Bo
La receta de Moshé: tener en cuenta a todas las generaciones
Dijeron los servidores de Paró a él: ?Hasta cuándo va a ser éste para
nosotros por trampa? Envía a los hombres y que sirvan a HaShem, su D-s.
?Todavía no sabes que se ha perdido Egipto? se hizo volver a Moshé y a
Aharón hasta Paró y les dijo a ellos: Id, servid a HaShem, vuestro D-s.
?quiénes y quiénes son los que van a ir? Dijo Moshé: con nuestros jóvenes y
con nuestros ancianos hemos de ir, con nuestros hijos y con nuestras hijas;
con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir, pues sacrificio
festivo ante HaShem es para nosotros". (Éxodo, Cap. 10:7- 9)
En esta perashá abordamos un tema de candente actualidad, en lo que a la
libertad física se refiere. Leeremos en ella acerca de los prolegómenos de
la incipiente liberación del pueblo de Israel, de manos del opresor
egipcio, tras largos y penosos cientos de anos de cautiverio, dolor y
pesados trabajos.
El Faraón egipcio, símbolo del déspota y del tirano de cada generación en
la historia de la humanidad, aún apuesta a su soberbia. Todo está en su
contra. Hasta su propio pueblo y sus consejeros. La obstinación y la
terquedad juegan un papel rutilante en estos versículos.
Moshé y Aharón, en nombre del otro pueblo, no declinan en su pedido:
"Shelaj et amí..." - "!envía a Mi pueblo...!", retumba cada vez con mayor
fuerza dentro y fuera del palacio.
Pero en esta perashá, quedará definido por siempre tal vez, el perfil de
ese pueblo, definición que atesorará nuestra esencia como tal a lo largo de
los siglos, de la historia, más allá del "Faraón" de turno.
Este temible faraón, no mezquinó palabras, actitudes y amenazas para con
sus esclavos. A cada clamor de libertad, él respondía con una cuota mayor
de dictadura. Sólo él y su "endurecido corazón" avanzaban hacia el final.
La desazón crecía entre su pueblo y hasta en sus propios servidores. Mas ya
no los escuchaba. D-s había tornado "sordo" su corazón; D-s estaba
aguardando este momento para proporcionar Su castigo ejemplar, a aquel que
con látigo en mano, acortaba la vida de seres indefensos, sepultados bajo
los ladrillos y la cómplice arena egipcia...
Y este faraón sumido en las plagas, reducido en su poder, recibe una vez
más a Moshé y Aharón, para !seguir imponiendo sus condiciones!... "Y les
dijo: Id, adorad a vuestro D-s, ?quiénes son los que irán?" A lo que Moshé,
en forma aleccionadora e insinuándole el futuro de esta nación que
comenzaba a nacer, le expresa: "nuestros jóvenes y con nuestros ancianos
iremos, con nuestros hijos e hijas, con nuestro ganado todo iremos, pues
'Fiesta para D-s' es para nosotros..."
Aquí el camino. Aquí la ensenanza. Seremos un pueblo libre, sin renunciar a
ninguna generación. "Con nuestros jóvenes y con nuestros ancianos", esa es
la meta, la unión general y generacional, no la separación arbitraria por
edades y por ideales; donde los "extremos cronológicos" se toquen, ahí nace
la libertad, de ahí se desprende la continuidad, a partir de allí mismo,
podremos vivir "la fiesta de D-s".
Un autor contemporáneo, parafraseando a Moshé Rabenu, entiende que: "Una
comunidad que abandona a sus jóvenes se asemeja a un asilo de ancianos;
mientras que una comunidad que posterga a sus ancianos se parece a un
orfelinato... !Feliz de aquellos jóvenes a quienes la sabiduría de sus
mayores ilumina sus caminos, y felices los ancianos a quienes el fervor de
la juventud, los fortalece...!", dice nuestro autor.
El rabino y eminente sabio, Rabí Abraham Ieoshúa Heschel Z"L, escribe en su
artículo "Ninos y Juventud" que: "Nuestra sociedad está fomentando la
segregación de la juventud, la separación entre jóvenes y viejos. No hay
camaradería entre los adultos y los jóvenes. Los primeros tienen poco que
decir a los segundos, y hay pocas oportunidades para que éstos compartan la
sabiduría de la experiencia o la experiencia de la madurez".
Tal como fue nuestro pasado anhelamos sea nuestro presente; así nos
preguntamos ?cómo será en el futuro? Moshé lo ensenó en forma ejemplar
clamando a viva voz, frente a toda tiranía terrenal, que nosotros, el
pueblo de Israel nos veremos fortalecidos cuando conjuguemos el vocablo
"Kelal Israel".
Cuando dejemos de declamar que "nuestro interés es la juventud", y lo único
que hacemos es no comprenderlos, no apoyarlos, no estimularlos a ser
partícipes activos y responsables de la comunidad, cediéndoles un espacio
digno, confortable, tal como lo dijo Moshé: "Binearenu" - "Con nuestros
jóvenes", primero que todo. Pero no posterguemos a la gloria, a la luz, a
quienes Moshé une en su pensamiento y en su sentido para la libertad:
nuestros ancianos. Ellos también merecen un lugar a la cabecera. Pero no en
los discursos sino en los hechos... Sólo así, tal vez, alcancemos la
libertad tan anhelada. Aquella libertad que nos susurra que somos libres
cuando dejamos de ser esclavos... de nuestras propias palabras y promesas.
"Binearénu ubizkenénu", con nuestros jóvenes y nuestros ancianos. Juntos.
Al mismo tiempo, con el mismo paso. No transformemos la historia. No
posterguemos nuestra cita con el compromiso generacional. No perdamos los
extremos más preciados de la vida: la fuerza y la experiencia, la
ingenuidad y la sabiduría, los hechos y las palabras...