• Las principales fuentes del Judaísmo

    tehilimLos materiales en esta sección fueron publicados originalmente para la competencia sobre identidad Judia organizado por la Universidad de Bar Ilan, los textos fueron escritos por Ioel Rapel.

     

     

     

    La Torá
    Acceda a la Tora completaComenzamos sus primeras palabras, “Bereshit bará” (“En el principio creó”). La Torá se compone de cinco libros llamados jumashim: Bereshit
    (Génesis), Shmot (Exodo), Vaikrá (Levítico), Bamidbar (Números), Dvarim
    (Deuteronomio). Hay un nombre genérico para los cinco libros y un nombre propio para cada
    uno de ellos, pero no sabemos el nombre del autor. Según la tradición, la Torá fue
    entregada al pueblo judío en el Monte Sinaí y contiene los preceptos y leyes impartidos
    a Israel, la descripción de la creación del mundo y el comienzo de la humanidad, la
    historia de los patriarcas de la nación judía y los comienzos del pueblo hasta la muerte
    de Moshe. ?Por qué la hemos ubicado en el centro? Por una razón muy sencilla: según la
    concepción judía, en la Torá se halla toda la cultura judía y todo el estilo de vida
    judío, como individuos y como pueblo. Todo se halla escrito de manera directa (Pshat,
    “sencillo”) o indirecta (Drash, “exégesis”; Remez, “alusión” y
    Sod, “secreto”). La Torá entregada en Sinaí es la Torá She Bijtav
    (escrita), a diferencia de los textos de halajá y agadá de nuestros sabios
    en tiempos del Segundo Templo y en los siglos posteriores, genéricamente denominados Torá
    She Beal Pe
    (oral).
    El Tanaj
    Los textos sagrados del pueblo judío y los fundamentos de su
    cultura nacional fueron recopilados en un solo libro integrado por tres: TaNaj, Torá,
    Neviím y Ketuvim. En el Tanaj hay 24 libros.

     

    Torá: Bereshit, Shmot, Vaikra, Bamidbar, Dvarim.

     

    Neviim

    : Neviím Rishonim (Profetas anteriores): Yehoshua
    (Josué), Shoftim (Jueces), Shmuel (Samuel) I y II, Melajim (Reyes) I
    y II.
     

    Neviím Ajaronim

    (posteriores): Yeshaiahu (Isaías),
    Irmiahu (Jeremías), Yejezkel (Ezequiel), Trei Asar (profetas menores).
     

    Ketuvim

    : Tehilim (Salmos), Mishlei
    (Proverbios), Iov (Job), Jamesh Meguilot (Shir Hashirim (Cantar de
    los Canatres), Rut, Eija (Lamentaciones), Kohelet (Eclesiastés), Ester),
    Daniel, Ezra u-Nejemia (Esdras y Nehemías), Divrei Haiamim
    (Crónicas).

    Los libros que integran el Tanaj se denominan Sagradas
    Escrituras para diferenciarlos de los Sfarim Jitzoniím (Libros Externos o
    Apócrifos), que no fueron incluidos en el Tanaj por los miembros de la Kneset Hagdolá,
    en tiempos del Segundo Templo. También se los llama Mikrá porque eran textos
    escritos y posteriormente leídos, a diferencia
    de la Mishn
    á y los midrashim, que eran reproducidos oralmente.

    Como ya hemos dicho, la Torá es la primera parte del Tanaj;
    sobre ella se creó posteriormente la Mishná y más adelante el Talmud. De todos los
    libros del Tanaj se tomó el material que sirvió de fuente de inspiración para la
    literatura del midrash: la agadá y la halajá. Cuando el pueblo judío partió al exilio,
    forzada o voluntariamente, se redujo su dominio de la lengua hebrea y surgió la necesidad
    de traducir el Tanaj. Una versión muy famosa fue la “Traducción de los Setenta” (Septuagynta)
    al griego, realizada en tiempos del Segundo Templo. Entre las traducciones al arameo las
    más conocidas son: Targum Onkelos y Targum Yonatan.

    El Tanaj es el libro más veces impreso en el mundo; ha sido
    traducido a casi todos los idiomas y es considerado patrimonio cultural de todo el mundo
    occidental.

    Las Mikraot Guedolot

    Con el paso del tiempo, surgieron numerosos comentarios del
    Tanaj. En realidad, la interpretación de la Mikra no concluyó nunca y se prolonga hasta
    nuestros días. Los comentaristas más destacados son: en primer lugar Rashi (Rabí Shlomo
    Ytzjaki), el más grande intérprete del Tanaj y el Talmud, que vivió en Francia en el
    siglo XI. Sus comentarios descuellan por su brevedad, claridad y precisión, así como
    también por sus increíbles conocimientos y extraordinaria capacidad de explicación.
    Junto a él cabe mencionar otros tres exégetas: Rashbam (Rabenu Shmuel Ben Meir), nieto
    de Rashi, que vivió en Francia en los siglos XI y XII, cuyos comentarios se destacan por
    su aspiración al pshat; Rabí Abraham Ibn Ezra, que vivió en el siglo XII y fue uno de
    los estudiosos y poetas más renombrados de Espana, redactó sus interpretaciones con el
    afán de “explicar todos los textos según sus normas, precisiones y sencillez”;
    Rambán (Rabenu Moshe Ben Najmán), vivió en el siglo XIII y fue uno de los más grandes
    expertos en halajá. Completó su interpretación de la Torá en Eretz Israel, y en su
    concepción senaló que “en la Torá todo se escribe como interpretaciones o alusiones”.
    En 1517, hace unos cinco siglos, se publicó en Venecia la primera edición de Mikraot
    Guedolot, que incluye el texto bíblico, interpretaciones (Rashi, Rashbam, Ibn Ezra,
    Rambán, Sforno) y traducciones. En las ediciones posteriores se incluye también Toldot
    Aharón
    , un índice de citas de versículos en el Talmud. A la Torá se adjuntan las
    traducciones de Onkelos e Yonatan; a los Neviím, el comentario de Radak (Rabi David
    Kimji), Metzudat David y Metzudat Tzion.

    La Torá She-Beal Pe

    En apariencia, el concepto de “Torá She Beal Pe” significa
    que los contenidos no se conservan por escrito, sino que eran -y son- reproducidos
    oralmente. La Torá She Bijtav (el Tanaj) fue siempre un texto escrito, mientras que la
    “Torá She Beal Pe” fue evolucionando oralmente entre quienes transmitían la Torá de
    boca en boca. Cabe recordar que en la antigüedad había quienes se oponían a la
    escritura de la Torá She Beal Pe, pero la gran cantidad de material acumulado la impuso.

    Qué era lo que se transmitía oralmente? Las interpretaciones
    y explicaciones de la Torá She Bijtav, normas, enmiendas y restricciones destinadas a
    reforzar la posición de la Torá. Es decir que la Torá She Beal Pe está directamente
    vinculada con la Torá She Bijtav, y sin ella carecería de contenido.

    Por ejemplo: la Torá nos ordena permanecer en la sucá
    siete días, pero, qué es la sucá? La Torá She Beal Pe nos brinda una respuesta que se
    desprende de las normas establecidas por los sabios.

    Los sefarim Jitzonim
    Los Sfarim Jitzoniím fueron escritos en tiempos en que los judíos estudiaban la Torá y los sabios la interpretaban y explicaban. Se trata de libros escritos por judíos en tiempos del Segundo Templo y en la etapa inmediatamente posterior (350 a.e.c. – 150 e.c.), cuyo sentido se asemeja al de los textos bíblicos pero que no fueron consagrados junto con los 24 libros de la Mikrá, cuyo proceso de cristalización en un solo tomo consagrado -el Tanaj- tuvo lugar en aquella misma época. Parte de ellos se ha perdido, y algunos han sido redescubiertos recientemente.
    Entre los Sfarim Jitzoniím más importantes cabe mencionar a los Libros de los Macabeos (I y II), gracias a los cuales sabemos de la rebelión de los Macabeos; los libros atribuidos a Janoj, que incluyen mucho material referido a las creencias de los judíos en tiempos del Segundo Templo; el Sefer Hayovlot, que describe los acontecimientos más importantes desde la creación del mundo hasta el Exodo de Egipto; el Libro de Judith, que despliega la tradición de heroísmo de las mujeres judías; el Libro de Ben-Sirá (que lleva el nombre de su autor), destinado a ensenar sabiduría y principios morales al pueblo judío, y a educarlos en la reverencia a D’s en el espíritu de la Torá; la Epístola de Aristíades, atribuida a un autor griego, que contiene la traducción de la Biblia al griego a pedido del emperador egipcio Ptolomeo.
    La Mishná y la Tosefta
    Acceda directamente a distinatas Mishnaiot a traves del directorio Fuentes.

    Al final de Libro Dvarim dice: “Enseña tus normas a Yaacov
    y tu Torá a Israel”. Los sabios se preguntaron: ?Por qué son necesarias tus normas y
    tu Torá, si basta con una de ellas? Si a pesar de ello la Torá menciona a ambas, es
    porque hay una razón: “Dos versiones de la Torá fueron entregadas a Israel: una oral y
    la otra escrita” (Sifri, Vezot Habrajá). La primera recopilación de normas que
    complementan y explican la Torá She Beal Pe se llama Mishná, nombre que deriva de la
    raíz “Sh.N.H.”, estudiar.

    Por qué escribieron estas interpretaciones y no las dejaron en
    su forma oral? Porque se había acumulado una gran cantidad de normas y resultaba muy
    difícil recordarlas. Al escribirlas, facilitaron su memorización e impidieron su olvido.
    La Mishná, que se basa en elementos orales, fue recopilada por Rabí Yehudá Hanasí, un
    gran dirigente de la población judía en Eretz Israel aproximadamente en el ano 200
    a.e.c. (hace 1.800 anos). Al recopilar todo el material, Rabí Yehudá Hanasí determinó
    qué incluir en la Mishná y qué quedaría afuera. La Mishná consta de seis Sedarim
    (partes): Zraim: las normas vinculadas fundamentalmente con la agricultura; Moed:
    las normas relativas a las festividades; Nashim: las normas referidas a la vida
    íntima; Nezikín: las normas vinculadas con el patrimonio y las cuestiones entre
    dos personas; Korbanot: las normas referidas a los sacrificios en el Templo; Tohorot:
    las relativas a la pureza del cuerpo, el hogar y los enseres. La sigla formada por las
    iniciales de los seis Sedarim es: Zman Nakat.

    Las mishnaiot externas (Beraitot), que Rabí Yehuda
    Hanasí no incluyera en la Mishná en momentos de su versión definitiva y que
    posteriormente fueran recopiladas e incluidas en un libro aparte, reciben el nombre
    genérico de Tosefta.

    La Tosefta está organizada con la misma estructura que la
    Mishná, y las Beraitot incluidas en ella contienen paralelismos, complementos y versiones
    diferentes de la Mishná.

    El Talmud

    La Mishná es la primera (pero no la última) recopilación de
    halajot transmitidas oralmente. Con la conclusión de la versión definitiva de la Mishná
    se inició el Talmud (la Guemará), que es una suerte de protocolo de los debates
    mantenidos por los sabios acerca de las normas y halajot de la Mishná. El Talmud es una
    resena de la Torá She Beal Pe creada por los sabios de Eretz Israel y de Babilonia desde
    los tiempos del Segundo Templo hasta el siglo VI. La base del Talmud consiste en elementos
    de la Mishná, que son un resumen suscinto de las nomas que complementan la Torá. El
    Talmud consta básicamente de debates minuciosos acerca de diversas normas. En apariencia
    está estructurado como un explicación e interpretación de la Mishná, pero en realidad
    su contenido es mucho más vasto; los debates en torno de temas halájicos abordan todos
    los ámbitos de la vida y de ellos surge el tesoro de la sabiduría judía: halajá,
    agadá, filosofía, historia, ciencia, leyendas y humor.

    El Talmud, que es la obra de más trascendencia producida por
    el judaísmo después del Tanaj, se ha convertido en el texto fundamental del pueblo
    judío y en la base de la tradición normativa vigente hasta la actualidad.

    Sus fuentes hunden sus raíces en Eretz Israel y en Babilonia;
    por ello existe un Talmud de Jerusalem, escrito y organizado en Eretz Israel y redactado
    en Tveria (Tiberíades), en la principal yeshivá de Eretz Israel, y un Talmud de
    Babilonia, redactado fundamentalmente en Sura y Pumbedita, en las dos yeshivot más
    importantes del judaísmo de Babilonia.

    El Midrash y la Agadá

    En tiempos del Segundo Templo, muchos judíos eran agricultores
    y artesanos, y sólo unos pocos se dedicaban al estudio. A fin de acercar a la mayor parte
    del pueblo al conocimiento de la Torá, se desarrolló el midrash (prédica) que el sabio
    pronunciaba ante su comunidad, en especial después de la lectura de la Torá el sábado.
    El mismo tenía un estilo narrativo y consistía en una interpretación no literal de la
    Torá, ya fuere para exponer pruebas y alusiones sobre las normas de la Torá (Midrashei
    Halajá) o para extraer ideas y sugerir a los oyentes cómo comportarse (Midrashei
    Agadá).

    En su introducción al Sefer Ha-Agadá, Bialik y Rawnitzki
    escribieron lo siguiente: “Quien desee conocer a la nación judía, debe dirigirse a la
    Agadá… A través de ella puede uno ingresar a la sede de la vida plena de la nación
    judía y contemplarla desde adentro”.

    La lectura de la agadot nos conduce hacia otro anaquel de la
    biblioteca que estamos recorriendo. Ahora nos apartaremos un poco de la seriedad de la
    halajá para leer una literatura judía sonriente y luminosa, plena de humor y experiencia
    de vida. La Agadá o el Midrash Agadá es el nombre genérico de aquella parte de la Torá
    She Beal Pe que no se ocupa de la halajá sino de diversos aspectos de la vida: el Creador
    y la Creación, el mundo y el hombre, Israel y los otros pueblos, las creencias y
    opiniones, la moral y el respeto y un poco de folclore. Está destinada a captar la
    atención del lector para educarlo y orientarlo por la senda de la vida. En muchos casos
    se basa en historias, reales o imaginarias, narradas en la sinagoga o en la casa de
    estudio, como el siguiente ejemplo: se cuenta que Rami Ben Iejezkel llegó a Bnei Brak y
    vio algunas cabras que comían debajo de una higuera. La miel que fluía de los higos y la
    leche que fluía de las cabras se mezclaban, y él dijo: así manan la leche y la miel.

    A diferencia del Midrash Agadá, el Midrash Halajá es más
    serio y severo, porque interpreta las halajot y normas a partir de determinados
    versículos. Por ejemplo: en la plegaria de Kriat Shma decimos “y las
    ensenaréis a vuestros hijos hablando de ellas”. De aquí concluyeron nuestros sabios
    que “cuando un nino comienza a hablar, su padre le habla en lengua de santidad (hebreo)
    y le ensena Torá”. ?Por qué? Porque a continuación dice “para que se prolonguen
    vuestros días y los de vuestros hijos”, es decir, a partir de ese versículo se
    desprende la halajá de que se debe hablar hebreo.

    Los Midrashei Halajá fueron incluidos en diversas
    recopilaciones, como Mejilta de Rabí
    Ishmael
    y Mejilta de
    Rabí Shimon Bar Yojai
    (sobre el Libro de Shmot); Safra
    (sobre el Libro de Vaikra) Sifri (sobre los
    Libros de Bamidbar y Dvarim).

    Con el transcurso del tiempo, las agadot de la Mishná, el
    Talmud y los midrashim fueron recogidas en diferentes recopilaciones, como Yalkut Shimoni
    del siglo XIII y Hamisdrash Hagadol, que incluye midrashim sobre la Torá escritos
    por Rabí David Adeni en el Yemen, en el siglo XVI. El más famoso es Sefer Ha-Agadá
    compilado por J.N. Bialik y Y.J. Rawnitzki, que incluye una selección de agadot del
    Talmud y los midrashim; otras recopilaciones famosas son Ein Yaacov y Tzena
    Ureena
    .

    La literatura de la Halaja

    Hasta el momento, nuestro paseo por la biblioteca ha
    transcurrido junto a dos anaqueles: el Tanaj (la Torá She Bijtav) y a su derecha la Torá
    She Beal Pe (la Mishná, el Talmud y los Midrashim). Ahora nos dirigiremos hacia la
    izquierda, en dirección a Sifrut Ha-Halajá, que es aquella parte de nuestra Torá
    que se ocupa de las normas entre el individuo y D’s y entre el individuo y su prójimo.
    El origen de la halajá radica en la Torá She Beal Pe. En el principio de Pirkei Avot
    dice: “Moshe recibió la Torá en Sinaí y la entregó a Yehoshúa, Yehoshúa a los
    ancianos, los ancianos a los profetas y los profetas la entregaron a los miembros de
    Kneset Hagdolá” (Avot 1, 1). Los miembros de Kneset Hagdolá “circunscribieron la
    Torá”, es decir, estipularon nuevas normas, sentencias, enmiendas y halajot destinadas
    a preservar mejor sus preceptos. Todo lo que nuestros sabios decretaron, enmendaron y
    estipularon se basaba en el estudio de la Torá She Bijtav y se convirtió en la Torá She
    Beal Pe, que posteriormente fue escrita, tal como ya hemos visto con respecto a la Mishná
    y el Talmud. A diferencia de la Mishná, el Talmud no incluye Halajá Psuká
    (dictámenes sobre la halajá), por lo que los sabios de las sucesivas generaciones
    debieron decidir con respecto a cuestiones que los debates talmúdicos habían dejado sin
    respuestas.


    Literatura de los Poskim

    La necesidad de dictaminar con respecto a diversos
    interrogantes y nuevos problemas que habían surgido por las diferentes circunstancias de
    tiempo y lugar llevó a un enorme desarrollo de la literatura halájica, que sigue
    produciéndose hasta nuestros días. Su evolución se inició en el período de los Gueonim
    (directores de las grandes yeshivot entre los anos 600 y 1040) de Babilonia, el centro de
    la vida judía en aquel entonces, y recibió el nombre genérico de Sheelot Uteshuvot
    (preguntas y respuestas), o en su sigla, Shut. Quienes respondían a estas
    preguntas eran conocidos con el nombre de Poskim (dictaminadores). Las respuestas
    emitidas condujeron a la creación de una serie de recopilaciones de halajot que se
    inició en tiempos de los Gueonim; las más conocidas son Mishné Torá de Rambam y Shulján
    Aruj
    de Rabí Yosef Caro.

    Esta literatura comenzó a escribirse en tiempos de los
    Gueonim. Mencionaremos a continuación tres libros de esa época: Halajot Gdolot, Halajot
    Psukot
    y Halajot Ktzuvot. La tarea de los Poskim no concluyó con el paso del
    tiempo; además de los ya mencionados Rambam y Rabí
    Yosef Caro, cabe recordar a Rif (Rabí
    Ytzjak Alfasi),
    Ha-Rosh (Rabenu Asher) y en
    un período posterior Jaiei Adam de Rabí
    Abraham Danzig), Kitzur Shulján Aruj de Rabí Shlomo Ganzfried, Shulján Aruj
    Ha-Admor
    de Rabí Shneur Zalman
    de Liady
    , autor de Tania y Hanodá BiYehudá de Rabí Yejezkel Landau.
    También en nuestros días se escriben libros de halajá, como Mishná Brurá de Jafetz
    Jaim
    (Rabí Israel Meir Kohen de Radun, Polonia, fallecido en 1933) y Mekor Jaim
    de Rabí J.D. Halevy, el Rabino Sefardí de Tel-Aviv fallecido en 5758.

     Sheelot Uteshuvot

    Esta literatura se inició con las cartas enviadas por
    individuos y comunidades a los Gueonim de Babilonia, cuyo contenido consistía en en
    preguntas vinculadas con la halajá: cómo comportarse, qué estaba permitido y qué
    estaba prohibido. Las respuestas eran enviadas a quienes habían formulado las preguntas,
    que en muchos casos vivían en otros países; de esa manera, los Gueonim ampliaron su
    área de influencia mucho más allá de las comunidades judías de Babilonia. Ayudaron en
    gran medida a preservar la unidad de la nación, porque las respuestas eran instrucciones
    sobre cómo conducirse impartidas a Babilonia, Espana, Eretz Israel, Egipto y las demás
    poblaciones judías.

    Las respuestas eran Piskei Halajá emitidos por los Poskim. A
    lo largo de 1.400 anos se recopilaron más de tres mil libros de Preguntas y Respuestas,
    que incluyen cerca de medio millón de respuestas. Algunos libros llevan los nombres de
    sus autores (completos o sus iniciales) o tienen títulos específicos, como Tshuvot
    Ha-Rambam
    y Shut Ha-Ramá (Rabí Moshe Isserles); el libro de Rabí Yejezkel
    Landau de Praga se llama Hanodá Bi-Yehuda. En nuestros tiempos se han publicado
    decenas de libros de Sheelot Uteshuvot, como Mishpatei Uziel (cuatro tomos de
    respuestas del Rabino Ben-Zion Uziel, que fuera Rishon Le-Zion (Primado de Sion),
    el Gran Rabino sefardí de Eretz Israel y que dictaminara que las mujeres tienen derecho
    al voto.

    Las insólitas dimensiones de esta literatura impidieron a
    estudiosos y Poskim conocer todo el material escrito. El “Proyecto Shut”, emprendido
    por iniciativa de la Universidad de Bar-Ilan, almacenó en computadora el contenido de
    cientos de libros de Sheelot Uteshuvot, y por medio de un programa especial, hoy en día
    se puede acceder fácilmente a él y detectar las fuentes de casi todos los
    temas
    abordados en ellos.

    Mishne Tora

    Cualquier persona que sepa manejar una computadora puede ser
    posek halajá (dictaminar en cuestiones de Halajá)? ?El posek halajá debe saber manejar
    una computadora? La respuesta a ambas preguntas es ciertamente negativa: Rambam no sabía qué era una computadora, pero fue uno
    de los poskim más descollantes. El “Proyecto Shut” es un gran medio auxiliar, pero no
    sustituye al conocimiento y comprensión de la halajá.

    Rambam, uno de los más grandes sabios judíos de todos los
    tiempos, vivió en el siglo XII. Quiso resumir todos los preceptos, tal como figuran en la
    Torá, la Mishná y el Talmud, y para ello escribió Mishné Torá, el libro de
    dictámenes halájicos destinado a las personas que tienen dificultades para comprender
    las halajot y las respuestas de los Gueonim, “un texto que incluya toda la Torá She
    Beal Pe desde los tiempos de Moshe Rabenu hasta fines del período de los Gueonim”.
    ?Por qué se llama “Mishné Torá”? Porque “una persona lee primero la Torá She
    Bijtav y después lee este libro y aprende en él toda la Torá She Beal Pe, sin necesidad
    de leer otro libro entre uno y otro”.

    Este libro se destaca por cuatro características peculiares:

    1. Incluye los 613 preceptos con todos sus detalles. Cabe
    recordar que algunos preceptos sólo tenían vigencia en tiempos del Templo; también
    ellos fueron incluidos por Rambam junto con otros de moral, fe, filosofía, astronomía,
    medicina y otras ciencias.

    2. Se divide en 14 libros clasificados por temas, de aquí su
    nombre Hayad Hajazaka (el valor numérico de la palabra “yad” es 14), divididos
    en 83 secciones denominadas “halajot” y en unos 1.000 capítulos que contienen 15.000
    párrafos.

    3. Sólo senala el psak halajá, sin extenderse sobre sus
    fuentes, el autor que lo inspirara y los fundamentos sobre los que se basa.

    4. Fue redactado en hebreo mishnaico, en un estillo bello y
    claro.

    Desde el siglo XIV y hasta nuestros días se han escrito
    cientos de interpretaciones a Mishné Torá o Hayad Hajazaka; las más conocidos son Maguid
    Mishná
    y Lejem Mishná.

    HaRosh y HaTur

    Ha-Rav Rabenu Asher Ben Yejiel vivió en los siglos XIII y XIV,
    al principio en Alemania y posteriormente en Espana (Castilla). Fue el sabio más experto
    en halajá de su tiempo, y todos los judíos de Europa, tanto askenazíes como sefardíes,
    lo consideraban una autoridadad distinguida y Posek supremo. Escribió más de mil
    respuestas sobre temas de halajá e interpretación, y su principal obra es Piskei
    Ha-Rosh
    o Hiljot Ha-Rosh laTalmud. Otro posek conocido fue su hijo Rabí Yaacov
    Ben Ha-Rosh, en cuyo libro Arbaá Turim siguió las huellas de su padre. El libro,
    conocido como “Ha-Tur“, cumplió una importante función en el dictamen final
    sobre normas y halajot. Está dividido en cuatro partes (“turim“): Oraj Jaim, Joshen Mishpat, Yoré Deá y Even Ezer.

    Shuljan Aruj

    La estructura de “Hatur” fue la base del Shulján Aruj, el
    libro de halajá escrito por Rabí Yosef Caro, descendiente de una familia expulsada de
    Espana que se estableció en Tzfat (Safed) en el siglo XVI. Es una recopilación de
    piskei halajá originarios de los judíos sefardíes breve, concisa y clara y en términos
    generales se basa en Ha-Rif, Rambam y Ha-Rosh.

    En la introducción, Rabí Yosef Caro senala que su libro
    está destinado a los estudiosos que quieren dictaminar en cuestiones de halajá, a
    aquellas personas que quieren repasar lo que ya habían estudiado y a los alumnos, para
    que aprendan halajá lemaasé. El Shulján Aruj aborda todos los detalles de la
    vida judía, desde el nacimiento hasta la muerte. A fin de adaptarlo a los usos y
    costumbres de las comunidades askenazíes, Rabí Moshe Isserles de Cracovia (Polonia),
    siglo XVII, le anadió notas y comentarios acordes con los poskim de Askenaz.

    En las ediciones más usuales, las Hagaot Ha-Rama se incluyen
    en el mismo texto, con una tipografía diferente (el alfabeto de Rashi) con la aclaración
    “nota”. Sus observaciones abrieron la senda a una vasta literatura de Nosei Kelim
    (“escuderos”, interpretaciones) al Shulján Aruj. El más conocido en el siglo XX es
    Mishná Brurá de Rabí Israel Kohen de Radun, conocido con el apodo de Jafetz Jaim.
    Mishná Brura es la interpretación de Oraj Jaim del Shuljáan Aruj, y consta de tres
    partes:

     

    Mishná Brurá: la explicación de la halajot de Shulján
    Aruj.

     

    Shaarei Tzion: las fuentes de la interpretación de Mishná
    Brura.

     

    Beur Halajá: una ampliación de la interpretación del
    Shulján Aruj.

    Ben Ish Jai

    El libro Ben Ish Jai es una fuente importante para conocer el
    mundo de la halajá de las comunidades orientales. Su autor, Rabenu Yosef Jaim, vivió en
    Bagdad, Irak, en el siglo XIX. A pesar de que no ejerció ninguna función oficial como
    rabino, dejó su impronta sobre las costumbres y halajot de los judíos de las comunidades
    orientales. En su libro Ben Ish Jai, que en los últimos anos goza de gran popularidad,
    recopiló sus drashot y colecciones de normas, ordenadas según parshiot hashavúa.
    El libro está estructurado para ser estudiado semanalmente durante dos anos -la primera
    parte se llama “Primer ano” y la segunda, “Segundo ano”- y es una especie de
    Shulján Aruj para todas las comunidades orientales, que suelen estudiarlo en grupos desde
    su comienzo hasta su final. No está ordenado de acuerdo con los preceptos de las parashot
    de la Torá sino con las drashot que pronunciara, según la costumbre de los sabios
    judíos “que no dictaminan solamente sobre agadá, midrashim y sentencias, sino que
    también comentan halajot a fin de informar las leyes de D’s, su imperativo de conocer
    la senda por la que se debe marchar y las acciones que se debe realizar” (de la
    introducción del autor).

    En este anaquel tampoco faltan los libros de consulta y
    estudio, como Sefer Hajinuj que senala los 613 preceptos según su orden de
    aparición en la Torá.

    El Sidur y el Majzor

    A continuación pasaremos al siguiente anaquel, el de los sidurim
    y majzorim que acompanan al judío en la vida cotidiana. En el mundo judío no
    existe otro libro más difundido que el Sidur, cuyo nombre proviene de la palabra “seder“,
    el orden fijo de la vida y las plegarias. Desde la aparición del primero, Seder Bar
    Amram Ha-Gaon
    , un manuscrito de hace 1.200 anos, se han publicado miles de ediciones
    diferentes.

    El sidur es una recopilación -u orden- de plegarias para todos
    los días de la semana, los sábados y las festividades, pero no sólo eso: es el libro
    que acompana al judío desde su nacimiento (brit milá) hasta el día de su muerte
    (halvaiá) y contiene plegarias, bendiciones, súplicas,
    cánticos y agradecimientos, y también capítulos de
    Tehilim (Salmos), el texto de Pirkei Avot y explicaciones a
    diversas normas y costumbres. Su estructura es una sola, pero las versiones difieren de
    acuerdo con las costumbres de las comunidades en los diversos países. Las principales
    diferencias se dan entre Núsaj Ashkenaz y lo que hoy en día se denomina Núsaj
    Edot Hamizraj
    .

    El orden de las plegarias es el siguiente:

    Shajarit: la plegaria matutina.

    Minjá: se dice después del mediodia.

    Arvit: se pronuncia por la tarde, después de la
    salida de tres estrellas.

    El sidur incluye también las plegarias del sábado (por
    ejemplo, Musaf) y el principio de mes, la lectura de la Torá y las plegarias de
    las festividades. Entre las plegarias se intercalan bendiciones: Birkat Hamazón, Birkat
    Nisuín
    , Brit Milá, etc.

    El contenido y las versiones de las plegarias judías se fueron
    desarrollando con el paso del tiempo; también en nuestros días se producen cambios e
    incorporan nuevas plegarias al sidur que, lógicamente, generan discusiones y
    discrepancias. El Rabino Adin Steinzaltz senala: “El sidur es el Libro de la Vida del
    judaísmo. Todos recurren a él, todos se ocupan de él, todos se remiten a él… El
    sidur es el libro que unifica al pueblo todo”.

    Con el paso del tiempo se les fueron agregando diversos piutim
    (poemas litúrgicos) y se les preparó un sidur especial que recibió el nombre de Majzor,
    que significa “ciclo” y proviene de los Majzorim Gdolim (por ejemplo, el Majzor
    de Vitry del siglo XII), que incluían el ciclo anual, es decir, las plegarias para todos
    los días del ano. A medida que las plegarias de las festividades se fueron volviendo
    más largas y más festivas, se estableció para ellas un majzor que incluye las plegarias
    largas con gran cantidad de poemas y cánticos especiales para las respectivas ocasiones.
    En nuestro recorrido veremos diferentes tomos de majzorim: para las plegarias de Rosh
    Hashaná, para las de Yom Kipur y para las de Shalosh Regalim (Sucot, Pésaj y
    Shavuot).

    La Hagadá de Pésaj
    La lectura de la Hagadá es la actividad
    central (además de la cena, por supuesto) en el Seder de Pésaj, cuando toda la familia
    se reúne para leer y relatar el Exodo de Egipto. La Hagadá es muy antigua, sus comienzos
    datan del Talmud e incluye el Ma Nishtaná y Arbaá Banim. El Seder de la noche de
    Pésaj es el acontecimiento principal del hogar judío, y por eso siempre se necesitó una
    Hagadá, cuyo origen se remonta al versículo “y narrarás a tus hijos”.

    El núcleo de la Hagadá se halla en la Mishná, en Maséjet
    Pesajim
    . Con el paso del tiempo se fueron incorporando fragmentos de la Mikrá, la
    Mishná y el Midrash, piutim, plegarias y bendiciones. La cristalización de esos textos
    en una sola obra que relata la historia del Exodo de Egipto se produjo, aparentemente, a
    fines del período del Segundo Templo y después de él. Con el transcurso del tiempo se
    escribieron e imprimieron más de 10.000 Hagadot de Pesaj básicamente iguales, pero con
    variaciones según las distintas comunidades: el Norte de Africa, Askenaz, Bujara, Bnei
    Israel de la India, Yemen, Bagdad, Espana, Rusia y otras comunidades judías dispersas
    hasta hoy en día. Como la Hagadá se lee en circunstancias festivas, se la solía
    disenar de manera especialmente estética, y por eso contamos con cientos de maravillosas
    Hagadot ilustradas e iluminadas que cautivan la vista de sus lectores.

    Referencias

    Rif: Rabí Ytzjak Alfasi (1013-1103).
    Fundador de la yeshivá de Fez, Marruecos, autor de un libro de halajot ordenado según el
    Talmud. Dictaminó en todas las cuestiones de halajá que habían quedado sin respuesta en
    el Talmud de Babilonia. Su libro sirve para dictaminar en cuestiones de halajá hasta
    nuestros días.

     

    Rambam: Rabí Moshé Ben Maimón
    (1135-1204), nació en Córdoba, Espana. Por las persecuciones de musulmanes fanáticos,
    su familia huyó y se estableció en Fez, Marruecos. Estudió Torá, adquirió una vasta
    cultura general y se especializó en ciencias y medicina. Durante un breve período
    residió en Eretz Israel y posteriormente se trasladó a Egipto, donde fue líder de la
    comunidad judía y médico de la corte. De él se dijo: “Desde Moshé (Rabenu) hasta
    Moshé (Ben Maimón) no hubo otro como Moshé”. Su libro Mishné Torá es
    considerado como el fundamento de los dictámenes sobre halajá hasta nuestros días.

     

    Rosh: Rabenu Asher Ben Yejiel (1250-1327),
    uno de los más grandes Poskim, autor de más de mil Teshuvot sobre cuestiones de Halajá.
    Su obra principal es Piskei Ha-Rash para el Talmud.

     

    Maharal: Rabí Yehudá Loew Ben Betzalel
    (1525-1609), uno de los más grandes rabinos de Europa en el siglo XVI, renombrado rabino
    de la ciudad de Praga. Escribió muchos libros sobre pensamiento judío y fue considerado
    líder del judaísmo europeo y activo combatiente contra los enemigos de Israel. Una
    leyenda popular lo vincula con el Golem que creara para que lo ayudara en sus
    combates.

    Ralbag: Rabí Leví Ben Gershon de Provenza
    (1288-1344). Comentarista que siguió el sistema filósofico basado en el principio de que
    en primer término se debe interpretar la intención del versículo.

     

    Rashi: Rabenu Shlomo Ytzjaki (1040-1125), el
    más grande exégeta de la Mikrá. Sus interpretaciones a la Mikrá y el Talmud forman
    parte inseparable del estudio de dichos libros. Las letras con las que se imprimen los
    comentarios de Rashí y otras interpretaciones se conocen con el nombre de “alfabeto
    de Rashi”.

     

    Rashbam: Rabenu Shlomo Ben Meir (1080-1160),
    intérprete de la Mishná y el Talmud, uno de los más grandes Baalei Hatosafot. Era nieto
    de Rashi, y su interpretación de la Torá se caracteriza por su búsqueda del Pshat.

     

    Rabí Abraham Ibn Ezra (1092-1164),
    uno de los más destacados estudiosos y poetas judíos de Espana. Fue el primer autor de
    una gramática de la lengua hebrea escrita en hebreo y no en árabe. Se dedicó a la
    exégesis de la Mikrá y a la filosofía, la matemática y la medicina, y se hizo famoso
    como autor de poemas litúrgicos de elevado estilo y hondo sentimiento religioso.

     

    Rabí Yehuda Hanasí (135-220),
    dirigente de la comunidad judía de Eretz Israel a fines del siglo II y comienzos del
    siglo III. Compilador de la Mishná, conocido con los apelativos de “Rabí” o
    “Rabenu Hakadosh”. Se dedicó activamente a reconstruir y fortalecer la
    comunidad judía después de la rebelión de Bar Kojva.

     

    Mejilta de Rabí Ishmael:
    Midrash al Libro de Shmot, que incluye textos de halajá y de agadá. Aclara cómo
    surgieron y consolidaron las normas incluidas en la Mishna y el Talmud.

     

    Mejilta de Rabi Shimon
    Bar Iojai: Midrash muy similar al anterior, pero de dimensiones más reducidas.

     

    Safra: En arameo significa
    “libro”, es el Midrash halaja del Libro de Vaikrá, también llamado Sefer
    Hacohanim
    . Se basa en las drashot de la casa de estudios de Rabi Akiva.

     

    Sifri: En arameo significa
    “libros”, es el Midrash halaja de los Libros de Bamidbar y Dvarim. Según la
    tradición, fue escrito en el siglo II por Rabí Shimon Bar Iojai. Se basa en los
    midrashei halaja del bet hamidrash de Rabi Akiva.

     

    Pirkei Avot: Una maséjet de la
    Mishná que contiene seis capítulos que versan sobre la moral, las buenas costumbres y el
    respeto.

     

    Jaiei Adam: El libro de Abraham Danzig
    (1748-1820) que reproduce, explica y fundamenta las halajot del Shulján Aruj.

     

    Kitzur Shulján Aruj: El libro
    normativo más popular entre los judíos askenazíes, escrito por Rabi Shlomo Ganzfried
    (1800-1886) en hebreo sencillo. Incluye todas las normas vinculadas con el estilo de vida
    de un judío que vive en la diáspora. Se basa en el Shulján Aruj de Rabí Yosef
    Caro.

     

    Hanodá Bi-Yehudá: Apodo de Rabí
    Yejezkel Landau (1713-1793), uno de los más grandes poskei halajá del siglo XVIII, que
    durante muchos anos fuera Gran Rabino de la comunidad de Praga y del judaísmo de Bohemia.
    Se dio a conocer con su libro de Teshuvot Hanodá Bi-Yehudá y por su lucha contra
    la Haskalá (el Iluminismo), contra el sabataísmo y contra el movimiento
    frankista.

     

    Oraj Jaim: Incluye todas las normas
    referidas al comportamiento de un judío durante el día, desde que se levanta hasta que
    pronuncia Kriat Shma antes de irse a dormir, así como también halajot vinculadas
    con el Shabat y las festividades.

    Joshen Mishpat: Las halajot que
    comprometen a los dayanim (los jueces de los tribunales rabínicos) y las normas
    vinculadas con testimonios y con el derecho patrimonial.

    Yoré Deá: Aquellas normas que requieren
    la ensenanza de un sabio, vinculadas con lo prohibido y lo permitido, como hiljot
    shejitá
    , alimentos prohibidos, pidión habén, sepelio, duelo.

    Even Haézer: Las halajot vinculadas
    con la mujer: compromiso, matrimonio, ketuvá, divorcio, yebum.

    Rabí Yehudá Haleví
    (1080-1140), uno de los más grandes poetas hebreos de la Edad Media y uno de los
    filósofos judíos más importantes, representa la grandeza de la cultura judía en
    Espana. Se dedicó a la medicina y el comercio, y se dio a conocer con su libro Hacuzarí.

    Zohar: Libro básico de la Cabala, compilado
    básicamente como un midrash de los cinco Jumshei Torá y las Meguilot de Shir Hashirim,
    Rut y Eijá. Contiene largas drashot, narraciones y textos breves. En su mayor parte está
    escrito en arameo, lengua traída desde Persia y hablada por los judíos en tiempos del
    Segundo Templo y del Talmud, y en épocas posteriores en diversos países, especialmente
    Babilonia. Durante muchas generaciones fue considerado como la fuente básica de la
    concepción de mundo que complementa y explica las alusiones de la Mikrá.

    Rabí Shneur Zalman de Liady (1745-1813),
    fundador de la vertiente jasídica de Jabad (acrónimo de Jojmá, Biná, Daat). Por
    orden del fundador del jasidismo, Ha-Baal Shem Tov, escribió el Shulján Aruj Ha-Rav,
    destinado a ser actualizado y redactado en
    hebreo, pero no alcanzó a concluirlo. Su libro Tania o Likutei Amarim es el libro básico de la vertiente jasísica de Jabad, redactado por Rav Shneur Zalman de Liady. Ciertamente, se trata de un anaquel pleno de pensamientos profundos de diversas generaciones para muchas otras.

    Entre los pensadores contemporáneos cabe destacar al Rabino Y.D. Soloveitchik, cuyos libros y artículos, entre ellos Kol Dodí Dofek e Ish Hahalajá, suscitaron gran interés. Entre los pensadores del siglo XX mencionaremos a A.Y. Heschel, E. Levinas e Yeshayahu Leibowitz, cada uno de los cuales efectuara un aporte considerable al pensamiento judío.

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