De Que Trata La Parasha:

1.  La reunión del pueblo, un día después de Kipur.

2.  Shabat.

3.  Donaciones para la construcción del Mishkán

(Santuario).

 

 

Haftará: Melajim Alej 7:40-50

 

J

iram Hizo también los recipientes, las palas y los tazones. Así Jiram, terminó todo el trabajo que hizo para el rey Shelomó, para el Templo de HaShem, Jiram hizo las dos columnas, las dos esferas de los capiteles, que estaban en la parte superior de las columnas, las dos rejillas que cubrían las dos esferas de los capiteles que estaban sobre la parte superior de las columnas, las 400 granadas para las dos rejilla, dos hileras de granadas para cada rejilla para cubrir las dos esferas que estaban en la parte superior de las columnas, las diez bases, los diez piletines sobre las diez bases, y el estanque de cobre, con los doce bueyes que sostenían el estanque y los recipientes las palas y los tazones. Todos estos accesorios que hizo Jiram para el rey Shelomó, para el Templo de HaShem, eran de cobre puro. El rey los fundió en el valle de Iarden, haciendo moldes en la tierra arcillosa en la zona entre Sucot y Tzartán. Eran tantos los utensilios de bronce que Shelomó los dejó. No se pudo calcular el peso del cobre empleado. Shelomó hizo todos los implementos para el Templo de HaShem: El altar de oro, la mesa para el Pan de la Presencia los Candelabros de oro refinado – cinco a la derecha y cinco a la izquierda (y el candelabro de Moshé en el centro), frente al recinto más sagrado del Santuario, las flores (de los candelabros), las luminarias y las pinzas, de oro. Y también eran de oro refinado, los instrumentos musicales, los tazones, los porta-incienso y los porta-brasas. Y también eran de oro las bisagras del as puertas del Santuario Interno – el recinto más sagrado del Santuario- y de las puertas del Templo – el Heijal.    

 

 

De la Parasha Vaiakel - La Construcción del Tabernáculo

 

V

olvemos a ocuparnos de la construcción del Tabernáculo. Esta vez los detalles los conocemos por medio de las instrucciones que Moshé imparte a los hijos de Israel, idénticos con los descritos a las porciones semanales de la lectura de la torá anteriores: Teruma y Tetzavé. Esta repetición es notable. Al respecto formula Abravanel la siguiente pregunta:

 

Verás que la Torá menciona cinco veces, tanto en particular como en general la obra de la construcción del Tabernáculo. La repetición más difícil de comprender es aquella en la que Moshé dice a Israel: “Y todos los sabios de corazón entre vosotros vendrán y fabricarán todo cuanto a mandado el Señor”. Enumerando a continuación todo lo que el Señor le había ordenado hacer; ¿Acaso no habría sido suficiente que el texto dijera; “E hicieron todo lo que D-s le había ordenado hacer”? ¿Qué necesidad había de enumerar nuevamente todos los utensilios?

 

Rabí Jaim Ibn- Atar, en su comentario “Or Ha-Jayim”, da la siguiente breve respuesta:

            El motivo de la repetición del relato de la construcción del Tabernáculo es similar al dado por los sabios con relación al capítulo del sirviente de Abraham (Bereshit 23, 39) “Puesto que el relato le era predilecto al Altísimo, por ello lo narró dos veces.

 

Puede ser que esta respuesta no satisfaga a todos. ¿Por qué ha de ser esta narración más apreciada que cualquier otra de las escrituras? Sabemos cuál conciso es el lenguaje de la Torá. ¿Cuál es entonces el motivo del tratamiento preferencial que mereció el Tabernáculo? ¿Hay acaso un significado simbólico en los detalles – utensilios, materiales y medidas? El Midrash considera al Tabernáculo como un microcosmo, a la construcción del cual los israelitas contribuyeron con labor, bienes y sabiduría:

 

Rabí Nejemia dice: La tienda de la reunión se asemeja a la Creación: Las cortinas - a los cielos; el altar de los sacrificios – al ganado; el altar del incienso – a las especies; el candelabro a la luna y el sol...

 

Rabí Shishón Rafael Hirsch desarrolló en el siglo XIX un sistema de interpretación alegórica de cada uno de los utensilios del Tabernáculo. Con arreglo a su interpretación aporta una respuesta al interrogante de las repeticiones:

 

Recordemos que el tabernáculo y sus utensilios no son sino símbolos, y que ningún objeto puede ser símbolo sino se le hace intencionadamente como tal. Tengamos también en cuenta que incluso lo escrito en el pergamino del Rollo de la Ley, que es puro símbolo, pues la palabra escrita es solo símbolo de una idea, a pesar de ello puede ser usado como símbolo del culto solo si el escriba que escribió el Rollo de la Torá lo hizo con la pureza de pensamiento e intención debida, es decir si tuvo la presente santidad del Rollo de la Ley. Más aún, al escribir los nombres del Señor, también es su deber expresar oralmente que escribe el nombre del Señor para la glorificación y la santificación del nombre del Señor. Dado que todos los utensilios del Tabernáculo – el arca, la mesa, el candelabro, las cortinas, las vestimentas – son de uso cotidiano rutinario, depende  entonces su valor como símbolos de la intención que se tuvo al construirlos.

 

De un modo diferente explica en el “Biur” Moshé Mendelsohn, al final del libro Éxodo, el significado y el motivo del Tabernáculo,  de todos los utensilios y de todo lo relacionado con el.

Cuando el Todopoderoso eligió a su pueblo, previo que con Su sabiduría, que requerían toda clase de artes y oficio cuando se establecieran en la Tierra Prometida, y se hubieran organizado políticamente.

Estos oficios pueden ser clasificados en las siguientes categorías:

 

1.       Esenciales – sin los que los hombres no pueden ser feliz; por ejemplo, lo necesario para la alimentación, la vestimenta, la vivienda.

2.       Útiles – requeridos para la manutención de puentes y caminos y para la producción de necesidades diarias, trabajos en metales y otros materiales:

3.       Habilidades artísticas – que dan lustre y placer a la vida humana, tales como el bordado, las artes, la escultura, la joyería y el dibujo.

 

Todas estas ocupaciones son útiles y ventajosas para la nación siempre que no exceda los límites de la discreción y no desboquen en el lujo. En todos estos artes y oficios, el exceso es perjudicial, en particular el caso de las artes, pues conduce a la búsqueda del placer, a la laxitud, a la envidia, a la lucha entre el hombre y su prójimo, y por último a la anarquía. Nuestros sabios dijeron: “Nada existe cuyas primicias no sean dedicadas al señor. Del mismo modo que D-s ordenó a Su pueblo que le consagre las primicias de los frutos de los vientres y de las tierras, asimismo fue su volunta que le fuesen dedicadas las primicias de sus pensamientos y habilidades, mediante la construcción del Tabernáculo, de sus utensilios y de las vestiduras sacerdotales”

 

De tal modo santificarían las ocupaciones en todos los campos de la actividad humana, pues recordaría el señor en todos sus asuntos, y no errarían en la búsqueda de lujos y vanidades. Oficio o arte que no fue empleado en la construcción del Tabernáculo no merece ser contado entre las artes y los oficio; y no es correcto que un judío temeroso de D-s se ocupe en tal arte u oficio.

 

La explicación de Mendelsohn no se basa entonces en la interpretación alegórica de cada uno de los utensilios ni trata de encontrar una semejanza para cada uno de ellos en el mundo del espíritu. Compara en cambio las instrucciones para la construcción del Tabernáculo, para el trabajo del metal, de la madera, del oro y de plata con los preceptos que reglamentan las primicias y los primogénitos, preceptos por medio de los que dedicamos nuestros bienes al Señor en reconocimiento a Su bondad.

 

En el caso del Tabernáculo, no solo fueron dedicados los productos de la labor del hombre, sino que también lo más precioso de sus bienes: “Su inteligencia creadora”

 

Antes que los israelitas se establecieron en su tierra, antes que construyeran su propia casa y su propio viñedo, fueron llamados a dedicar sus artes y sus oficios al Señor, en calidad de primicias de sus trabajos.