• Recorridos sionistas, capítulo 2

     

                                                 

     

    Una Identidad Judía en cambio

    ¿Cómo podría decir seriamente: Reúnenos de los cuatro rincones de la tierra, y condúcenos erguidos hacia nuestra tierra…  cuando al mismo tiempo decía que se consideraba un francés con el deber de defender a su país? ¿Podía acaso ser leal al mismo tiempo al emperador Napoleón y al rey David?

    Esta nostalgia, por más poderosa que fuera e incluso los raros esfuerzos por retornar a Sión, no eran aún sionismo. “Hasta mediados del siglo XIX  no apareció un movimiento activo de judíos retornando a Palestina”. ¿Por qué se demoró tanto? ¿Por qué este profundo vínculo con la Tierra de Israel no fue suficiente? 

    Naftali Tzví Imber, escribió en 1878, a los 22 años, un poema al que denominó Hatikva – la esperanza.

    Mientras en el corazón

    Un alma judía palpite

    Y rumbo al Oriente

    La mirada a Sión se dirija

      No está perdida aún nuestra esperanza

    Esta esperanza bimilenaria

    De volver a la tierra de nuestros padres

    A la ciudad donde David vivió.

    Con el pasar del tiempo, algunas de las palabras cambiaron y el poema se transformó en el texto del himno del Movimiento Sionista, y posteriormente en el Himno Nacional de Israel:

    No está perdida aún nuestra esperanza

    Esta esperanza bimilenaria

    De ser un pueblo libre en nuestra tierra

    La Tierra de Sión y Jerusalén

    El poema de Imber reunía varios elementos:  recuerdos, dolor, sentido de pueblo, visión. También expresaba que algo en la vida judía se estaba perdiendo y que algo era deseado pero aún no se había logrado. Algo así como decir “recuerdo algo maravilloso, algo casi perfecto en mi infancia y me gustaría retornar a éso”. El poema de Imber es una expresión de la nostalgia judía.

    Las fuentes del sionismo residen en los más profundos niveles de la memoria y la identidad judía. Muchos siglos antes de que el Movimiento Sionista estableciera sus objetivos, había una conciencia clara que sin la presencia del pueblo en Sión, el ser judío estaba deteriorado e incompleto.

    Esa conciencia se comenzaba a desarrollar desde el nacimiento. El niño judío absorbía  en el hogar, en la sinagoga, en la escuela, sus nociones tempranas acerca del pasado de su pueblo.  Conocía la primera demanda realizada a Abraham su ancestro:

    El Señor le dijo a Abram: “Vete de tu tierra, y de tu patria y de la casa de tu padre,  a la tierra que Yo te mostraré. De ti haré una gran nación..Llegaron a Canaán…El Señor apareció a Abram y le dijo: A tu descendencia he de dar esta tierra” (Génesis 12: 1-7)

    El varón judío sabía, aunque sólo inconscientemente, que la circuncisión realizada cuando tenía ocho días de edad, era la reafirmación del pacto eterno entre Dios y el Pueblo Judío. El contrato era simple: como en el mejor de los matrimonios, existe entre D’s y los judíos una relación íntima y permanente.

    “Y estableceré Mi alianza entre nosotros dos y con tu descendencia después de ti, de generación en generación, una alianza eterna de ser Yo tu Dios y el de tu posteridad. Yo te daré a ti y a tu prosperidad la tierra en que andas como peregrino, todo el país de Canaán, en posesión perpetua. Yo seré el D’s de los tuyos” (Génesis 17:7-8)

    Todo niño judío guarda un tesoro de impresiones infantiles en relación a las preguntas que formulaba en la mesa familiar la noche de Pesaj. Y la respuesta que recibía era “Nosotros, el pueblo judío (del que tu niño judío eres el último eslabón) fuimos esclavos en Egipto. Y D’s nos sacó de la esclavitud, y nos llevó a la tierra de nuestros padres y tú  debes sentir como si tú mismo hubieras sido sacado de Egipto”. Y al final de la cena, si el niño estaba aún despierto, podía escuchar a todos decir: “El próximo año en Jerusalén”. Un evento histórico que se trasforma en recuerdo, esperanza y en parte de una identidad.

    Este niño familiarizado con Abraham, conocía también a Sara, Isaac y Rebeca, a Jacob y Rajel, a Moisés, al Rey David. A David, el joven que luchó contra Goliat, David que venció a los filisteos; David el cantor de los Salmos; David, el político, que eligió Jerusalén para convertirla en capital, y David el líder que unificó a la nación. David era la leyenda y el modelo.

    Nuestro niño judío sabía sobre las destrucciones de Jerusalén. Se sentaba en el piso de su sinagoga año tras años, el 9 del mes de Av y escuchaba el relato del Jerusalén “convertida en viuda”, de sus habitantes asesinados o exiliados. Este niño nunca haría las distinciones exactas entre el exilio asirio que llevó a sus antepasados a Babilonia y el posterior exilio romano, que llevó a sus antepasados a Europa, Asia Menor y el Norte de Africa, pero sabía que él mismo era un eslabón en la cadena histórica, él mismo estaba en el exilio. El piso de la sinagoga sobre el que estaba sentado, familiar como fuera, no era el hogar. El hogar estaba en otra parte. Y ese lugar, Jerusalén, Sión, había sido prometido por D’s al Pueblo Judío.

    En sus oraciones de Rosh Hashaná y Yom Kipur y durante las fiestas de Succot, Pesaj y Shavuot, cuando no podía ascender al Templo de Jerusalén,  leía:

    Hemos sido desterrados de nuestro lar y llevados lejos de nuestro país por nuestros pecados, y no podemos por lo tanto presentarnos ante Ti  y cumplir con nuestras obligaciones en Tu casa elegida (el Templo)…   Padre, Rey… Reúnenos de los cuatro rincones de la tierra, y condúcenos erguidos hacia nuestra tierra… Condúcenos con alegría a Sión tu Ciudad y a Tu Santuario en Jerusalén…

    Y diariamente leía en sus plegarias:

    Haznos retornar con tu merced a Jerusalén, Tu Ciudad, para vivir en ella como lo has dicho. Reconstrúyela rápidamente en nuestros días y para siempre y prepara allí el Trono de David. Bendito Seas, Tu Señor, que reconstruyes Jerusalén.

     

    El niño judío crecía sabiendo y comprendiendo que ser judío significaba estar en el exilio y añorar y rezar por el retorno a la patria. Podía vivir en Polonia, en Yémen o en España,  vestir las mismas ropas y vivir en casas similares a quienes lo rodeaban, sin embargo, sus pensamientos, estaban frecuentemente dirigidos a un lugar que estaba muy lejos. Un lugar que estaba firmemente fijado en su corazón.  El gran poeta judeo-español Yehudá Haleví lo expresó así: “Mi corazón está en el Oriente y yo estoy en el Occidente”.

    Estas nociones de Sión y Jerusalén, de exilio y redención eran parte del crecimiento. Sin embargo estos sentimientos generalmente no llevaron a intentos concretos de retornar al país. Las dificultades para hacerlo eran tales, que sólo algunos hombres excepcionales lo hicieron. Pero sin estos recuerdos el Sionismo no hubiera sido posible.

    Esta nostalgia, por más poderosa que fuera e incluso los raros esfuerzos por retornar a Sión, no eran aún sionismo. Un famoso estudioso del sionismo dijo: “Hasta mediados del siglo XIX  no apareció un movimiento activo de judíos retornando a Palestina”.  Sólo hace 125 años atrás. ¿Por qué se demoró tanto? ¿Por qué este profundo vínculo con la Tierra de Israel no fue suficiente?

    ¿Hubo acaso un incremento repentino del odio a los judíos, que los hizo sentir más excluídos o más amenazados? El antisemitismo se convirtió en una fuerza social y política real en Europa Occidental, mientras que el odio antijudío más tradicional continuaba manifestándose en los pogroms y la discriminación legal de los judíos en Europa Oriental. Pero las persecuciones del pasado, por mucho más grandes que las del siglo XIX, no produjeron un movimiento en gran escala hacia Palestina: habían habido masacres durante las cruzadas y durante las revoluciones campesinas en Ucrania, expulsiones masivas de España y Portugal así como de Inglaterra. Nada de ésto produjo un movimiento similar al sionismo.

    El surgimiento del sionismo está ampliamente relacionado con los cambios revolucionarios que tuvieron lugar en el mundo, especialmente en Europa. La gente comenzaba a pensar de manera diferente acerca del mundo: Copérnico, Kepler y Galileo demostraron que la Tierra no era el centro del sistema solar. Spinoza sostenía que la Biblia podía leerse como un libro admirable pero no necesariamente como la palabra de D’s. Colón estaba convencido que se podía llegar a la India por el Occidente y no sólo por el Oriente.

    Los nuevos inventos estaban transformando las economías y las sociedades. La imprenta permitía la difusión de mayor y más variada información. Más personas poseían más riqueza, no a consecuencia de privilegios sino lograda a base de talento y educación. Y más personas recibían educación.

    Nuevos avances en medicina y biología, nuevos métodos agrícolas y alimentos permitían a la gente vivir más tiempo. Se creaban ciudades. Aparecían nuevas formas de arte: la opera, la novela, la sinfonía, el ballet.

    Paralelamente cambiaban las concepciones acerca de cómo debían organizarse y gobernarse las sociedades. Había rebeliones contra la autoridad: Lutero, Calvino y  Enrique VIII se sublevaban contra la Iglesia Católica; los franceses contra Luis XIV, los trabajadores industriales contra los dueños de las fábricas. Se establecían nuevas autoridades: parlamentos, congresos, presidentes, primeros ministros.

    El lugar donde uno vivía, el idioma que hablaba, la manera en que se vestía y comportaba se transformaron en uno de los principios que ayudaban a las personas a identificarse y saber quienes eran  y adonde pertenecían en un mundo tan cambiante. Uno vivía en Alemania o en Francia, hablaba en español, en ruso o en inglés. Uno era cortesano o hombre vulgar, podía usar gorros de piel para protegerse del frío o pañuelos de algodón para enjugar la transpiración. Crecía acompañado por las leyendas del Rey Arturo, el Cid Campeador, José Martí o George Washington.

    En este mundo que cambiaba rápidamente los judíos eran extranjeros, muy diferentes a la sociedad circundante. Los judíos vivían en sus propias comunidades, teniendo, como grupo, poco contacto con el entorno. Rezaban entre ellos, en sus propios edificios y en su propia lengua. Los hombres se colocaban unos extraños objetos sobre sus cabezas y brazos (los tefilín) y estudiaban textos incomprensibles (Talmud, Cábala), no podían tomar vino con los no judíos y hablaban otro idioma. Muchos pensaban que los judíos no sólo que eran diferentes sino que no eran humanos.  Cuando William Shakespeare (1556-1616) escribió el Mercader de Venecia, reflejó el inicio del cambio en la manera que Europa concebía a los judíos:

    Shylock:…  Yo soy judío. ¿No tiene el judío ojos? ¿No tiene el judío manos, órganos, dimensiones, sentidos, afectos, pasiones? ¿No se alimenta con la misma comida, no es herido con las mismas armas, sujeto a las misma enfermedades, no siente frío o calor con el invierno o el verano como lo hace el cristiano? ¿Si nos dan una puñalada acaso no sangraremos? ¿Si nos hacen cosquillas, no nos reiremos? ¿Si nos envenenan, no nos moriremos? ¿Y si sois injustos con nosotros , no nos revelaremos; Si somos iguales en el resto, seremos iguales  en ésto…

    Para Shakespeare los judíos eran detestables pero eran seres humanos, no una criatura demoníaca con cuernos y colas. Pueblos como el inglés, el francés, el alemán que tenían contacto con los judíos  comenzaban a aceptar que éstos podían y serían parte de la sociedad europea.  Entendían  que después de todo, si los judíos eran seres humanos, debían tener los mismos derechos y oportunidades que el resto.

    La expresión más dramática de este cambio ocurrió el 28 de septiembre de 1791, cuando la Asamblea Nacional Francesa “emancipó” a los judíos de Francia, declarando lo siguiente:

    … Todo hombre que, estando calificado para hacerlo, acepta el juramento civil y se compromete a cumplir con los deberes prescritos por la constitución, tiene derecho a todos  los derechos…    anulando todas las prerrogativas, restricciones y excepciones …. que afectan a individuos de fe judía, que acepten el juramento civil…

    Apenas quince años más tarde el emperador Napoleón Bonaparte, sintiendo que la integración de los judíos a la sociedad francesa había sido menos exitosa de lo esperado, presentó ante el liderazgo judío de Francia una serie de preguntas que apuntaban al corazón mismo de la posición judía en este nuevo mundo:

    – ¿A los ojos de los judíos, los franceses son considerados hermanos o extraños?

    – ¿Los judíos nacidos en Francia y considerados por la ley como ciudadanos franceses  consideran a Francia como su país?

    Los judíos respondieron a éstas y a otras muchas preguntas diciendo por ejemplo: a los ojos de los judíos los franceses son hermanos y no extraños.

    Los judíos en América, Inglaterra, Alemania, decían lo mismo: somos judíos en cuanto a  la religión pero nos identificamos plenamente con el país en el que hemos nacido. Muchos lo decían sinceramente.  Pero ésto también implicaba que para mantener esta identidad dual debían realizarse toda clases de compromisos y renuncias. Los judíos debían ir a la escuela el sábado, o si la universidad quedaba lejos de la casa tendrían problemas con la comida Casher. Más allá de estas importantes y concretas dificultades, aparecieron otras más profundas. Después de haberse comprometido a ser un francés leal, ¿Cómo podía un judío rezar seriamente por el retorno a su tierra ancestral? ¿Cómo podría decir seriamente: “Reúnenos de los cuatro rincones de la tierra, y condúcenos erguidos hacia nuestra tierra…”  cuando al mismo tiempo decía que se consideraba un francés con el deber de defender a su país? ¿Podía acaso ser leal al mismo tiempo al emperador Napoleón y al rey David?  Sólo difícilmente.

    La identidad judía estaba cambiando.

     

    FUENTES

    El Hatikva (Himno del Estado de Israel)

    Kol od balevav pnima

    nefesh iehudí omia

    ulefaatei mizraj kadima

    ain letzion tzofia

    od lo avda tikvatenu

    hatikva bat shnot alpaim

    lihiot am jofshi beartzeinu

    eretz tzion virushalaim

     

    Traducción al Español:

    Mientras en el corazón

    Un alma judía palpite

    Y rumbo al Oriente

    La mirada a Sión se dirija  

    No está perdida aún nuestra esperanza

    Esta esperanza bimilenaria

    De ser un pueblo libre en nuestra tierra

    La Tierra de Sión y Jerusalén


    Mientras nuestros ojos viertan lágrimas

    Y cual lluvia, afluyan las ofrendas

    Y las multitudes de nuestro pueblo

    Aún las tumbas de los padres visiten.

    No está perdida aún nuestra esperanza…

     

    Mientras el ardor de nuestro ideal

    En nuestros ojos aparezca

    Y por la destrucción de nuestro Santuario

    Ojo alguno lágrima vierta

    No está perdida aún nuestra esperanza…

     

    Mientras lágrimas puras

    Del ojo de la hija de mi pueblo corran

    Y para los lamentos por Sión en las vigilias

    Aún a medianoche se levanten

    No está perdida aún nuestra esperanza…

     

    Mientras el amor nacional

    En el corazón judío lata

    Aún hoy cabe confiar

    Que D’s el iracundo nos prodigue misericordia

    No está perdida aún nuestra esperanza…

     

    Escuchas, mis hermanos, en los países de mis andanzas

    La voz de uno de nuestros profetas

    “Que tan sólo con el último judío

    Acabará también nuestra esperanza”

    No está perdida aún nuestra esperanza…

     

    Hatikva – la esperanza ,Naftali Tzvi Imber, 1878


    ” La mano de D’s vino sobre mí, y me llevó en el espíritu de D’s y me puso en medio de un valle que estaba lleno de huesos. Y me hizo pasar cerca de ellos y he aquí que eran muchísimos ….   y por cierto secos en gran manera.

    Y me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y dije: Señor, tú lo sabes. Me dijo entonces: Profetiza sobre estos huesos y diles: Huesos secos, oíd la palabra del Señor.

    Así ha dicho el Señor a estos huesos: He aquí yo hago entrar espíritu en vosotros y viviréis. Y pondré tendones entonces sobre vosotros y haré subir sobre vosotros carne y os cubriré de piel, y pondré en vosotros espíritu, y viviréis y sabréis que yo soy el Señor.

    Profeticé pues como me fue mandado y hubo un ruido mientras yo profetizada, y he aquí un temblor, y los huesos se juntaron  cada hueso con su hueso.

    Y miré y he aquí  tendones sobre ellos, y la carne subió por encima de ellos, pero no había en ellos espíritu.

    Y me dijo: profetiza al espíritu, profetiza hijo de hombre y di al espíritu: Así ha dicho el Señor: Espíritu ven de los cuatro vientos, y sopla sobre estos huesos muertos y vivirán.  Y profeticé como me había mandado y entró espíritu en ellos y vivieron y estuvieron sobre sus pies, un ejército grande en extremo.

    Me dijo luego: Hijo de Hombre, todos estos huesos son la casa de Israel. He aquí ellos dicen: Nuestros huesos se secaron, y pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos. Por tanto profetiza y diles: Así ha dicho el Señor: He aquí que yo abro vuestras sepulturas y os traeré a la Tierra de Israel.

    Y sabréis que  yo soy el Señor, cuando abra vuestros sepulcros y os saque de vuestras sepulturas, pueblo mío.

    Y pondré espíritu en vosotros y os haré reposar sobre vuestra tierra: y sabréis que yo el Señor hablé, y lo hice, dice el Señor.”

                                                                                        Ezequiel 37: 1-14

    Ezequiel: Profeta exilado a Babilonia en el año 597 a.e.c.  Con la destrucción del Primer Templo, diez años después, la mayoría de la población de Judea fue asesinada, tomada como esclavos o desterrada a Babilonia

     


     

    Junto a los ríos de Babilonia,

    Allí nos sentábamos, y aún llorábamos.

    Acordándonos de Sión;

    en los álamos de la orilla

    teníamos colgadas nuestra cítara.

    Allí nos pidieron

    nuestros deportadores cánticos,

    nuestros raptores alegría:

    ¡Cantad para nosotros

    un cantar de Sión!

    ¿Cómo podríamos cantar

    un canto del Señor

    en una tierra extraña?

    ¡Jerusalén, si yo de ti me olvido

    que se seque mi diestra!

    ¡Mi lengua se pegue al paladar

    si de ti no me acuerdo,

    si no alzo a Jerusalén

    al colmo de mi gozo!

                                                                                        Salmos 137:1-6

     

    Salmos: los 150 poemas que componen el libro fueron en su mayoría atribuidos al rey David (1000 a.e.c.) o a su corte. El salmo citado es claramente posterior, escrito durante el exilio de Babilonia, 400 años más tarde.

     

    Su cimiento está en el Monte Santo.

    Ama el Señor las puertas de Sión

    Más que todas las moradas de Jacob,

    Cosas gloriosas se han dicho de ti

    Ciudad de D’s…

    Y de Sión dirán: este y aquel han nacido

    En ella.

    Y el Altísimo mismo la establecerá

    El Señor contará al inscribir a los pueblos:

    Este nació allí. Y cantores y teñadores en ella dirán:

    Todas mis fuentes están en ti.

    Salmos 87


     

    “Fue dirigida la palabra del Señor  en estos términos: Así dice el Señor de los Ejércitos: con gran celo he celado a Sión, y en medio de Jerusalén habito, Jerusalén se llamará Ciudad de Fidelidad y el monte del Señor, Monte Santo. Así dice el Señor de los Ejércitos: Aún se sentarán ancianos y ancianas en las plazas de Jerusalén cada cual con su bastón en la mano, por ser muchos sus días; las plazas de la ciudad se llenarán de muchachos y muchachas en sus plazas jugando.  Así dice el Señor de los Ejércitos:  Si ello parece imposible a los ojos del resto de este pueblo, en aquellos días, ¿también a Mis ojos será imposible? Palabra del Señor. Así dice el Señor de los Ejércitos: He aquí que Yo salvo a mi pueblo del país del oriente y del país sonde se pone el sol; y los traeré  para que moren en medio de Jerusalén. Y serán mi pueblo y yo seré su D’s con fidelidad y con justicia.

                                                                                        Zacarías 8: 1-8

     

    Zacarías: Uno de los así llamados 12 profetas menores cuyo mensaje es muy conciso y corto. Vivió en Babilonia, después de la destrucción del Primer Templo trató de convencer al pueblo de retornar a la Tierra de Israel y reconstruir el Templo.


     

     

    Siónida                                         Yehudá Haleví

     

    ¡Sión! ¿Acaso no preguntarás por la salud de tus cautivos,

    aquellos que buscan tu paz, los más selectos de tus rediles?

    De Occidente y Oriente, del Septentrión y del Mediodía

    la salutación recibe

    del que está cercano y del alejado, en todas tus vías.

     

    La salutación del que ansía verter sus lágrimas como el rocío

    del Hermón y suspira para derramarlas sobre tus montes.

    Cuando lloro tu desdicha soy como el chacal, y cuando sueño

    en la vuelta de tu cautividad yo soy una lira para tus cánticos.

     

     

    Yehudá Haleví:  (aprox. 1075-1141) Poeta, filósofo, médico y hombre de negocios que vivió la mayor parte de su vida en España. Hacia el final de sus días decidió emigrar a la Tierra de Israel pero aparentemente logró llegar sólo a Egipto. La leyenda sostiene que llegó a Jerusalén, al Muro Occidental, y que allí fue arrollado por un jinete que venía leyendo sus poemas.  Su obra más famosa fueron sus 35 Siónidas o Cantos a Sión  y su obra filosófica El Cuzarí.

     


     

    Siónida                                       Yehudá Aljarizi  (1165-1235)

     

    Por  Sión suspira mi alma y mi espíritu,

    en ella encontraría, todos los días de mi vida, mi descanso;

    por su amor, dulces me son las calamidades,

    y por ella a mis tiranos presento la cabeza y la mejilla.

    No desearé nada, fuera de ella, durante todos mis días

    hasta que yo muera y me abandonen el vigor y las fuerzas.

    ¿Cómo ansiaría el halago de los aromas

    si ella es mi bálsamo, mi perfume y mi olor?

    Acariciaría sus glebas en todo tiempo

    hasta que su polvo fuera en mi frente como señal;

    su polvo convertiría en remedio para mi llaga,

    lo aspergería sobre la úlcera de mi corazón y viviría.

     

     

     


    El Hombre no es sino….

                                        Shaúl Tchernijovsky      

     

    El hombre no es sino un pedazo de tierra,

    no es sino la imagen del paisaje de su patria.

    Es sólo lo que recogió su oído todavía tierno,

    es sólo lo que captaron sus ojos antes de cansarse de mirar,

    es todo lo que tocó un niño perplejo en los senderos

    de rocío y que tropezó con todo terrón o montón de tierra

    mientras que en lo más profundo de su interior y sin saber

    construyó un altar sobre el cual inmola todos los días

    a la reina de los cielos, a las estrellas y al zodíaco.

    Y con el tiempo, en su lucha por la subsistencia en el libro en que se describe su vida

    descubre la explicación de los sucesos en cada señal

    y los presagios, uno a uno, del porvenir

    y que fueron grabados en él desde el comienzo.

    El hombre no es sino la imagen del paisaje de su patria.

    Shaúl Tchernijovsky

     

     


    Dicen Hay una tierra…

     

    Dicen: hay una tierra,

    llena de sol…

    ¿Dónde está la tierra?

    ¿Dónde está ese sol?

     

    Dicen: hay una tierra

    sobre siete pilares.

    Y siete estrellas brotan

    sobre cada colina.

     

    Tierra es, donde se cumplen

    las esperanzas que el hombre soñó.

    ¿Dónde está esa tierra?

    ¿Dónde esas colinas?

     

    Todo aquel que a ella llega

    es recibido como un hermano,

    se le desea buena suerte

    y todo es claro y agradable.

     

    ¿Dónde esta esa tierra

    y las estrellas sobre las colinas?

    ¿Quién nos mostrará  el camino

    y por su senda nos guiará?

     

    Ya hemos cruzado los

    desiertos y los mares,

    ya hemos caminado bastante

    y se nos acaban las fuerzas

     

    ¿Cómo fuimos  a equivocarnos?

    ¡Aún no nos dejan en paz!

    Esa tierra tan llena de sol

    no la hemos podido hallar.

     

    Quizá yo no existe:

    ¡Se apagó su resplandor!

    D’s para nosotros

    nada ordenó…

    Shaúl Tchernijovsky

     

     

    Shaúl Tchernijovsky: (1875, Mijalovska, Rusia – 1943, Jerusalén) Uno de los padres de la poesía  hebrea moderna. Nació en Crimea, Rusia, estudió medicina en Alemania y llegó a Israel en 1931. En su obra se destaca: la admiración al pasado del pueblo en los tiempos de la Biblia, el ideal del resurgimiento del pueblo y del país, su admiración por la naturaleza y la belleza. Traductor y escritor de cuentos cortos y obras teatrales.

     

     

     

     

     

    Actividades

     

     

    Actividad Nro. 1: La mirada a Sión se dirija  A…

    Edad: 8 a 12 años

    Duración1,30 hrs.

    Objetivos: Permitir a los participantes expresar sus sentimientos en relación a su vínculo con Israel.

     

    Desarrollo:

    *  Reparte lo más variados posibles materiales de expresión plástica.

    * Inicia una conversación con respecto a Israel:  ¿Dónde está ubicada? ¿Cuáles son sus fronteras? (Conviene que traigas un mapamundi) ¿quiénes viven allí? (Es de suponer que parte de los niños tienen familiares en Israel , aprovecha este dato). ¿Qué ciudades existen? ¿Cómo se ve el país? ¿Acerca de que lugares escucharon? ¿Hay ríos, mares, montañas? ¿Alguien del grupo visitó Israel? ¿Qué cuentos conocen donde aparece Israel?

    * Después de la conversación pide a cada participante que dibuje cómo se imagina que es Israel.

    * Realiza una exposición con los trabajos.

     

     

    Actividad Nro. 2: Hatikva

    Esta actividad está destinada principalmente a grupos que no conocen o no saben el Hatikva, creemos que es una buena oportunidad para que lo aprendan a continuación de la actividad anterior.

    Edad: 8 a 12 años

    Duración: 1,30 hrs.

    ObjetivosPermitir a los participantes conocer y aprender el Hatikva.

     

    Desarrollo:

    * Prepara con anticipación un cassette con la música del Hatikva y un cartel con la letra, en hebreo, español y fonética.

    * Presenta a los participantes la canción y su traducción. Lee junto con el grupo la letra. Explica lo que o está claro o las palabras difíciles. Intenta analizarla junto con ellos, ¿Cuál es el motivo central de la canción? ¿Qué es lo que significa? ¿Por qué creen que ese es el contenido del Himno y no otro? ¿Por qué creen que un pueblo necesita un himno? ¿Qué tiene de diferente el Hatikva del himno nacional del país en el que viven?

    *  Enseña a cantarla. Si necesitas pide ayuda de un maestro o instructor musical.

     

     

    Hatikva:

    Escrito por Naftalí Tzví Imber en 1878, año de la fundación de Petaj Tikva, se llamó en un comienzo “Tikvatenu” (Nuestra Esperanza). Imber escribió el poema cuando tenía sólo 22 años. De acuerdo a muchos de los investigadores estaba influenciado por la letra del himno nacional polaco: “Aún no está perdida Polonia”.

    El poema fue adoptado como himno de los Jovevei Tzión, posteriormente del Movimiento Sionista y del Estado de Israel.  La canción expresa la nostalgia y la aspiración a una vida independiente del Pueblo Judío en su tierra. El poema fue adoptado por las masas del pueblo dado su contenido nacional y su melodía popular, sobre la que no tenemos datos. El motivo de la apertura está tomado de la obra Moldava de Smetana.

     

     

     

    Actividad Nro. 3: Hacia Tzión

    Edad: 12 años en adelante

    Duración: 1,30 hrs.

    Objetivos: Permitir a los participantes revisar el vínculo con el pueblo judío y con Israel a través de las generaciones, así como manifestar sus sentimientos en relación a este vínculo.

     

    Desarrollo:

    * Lee al grupo el cuento de la Cabra de Shmuel Yosef Agnón (presentado en síntesis a continuación)

    * Después de la lectura inicia el debate: ¿Cómo es descrita la Tierra de Israel en el cuento? ¿Se trata de una descripción real o imaginaria? ¿Qué es lo que intenta expresar el autor a través del cuento? ¿Cómo explicas el hecho de que el padre no pueda ir a la Tierra de Israel sino con la ayuda de la cabra que ya no podrá ayudarlo? ¿Son estas palabras que expresan una realidad, una crítica o un símbolo? ¿Qué significa o simboliza la cabra? ¿Tiene alguna importancia que sea justamente el joven el que sale al camino?

    * Para terminar pide a dos participantes que interpreten dramáticamente el diálogo entre el padre y el hijo si pudieran hablar a la distancia, ¿Qué dirían?

    * Analiza con el grupo el diálogo y creen más opciones.

    * Otra opción pide a los participantes que elijan un nombre para el cuento, tal que refleje el mensaje central del mismo.

     

    El Cuento:

    Otro relato nos cuenta….   los médicos recetaron a un anciano enfermo beber leche de cabra. Compró una  cabra, pero ésta desaparecía, regresando después de unos días con  sus ubres llenas de leche deliciosa. Frecuentemente la cabra repetía esta conducta hasta que el anciano le dijo a su hijo: “quisiera saber adónde desaparece nuestra cabra”, su hijo le ató una cuerda a la cola y cuando ella comenzaba a alejarse él caminaba tras ella. Pasaron por una cueva, al poco tiempo llegaron a una tierra fructífera, de la que manaba leche y miel, cuando el joven preguntó donde se encontraba, le contestaron los hombres del lugar; “te encuentras en Eretz Israel”.

    Decidido a quedarse, tomó un papel y escribió una nota a su padre, diciéndole que estaba en Eretz Israel, para que también él, desande el camino de la cabra y pasando por la cueva se puedan reunir. Ató la nota a la oreja de la cabra y la envió de regreso. Cuando el anciano vio venir a la cabra, sola, pensó que su hijo había muerto. Para que la cabra no le recuerde a su hijo, la mató y en ese momento se la cayó la notita de la oreja. Ya era tarde, lo hecho no se podía volver atrás. La cabra había muerto y con ella el secreto de como llegar a Eretz Israel….

     

     

     

     

     

    Actividad Nro. 4: Dicen hay una tierra

     

    Edad: 14 años en adelante

    Duración: 1,30 hrs.

    Objetivos: Permitir a los participantes:

    – comprender la profundidad del vínculo del  pueblo judío con su tierra durante las diferentes épocas  históricas.

    -conocer las expresiones de dicho vínculo tal como se manifestaron en algunas de las fuentes judías.

    – Fortalecer el vínculo de los participantes con las fuentes y la cultura judía.

     

    Desarrollo:

    * Divide al grupo en subgrupos. Entrega a cada subgrupo algunas de las fuentes aquí citadas.

    *  Pide a cada subgrupo leer los textos y tratar de revisar:

    ¿Cómo es definida Israel? ¿Con qué nombre es llamada? (Sión, Tierra, Patria, etc.)

    ¿Qué expresa el texto en relación al vínculo del pueblo de Israel con su tierra? (Añoranza, nostalgia,  realidad, ideal, tristeza, orgullo, etc.).

    ¿Cómo es descripta Israel?

    * Pide a cada grupo presentar ante los demás su análisis y compara junto con el grupo los “hallazgos”. Puedes, si así lo deseas,  dividir los textos en períodos históricos (Biblia/Talmud; Edad Media; Período Moderno) y revisar si el vínculo cambió a lo largo del tiempo o si se trata sólo de una modificación en las expresiones y la terminología de acuerdo a la época.

     

    Otra Opción:

    Puedes elegir trabajar sólo sobre dos textos lo más diferentes y opuestos posible como, por ejemplo, la Profecía de Ezequiel y el poema Dicen hay una tierra

     

     

     

     

    Actividad Nro. 5: Para todos tus cantos yo seré violín…

     

    Concurso Literario

    Edad: de 6 años en adelante

    Duración: puede realizarse esta actividad durante un período de un mes o más y concluirla con la conmemoración de un evento, como el centenario del Primer Congreso Sionista o Yom HaAtzmaut.

    Objetivos: Permitir a los participantes:

    – revisar la profundidad del vínculo del pueblo judío con su tierra durante las diferentes épocas históricas

    – Conocer las expresiones de dicho vínculo tal como se manifestaron en algunas de las fuentes  judías.

    – Fortalecer el vínculo de los participantes con las fuentes y la cultura judía.

    – Alentar a los participantes a tomar parte de la creación cultural de su pueblo así como permitirles expresar sus sentimientos en relación a Israel, el judaísmo y el sionismo.

    Desarrollo:

    * Inicia con la actividad anterior.

    Una después de la actividad invita a los miembros de tu organización/movimiento a participar de un concurso literario cuyo nombre podría ser por ejemplo “Para todos tus cantos yo seré violín…”

    * Constituye un jurado, invitando a tomar parte de él a un profesor de literatura, un escritor, un historiador, un actor, etc.

    * Publica el reglamento del concurso a través del periódico institucional, si existe, o bien a través de panfletos y afiches.

    * El día del evento anuncia públicamente quienes fueron los ganadores y lee en presencia del público y el juzgado las creaciones que obtuvieron premios. Otorga premios a los ganadores de acuerdo a tus posibilidades, pero trata que sean obsequios que tengan relación con el contenido del evento.

    * Después del concurso, publica una antología con todos los trabajos presentados, repártela o véndela a los miembros de tu organización, a  los padres, etc.

     

    Ejemplo de reglamento

    Concurso literario en dos géneros:  poesía y cuento corto

     

    Categoría 1: de 6 a 10 años

    Categoría 2: de 11 a 14 años

    Categoría 3: de 15 a 18 años

    Categoría 4: de 19 años en adelante (de acuerdo a la edad límite de tu organización)

     

    – Cada participante puede presentar hasta tres cuentos cortos o tres poemas.

    – El participante podrá presentarse en ambas categorías: cuento y poesía y su obra será considerado por separado.

    – Los trabajos serán presentados en tres copias (para que puedan entregarse a los miembros del jurado para la lectura)

    – Los trabajos serán entregados en sobre cerrado y serán firmados por un seudónimo literario, anotándose también la edad del participante.

    – En un sobre separado presentará el participante sus datos personales( nombre completo, edad, grupo al que pertenece en la organización, dirección, teléfono, etc.) . Sobre el lado exterior del sobre anotará el participante sólo su seudónimo literario. Este sobre será abierto sólo después que el jurado anuncie en público quienes son los ganadores, para que se conozca su verdadera identidad.

    – Fecha última de entrega de trabajos:

    – Fecha de entrega de los premios:

    – Categorías de Premios: Primer y Segundo premio por cada categoría de edad (en total 4) en ambos géneros literarios.

     

    NOTA: Puedes paralelamente realizar un concurso de pintura y luego realizar una exposición combinado dibujos y textos.

     

     

     

    Actividad Nro.6: Sión y nosotros

     

    Edad: 6 años en adelante

    Duración: la actividad puede extenderse desde un día de trabajo hasta sesiones semanales durante un par de meses. Se puede trabajar en una improvisación del momento o bien preparar una presentación para un evento festivo como la conmemoración del centenario del Primer Congreso Sionista o Yom HaAtzmaut.

     

    Objetivos: Permitir a los participantes:

    – revisar la profundidad del vínculo del pueblo judío con su tierra durante las diferentes épocas históricas

    – Conocer las expresiones de dicho vínculo tal como se manifestaron en algunas de las fuentes  judías.

    – Fortalecer el vínculo de los participantes con las fuentes y la cultura judía.

    – Alentar a los participantes a tomar parte de la creación cultural de su pueblo así como permitirles expresar sus sentimientos en relación a Israel, el judaísmo y el sionismo.

     

    Desarrollo:

    * Inicia con la actividad anterior acerca de las fuentes

    * Los textos pueden servir de base para un trabajo creativo en el área dramática, una representación.

    * Te sugerimos trabajar con un profesional del área para que el trabajo sea más significativo

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