• Recorridos sionistas, capítulo 5

     

    Sionismo
    del Espíritu

    ¿Acaso
    alguien con un bagaje tan rico en la vida tradicional judía, con su
    profunda lógica y significados, con su vasta memoria histórica
    manifestada en cada ritual y cada acto y evento comunitario, no se
    levanta un día y simplemente se aparta de ella?



    ¿Es
    realmente la re-creación del idioma hebreo un logro menor que el de la
    creación de un instrumento político que en última instancia resultó
    en la re-creación de un estado independiente? ¿Es acaso menos audaz el
    tratar de transformar o revitalizar una profunda tradición religiosa?

     

     

     

    “Ahora,
    pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis Mi alianza, vosotros seréis
    Mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la
    tierra; seréis para Mí un reino de sacerdotes y una nación santa. Estas
    son las palabras que has de decir a los hijos de Israel.” Shemot,
    Exodo,19:3-6

     

    Para
    los judíos que consideran a los cinco libros de Moisés – la Torá o Pentateuco
    – como la palabra de D´s, la elección de Israel tiene la misma fuente
    y autoridad que la creación del Universo por D’s. Todos los judíos creían en
    esta concepción de vida hasta hace 300 años atrás. Los judíos creían que eran
    el instrumento de D’s para perfeccionar Su mundo y que un mundo sin judíos contradice
    el deseo y el designio de D’s. Ser judío era antes que nada haber sido ordenado
    por el Todopoderoso a serlo. Esto es lo que mantuvo el deseo de sobrevivencia
    del pueblo judío.

     

    Sin
    embargo, si D’s no entregó literalmente la Torá a Moisés en el Monte Sinaí,
    o si D’s no existe, ¿Cómo puede uno entonces aceptar la idea de los judíos como
    pueblo elegido? Y  si uno no cree
    en esa unicidad ¿Porqué continuar siendo judío?

     

    Ser
    judío, no es sólo lo que los judíos creen; sino también lo que hacen, cómo se
    comportan, que es lo que practican. En una palabra, se trata primariamente de
    una cultura.  Sea o no la Torá la
    palabra de D’s, es sin duda una obra literaria clásica donde se encuentran memorias,
    valores, modelos de heroísmo, idioma, festividades. Durante la historia judía,
    la literatura ocupó siempre un lugar central en la cultura del pueblo. Siglo
    a siglo se fueron agregando nuevos elementos, modificándola de acuerdo a las 
    necesidades de vida del pueblo, a tal punto que resulta casi imposible
    determinar qué de toda esa producción es original y esencial y qué son comentarios.
    Muchas veces los comentarios fueron más importantes que la “esencia”.
    Esta es la naturaleza de una cultura viva muy palpitante.

     

    Hacia
    fines del siglo XIX muchos judíos no creían en D’s, pero habían crecido en un
    ambiente impregnado de cultura judía y se sentían plenamente identificados con
    ella. Ya no eran “religiosos”, pero eran judíos y deseaban continuar
    siéndolo. ¿Cómo darle a ésto sentido? ¿Cómo continuar?

     

    Hertzl
    no vio este problema, él estaba preocupado por los judíos y por el odio hacia
    a ellos  y no por el judaísmo, sus
    creencias, su cultura. De la misma manera en que Hertzl se dedicó al problema
    del antisemitismo moderno, hubo otros que se dedicaron a los problemas de la pérdida
    de las creencias tradicionales religiosas mientras mantenían un profundo vínculo
    con el hecho de ser judíos. Algunas de las soluciones que encontraron estas
    personas se convirtieron en pilares centrales del pensamiento y la actividad
    sionista.

     

    Eliezer
    Ben Yehudá, cuyo nombre original era Eliezer Yitzjak Perelman, nació en Lituania
    en 1858, como hijo de una familia de miembros del movimiento jasídico
    Jabad
    y estudió en una Yeshivá. A edad muy temprana se sintió atraído hacia los estudios
    seculaes y logró entrar a una escuela superior (hecho inusual en los judíos
    de Europa Oriental) de la cual se graduó en 1877.

    Perelman
    se sintió impresionado por las revueltas nacionalistas que tuvieron 
    lugar en Europa, tal como lo fueron otros pensadores sionistas. Hess, por
    ejemplo, fue conmovido por la revuelta italiana contra Austria. 
    El modelo de Perelman fue la lucha de Bulgaria contra Turquía. A finales
    de la década de 1870 Perelman decidió emigrar a Eretz Israel. Esta decisión
    era parte de una amplia perspectiva sionista que había desarrollo y 
    comenzado a plantear en una serie de artículos que publicó en algunos
    de los periódicos hebreos de la época. Cuando publicó su primer artículo en
    el periódico Hashajar (El Amanecer) firmó con el seudónimo Ben-Yehudá.

     

    Ben
    Yehudá creía que la llave para el futuro del pueblo judío estaba en al creación
    de un centro espiritual/cultural en Eretz Israel y en la renovación del idioma
    hebreo como su idioma. Estos, y no los principios religiosos serían la piedra
    fundamental de la identidad judía en el futuro.

     

    Es
    sencillo ver, señor, que nuestra juventud está abandonando nuestra lengua… 
    pero ¿Por qué? Porque a sus ojos ésta es una lengua muerta e inútil… 
    ¡Revivamos entonces el idioma realmente! Enseñemos a nuestra juventud
    a hablarlo… Pero seremos capaces de 
    revivir el idioma hebreo sólo en un país en el que la cantidad 
    de habitantes hebreos exceda el número de gentiles. Por lo tanto aumentemos
    el número de judíos de nuestra desolada tierra. Que los remanentes de nuestro
    pueblo retornen a la tierra de sus antepasados; ¡Revivamos la nación y entonces
    renacerá también su lengua!

     

    Ben
    Yehudá no planteaba el retorno masivo de los judíos a Eretz Israel; lo
    preocupaba más el renacimiento de la lengua hebrea y de la cultura hebrea en un
    centro nacional. Esto, a su criterio, frenaría gradualmente la asimilación que
    estaba teniendo lugar en el mundo judío.

     

    Tan
    comprometido estaba Ben Yehudá con la idea de hablar hebreo en Eretz Israel
    que todos los aspectos de su vida cotidiana y su carrera publica los dedicó
    a ello. Eliezer y Devora Ben Yehudá se establecieron en Eretz Israel en octubre
    de 1881. Inmediatamente comenzaron a hablar sólo en hebreo, estableciendo de
    esa manera el primer hogar hebreo-parlante del país. Practicar lo que se predica
    es sin duda la mejor prueba de la profundidad de la creencia.

     

    Ben
    Yehudá fundó periódicos y revistas en hebreo y comenzó a enseñar en la escuela
    de la Alliance Israelite Universelle de Jerusalén, donde insistió en que la
    lengua de instrucción de sus clases fuera el hebreo y su demanda fue aceptada. 
    Fundó sociedades y asociaciones dedicadas al idioma hebreo, escribió
    artículos y participó activamente en la lucha política por convertir el hebreo
    en el idioma nacional de los judíos. La mayoría de las comunidades judías ultra-ortodoxas
    de Jerusalén se opusieron, para ellos la secularización de la lengua sagrada
    era una blasfemia. Muchos de los miembros de la comunidad académica también
    se opusieron; estaban convencidos que para los estudios académicos avanzados
    había “necesidad” de usar idiomas internacionales con ricos vocabularios
    científicos, como el alemán y el francés. Ben Yehudá perseveró y se sumaron
    otros que pensaban de modo similar. Con el tiempo el idioma hebreo renació.
    Su obra monumental El Diccionario Completo de la Lengua Hebrea Antigua y
    Moderna
    , tenía 17 volúmenes cuando finalmente fue completado unos años después
    de su muerte en 1922.

     

    Si
    bien nos relacionamos a Ben Yehudá y a su si casi obsesión por la lengua hebrea,
    él fue sólo uno de aquellos para quienes los aspectos culturales de la revolución
    sionista eran prioritarios.  Ajad
    Haam, nació en 1856 cerca de Kiev, Ucrania, con el nombre de Asher Ginzbeg.
    También él nació y creció en un hogar jasídico y recibió sólo educación tradicional.
    Con el tiempo la capacidad de Ginzberg así como su independencia de pensamiento
    se hicieron notoria y mientras desarrollaba estudios magistrales en literatura
    talmúdica y comentarios rabínicos, adquirió familiaridad con los escritos del
    filósofo judío medieval español Maimónides, así como con los trabajos de los
    escritores hebreos modernos. Aprendió por sus propios medios ruso, francés,
    alemán e inglés que le permitieron estudiar literatura, filosofía y ciencias,
    inaccesibles de otra manera para un joven judío. Cuanto más estudiaba la filosofía
    occidental más se debilitaba su creencia religiosa tradicional.

     

    Alguien
    con un bagaje tan rico en la vida tradicional judía, con su profunda lógica
    y significados, con su vasta memoria histórica manifestada en cada ritual y
    cada acto y evento comunitario, no se levanta un día y simplemente se aparta
    de ella; ciertamente no alguien con la integridad intelectual de Asher Ginzberg.
    No quería apartarse de este vasto tesoro cultural, quería modernizarlo. 
    Más aún, creía profundamente que el pueblo judío tenía un papel histórico
    único que aún no había cumplido. A fin de poder cumplir este role había que
    crear un centro, los judíos deberían ser educados acerca de la importancia del
    mismo y lentamente retornar a él, para desarrollar una nueva vida cultural.

    Después
    de trasladarse a Odesa en 1884, Ginzberg fue inmediatamente atraído por los
    Jovevei Tzión organizados en torno a Pinsker, pero rápidamente se dio cuenta
    que estaba en desacuerdo con los objetivos centrales de la organización: el
    establecimiento de la mayor cantidad de judíos posible en Eretz Israel. Cuando
    publicó su primer ensayo, utilizó el seudónimo literario Ajad Haam (uno del
    pueblo) con el que es conocido hasta hoy. 
    En ese ensayo dijo claramente: Lo Zé Hadérej (No
    es éste el camino, 1889): más asentamientos sin una gran tarea educativa
    previa llevaría al colapso de la actividad colonizadora. La gente debe saber
    por qué se asienta: la huída de los pogroms, los potenciales beneficios
    económicos, no eran razones suficientes para confrontar 
    las dificultades que estaban enfrentando y que aún confrontarían en un
    futuro. Los colonos debían tener una profunda comprensión de la importancia
    de su obra para el futuro de la nación judía. 
    Tenían que saber que no sólo “se estaban salvando” a ellos
    mismos sino que comenzaba la reconstrucción del pueblo judío.

     

    Unos
    meses después que participó en el Primer Congreso Sionista  (nunca participó en otro), Ajad Haam escribió uno de sus más
    importantes ensayos El Estado Judío y el Problema Judío en el que criticó
    tanto la política como el pensamiento de Hertzl. Sentía que la vida espiritual
    y cultural judía debía ser reconstruída 
    y que ésto no podría suceder plenamente en la diáspora. Sin esta
    reconstrucción, los judíos tenían pocas posibilidades de vivir en el mundo moderno.

     


    Busca retornar a su centro histórico, a fin de vivir allí una vida de
    desarrollo natural, para poner en juego sus potencialidades en todos las
    aspectos de la cultura humana, para desarrollar y perfeccionar aquellos bienes
    nacionales que ha adquirido hasta ahora y contribuir así al patrimonio común
    de la humanidad, en el futuro como en el pasado. 
    Una gran cultura nacional, fruto de la libre actividad de un pueblo que
    vive de acuerdo a su propio espíritu.

     

    El
    corazón de ese espíritu, el valor que surgiría de esa actividad, Ajad Haam lo
    encontró en la Biblia:

     

     
    Es destacado en relación a los hebreos antiguos que la profecía se encuentra…
    continuamente a través de todas las generaciones. La  profecía es hoy, como lo fue en el pasado, el signo de el espíritu
    nacional hebreo.

    La
    idea fundamental de los profetas hebreos fue la dominación universal de la justicia
    absoluta…   La justicia es para ellos belleza, bondad, sabiduría,
    verdad;  sin todo éso no
    es nada…  Sabían también, que
    semejante tarea no podía ser realizada por individuos dispersos, intentándolo
    esporádicamente, cada uno por su cuenta, en diferentes lugares y diferentes
    tiempos, sino que es necesaria toda una comunidad, que sea permanentemente,
    a través de todas las generaciones, la portadora de la fuerza de la justicia
    contra todas las fuerzas que dominan el mundo; que asuma por propia voluntad
    el yugo  de la obediencia eterna
    al dominio absoluto de una sola Idea y que por la persecución de esa Idea combata
    una guerra incesante contra el mundo. Esta tarea… 
    los profetas…  la veían
    recaer sobre los hombros de su propia pequeña nación, porque la amaban. Sus
    ideales nacionales no eran “un reino de Sacerdotes” sino “que
    todos los hombres del Señor sea profetas”. Querían que todo el pueblo  fuera una fuerza primaria en la realización de la justicia,
    en la vida de la humanidad…

     

    Desarrollar
    ese espíritu en la vida cotidiana del pueblo era el ideal de Ajad Haam. La
    cultura que ansiaba desarrollar debería tener 
    un profundo impacto sobre las identidades de los judíos que continuaran
    viviendo fuera del centro, aquellos que aún no se habían trasladado a él y
    tal vez nunca lo hicieran.  Al mismo
    tiempo, una cultura judía renovada era vital para el futuro de la humanidad.
    Esa fue al traducción de Ajad Haam a la antigua idea de Or la Goim, la luz para
    los pueblos.

     

    Ajad
    Haam se trasladó a Eretz Israel recién en 1922, cinco años antes de su muerte.
    Sus ensayos, todos escritos en una rica prosa hebrea, fueron publicados bajo
    el título colectivo de Al Parashat
    Drajim
    (En la Encrucijada). Brindó a su pueblo uno de los más inspirados
    caminos para tratar de resolver para ellos lo que no puedo resolver para sí
    mismo.

     

    Otro
    camino sionista, tan inspirado como el de Ajad Haam, emergió no de una
    identidad judía en lucha con la religión ortodoxa sino justamente en completa
    identificación con ella.  Abraham
    Isaac Kuk era un joven contemporáneo a Ben Yehudá y Ajad Haam. Nacido en
    Latvia en 1865, recibió una educación similar a la de ellos. También él se
    inclinó al estudio del idioma y la literatura hebrea así como de la filosofía
    judía y universal. El Rabino Kuk, optó por ejercer el rabinato prácticamente,
    primero en Europa Oriental y posteriormente en Yafo en 1904.

     

    A
    diferencia de la mayoría de sus colegas, su pensamiento era profundamente sionista
    y sentía un profundo y real amor por todos los judíos, tanto “seculares”
    como “religiosos”, ya que veía al pueblo judío en su totalidad como
    una comunidad especial, elegida, cuya misión era trabajar a favor de la perfección.
    Esto, sostenía, podía ocurrir sólo en un país especial, elegido por D’s: Eretz
    Israel.

     

    La
    creatividad original judía, tanto en el área de las ideas como en la arena de
    lo cotidiano y la acción, es imposible excepto en Eretz Israel… Un judío no
    puede ser tan devoto y leal a sus propias ideas, sentimientos e imaginación
    en la diáspora como puede serlo en Eretz Israel. Las revelaciones de D’s, cualquiera
    sea  su grado, son relativamente
    puras en Eretz Israel…

     

    Mientras
    otros sionistas buscaban en el mundo moderno ideas que les ayudaran a comprender
    el nacionalismo y la unicidad judía, encontrando respuestas en la geografía,
    el idioma y otros desarrollos culturales únicos, el rabino Kuk se dirigía a
    un entendimiento más tradicional y más fundamental de las fuentes de la nacionalidad
    judía: las raíces estaban en la elección de Israel por parte de D’s como Su
    instrumento para traer la perfección al mundo.

    Ese
    es el significado del amor eterno de Israel a la Tierra de Israel – 
    la Tierra de Santidad, la Tierra de D’s – en la que todos los mandamientos
    divinos son realizado de forma perfecta.

     

    El
    retorno de el pueblo a la tierra que le fue otorgada y la observación de los
    mandamientos en ella son esenciales para el plan Divino de la redención del
    mundo; el retorno de los judíos a Eretz Israel es el comienzo de la redención. 
    Mientras Ajad Haam había rechazado las creencias religiosa a las que
    apelaba el rabino Kuk, la apreciación de ambos acerca del papel de los judíos
    en el mundo era muy similar.

     

    Cuando
    uno observa el sionismo político de Hertzl, su actividad, sus ideas y sus análisis 
    parece casi audaz. Sus logros históricos son innegables. Visto desde la
    perspectiva de las visiones culturales y espirituales de Ajad Haam y Kuk, que
    involucraron toda la historia judía y universal en sus ideologías, la carrera
    de Hertzl parece empalidecer a su lado. Pero, ¿Es realmente la re-creación del
    idioma un logro menor que el de la creación de un instrumento político que en
    última instancia resultó en la re-creación de un estado independiente? ¿Es
    acaso menos audaz el tratar de transformar o revitalizar una profunda tradición
    religiosa?

     

    Con
    el correr del tiempo el rabino Kuk se transformó en el Primer Gran Rabino
    Ashkenazita de Eretz Israel en 1921 y los británicos reconocieron el hebreo
    como una de las tres lenguas oficiales de Mandato. La Primer Guerra Mundial llegó
    a su fin y la política oficial británica ayudaría al desarrollo de el Hogar
    Nacional Judío en Palestina. Ciudades, villas, granjas, comunidades y comunas –
    kibutzim – florecerían por todo el país.

     

    Se
    habían establecido diversos caminos sionistas, con voluntad y con visión.

     



    Itamar
    Ben Avi,  hijo de Ben Yehudá,
    cuenta en sus memorias la experiencia de haber sido el primer niño que creció
    en un hogar donde se hablaba sólo hebreo, experiencia nada fácil por cierto:

    Los
    experimentos de mi padre para que yo hablara “la lengua olvidada”
    que los líderes judíos llamaban “la lengua de Ben Yehudá” no fue exactamente
    una serie de éxitos. Hasta la edad de cuatro años, día tras día y noche tras
    noche, nunca dejó de pararse junto a mi cama, junto a mi consternada madre,
    observando mis ojos que no expresaban vida y mis labios que no pronunciaban
    sonido alguno. Parecía un pequeño “idiota” a los ojos de todos quienes
    me visitaban.
     

     

     


     

     

    Fuentes

     

    La
    creatividad judía original, sea en el campo de las ideas o en el terreno de la
    vida y la actividad diarias es imposible fuera de Eretz Israel…


    Un
    judío no puede ser tan devoto y leal a sus propias ideas, sentimientos
    e imaginación como podría serlos en Eretz Israel. Las revelaciones
    de D’s, cualquiera sea  su
    grado, son relativamente puras en Eretz Israel….

     


    Un
    fortalecimiento válido del judaísmo en la diáspora puede provenir solamente
    de una profundización del vínculo con Eretz Israel. La esperanza del retorno a
    Eretz Israel es la fuente eterna de la naturaleza del judaísmo. La esperanza de
    la Redención es a fuerza que sostiene al judaísmo en la Diáspora; el judaísmo
    en Eretz Israel es la Redención verdadera…  


     


    …Oponerse
    al nacionalismo judío, aún de palabra y denigrar sus valores no es
    permisible porque el espíritu de D’s y el espíritu de Israel (ésto
    es el nacionalismo judío) son idénticos. Lo que debemos hacer es bregar
    más duramente en la tarea de descubrir la luz y la santidad implícitas
    en nuestro espíritu nacional, los elementos divinos que son su centro. 
    Los laicos deberán entonces darse cuenta que están inmersos
    y arraigados en la vida de D’s y bañados por la radiante santidad
    que proviene de lo alto…

         

                                                           
    Rabí Abraham Isaac Kuk
     

     


     

                                                         



    Busca
    retornar a su centro histórico, a fin de vivir allí una vida de desarrollo
    natural, para poner en juego sus potencialidades en todos las aspectos de la
    cultura humana, para desarrollar y perfeccionar aquellos bienes nacionales que
    ha adquirido hasta ahora y contribuir así al patrimonio común de la humanidad,
    en el futuro como en el pasado. 
    Una gran cultura nacional, fruto de la libre actividad de un pueblo que
    vive de acuerdo a su propio espíritu. Para este propósito actualmente el judaísmo
    necesita muy poco. No requiere un estado independiente, sino solamente la creación
    de condiciones favorables para su desarrollo en la tierra patria; un
    considerable asentamiento de judíos bregando sin estorbo 
    en cada rama de la cultura…  
    Este asentamiento judío…..se convertirá con el correr del tiempo en
    el centro de la nación, en el lugar donde su espíritu hallará su expresión más
    pura y florecerá en todos os terrenos…  
    Entonces desde ese centro, el espíritu del judaísmo llegará a todas
    las comunidades de la Diáspora, les inyectará nueva vida y preservará su
    unidad. Y cuando nuestra cultura en Palestina haya alcanzado ese nivel , podemos
    confiar en que engendrará hombres capaces de establecer en una oportunidad
    favorable un verdadero estado judío, no un estado de judíos.



                     
                                                                                                                          
    Ajad
    Haam
        
     


     

    No
    tiene sentido gritar: ¡Fomentemos el idioma hebreo para no perecer!
    El idioma hebreo puede vivir solamente si resucitamos la nación y
    la movilizamos a retornar a su patria. En 
    un análisis final, ésta es a única manera para conseguir
    nuestra redención perpetua. ¡Sin esa solución estamos perdidos!… 
    La religión judía será indudablemente capaz 
    de perdurar aún en tierras extrañas. Ajustará sus formas al
    espíritu del lugar y la época y su destino será igual al de todas
    las religiones. Pero y ¿la nación? La nación no podrá vivir sino es
    sobre su propio suelo.

                                                                                
                                                                

    Eliezer Ben Yehudá


     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     



     Actividades

     

     

    Actividad
    Nro. 1: Diferentes
    Perspectivas

     

    Esta
    actividad está destinada a grupos que se encuentran en Israel o grupos que la
    han visitado.

     

    Edad: 
    16 años en adelante

    Duración:
    1.20 hora

    Objetivos:
    Lograr que los participantes: Analicen las ideas fundamentales de Ben Yehudá,
    Kuk y Ajad Haam a la luz de la realidad contemporánea del Estado de Israel.

     

    Desarrollo:

    *
    Presenta al grupo los tres personajes brevemente. (Basándote en los datos biográficos 
    expuestos en este capítulo).

    *
    Divide al grupo en 3 subgrupos y entrega a cada uno el material teórico y las
    citas de este capítulo.

    *
    Otorga tiempo para que cada grupo lea el material y marque cuáles son a su
    criterio las ideas centrales de cada uno de los tres 
    pensadores.

    *
    Reúne al grupo nuevamente e inicia el debate:

    ¿En
    qué medida la realidad de Israel refleja las palabras de estos pensadores? 
    ¿De cuál de ellos?

    Si
    tenemos en cuenta que Israel es una sociedad occidental, con un alto grado de
    consumo y una marcada influencia norteamericana ¿Es este el renacimiento de la
    lengua hebrea, cuando todo es McDonald, Coca Cola, Lee, Levis, Pop Corn, e
    incluso los niños insultan en inglés?

    Cuando
    la etiqueta de los productos básicos están escritos en ruso, se trata ésto
    de una nueva sensibilidad hacia los nuevos inmigrantes o tal vez el idioma hebreo
    como elemento central de la identidad está perdiendo su lugar? 

    Si
    tal como Ben Yehudá pensaba el renacimiento del idioma hebreo llevaría al
    renacimiento del pueblo, ¿quiere decir que la utilización de otros idiomas
    como pasa hoy es un perjuicio a este renacimiento nacional?

    ¿Es
    éste el centro espiritual del que hablaba Ajad Haam, cuando la juventud escucha
    permanentemente música extranjera, lee traducciones de libros extranjeros y sueña
    con viajar a recorrer el mundo en la primera posibilidad que se le presente? ¿Qué
    es lo que este “centro espiritual” irradia hacia afuera? ¿Uno de los
    elementos marcados de la identificación del judaísmo de la Diáspora con
    Israel se relaciona a la posibilidad de la autodefensa judía o sea a la
    existencia del Ejército de Defensa de Israel, ¿Un elemento de este tipo estaría
    incluido en la concepción de Ajad Haam acerca del Centro Espiritual?

    ¿En
    qué medida Israel se basa en la concepción del rabino Kuk en cuanto a las
    relaciones entre laicos y religiosos? ¿Están hoy estas relaciones basadas en
    el amor y el reconocimiento de Kuk de que todos los judíos son parte del pueblo
    y por tanto toman parte del proceso de redención aún si no son observantes de
    los preceptos?

     

     

     

     

     

     

    Actividad
    Nro2: Alef Bet



     

     

    Edad:
    4 a 8 años

    Duración:
    45 minutos

    Objetivos:
    Familiarizar a los presentes con las letras del alfabeto hebreo

     

    Desarrollo:

    *
    Explica a los participantes que el idioma del pueblo judío es el hebreo

    *
    Pregunta quién de los presentes conoce palabras en hebreo y apúntalas
    en una pizarra o cartulina.  Seguramente
    algunos conocen nombres de fiestas o palabras sueltas.

    *
    Pregunta quién de los presentes tiene nombre hebreo.

    *
    Enseña a cada uno a escribir o bien la primera letra de su nombre o bien el
    nombre completo dependiendo la edad de los participantes.

    *
    Prepara en el cuarto suficiente material para pintar y colorear y propón a los
    niños hacer un cartel grande y coloreado con la letra o su nombre. Puedes
    colgar los trabajos en el cuarto o bien cada uno llevarlo a su casa.

     

    Otra
    opción:
    Prepara masa y hornea junto a los niños masitas con las formas de
    las letras, después cada uno podrá llevar a su casa los dulces, aparte de los
    que comen juntos. Esto puede ser muy instructivo y muy divertido.

       

     

    Actividad
    Nro.3: Ajad HaAm, Hertzl y el Rabino Kuk 



     

    Edad: 
    14 años en adelante

    Duración:
    1 hora

    Objetivos:
    Lograr que los participantes identifiquen las diferencias fundamentales entre el
    pensamiento sionista de Ajad Haam, Hertzl y el rabino Kuk.

     

    Desarrollo:

    *
    Divide al grupo en tres subgrupos

    *
    Reparte a cada subgrupo el material teórico correspondiente a los capítulos 3,
    4 y 5 en los cuales podrán encontrar las ideas fundamentales de estos tres
    pensadores sionistas.

    *
    Pide a cada grupo que intente contestar a las siguientes preguntas, en tanto que
    cada grupo representa a uno de los pensadores: un grupo contestará como si
    fuera Hertzl, otro como si fuera Ajad Haam, y el tercero como si fuera el Rabino
    Kuk.

    *
    Entrega a cada grupo las siguientes preguntas:

    ¿Cómo
    concibe el pensador el ente judío? ¿Se trata de un pueblo, de una nación, de
    una cultura o de una religión?

    ¿Cuál
    de todas éstas es acentuada en particular por el pensador?

    ¿En
    qué  medida está el pensador de
    acuerdo con el establecimiento de un Estado Judío? De estar de acuerdo, ¿se
    debe ésto a una necesidad política, religiosa, o espiritual?

    ¿Cuál
    es el ideal de ese Estado tal como se refleja en sus palabras?

    Si
    el pensador en cuestión se encontraría con los otros dos ¿Cuál sería su crítica
    fundamental y porqué?


    *
    Reúne a los grupos e inicia el debate. Cada grupo deberá presentar sus
    respuestas y tratar de convencer al otro de lo acertado de su postura.

     

     



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