• Hadraja – Formación de líderes juveniles

    majane joref 2007 015Hadraja – Formación de líderes juveniles

    Conceptos*
    Publicado en Internet por El Departamento para la Educación Judía Sionista – La Central Pedagógica

    ¿Qué Significa ser líder?
    Siempre en los grupos humanos (un club deportivo, una junta de vecinos, una sinagoga, un país) ha sido necesario diferenciar tareas y responsabilidades, de manera que no todos hagan lo mismo. Así los grupos pueden ser más eficientes en su funcionamiento y hacer mejor uso de las distintas capacidades personales. Una de estas tareas es la de ser líder.

    Ser líder significa acompañar al grupo y favorecer el crecimiento de cada uno de sus integrantes. También significa guiar, orientar, dirigir una organización. El líder debe conducir las actividades de su organización, ordenar y organizar su funcionamiento y representarla ante otros (autoridades, instituciones, otras tnuot, la Federación Juvenil Sionista, el CREJ, etc.). Como puede apreciarse, el líder tiene más responsabilidades en la organización que el resto de los miembros.

    La persona que es elegida para dirigir o liderar al grupo, generalmente tiene un conjunto de cualidades y capacidades que lo hacen apto para ser un buen líder. Igualmente, esa persona debe tener deseos y voluntad de desempeñar un papel de mayor responsabilidad, lo cual, muchas veces, significa sacrificios. En efecto, ser líder no es fácil. Al estar al frente de la organización se tienen más obligaciones que los miembros de base. Se está más expuesto a la crítica y se corren riesgos de diverso tipo. Sin embargo, también se tienen satisfacciones importantes, como es la de sentir que se está dando lo mejor de sí al servicio de la organización y del movimiento juvenil.

    ¿Qué es Necesario para ser líder?
    Creemos positivo que los líderes tengan ciertas condiciones que los hacen ser mejores en el desempeño de su labor. Entre estas condiciones podemos señalar las siguientes:

    – Legitimidad en el cargo: que hayan sido libremente elegidos por su organización.

    – Representatividad: que sepan interpretar a los miembros del grupo.

    – Vocación de servicio hacia la comunidad y la organización que representa: esto quiere decir, que el líder está al servicio del grupo y no el grupo a su servicio.

    – Capacidad de ejercer su cargo, en forma democrática: lo que significa, no imponer sus puntos de vista, no pasar a llevar los acuerdos de la organización y no permanecer eternamente en el cargo.

    – Como características personales debe ser carismático, tener la capacidad de atraer y aglutinar a las personas y tener capacidad de oratoria.

    Cuatro Aportes Importantes de los líderes y dirigentes
    Tal vez los aportes más importantes que hacen los líderes son: promover la participación, organizar, movilizar y educar.

    a) El liderazgo y la participación: El líder debe facilitar la democracia y participación en el grupo. Algunas de las actividades que lo pueden ayudar a promover la participación son: motivar y entusiasmar al grupo a participar, a opinar y proponer ideas; facilitar la comunicación entre sus integrantes, y tomar las decisiones considerando todas las opciones con los elementos a favor y los elementos en contra.

    b) El líder como organizador: La única manera de lograr los objetivos propuestos es por medio de una organización permita unir las capacidades y voluntades de distintas personas que tienen interese en común, es decir, que conforman el grupo al cual dirige.

    A veces la contribución de los líderes será fomentar la creación de nuevas organizaciones que posteriormente se independizarán del líder inicial. Se trata de buenos “constructores ” de grupos, que se dan cuenta de lo que interesa a las personas de cierto sector (jóvenes, parejas, universitarios, etc.) y buscan formas eficientes para organizarse. Así los líderes contribuyen al fortalecimiento de la comunidad judía a nivel general.

    Otras veces, los líderes hacen crecer las organizaciones existentes, logrando que éstas funcionen mejor, que incorporen más gente y que sus miembros se desarrollen a través de las actividades que se realizan. Se trata de buenos “organizadores” que saben enfrentar adecuadamente los conflictos, que ayudan a lograr unidad entre los miembros del grupo, que crean una mística en torno a las acciones conjuntas y que hacen eficiente el quehacer de la organización.

    c) El líder como movilizador: Los líderes contribuyen también en la movilización, ayudando a buscar caminos para solucionar problemas diversos que debe enfrentar todo organización comunitaria.

    Muchos líderes son buenos “movilizadores”, lo que implica que saben activar a las personas. Esto se debe a que tienen sensibilidad para captar lo que la gente está dispuesta a hacer y conocen los problemas que tienen. Se trata de líderes que inspiran confianza y credibilidad, porque las personas saben que no están siendo manipuladas ni engañadas y que las acciones que realizan conducen a soluciones de sus problemas.

    Los líderes también deben saber negociar, deben saber resguardar siempre los intereses de sus representados, de manera que su intervención signifique un avance para la organización y no un retroceso.

    d) El líder como educador: El líder no sólo educa cuando promueve la capacitación de su organización en tal o cual tema, también lo hace con su ejemplo. En efecto, las acciones y gestiones de los líderes educa, forma y es un ejemplo a seguir para muchas más personas de las que imagina. Un líder también es “educador” cuando fomenta espacios de opinión en torno a distintas temáticas, porque ayuda a que las personas tengan una actitud crítica y defiendan sus posturas con bases sólidas.

    La participación: el Rol del líder
    El líder tiene una gran responsabilidad para que haya participación en la tnuá y/o comunidad. Pero no basta con reconocer que la participación es importante, el problema es cómo impulsarla concretamente.

    Algunas actitudes que facilitan la participación son: promover una buena comunicación grupal y promover la participación en la toma de decisiones.

    Promover una buena comunicación grupal

    Uno de los aspectos fundamentales para poder impulsar la participación es que exista una buena comunicación entre los miembros del grupo. Una buena comunicación ayuda a que las personas se sientan valoradas y se atrevan a expresar sus opiniones en el grupo. Esto parece evidente, pero lo cierto es que la comunicación entre las personas y entre las organizaciones no es fácil. En los grupos son frecuentes los malos entendidos, los rumores, los problemas que no se plantean en forma directa. Una buena comunicación en el grupo ayudará a que exista un encuentro auténtico entre las personas, a intercambiar experiencias y conocimientos y a enfrentar los conflictos de tal manera que el grupo pueda crecer a partir de ellos.

    La comunicación dentro del grupo debe considerar, al menos, dos aspectos: la capacidad de expresión y la actitud de escuchar.

    La capacidad de expresión
    Es importante desarrollar la capacidad para expresarse pues así podemos hacer comunicables nuestros pensamientos. Esta capacidad, por supuesto, deben desarrollarla todos los integrantes del grupo, pues de esta manera será más fácil participar en forma colectiva y podrán discutir con mayor claridad y propiedad. Por otra parte, los líderes necesitan desarrollar su capacidad de expresión para motivar a los integrantes de su organización ya que a menudo caen en la rutina y en la falta de interés por participar. Los miembros no asumen sus responsabilidades o bien lo hacen sin entusiasmo. Se pierde el sentido de lo que se está haciendo y el grupo comienza a decaer.

    Existen esencialmente dos formas de expresarse al interior del grupo: la expresión hablada y la expresión no hablada.

    La expresión hablada, es la forma más común que tenemos para llegar a otra persona. Con las palabras expresamos nuestras ideas, sentimientos, dudas o deseos. La primera instancia de expresión hablada es la conversación. Conversamos en nuestra casa, en el grupo, con los vecinos, en el trabajo. Cuando necesitamos llegar a un número mayor de personas, recurrimos a la reunión.

    Sin embargo, no todo se dice a través de las palabras. También nos expresamos a través de los gestos del rostro, el movimiento de nuestras manos o las posturas de nuestro cuerpo. También, el hecho de no asistir a las actividades del grupo puede ser una forma de expresión: aquí puede manifestarse una falta de motivación o algún problema personal que nos impide la participación. A todo esto lo llamamos la expresión no hablada.

    La expresión no hablada agrega a las palabras información e incluso puede modificar lo que se quiere decir a través del lenguaje oral. Por ejemplo, el rostro fruncido junto a las palabras “estoy de acuerdo” pueden significar en realidad que “no estoy de acuerdo en absoluto” o “estoy obligado a aceptarlo”.

    Ahora bien, para que el líder y los miembros de la organización puedan desarrollar estas formas de expresión es importante tomar en cuenta algunos aspectos tales como:

    El Mensaje: Es lo más importante para expresarse y comunicarse con las personas. Lo primero que hay que considerar dentro del mensaje son los contenidos; en otras palabras, es necesario tener claro lo que se va a decir. Cuando se quiere exponer algo es útil comenzar con una introducción en que se explique cual será el tema que se abordará. Luego seguir con los argumentos que fundamenten ese mensaje. Finalmente, es importante que los que escuchan se vayan con una idea clara de lo que se quería decir. Para ello, es conveniente hacer un resumen al terminar la exposición.

    Otro aspecto fundamental del mensaje se refiere al lenguaje. No se trata aquí de hablar con un vocabulario complicado. Lo importante del lenguaje es “llegar” a la gente, poder interpretarla con lo que se está diciendo. No se le puede hablar igual a un grupo de señoras, a un grupo de jóvenes o a un grupo de representantes comunitarios. Aquí es muy necesaria la sensibilidad del expositor para captar lo que sienten y piensan las personas a quienes se dirige.

    El uso de la voz: Es otro factor de gran importancia para la expresión hablada. Especialmente en reuniones donde hay muchas personas. Un primer aspecto a tener en cuenta, es la claridad de lo que se dice y en esto, una buena modulación de las palabras es necesaria para hacerse escuchar correctamente. Otro aspecto que hay que tener presente es el volumen de la voz. Para ello hay que pensar siempre que la persona que está más lejos de la sala debe escuchar claramente. Para tener un buen volumen, de voz hay que saber respirar llenando el estómago de aire. Sacar la voz sólo desde la garganta, puede provocar afonía o daño de las cuerdas vocales.

    También es importante que la entonación de la voz sea dinámica. Si se quiere resaltar algo es conveniente aumentar el volumen. Si el grupo se nota cansado o desatento se puede variar la entonación, evitando la monotonía de la voz.

    La Expresión corporal: La expresividad del cuerpo es fundamental cuando se está hablando a un grupo. Ser expresivo ayuda mucho a captar la atención de los oyentes. Hay algunos recursos que se pueden usar para esto. Por ejemplo, mover las manos y los brazos, caminar por la sala, mirar a cada persona.

    La expresividad puede desarrollarse: los juegos, las dinámicas, los ejercicios corporales, los sketchs y el teatro sirven de mucha ayuda.

    Otro elemento es la “soltura del cuerpo” que es muy importante para no crear tensión en los que escuchan. Por ejemplo, una persona que al hablar está tensa, le tiritan las rodillas, se le nublan las ideas, hace que el público esté más preocupado de ella que de lo que está diciendo. La “soltura del cuerpo” también puede ir mejorando. Los ejercicios de relajación son de gran ayuda, aunque es necesario practicarlos regularmente.

    Es importante recordar que cuando exponemos no sólo exponemos el mensaje a través de las palabras, sino también a través de los gestos y de la expresión del cuerpo. En otras palabras, el mensaje no es sólo lo que se dice sino, cómo se dice, es decir, el conjunto total de las expresiones que usamos para comunicar una experiencia.

    En resumen, la expresión hablada y no hablada están estrechamente unidas. La expresión no hablada puede contribuir mucho a que se produzca una verdadera comunicación entre el que habla y los que escuchan.

    La actitud de escuchar
    Uno de los aspectos más importante para facilitar la participación en un grupo es la capacidad del líder para atender y escuchar. Para esto es necesario considerar tanto las formas de expresión hablada como no hablada. La verdad es que pocas veces se atiende y se escucha lo que los otros realmente quieren decir. Por ejemplo, es común observar que se escucha una parte de lo que el otro está diciendo y no la totalidad. Se cambia lo que el otro dice de acuerdo al punto de vista propio. En otras palabras, “uno escucha lo que quiere oír’.

    También ocurre que se escucha sólo a algunas personas del grupo, generalmente, aquellas que hablan mejor o que tienen mayor influencia. En cambio no se escucha con atención a los más tímidos, a los que se expresan con menor claridad o a los que tienen una opinión distinta o crítica. Otra situación bastante frecuente es que se den opiniones apresuradas y se califique lo que se escucha en términos de bueno o malo.

    La actitud de simplificar lo que la otra persona está diciendo también suele darse. En estos casos se trata de tranquilizar al otro convenciéndolo de que lo que dice no es tan grave ni tan importante. Finalmente, tampoco se escucha cuando inmediatamente se dan consejos o soluciones frente al problema que se está planteando.

    Atender y escuchar significa, entonces, tener la capacidad de recibir lo que el otro quiere decir. Se trata de que nuestra primera reacción, frente a la persona que expresa algo, no sea la de entregar nuestra propia visión o juicio, sino que tratar de recibir tal cual lo que el otro está sintiendo o pensando.

    Promover la participación en la toma de decisiones

    En la vida de una organización continuamente se toman decisiones. Se está siempre optando entre hacer una cosa u otra y de este modo se va definiendo el quehacer real de la organización.

    Suele ocurrir que se toman las decisiones sin que todos den su opinión ya sea porque no se consulta o por falta de interés de algunos participantes. El problema que esto provoca es que cuando se toma la decisión los que no han participado en ella tienden a restarse.

    Al líder le corresponde jugar un rol muy importante en la forma cómo se tomen las decisiones. Su papel será conducir este proceso y preocuparse de que los miembros de la organización participen activamente en él.

    La conducción en la toma de decisiones
    Cuando se va a tomar una decisión en una organización, en primer lugar se deben elegir los aspectos concretos que serán discutidos. No siempre será posible decidir sobre todo. La selección de uno o dos aspectos facilita la participación y puede ayudar a llegar a acuerdos concretos y posibles.

    Es necesario dejar claras las alternativas que están en juego y promover que los participantes den argumentos para apoyar una u otra.

    El líder debe facilitar la participación de todos confrontando la opinión de unos con la de otros, promoviendo que todos escuchen y destacando las opiniones más significativas.

    Es importante mostrar que decidir algo significa tomar una opción y que cualquier opción tiene sus ventajas y sus costos. Tal vez lo más difícil es cuando se producen desacuerdos. Pareciera que el grupo se estanca allí sin poder avanzar. Es fundamental, en este caso, resaltar los acuerdos y dejar establecidos los desacuerdos. Aclarar al grupo que no siempre se podrá estar de acuerdo en todo, pero que es importante seguir trabajando juntos, a pesar de que existan diferencias.

    A veces cuando se ve muy difícil tomar una decisión, ya sea porque no hay suficiente información o porque el grupo no puede ponerse de acuerdo, es conveniente postergarla y darse tiempo. Las decisiones apresuradas pueden traer numerosos problemas a una organización.

    Otros elementos que deben estar presentes cuando se va a tomar una decisión son:

    Entregar la información necesaria.

    Aprovechar las experiencias que ha acumulado la organización. Considerar las experiencias positivas que se han tenido y no repetir errores.

    Considerar los recursos humanos y materiales que se necesitan. Es decir, tomar decisiones realistas y posibles de llevar a cabo.

    Considerar los objetivos más permanentes de la organización. No tomar decisiones que vayan en contra de estos objetivos.

    Formas de tomar una decisión
    Existen diversos modos de tomar una decisión. Cada uno de ellos tiene sus ventajas y problemas. Es importante analizar con el grupo la manera en que se tomará una decisión de acuerdo a las circunstancias concretas. Veamos algunos ejemplos:

    – Decisión sin consulta: El líder, frente a un determinado problema, toma una decisión sin consultar con la tnuá ni pedirle su opinión. Hay situaciones en que una decisión de este tipo puede ser necesaria. Por ejemplo, cuando es necesario tomar una decisión urgente y no alcanza a consultar a la hanagá/hanalá/mazkirut. En estos casos, la decisión sin consulta está respaldada por la legitimidad del líder, que ha sido escogido democráticamente y por la delegación que en él se ha hecho para cumplir determinadas funciones. En cambio habrá otras situaciones en que el líder abuse del poder que le ha otorgado la organización y decida muchas cosas importantes por su cuenta. Este caso corresponde a una forma de conducción autoritaria donde no se da ni se promueve la participación.

    – Decisión por consenso: La hanagá/hanalá/mazkirut llega a un acuerdo común tras haberse quedado con los argumentos más convincentes.

    – Decisión por voto de mayorías: Se organiza una votación en la cual la alternativa elegida por la mayoría se convertirá en la decisión de la tnuá. El mayor problema que tiene esta modalidad es que habrá una minoría que no compartirá la decisión escogida, aunque el acuerdo es que la minoría debe acatar la decisión tomada por la mayoría. Sin embargo, esto no resuelve el problema, en la medida que no exista un compromiso ni convencimiento respecto a la decisión que se ha tomado. La gran ventaja de este tipo de decisiones es que puede hacerse en forma rápida. Y también, que puede ser una forma de resolver una decisión cuando no hay consenso.

    Bibliografia
    “Formación de Dirigentes” Material de Apoyo para la conducción de organizaciones / cide (Centro de Investigación y Desarrollo de la Educación) – piie (Programa Interdisciplinario de Investigación en Educación) – Santiago de Chile – Junio 1989.

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