• Recorridos sionistas, capítulo 3


     


     

    Hertzl
    crea el Movimiento Sionista

     

      ¿Por
    qu
    é
    un respetado periodista de uno de los m
    ás
    importantes peri
    ódicos
    de Europa, el Viennese New Free Press, que hablaba varios idiomas europeos con
    fluidez, se convirti
    ó
    en un sionista?

     


      El
    siglo XIX conclu
    ía
    en una contradicci
    ón:
    por un lado parec
    ía
    que los m
    ás
    avanzados y educados pa
    íses
    de Europa realizaban serios intentos para emancipar a los judíos de siglos de
    discriminación otorg
    ándoles
    igualdad de derechos; por el otro, el odio a los jud
    íos
    no s
    ólo
    que no hab
    ía
    desaparecido sino que hab
    ía
    revestido formas nuevas y a
    ún
    m
    ás
    peligrosas.

     

     

    29
    de agosto de 1897, Basilea, Suiza. El famoso periodista y comentador vienes
    Theodoro Hertzl se puso en pie para pronunciar su discurso en alem
    án
    (la lengua oficial del congreso) ante los 197 delegados de las organizaciones
    sionistas del Oriente y Occidente de Europa, Norteam
    érica, 
    Algeria y  Palestina. Vest
    ía
    traje de gala, igual que el resto de los participantes. Sensible a la puestas
    en escena teatrales (Hertzl era un dramaturgo de relativo
    éxito)
    hab
    ía
    insistido en que esa primera asamblea p
    ública
    fuera honorable, de acuerdo a la importancia que tiene la reuni
    ón
    de los l
    íderes
    de una naci
    ón
    civilizada. Una de las primera cosas que dijo fue: “Queremos colocar la piedra
    fundamental de la casa en la que el pueblo jud
    ío
    encontrar
    á
    su refugio” y “el sionismo es el retorno al Juda
    ísmo
    a
    ún
    antes del retorno a la tierra jud
    ía”.
    Unos pocos d
    ías
    despu
    és
    Hertzl anot
    ó
    en su diario personal: “Lentamente conduje a los presentes a una atm
    ósfera
    de Estado y los hice sentir como si estuvieran en una Asamblea Nacional”.

     

    ¿Porqué
    un respetado periodista de una de los m
    ás
    importantes peri
    ódicos
    de Europa, el Viennese New Free Press, que hablaba varios idiomas europeos con
    fluidez, se convirti
    ó
    en un sionista?  Hertzl no hab
    ía
    mostrado hasta entonces mayor interés en ser jud
    ío
    y menos en convertirse en el vocero de la expresi
    ón
    nacional del juda
    ísmo.
    Sin embrago, se transform
    ó
    en el visionario  y creador del
    Movimiento Sionista.

     

    Hertzl
    naci
    ó
    y creci
    ó
    en Budapest, de joven se traslado con su familia a Viena, capital del Imperio
    Austro-H
    úngaro.
    Viena era la ciudad de los valses de Strauss, de Brahms y Mahler, Zweig, Schnitzler
    y Freud.  En Viena, a diferencia
    de otras capitales europeas, pod
    ía
    verse la diversidad de personas de todas las nacionalidades que compon
    ían
    el imperio. El alem
    án
    era la cultura y el idioma predominante pero pod
    ían
    verse y o
    írse
    h
    úngaros,
    checos, bohemios, eslovacos, turcos, croatas y por supuesto judíos.

     

    Viena
    era un lugar donde un jud
    ío
    integrado como Hertzl pod
    ía
    sentirse en su casa. Hertzl hab
    ía
    recibido de ni
    ño
    educaci
    ón
    judía básica y ten
    ía
    recuerdos de la sinagoga liberal de Budapest y de las fiestas jud
    ías
    conmemoradas en su familia.  Estudi
    ó
    derecho en la Universidad de Viena, pero atra
    ído
    por las letras y la m
    úsica,
    se convirti
    ó
    en escritor. Su padre, un exitoso hombre de negocios, le hab
    ía
    facilitado al joven Hertzl el dinero suficiente para recorrer ampliamente
    Europa. Hertzl era un caballero de mundo.

     

    Pero
    si bien Viena era un lugar en el que un jud
    ío
    integrado como Hertzl pod
    ía
    asimilarse totalmente, tambi
    én
    era un sitio donde pod
    ía
    encontrarse la obscuridad del antisemitismo. Para muchos j
    óvenes
    jud
    íos
    europeos de la generaci
    ón
    de Hertzl, el haber nacido jud
    íos
    era una maldici
    ón.
    No s
    ólo
    que eran rechazados socialmente, sino que ten
    ían
    cerradas las puertas a posiciones gubernamentales, a los bancos nacionales, 
    a los altos rangos del ej
    ército,
    en definitiva,  a las posiciones de
    poder. Uno de los m
    ás
    grandes compositores de la
    época,
    Gustav Mahler, se convirti
    ó
    al catolicismo. S
    ólo
    as
    í
    pudo lograr el puesto de director de la Opera y la Filarm
    ónica
    de Viena, posici
    ón 
    digna a su talento art
    ístico.
    Otros se suicidaron, v
    íctimas
    de la desesperaci
    ón
    y un profundo auto-odio.

     

    Las
    experiencias antisemitas directas que Hertzl vivi
    ó
    en Viena y sus observaciones acerca del fen
    ómeno
    tanto all
    í
    como en Par
    ís
    y otras ciudades de Europa, tuvieron un gran impacto sobre su propia identidad
    jud
    ía
    y su pensamiento acerca del ser judío. Por ejemplo, en 1880 mientras
    estudiaba en la universidad, se incorpor
    ó
    a una Fraternidad. Hertzl disfrutaba plenamente de esa intimidad: tomaban
    juntos, cantaban juntos, la moda, los uniformes, etc. En 1883 su Fraternidad,
    notoriamente  nacionalista, se
    declar
    ó
    p
    úblicamente
    antisemita y Hertzl se retir
    ó
    de ella. Este fue el primer indicio claro de que si bien los judíos de Europa
    hab
    ían
    adquirido la igualdad legal, segu
    ían
    siendo extranjeros desde el punto de vista social. En mucho de lo que se dec
    ía
    y se hablaba en la pol
    ítica
    en Viena y  Par
    ís,
    el antisemitismo “estaba en el ambiente”.

      

    Hertzl
    se fue involucrando cada vez m
    ás
    con el continuo odio a los jud
    íos
    que exist
    ía
    en Europa Central y Occidental. En el pasado
    éste
    antisemitismo se hab
    ía
    basado en la creencia y la cultura cristiana as
    í
    como en los ignorantes y primitivos prejuicios que las personas sienten muchas
    veces ante quienes son diferentes. Se hubiera podido imaginar que con la llegada
    del Iluminismo a Europa, la expansi
    ón
    de la educaci
    ón
    popular, los progresos del pensamiento cr
    ítico
    y cient
    ífico,
    as
    í
    como con el crecimiento de la asimilaci
    ón
    y la aculturaci
    ón
    jud
    ía
    y la otorgaci
    ón
    de la igualdad civil a los jud
    íos,
    este odio aminorar
    ía
    o desaparecer
    ía.


     

    Lo
    contrario estaba pasando
    .
    El antisemitismo, un concepto utilizado por primera vez en 1879, 
    no defin
    ía
    a los jud
    íos
    como una cultura, una religi
    ón
    o una naci
    ón,
    sino como una raza, cuyos miembros ten
    ían
    caracter
    ísticas
    f
    ísicas
    comunes. No s
    ólo
    éso sino que los antisemitas cre
    ían
    que los jud
    íos
    eran una raza inferior, a por ejemplo la raza aria, que era considerada la superior
    del mundo. Cuanto m
    ás
    interactuaran socialmente los jud
    íos
    inferiores con los “europeos”, aumentaba la posibilidad de que la
    sangre jud
    ía
    abastardara a la sangre europea y ésto no s
    ólo
    redundar
    ía
    en un desmejoramiento de las caracter
    ísticas
    raciales sino  tambi
    én
    de las culturales.

     

    El
    siglo XIX conclu
    ía
    en una contradicci
    ón:
    por un lado parec
    ía
    que los m
    ás
    avanzados y educados pa
    íses
    de Europa realizaban serios intentos para emancipar a los jud
    íos
    de siglos de discriminaci
    ón,
    otorg
    ándoles
    igualdad de derechos; por el otro, el odio a los jud
    íos
    no s
    ólo
    que no hab
    ía
    desaparecido sino que hab
    ía
    revestido formas nuevas y a
    ún
    m
    ás
    peligrosas.

     
     

    Hertzl
    vivi
    ó
    esa contradicci
    ón.
    Disfrut
    ó
    de su
    éxito
    profesional y de ser un verdadero europeo, pero comenz
    ó
    a sentirse realmente inc
    ómodo
    ante el hecho de que  ser jud
    ío
    no era realmente aceptado por la gente entre la cual viv
    ía.
    Muchas veces era tratado con una actitud de patronazgo y tambi
    én
    atacado. Hertzl ten
    ía
    el lujo de ser un periodista: pod
    ía
    jugar el papel de observador, de testigo o de p
    úblico.


     

    Hertzl
    recibi
    ó
    el empuj
    ón
    final con el famoso incidente que tuvo lugar en enero de 1895 en el que fue
    testigo de la degradaci
    ón
    p
    ública
    del capit
    án
    franc
    és
    Alfred Dreyfus. Dreyfus, un jud
    ío,
    hab
    ía
    sido acusado, juzgado y declarado culpable de espionaje a favor de los alemanes.
    Dreyfus, vestido de uniforme, tuvo que recorrer el
    área
    de la Escuela Militar. Le arrancaron los grados militares del uniforme, su
    casquete fue arrojado y su espada quebrada, mientras el populacho franc
    és
    gritaba “muerte al traidor”, “muerte a los jud
    íos”
    (diez a
    ños
    despu
    és
    Dreyfus fue  declarado inocente). ¿Qu
    é
    pasaba en el alma e Hertzl?

     

    Un
    a
    ño
    despu
    és,
    Hertzl public
    ó
    un libro llamado El Estado Jud
    ío
    y en el a
    ño
    posterior organiz
    ó
    el Primer Congreso Sionista. Con estos dos actos cambi
    ó
    el rumbo de la Historia Jud
    ía.

     

    El
    Estado Jud
    ío
    sosten
    ía
    una premisa b
    ásica
    muy simple: la emancipaci
    ón
    europea de los jud
    íos
    no pod
    ía
    triunfar. Los jud
    íos
    deb
    ían
    encontrar por s
    í
    mismos

    una soluci
    ón
    a su problema para ser aceptados como iguales por el mundo.

     

    El
    an
    álisis
    de Hertzl sosten
    ía
    que los jud
    íos
    eran un fen
    ómeno
    realmente extra
    ño
    en Europa, los jud
    íos
    eran diferentes. No eran una naci
    ón,
    en el sentido com
    ún
    del t
    érmino,
    con su idioma, su tierra, su cultura. Por otro lado, no eran s
    ólo
    una religi
    ón
    y por supuesto no eran una clase social. ¿Qu
    é
    eran exactamente? Hertzl dijo simplemente: somos diferentes como cualquier naci
    ón
    es diferente de otra. Debemos  crear
    las condiciones para convertirnos en una naci
    ón
    como el resto de las naciones europeas. Esto implica que los jud
    íos
    deben reclamar su antigua patria, deben gradualmente abandonar los lugares de
    su dispersi
    ón
    y reunirse en la tierra patria y  deben
    procurar que el mundo reconozca p
    úblicamente
    su derecho a hacerlo. Este es el
    único
    camino por el cual los jud
    íos
    ser
    án
    plenamente aceptados en el mundo moderno.

     

    No
    considero a la cuesti
    ón
    jud
    ía
    ni un asunto social ni un asunto religioso, a
    ún
    si  a veces reviste una de esas
    formas. Es una cuesti
    ón
    nacional y para resolverla debemos, antes que nada establecerla como un problema
    de
    índole
    internacional que debe discutirse y solucionarse por las naciones civilizadas
    del mundo en conjunto.Somos un pueblo – un s
    ólo
    pueblo.

      


    Al
    definir el problema jud
    ío
    como primariamente pol
    ítico,
    Hertzl defini
    ó
    la direcci
    ón
    de su futuro. Inmediatamente se vio proyectado a la pol
    ítica.
    Se reuni
    ó
    con el liderazgo jud
    ío,
    la realeza europea e incluso con el Sult
    án
    Turco (Turqu
    ía
    dominaba Palestina hasta la Primera Guerra Mundial); 
    fund
    ó
    un peri
    ódico
    sionista llamado Die Welt y organiz
    ó
    el Congreso.

    Hertzl
    hizo todo esto en un a
    ño
    y medio.

     

    Durante
    los 7 a
    ños
    siguientes, Hertzl creó un movimiento. Junto a algunas figuras destacadas
    comenzó a traducir sus ideas en pol
    ítica
    y la pol
    ítica
    en acci
    ón.
    Se establecieron comisiones, se discutieron los lineamientos pol
    íticos
    y se tomaron decisiones. Una pol
    ítica
    jud
    ía
    apropiada al mundo moderno hab
    ía
    comenzado a desarrollarse.

    Hertzl
    muri
    ó
    el 3 de julio de 1904. A trav
    és
    de su actividad pol
    ítica
    elev
    ó
    el problema jud
    ío
    y la soluci
    ón
    planteada por el sionismo pol
    ítico
    a la agenda del pueblo jud
    ío
    y de las m
    ás
    grandes potencias del mundo. Esa fue su verdadera grandeza.

     

     

    Del
    Discurso de Hertzl en el Primer Congreso Sionista, Basilea, 19 de agosto de
    1897

     

    …Podemos
    decir que hemos retornado al hogar. El sionismo es el retorno al juda
    ísmo
    a
    ún
    antes del retorno a la tierra de los jud
    íos.
    Nosotros, los hijos que regresamos al hogar, encontramos algunas cosas que es
    necesario corregir, en especial el hecho que tengamos hermanos que se encuentren
    en grados tan bajos de pobreza. Pero el pasado nos recibe con benepl
    ácito,
    porque es claro que no elevamos un pensamiento que atenta contra los principios
    m
    ás
    santos…

    El
    sionismo ya ha logrado algo maravilloso, que hasta ahora era considerado
    como imposible: la relaci
    ón
    estrecha entre los principios m
    ás
    modernos del juda
    ísmo
    y los m
    ás
    conservadores. Ya que este hecho aconteci
    ó
    sin que ninguna de las dos partes tenga que realizar grandes renuncias… 
    es una demostraci
    ón
    m
    ás,
    si es que fuera necesaria, de que los jud
    íos
    son un pueblo. Una uni
    ón
    de este tipo s
    ólo
    es posible en el seno de un pueblo.

    En
    este congreso creamos un instrumento para el pueblo jud
    ío,
    un instrumento que no exist
    ía
    hasta ahora, pero que es urgentemente indispensable para
    él,
    una necesidad de vida…    Debemos
    elevarlo por encima de los asuntos personales, si queremos que tenga
    éxito.
    Nuestro congreso debe vivir eternamente no s
    ólo
    hasta que logremos la salvaci
    ón
    de los antiguos problemas, sino fundamentalmente despu
    és.


    Hoy
    nos encontramos aqu
    í
    ,
    sobre el suelo anfitri
    ón
    de esta ciudad libre – ¿D
    ónde
    estaremos el pr
    óximo
    a
    ño?

    Pero
    d
    ónde
    nos encontremos y por el tiempo que  tarde
    completar nuestra obra, nuestro congreso ser
    á
    serio y destacado, una bendici
    ón
    para los desesperados, no da
    ñará
    a nadie, otorgar
    á
    honor a todos los jud
    íos
    y ser
    á
    digno del pasado que aunque su gloria sea lejana, no desaparecer
    á
    jam
    ás”  
    (Bifnei Am Veolam, Tomo I, pp.112-117)

     

     

     

    Orden
    del D
    ía
    del Primer Congreso:
     

    1.
    La situaci
    ón
    econ
    ómica,
    pol
    ítica
    y social de los jud
    íos
    en los diferentes pa
    íses.

    2.
    La colonizaci
    ón,
    sus logros y sus posibilidades.

    3.
    Las funciones de los fondos filantr
    ópicos
    en Eretz Israel

    4.
    Asuntos financieros

    5.
    La cuesti
    ón
    jud
    ía
    y la pr
    óxima
    Asamblea Diplom
    ática
    de las grandes potencias

     
     

    Algunas
    impresiones acerca del Congreso:

    “El
    Congreso fue una crisis que cambi
    ó
    nuestros destinos” – Leib Yafe, delegado.

    “Junto 
    a los r
    íos
    de Babilonia all
    í
    lloramos
    al acordarnos de Tzi
    ón.
    Junto al r
    ío
    de Basilea, decidimos no llorar m
    ás!”-
    Israel Zangwill, delegado.

     

    “Estoy
    plenamente de acuerdo con que los jud
    íos
    viajen a Eretz Israel. Cuanto antes se vayan de aqu
    í,
    mejor. Yo no los molestar
    é”. 
    Una anotaci
    ón
    de la pluma del Kaizer Wilhelm II en los m
    árgenes
    del informe que recibi
    ó

    sobre el congreso.


     

    “No
    soy el Sult
    án
    Turco y no me opongo. Pero si me dir
    ían
    que est
    án
    por colocar semejante concentraci
    ón
    de las mentes m
    ás
    astutas del mundo en un pa
    ís
    libre, dir
    ía
    que ser
    ía
    inteligente prohibirlo. No es bueno dejar que este pueblo descubra su fuerza.
    Si los caballos supieran cual es su fuerza, no podr
    íamos
    montarlos m
    ás.” 
    Mark  Twain

     

     

    Programa
    de Basilea, 1897

     

    "El
    Sionismo aspira a establecer  una
    patria para el Pueblo Jud
    ío
    en la Tierra de Israel garantizada por el derecho internacional."

     

    El
    Congreso contempla los siguientes medios para el logro de sus fines:

     

    A.
    Promover a trav
    és
    de los medios adecuados el asentamiento de la Tierra de Israel por agricultores,
    artesanos y productores.

    B.
    Organizar y unir al juda
    ísmo
    a trav
    és
    de instituciones locales e internacionales adecuadas y de a acuerdo a las leyes
    de cada pa
    ís.


    C.
    Fortalecer y desarrollar el sentimiento nacional y la conciencia nacional jud
    ía.


    D.
    Realizar los pasos necesarios para obtener el consentimiento de los gobiernos
    para  la realizaci
    ón
    de las metas sionistas.

     

     

     

    “Si
    resumiera el congreso de Basilea en una sola palabra – que por precauci
    ón
    no la pronunciar
    é

    en p
    úblico
    – dir
    ía:

    En Basilea he creado el Estado Jud
    ío.
    Si lo expresara hoy p
    úblicamente,
    la respuesta ser
    ía
    risas por doquier. Pero tal vez dentro de cinco a
    ños,
    como m
    áximo
    dentro de cincuenta, todos reconocer
    án
    este hecho. El estado se funda fundamentalmente sobre la voluntad del pueblo
    e incluso puede decirse que sobre la voluntad del individuo que es lo suficientemente
    fuerte (Yo soy el Estado – Luis XIV). El territorio es s
    ólo
    la plataforma material, el estado es un ente abstracto, a
    ún
    cuando existe territorio.”  Hertzl,
    Diario, 3 de septiembre de 1897, Viena.

     

     

     

     

     

     

     


    Actividades

     

     

    Actividad
    Nro. 1: Si tuviera una bandera

     

    Edad:
    8 a
    ños
    en adelante

    Duración:
    Una hora

    Objetivos:

    Lograr
    que los participantes:


    conozcan la bandera de Israel, su historia y su significado


    expresen sus sentimientos acerca de la bandera y el Estado

     

    Desarrollo:

    *
    Prepara en el lugar de la actividad suficientes materiales de expresi
    ón
    pl
    ástica
    (cartulinas, pinturas, papel de color, goma de pegar, pinceles, tijeras, etc.) 
    Si se trata de un grupo mayor puedes traer telas, hilos etc.

    *
    Pide a los participantes que piensen c
    ómo
    ser
    ía
    la bandera que le gustar
    ía
    del  pueblo jud
    ío
    si
    éste
    no tuviese una bandera.

    *
    Otorga tiempo para pensar.

    *
    Coloca todos los materiales en el centro de la habitaci
    ón
    y p
    ídele
    a los participantes que creen cada uno o en peque
    ños
    grupos su bandera.

    * 
    Cuelga todas las banderas en la habitaci
    ón
    o en alg
    ún
    lugar central.  Sienta al grupo
    alrededor y pide a los participantes que expliquen su bandera, todos pueden
    preguntar.

    *
    Coloca ahora la bandera de Israel en el centro del grupo y explica acerca de
    ellas: David Wolffsohn, l
    íder
    del movimiento sionista,  propuso
    esta bandera en primer Congreso Sionista. La idea central est
    á
    tomada de el Talit y del Maguén David. As
    í
    se expres
    ó
    Wolffsohn en esa oportunidad: "Tenemos una bandera azul y blanca, el Talit
    con el que nos envolvemos en nuestras plegarias, este Talit es nuestro s
    ímbolo,
    saquemos el Talit de su estuche y desplegu
    émoslo
    ante los ojos de Israel y del los pueblos".  
    El concepto Maguén David est
    á
    tomado del Talmud (Pesajin 117b) en el contexto de la plegaria "Bendito
    Seas, D’s, Maguen David (Defensor de David)". Seg
    ún
    la tradici
    ón
    en el rey David ten
    ía
    un Maguén David en su escudo.  Una
    bandera como ésta estaba ya en uso en 1891 en algunas de las asociaciones
    sionistas de los EE.UU.  pero éso
    no era sabido por los delegados del Primer Congreso Sionista.

    En
    1933, el Congreso Sionista decimoctavo decidi
    ó
    "que de acuerdo a la tradici
    ón
    de muchos a
    ños
    la bandera azul y blanca ser
    á
    la bandera de la Organizaci
    ón
    Sionista  y del pueblo hebreo”. Posteriormente la misma bandera
    fue establecida como el pabell
    ón
    de la Brigada Jud
    ía
    durante la Segunda Guerra Mundial.

     

    *
    Inicia ahora el debate; ¿Por qu
    é,
    a tu criterio fue elegida esa bandera? ¿Cu
    ál
    es el significado del hecho que la bandera del Movimiento Sionista est
    é
    inspirada justamente en elementos tradicionales? ¿Qu
    é
    es un s
    ímbolo?
    ¿Cu
    áles
    son las similitudes y diferencias entre la bandera de Israel y la del pa
    ís
    d
    ónde
    viven los participantes?

    *
    Si as
    í
    lo deseas puedes presentar al grupo diferentes s
    ímbolos
    (ver a continuaci
    ón) 
    para estimular su imaginaci
    ón.


    *
    Si se trata de un grupo de mayor edad, puedes saltear la realizaci
    ón
    de los trabajos pr
    ácticos
    y concentrarte en el debate. Puedes agregar que Hertzl en su libro "El
    Estado Jud
    ío
    hab
    ía
    propuesto otra bandera ".

    "Imagino
    una bandera blanca con siete estrellas doradas. El 
    campo blanco significa la vida nueva, pura; las estrellas simbolizan las
    siete horas doradas de nuestro trabajo, puesto que los jud
    íos
    se dirigen al nuevo pa
    ís
    bajo el signo del trabajo.”

     

     

       
       

     

    Actividad
    Nro.2: Liderar o no Liderar, esa es la cuesti
    ón

     

    Edad:
    14 en adelante

    Duración:
    una hora

    Objetivos:
    Permitir a los participantes confrontarse con la figura de Hertzl como l
    íder.

            
            
    Revisar los dilemas
    fundamentales a los que Hertzl se enfrent
    ó
    y cu
    áles
    fueron sus decisiones.

     

    Desarrollo:

    *
    Re
    úne
    al grupo y cu
    éntale
    acerca de Hertzl, su vida y sus cuestionamientos, tal como se manifiestan en la
    introducci
    ón
    de este cap
    ítulo.


    *
    Divide al grupo en 3-4 subgrupos. Reparte a cada uno la hoja de trabajo adjunta.


    *
    Cada 
    grupo desempe
    ña
    el papel de los asesores de Hertzl y debe proponer soluciones concretas a los
    problemas planteados. 
    Por cada soluci
    ón
    deben presentar un programa operativo de c
    ómo
    implementarla. Es muy importante que cada grupo presente un plan de acci
    ón
    concreto y no s
    ólo
    una soluci
    ón
    te
    órica.
    Si por ejemplo la soluci
    ón
    es la asimilaci
    ón
    de los jud
    íos
    ¿C
    ómo
    se realizar
    ía,
    con qu
    é
    medios, cu
    ánto
    tardar
    ía,
    etc.?

    *
    Otorga 15- 20 minutos para que el grupo trabaje. Despu
    és
    re
    úne
    a todos y cada subgrupo presenta su soluci
    ón
    y su plan.


    *
    Realiza un debate de cierre, revisando junto con los participantes las ventajas
    y desventajas de cada  soluci
    ón.
    Para concluir destaca el hecho que Hertzl descart
    ó
    toda posibilidad que no sea la de una soluci
    ón
    nacional. La posibilidad de la asimilaci
    ón
    o incluso de la conversi
    ón
    fueron descartadas entre otras cosas por que s
    ólo
    pueden ser soluciones individuales y no colectivas 
    y por que la emancipaci
    ón
    a su criterio hab
    ía
    fracasado.

    Desde
    el punto de vista del plan de acci
    ón:
    en primer lugar Hertzl redact
    ó
    sus ideas a tiempo que las iba consolidando, paralelamente comenz
    ó
    a actuar en b
    úsqueda
    del apoyo de la elite econ
    ómica
    jud
    ía
    (Hirsh, Rothschild) que le permitiera realizar su plan. Luego comenz
    ó
    a actuar en el terreno de la diplomacia internacional a fin de conseguir el
    Charte y como
    cúspide
    de este proceso surgi
    ó
    la idea del Congreso.

     

    Hoja
    de Trabajo para los participantes


    *
    Hertzl consider
    ó
    parte de las posibilidades siguientes como posibles soluciones al  problema jud
    ío:


    Integrarse a la sociedad general y preservar su juda
    ísmo
    desde el punto de vista cultural, ya que s
    ólo
    ése es el factor que diferencia a los jud
    íos
    del resto de la sociedad. Los jud
    íos
    deben realizar  un esfuerzo por integrarse a la sociedad europea y abandonar
    sus caracter
    ísticas
    arcaicas. No m
    ás
    juda
    ísmo
    del ghetto sino juda
    ísmo
    del mundo.

     


    Convertirse al cristianismo y fomentar la conversi
    ón
    de todos los jud
    íos
    para que puedan ser iguales, ya que la religi
    ón
    es lo que separa al jud
    ío
    del resto del mundo. Cuando los jud
    íos
    dejen de ser jud
    íos
    se resolver
    á
    por si mismo el problema jud
    ío.


     


    Reconocer el hecho que los jud
    íos
    son una naci
    ón
    y como tal le corresponden los mismos derechos que al resto de los pueblos:
    soberan
    ía
    y territorio propio. S
    ólo
    cuando los jud
    íos
    sean un pueblo como todos los pueblos, podr
    án
    ser iguales a los dem
    ás.

     

     

    Para
    los m
    ás
    peque
    ños

     

    Te
    sugerimos armar con los janijim el rompecabezas aqu
    í
    presentado y despu
    és
    o antes de los mismo contarles acerca de Hertzl y su obra.


     

     

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