmaron la declaración.

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